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La Química Del Corazón (Temporada 1)

La Química Del Corazón (Temporada 1)

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia / Reencuentro / Escuela
Popularitas:91
Nilai: 5
nombre de autor: BessyRod

Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.

NovelToon tiene autorización de BessyRod para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo:16 Alguien más conoce el secreto

La manija de la puerta comenzó a moverse lentamente.

Chen Yi Shen permaneció inmóvil detrás de su escritorio.

La pequeña caja metálica ya estaba guardada en el cajón inferior, cerrada con llave. Sobre el escritorio había colocado nuevamente los documentos que estaba revisando, como si nada hubiera ocurrido.

Los pasos del otro lado de la puerta se detuvieron.

Durante unos segundos, el silencio fue absoluto.

Chen levantó la mirada.

—¿Quién es?

No obtuvo respuesta.

Su expresión se volvió más seria.

Volvió a preguntar, esta vez con un tono más firme.

—¿Quién está ahí?

Finalmente, la puerta se abrió.

El hombre que apareció frente a él era el mismo empleado administrativo que en varias ocasiones había llevado mensajes del director Zhao.

—Profesor Chen.

Chen no respondió inmediatamente.

—¿Qué necesita?

El hombre entró y cerró la puerta detrás de él.

—El director Zhao quiere verlo.

—Ya me lo ha dicho varias veces.

—Esta vez es diferente.

Chen entrecerró los ojos.

—¿En qué sentido?

El empleado dejó una carpeta sobre el escritorio.

—Quiere que firme la modificación de su asignación antes de que termine la semana.

Chen miró la carpeta, pero no la tocó.

—Ya respondí.

—Lo sé.

—Entonces también sabe que mi respuesta no ha cambiado.

El hombre respiró profundamente.

—Profesor, no debería complicar las cosas.

Chen levantó lentamente la mirada.

—Yo no estoy complicando nada.

—Está haciendo preguntas que algunas personas preferirían que no hiciera.

El silencio volvió a instalarse en la oficina.

Chen se puso de pie.

—¿Eso es una amenaza?

El empleado evitó mirarlo directamente.

—No.

—Entonces dígale al director Zhao que seguiré revisando el informe.

—El informe desapareció.

—Precisamente por eso.

El hombre apretó los labios.

—No puede demostrar que alguien lo hizo desaparecer.

Chen sostuvo su mirada.

—Tampoco necesito demostrarlo para saber que ocurrió.

El empleado tomó la carpeta.

Antes de salir, se detuvo junto a la puerta.

—Tenga cuidado, profesor.

Chen no respondió.

La puerta se cerró.

Solo entonces dejó escapar lentamente el aire que había estado conteniendo.

Miró hacia el cajón donde había escondido la memoria USB.

Aquella advertencia no había sido casual.

Alguien estaba nervioso.

Y eso significaba que la información que contenía aquella copia era mucho más importante de lo que había imaginado al principio.

---

Mientras tanto, en el patio, Lin Yu Tong miraba repetidamente hacia la entrada del edificio administrativo.

Las cuatro seguían esperando noticias.

Wang Ji caminaba de un lado a otro con su skateboard bajo el brazo.

—Esto está tardando demasiado.

Chen Mai miró su reloj.

—Solo han pasado cuatro minutos.

—Cuatro minutos cuando estás esperando una respuesta parecen cuarenta.

Su Lan permanecía sentada en uno de los bancos, observando su teléfono.

—Todavía no responde.

Lin se cruzó de brazos.

—Quizá su madre no pudo hablar con él.

—Puede ser —respondió Su Lan.

Sin embargo, ninguna de las cuatro parecía convencida.

Finalmente, el teléfono de Su Lan vibró.

Ella lo tomó inmediatamente.

Leyó el mensaje.

Su rostro cambió.

—¿Qué dice? —preguntó Lin.

Su Lan levantó la mirada.

—Dice que podemos ir.

Wang Ji dejó de caminar.

—¿A dónde?

—Al edificio administrativo.

Chen Mai se puso de pie.

—¿Ahora?

Su Lan asintió.

—Su madre terminó una reunión y solo tiene unos minutos.

Lin tomó su mochila.

—Entonces vamos.

Las cuatro atravesaron el patio rápidamente.

---

El edificio administrativo estaba mucho más silencioso que el resto de la escuela.

A diferencia de los pasillos llenos de estudiantes, allí solo se escuchaba el sonido de algunos teléfonos, el movimiento de papeles y el eco ocasional de unos pasos.

La mujer que las había recibido el día anterior estaba esperándolas cerca de la entrada.

Esta vez su expresión era diferente.

Parecía preocupada.

—Gracias por venir —dijo.

Las cuatro se acercaron.

—¿Está todo bien? —preguntó Chen Mai.

La mujer miró alrededor antes de responder.

—No quiero que nadie las vea aquí demasiado tiempo.

Wang Ji frunció el ceño.

—¿Por qué?

La mujer no respondió.

Simplemente hizo un gesto para que la siguieran.

