Él es el hijo del hombre que destruyó a mi familia.
Yo soy la mentira que duerme en su cama.
Entré a BlackStone Corp para vengarme.
No para enamorarme de *Adrian BlackStone*.
Pero él me dio su chaqueta cuando tuve frío.
Me salvó la vida hace 15 años y no se acuerda.
Y ahora me mira como si fuera *Luna* la única mujer del mundo.
El problema:
Si descubre quién soy, me va a odiar para siempre.
Y si no lo hago... traiciono a mi padre.
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Fiesta y Mentiras.
En la mansión la música no paraba.
En la empresa, piso 40 el tiempo sí.
Adrian seguía sentado en la orilla de su cama. Sin tocarme. Pero tampoco se iba.
"¿Quieres contarme?" preguntó de repente.
"¿Qué?"
"Tu vida. La real. No la del orfanato y las becas."
Me mordí el labio. Otra mentira más. Dios, ya perdí la cuenta.
"¿Para qué?" susurré. "Para que me odies más después."
Adrian negó. Se pasó la mano por el pelo.
"Para entenderte. Para que no tenga que adivinar cada vez que te veo callada."
Respiré hondo. Y empecé a mentir. Otra vez.
"Crecí en el sur" dije. "Mi mamá murió cuando tenía 12. Mi papá... se fue. Me criaron mis tíos. Fueron duros. Por eso vine a la ciudad. Para empezar de cero."
Nada de François. Nada del río. Nada del apellido Petrovaradin.
Solo medias verdades que sabían a ceniza.
Adrian me escuchó. Asintió lento.
"¿Y nunca tuviste miedo?"
"Todos los días" confesé, y esa sí fue verdad.
Él sonrió de lado. Triste.
"Tú y yo. Dos expertos en sobrevivir."
Se hizo silencio cómodo. Por primera vez en un mes.
--- TOC ---
Golpes en la puerta. Fuertes. Insistentes.
"¡Adrian! ¡Adrian BlackStone!"
Voz femenina. Rubia. Con acento de dinero viejo.
Adrian se tensó.
"¿Quién es?" pregunté.
"Camila Montenegro" contestó, sin ganas. "Hija de uno de los socios de mi padre. Me conoce desde niños."
"¡Abre! ¡Es tu cumpleaños! ¡Toda la ciudad está esperándote!"
Adrian cerró los ojos. Cansado.
"No voy a abrir."
"Adrian por favor" insistió Camila. "Me dijeron que estabas aquí arriba con... con la asistente. ¿Es verdad?"
Se me heló la sangre.
Adrian se levantó. Caminó a la puerta. Puso la mano en la perilla.
No la abrió.
"Camila, vete abajo" dijo a través de la puerta. Voz de CEO. Fría.
"Hoy no."
"¿No vas a ir a la mansión por ella?" se escuchó el escándalo. "¿Por una empleada? Adrian, tu padre me dijo que te buscara. Dice que es importante."
"Mi padre puede esperar" cortó Adrian.
"Y tú también."
Se escuchó un taconeo furioso alejándose.
Adrian se giró hacia mí.
"Lo siento."
"¿Por qué?" pregunté. "No hiciste nada malo."
"Porque ahora toda la fiesta sabe que estoy aquí. Contigo. Y no en la mansión."
Se acercó. Se arrodilló frente a mí en el piso. Algo que un BlackStone nunca hace.
"Luna" dijo mi nombre. Como si pesara.
"¿Te arrepientes? ¿De estar aquí?"
Negué. Sin pensar.
"No."
"Yo tampoco" susurró.
Me tomó la mano. Esta vez sí. Sin miedo.
Sus dedos entrelazados con los míos. Cálidos. Reales.
En la mansión alguien puso un discurso. La voz de Victor por el micrófono.
"Agradezco a todos por venir a celebrar los 30 años de mi hijo. Lamentablemente tuvo un imprevisto..."
Mentira. Para cubrirnos. Adrian lo sabía por un mensaje de un amigo muy importante para él.
"¿Qué vamos a hacer?" pregunté.
Adrian me miró. Y por primera vez no vi al CEO.
Vi al chico de 15 años que me sacó del río.
"Lo que siempre hago" dijo. "Sobrevivir. Juntos."
Me soltó la mano y se puso de pie.
"Tengo que ir a la mansión, solo son diez cuadras, 5 minutos. Dar la cara. Sonreír. Y vuelvo."
"¿Y si preguntan por mí?"
"Diré que estás descansando. Que te torciste el tobillo salvándome de caerme yo" bromeó, pero sus ojos estaban serios.
"No te muevas de aquí. ¿Trato?"
Asentí.
Antes de salir se detuvo en la puerta.
"Y Luna... deja de mentir. Al menos conmigo. ¿Sí?"
Cerró la puerta.
Me quedé sola. Con su chaqueta. Con su olor.
Con el eco de "juntos" rebotando en mi cabeza.
En la mansión Camila Montenegro seguía preguntando por él.
En su habitación yo, mintiendo todavía, aunque él me pidió que no lo hiciera.
Porque la verdad completa lo mataría.
Y a mí también.
--- 30 MINUTOS DESPUÉS ---
La puerta se abrió. Era Adrian.
Traía dos copas de champaña y una sonrisa cansada.
"Cumplí" dijo, dejándome una copa. "Discurso de 30 segundos. Foto. Y me escapé."
Se sentó otra vez. Brindamos. Sin ruido.
"Feliz cumpleaños, Adrian BlackStone" dije.
"Feliz cumpleaños conmigo, Luna Giraldi" contestó.
Y en ese momento supe:
Ya no había vuelta atrás.
Ni para él.
Ni para mí.
Ni para Víctor.
Estoy con un hilo de voz a decirle que sí soy yo la verdadera persona que él recuerda, que soy la niña que salvó en el río, que soy yo la niña que lo amaba desde antes, que soy yo la verdadera...
Pero como empiezo si ya le dije una sarta de mentiras, y no puedo parar mi venganza en contra de su padre, el único responsable de que mi padre muriera.
Aquí seguimos sentados frente a una televisión que pasa una película de terror, me prestó una pijama suya, ya que mi ropa estaba algo mojada y era muy incómoda para seguir con ella. Comimos comida china, bebimos jugo y algunos bocaditos.
Adrián me mira con esos ojos de hace años atrás y yo tengo la verdad en la punta de mi lengua.
Dime una cosa Luna, ¿si te propongo ser mi novia tú aceptas?
Me lo dice así tan directo y sin dudas que hace que mis manos suelten el vaso y menos mal que estaba vacío.
...Yo... Adrián nos conocemos muy poco y...
Si, nos conocemos muy poco, pero sé que en otra vida estuvimos juntos llámame cursi, pero así lo creo yo.
Vamos me estoy volviendo loco, desde que llegaste a la oficina aquel día mi corazón se tensó con cada respiración tuya y he tenido que hacer lo mejor posible para no besar tus labios, cada instante junto a ti es una tortura sin poder tocarte y ...
Yo escucho cada palabra que él tiene para mí y mi mundo se hace pequeñito, ya no puedo más y aquí sale de mis labios un sí bajito.
Me queda mirando por unos segundos y sus labios se acercan a los míos, aquel beso que tanto había soñado se hace realidad, aquel hombre del que siempre estuve enamorada, hoy lo estoy besando.
He caído en los brazos de Adrián y a la vez he fallado mi venganza.