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La Mujer Que Nunca Encajo

La Mujer Que Nunca Encajo

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:536.4k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Una joven reservada y profesional trabaja en la empresa de la familia de su exnovio, soportando humillaciones constantes por no encajar en el ideal de “mujer perfecta”: dulce, sociable y complaciente.
Durante un evento corporativo, salva la vida de un misterioso hombre que ha sido atacado. Sin saber quién es realmente, lo ayuda a escapar y cura sus heridas.
Él desaparece… pero no la olvida.
Cuando finalmente va a buscarla, descubre que ella fue despedida injustamente. Y quienes la destruyeron… están más cerca de lo que cree.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18

Bastian

El paquete llegó a mi oficina mientras hablaba con Nina por teléfono.

Sin remitente.

Sin aviso.

Lo abrí con calma.

Demasiada calma.

Cabello.

Fotografías.

Mías.

Y otras…

con Nina.

Las imágenes estaban manchadas con lo que parecía sangre falsa.

Salpicadas.

Marcadas.

Un mensaje sin palabras.

No era improvisado.

No era impulsivo.

Era un juego.

Y quien lo estuviera haciendo…

quería que lo supiera.

—Llamen a los investigadores —dije, dejando la caja sobre la mesa.

Minutos después, mi oficina estaba llena.

Análisis.

Fotografías.

Comparaciones.

—Esto no empezó con Nina —dije, cruzado de brazos—. El auto manipulado… la nota… esto…

Uno de ellos asintió.

—Es escalonado.

—Exacto.

Mi mandíbula se tensó.

No me preocupaba por mí.

Me preocupaba por ella.

—Quiero un equipo dedicado solo a esto —ordené—. Seguimiento completo.

—Entendido.

---

Tomé el teléfono.

—Andrea.

—¿Señor Kros?

—Coordina una reunión con Camila Grace. Quiero cerrar la negociación.

—¿Alguna fecha específica?

—Jueves. 9 a. m.

—De inmediato.

Colgué.

Si querían jugar…

íbamos a jugar.

Pero bajo mis reglas.

Salí de la oficina.

Era tarde.

Demasiado.

La llamé.

—¿Hola?

Su voz no sonaba bien.

Había ruido.

Respiración agitada.

—Nina, ¿qué pasó?

Silencio breve.

—Recibí una caja…

Sentí cómo algo se tensaba en mi pecho.

—¿Qué tenía?

—Cabello… mechones… oscuros.

Me detuve en seco.

—Voy para allá.

—Gracias…

No esperé más.

Cuando llegué, su madre abrió la puerta.

Nos presentamos rápidamente.

Nina estaba en la sala.

Alterada.

Sus ojos me buscaron.

Y algo en mí…

se calmó apenas.

Me acerqué.

Miré la caja.

El cabello.

Mismo color.

Mismo patrón.

Pero sin fotos.

Sin sangre.

—No es coincidencia —murmuré.

Levanté la mirada hacia ella.

Se veía… frágil.

Pero firme.

Me acerqué un poco más.

Con cuidado.

Le acomodé el cabello detrás de la oreja.

Un gesto simple.

—Todo va a estar bien —dije, con voz baja.

No era una promesa vacía.

Era una decisión.

—Puedo dejar personal de seguridad aquí —añadí—, si están de acuerdo.

Ella y su madre intercambiaron miradas.

—No queremos causarte gastos…

Negué suavemente.

—Esto ya no es opcional.

Hice una pausa.

—A mí también me enviaron algo.

Silencio.

Les expliqué todo.

El ambiente cambió.

—No es una molestia —dijo su madre finalmente.

—Para nada —añadió Nina.

Asentí.

Su madre nos dejó solos.

Nina me miró.

—¿Estás bien?

—Sí.

—El jueves Camila irá a mi oficina.

Ella asintió.

—Entonces ya tienes un plan.

—Lo tengo.

—No es una mala empresa —dijo—. Solo… cruzan límites.

—Lo sé.

Silencio.

La miré.

Más tiempo del necesario.

Había algo en su forma de sostenerse…

de mantenerse firme…

a pesar del miedo.

Que me atrapaba.

—Deberías descansar —dije finalmente—. Ha sido un día largo.

—Sí…

Tomé la caja.

—Me la llevo. La entregaré al investigador.

—Gracias.

—Siempre.

Me dirigí a la puerta.

—¿Bas?

Me detuve.

Giré.

—Dime.

Dudó.

Levemente.

—¿Puedo pedirte un favor?

Sonreí apenas.

—El que sea.

—Eso suena peligroso.

—Confía en mí.

Suspiró.

—¿Me acompañas a comprar un auto? No sé nada de eso.

Una risa suave escapó de mí.

—Claro que sí.

—¿El sábado?

—El sábado.

Sonrió.

Y por un segundo…

todo lo demás desapareció.

Nos despedimos.

Pero antes de salir…

La abracé.

No lo pensé.

Solo pasó.

Y ella…

no se apartó.

Su cuerpo se tensó un segundo…

y luego se relajó contra el mío.

—No estás sola —murmuré.

Cuando me separé…

sus ojos estaban distintos.

Más suaves.

Más cerca.

Salí.

Pero esa sensación…

se quedó conmigo.

----

El jueves llegó.