Entraron en una pequeña oficina y cerraron la puerta.

—Solo puedo hablar unos minutos.

Lin asintió.

—Lo entendemos.

La mujer se sentó frente a ellas.

—Ayer les dije que no podía hablar sobre el contenido del informe.

—Sí —respondió Lin.

—Y sigo sin poder hacerlo.

Las cuatro guardaron silencio.

La mujer abrió una carpeta.

Dentro había varios documentos administrativos.

—Pero hay algo que deben entender. El conflicto no comenzó cuando el profesor Chen presentó el informe.

Lin se inclinó ligeramente hacia adelante.

—¿Entonces cuándo?

—Comenzó antes.

Su Lan tomó su libreta.

—¿Antes de que él descubriera las irregularidades?

La mujer asintió.

—Hubo problemas con el programa durante varios meses.

Chen Mai preguntó:

—¿Qué tipo de problemas?

La mujer miró la puerta.

—Materiales que no llegaban completos. Presupuestos que no coincidían con las solicitudes. Equipos que aparecían registrados, pero que nunca fueron entregados al laboratorio.

Las cuatro se miraron.

Lin sintió un escalofrío.

—¿Y el profesor Chen descubrió eso?

—Él fue quien comenzó a hacer preguntas.

—¿Por qué?

—Porque cuando intentó utilizar algunos de los materiales registrados en el programa, descubrió que no estaban.

Wang Ji abrió los ojos.

—¿Entonces alguien estaba registrando cosas que nunca llegaron?

—No puedo decir que alguien las estuviera robando.

—Pero tampoco puede decir que no —respondió Wang Ji.

La mujer la miró seriamente.

—Exactamente.

El silencio fue pesado.

Lin bajó la mirada hacia la carpeta.

—¿Y Shen Wei Han?

La mujer permaneció callada durante varios segundos.

Finalmente dijo:

—Su nombre aparece relacionado con la supervisión del programa.

Su Lan escribió rápidamente.

—¿Y Zhao Wei Han?

La mujer dejó de hablar.

Aquella reacción fue suficiente para que las cuatro entendieran que habían tocado un punto delicado.

—No debería hablar de él —dijo finalmente.

Lin preguntó:

—¿Porque está involucrado?

—Porque tiene autoridad.

—No es lo mismo.

La mujer la miró directamente.

—A veces, en esta escuela, tener autoridad significa saber qué preguntas pueden hacerse y cuáles no.

Nadie respondió.

Entonces un ruido proveniente del pasillo hizo que la mujer cerrara inmediatamente la carpeta.

—Se terminó el tiempo.

Wang Ji se levantó.

—¡Pero todavía no hemos preguntado por la copia!

La mujer la miró fijamente.

—Precisamente por eso deben tener cuidado.

Lin sintió que su corazón se aceleraba.

—¿Usted sabe dónde está?

La mujer negó con la cabeza.

—No.

—¿Sabe quién podría tenerla?

La mujer tardó unos segundos en responder.

—Sí.

Las cuatro quedaron inmóviles.

—¿Quién? —preguntó Su Lan.

La mujer abrió la boca, pero antes de pronunciar una sola palabra, alguien golpeó la puerta.

Tres golpes.

Todos se sobresaltaron.

La mujer se levantó rápidamente.

—Tienen que irse.

—Pero...

—Ahora.

Las cuatro recogieron sus cosas.

Antes de abrir la puerta, la mujer tomó a Lin del brazo.

—Escúchame.

Lin la miró.

—Si descubren dónde está esa copia, no intenten tomarla.

—¿Por qué?

—Porque si alguien la está buscando, también puede estar vigilando a quienes intenten encontrarla.

Lin sintió un nudo en el estómago.

La mujer soltó su brazo.

—Váyanse.

La puerta se abrió.

Las cuatro salieron.

Pero antes de alejarse, Lin miró hacia atrás.

La mujer seguía en la puerta.

Su expresión decía algo que sus palabras no habían conseguido explicar.

Tenía miedo.

---

Las cuatro caminaron por el pasillo en completo silencio.

No hablaron hasta llegar a las escaleras.

Wang Ji fue la primera.

—Eso fue extraño.

—Muchísimo —respondió Chen Mai.

Su Lan revisó lo que había escrito.

—Tenemos algo nuevo.

—¿Qué? —preguntó Lin.

—Los problemas comenzaron antes del informe. Materiales faltantes, presupuestos que no coincidían y equipos registrados que nunca llegaron.

Lin asintió.

—Y el profesor Chen comenzó a investigar.

—Exacto.

Wang Ji se apoyó contra la pared.

—Pero todavía no sabemos quién está detrás.

Lin miró hacia el segundo piso.

—Y tampoco sabemos quién estaba detrás de la puerta.

Las cuatro se quedaron quietas.

—¿Crees que alguien sabía que estábamos ahí? —preguntó Chen Mai.

—No lo sé.

Su Lan cerró su libreta.

—Tenemos que dejar de pensar solamente en la copia.