9:00 a. m.

Camila Grace.

Damián Cross.

Entraron con seguridad.

Demasiada.

—Señor Kros —dijo Camila con una sonrisa impecable—. Es un honor.

—El gusto es mío.

Nos sentamos.

Camila habló.

De familia.

De valores.

De Dios.

La escuché.

Sin interrumpir.

Porque ese tipo de discurso…

dice más de lo que parece.

Cuando terminó…

tomé la palabra.

—Revisé su propuesta.

—Excelente —dijo Damián.

Lo miré.

Sin expresión.

—Es sólida —continué—. Pero requiere ajustes.

Camila inclinó la cabeza.

—Lo escuchamos.

Abrí el documento.

—Primero: control operativo. Necesito acceso total a la trazabilidad de las operaciones.

—Eso es delicado —dijo Damián.

—Es necesario —respondí—. Sin eso, no hay acuerdo.

Silencio.

—Segundo: auditorías externas trimestrales. Independientes.

Camila sonrió levemente.

—Confía poco, señor Kros.

—Confío en los sistemas, no en las suposiciones.

Damián se tensó.

—Tercero: cláusula de terminación inmediata ante incumplimientos.

—Eso es estándar —dijo Camila.

—No en este nivel de detalle.

Pasé la página.

—Y finalmente… supervisión directa de mi equipo en puntos críticos.

Silencio.

Largo.

Camila me observó.

Analizando.

Sabía que no podía rechazarlo.

Porque mi empresa…

no era una opción.

Era un salto de nivel.

—Aceptamos —dijo finalmente.

Damián la miró.

Sorprendido.

Pero no dijo nada.

La reunión terminó.

Salieron.

Y por primera vez…

Camila no sonreía igual.

Mientras Damián…

me sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario.

Desafiante.

Respondí con calma.

Porque ahora…

el juego había cambiado.

Y esta vez…

yo tenía el control.

1
Yolanda Morocho
pero desq q llegó el a esa ciudad intentan matarlo y eso es antes de conocer a Nina la pregunta es porq y quién ahora es Demian y su tia pero antes quien era
Yolanda Morocho
ay q infeliz no entiendo q es loq quieren de nina si cuando estáva con ellos no la trataban bien están más q locos infelizes
Yolanda Morocho
quieren Aserle q renuncie q malvada todos esos mismo
Yolanda Morocho
es una bruja esa Camila como su nada le echa la culpa de todo a ella y Damián también es estúpido q solo la ase sentir mal
Carla Carvajal
en cada capítulo dice que va con todo, que va a reaccionar y nada. más encima el enfermo mental de Damián se escapa, que incapaces son los de seguridad
Carla Carvajal
ya era hora que hiciera algo, si es tan poderoso creo que no tiene mucha influencia y conecciones
Carla Carvajal
me está aburriendo, los escoltas no sirven para nada y la muy tonta, como no va a guardar todo, si Bastian le dijo que guardarán las pruebas en la caja fuerte
Carla Carvajal
hazlos pedazos Bastián, son una basura
Mariana Martínez
Excelente libro me encantó la trama entretenida y emocionante
Mariana Martínez
Reloco por Dios
Odiza Pimentel
me gustó mucho la novela gracias por permitirme Leer bendiciones
ysabel cecilia contreras
Para mí el papel de Nina sigue siendo débil sin decisión propia sin carácter puro llorar y esperar.
ysabel cecilia contreras
Que estupidez de verdad salir solas
⊱☆𝓛𝓲𝓮𝓼𝓼𝓪 ☆⊰
La tuya /Smug/
Gloribel Torres
Hermosa. Me encantó 💕.
ysabel cecilia contreras
No vale 🤣🤣🤣 con escolta es un chiste las roban las empujan y no pueden hacer nada los escolta increíble un chiste
Marianela Ramírez Quinteros
por supuesto que cansa .... ya que está hecho por la IA ...asi que las " supuestas " escritoras ya ni eso q quieren hacer ....uffff ...cada vez el Ser humano dejará de ser emocional ...cuando eso es lo más hermoso de la experiencia humana ...los sentimientos ....y si se sigue usando la IA para todo .....terminaremos todos sie do robot humanos ...varias escritoras están usando la IA ....no avanza ....no concreta .....tratan de mantenerte en suspenso ...y termina cansando .....sorry ....pero ya no seguiré leyendo este formato ., ya las identifico inmediatamente ...adiós 🙏🙏🙏🙏🙏
Marianela Ramírez Quinteros
por supuesto que cansa .... ya que está hecho por la IA ...asi que las " supuestas " escritoras ya ni eso q quieren hacer ....uffff ...cada vez el Ser humano dejará de ser emocional ...cuando eso es lo más hermoso de la experiencia humana ...los sentimientos ....y si se sigue usando la IA para todo .....terminaremos todos sie do robot humanos ...varias escritoras están usando la IA ....no avanza ....no concreta .....tratan de mantenerte en suspenso ...y termina cansando .....sorry ....pero ya no seguiré leyendo este formato ., ya las identifico inmediatamente ...adiós 🙏🙏🙏🙏🙏
ysabel cecilia contreras
Que horrible no hay nada peor que perder la seguridad en tú hogar
ysabel cecilia contreras
Ay dios que tensiónnnn
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