Lin la miró.

—¿Qué quieres decir?

—Si alguien quiere encontrarla, probablemente primero intentará descubrir qué sabe Chen.

Wang Ji abrió los ojos.

—Entonces podrían estar vigilándolo.

Lin recordó la conversación que había escuchado el día anterior.

“Si descubren que todavía la tengo, podrían intentar destruirla también.”

Ahora aquellas palabras tenían mucho más sentido.

—Tenemos que averiguar quién está presionando al profesor —dijo Lin.

—¿Y cómo? —preguntó Chen Mai.

Lin no respondió.

Porque en ese instante escucharon pasos.

Las cuatro se giraron.

Al final del corredor apareció Chen Yi Shen.

Caminaba hacia ellas con una carpeta en la mano.

Su expresión era seria.

Cuando las vio, se detuvo.

—¿Qué hacen aquí?

Wang Ji abrió la boca.

—Nosotras...

Lin la interrumpió.

—Estábamos buscando unos documentos para un trabajo.

Chen miró a las cuatro.

Parecía saber que aquella respuesta no era completamente cierta.

—Ya es tarde.

—Lo sabemos —respondió Lin.

Chen sostuvo la carpeta contra su pecho.

—Váyanse a casa.

Nadie se movió.

Entonces Lin preguntó:

—Profesor...

Chen la miró.

—¿Sí?

Ella dudó.

Podía preguntarle por la copia.

Podía preguntarle por la Fundación Shen.

Podía preguntarle quién estaba intentando destruir el informe.

Pero recordó la advertencia de la mujer.

No intenten tomarla.

Así que decidió no hacerlo.

—Nada.

Chen la observó durante unos segundos.

Después asintió.

—Entonces váyanse.

Las cuatro comenzaron a caminar.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, Lin notó algo.

En una esquina de la carpeta había una pequeña etiqueta.

No decía “Informe”.

No decía “Fundación Shen”.

Solo tenía una palabra escrita a mano:

Laboratorio 3.

Lin siguió caminando.

No dijo nada.

Pero Su Lan también la había visto.

---

Apenas estuvieron fuera del edificio, Wang Ji habló.

—Dime que viste lo mismo que yo.

Su Lan asintió.

—Laboratorio 3.

Chen Mai miró a Lin.

—¿Crees que esa es la pista?

Lin observó el edificio de química.

Las ventanas del tercer laboratorio estaban oscuras.

—No lo sé.

Wang Ji levantó su skateboard.

—Yo sí.

Lin la miró.

—¿Qué?

—Si esa carpeta tiene algo que ver con el informe, entonces el Laboratorio 3 debe significar algo.

Chen Mai negó con la cabeza.

—No podemos entrar.

—No dije que fuéramos a entrar.

Su Lan arqueó una ceja.

—Wang Ji...

—Podemos averiguar qué ocurrió allí sin hacer nada ilegal.

Lin sonrió ligeramente.

Por primera vez en varios días, aquella idea le parecía correcta.

No tenían que registrar las pertenencias de Chen.

No tenían que entrar a escondidas.

Solo tenían que investigar.

---

Esa noche, Lin llegó a casa y dejó la mochila sobre la silla.

Se sentó frente al escritorio y abrió su cuaderno.

Escribió lentamente:

CASO: PROFESOR CHEN

Debajo añadió una nueva línea.

Pista: Laboratorio 3.

Se quedó observándola.

Después escribió:

¿Qué ocurrió allí?

Su teléfono vibró.

Era un mensaje de Su Lan.

«“Encontré algo.”»

Lin respondió inmediatamente.

«“¿Qué?”»

La respuesta llegó unos segundos después.

«“El Laboratorio 3 aparece en los registros del programa de la Fundación Shen.”»

Lin se incorporó.

Otro mensaje apareció.

«“Y hay algo más.”»

Lin sintió que su corazón comenzaba a acelerarse.

«“Hace tres meses, el laboratorio fue cerrado durante dos semanas.”»

Lin miró la pantalla.

Entonces llegó el último mensaje.

«“La razón oficial fue una revisión de seguridad.”»

Lin permaneció inmóvil.

Tres meses.

Un laboratorio cerrado.

Un programa financiado por la Fundación Shen.

Materiales que desaparecieron.

Un informe escrito por Chen.

Y una copia que alguien quería encontrar.

Lin apretó el teléfono entre sus manos.

Aquello ya no parecía una coincidencia.

Pero antes de que pudiera responder, Su Lan envió un último mensaje.

“Lin... encontré quién autorizó el cierre del Laboratorio 3.”

Lin abrió el mensaje.

Debajo apareció un nombre.

Zhao Wei Han.

La habitación quedó en silencio.

Y por primera vez, Lin comprendió que quizá habían estado siguiendo el rastro correcto desde el principio.

Solo que ahora el misterio era mucho más grande.

Porque si Zhao había autorizado el cierre del laboratorio...

¿qué había ocurrido allí tres meses atrás que alguien estaba dispuesto a ocultar?

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