Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
NovelToon tiene autorización de Liose Tess para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
5- una mano extendida
Marcus soltó lentamente la mano de Valentina.
La observó durante unos segundos.
Había escuchado hablar de ella.
La hija de Giovanni Visconti.
La mujer por la que Alessandro Moretti había desafiado sus propias reglas y ahora había tomado el mando.
Ahora entendía por qué.
—Es un gusto conocerla, señorita Visconti.
Valentina sonrió con la misma cordialidad.
—El gusto es mío, señor Greco.
Marcus inclinó apenas la cabeza.
—Así que usted es la mujer que logró convencer al nuevo jefe de los Moretti de abandonar una reunión por unos segundos.
Valentina rio con suavidad.
—No lo convencí. Entré sin pensar.
Fue culpa mía.
Alessandro sonrió de lado.
Era exactamente la respuesta que esperaba de ella.
Marcus apoyó una mano sobre el respaldo de la silla.
—Dígame una cosa, señorita Visconti.
Valentina lo miró con atención.
—Lo escucho.
—Si usted estuviera en el lugar de Alessandro...
¿Apoyaría una guerra contra los Greco?
El despacho quedó completamente en silencio.
Uno de los comandantes veteranos sintió un vuelco en el estómago.
Giró discretamente hacia Alessandro.
Esperando que interviniera.
Aquella pregunta era demasiado peligrosa.
Si Valentina respondía mal...
Podía echar por tierra todo lo que habían hablado durante la última hora.
El veterano comenzó a incorporarse de su asiento.
Pero Alessandro levantó ligeramente la mano.
Sin apartar la vista de Valentina.
Era una orden silenciosa.
"Siéntese."
El comandante dudó unos segundos.
Finalmente volvió a tomar asiento.
Alessandro respiró despacio. Conocía a Valentina.
Sabía que no entendía las reglas de la mafia.
Pero también sabía algo más importante.
Nunca respondía desde el orgullo.
Siempre lo hacía desde sus principios.
Valentina permaneció pensativa unos segundos.
Después habló.
—No.
Varios comandantes intercambiaron miradas.
Marcus no mostró reacción alguna.
—¿Por qué?
Ella respondió con total naturalidad.
—Porque las guerras son el último recurso.
No el primero. Mi padre siempre me enseñó que cuando dos personas dejan de hablar...
Empiezan a perder. Y cuando eso ocurre...
Todos terminan pagando las consecuencias.
Marcus sostuvo su mirada.
—¿Incluso si la otra parte ya los traicionó una vez?
Valentina bajó la vista un instante. Luego volvió a levantarla.
—La confianza no se regala. Se gana.
Pero tampoco se puede recuperar...
Si nadie está dispuesto a dar el primer paso.
El despacho entero permanecía en absoluto silencio.
Marcus sonrió apenas.
Aquella respuesta...
No era la de una mujer ingenua.
Era la de alguien que entendía perfectamente el valor de la palabra.
Entonces formuló una segunda pregunta.
—¿Y si Alessandro decidiera firmar una alianza conmigo... Después de que mi padre traicionó al suyo?
Después de que esa traición terminó con la vida de Alexander y Sara Moretti...
¿Usted estaría de acuerdo?
El despacho entero volvió a quedar en silencio.
Esta vez... Nadie se atrevió siquiera a respirar.
Porque aquella ya no era una pregunta sobre negocios.
Era una pregunta sobre lealtad.
Sobre perdón.
Y sobre el peso que una decisión podía tener para dos familias marcadas por la misma tragedia.
Valentina guardó silencio durante unos segundos. No esperaba una pregunta como aquella.
Desvió la mirada hacia Alessandro.
Después volvió a observar a Marcus.
—Creo...
Comenzó con calma.
—Que no soy la persona indicada para responder algo así.
Varios comandantes fruncieron el ceño.
Marcus, en cambio, la observó con interés.
—¿Por qué lo dice?
Valentina sonrió con sinceridad.
—Porque yo no estuve allí.
No vi lo que ocurrió.
No perdí a un padre.
Ni a una madre.
Sería muy injusto de mi parte decirle a Alessandro cómo debería sentirse.
Aquellas palabras hicieron que Alessandro la mirara con una mezcla de orgullo y ternura.
Ella continuó.
—Pero... Si me pregunta qué haría yo...si fuera mi caso... Entonces sí puedo responderle.
Marcus asintió lentamente.
—La escucho.
Valentina respiró hondo.
—Creo que una alianza no borra el pasado.
No devuelve a quienes ya no están. Ni hace desaparecer el dolor.
Hizo una breve pausa.
—Pero sí puede evitar que otras personas tengan que pasar por lo mismo.
El despacho permanecía completamente en silencio.
—Si esa alianza nace del respeto...
Y del compromiso de que ninguno volverá a repetir los errores de la generación anterior...
Entonces sí. Creo que vale la pena intentarlo.
No por ustedes.
Sino por los hijos que algún día puedan tener.
Porque ellos no deberían crecer heredando un odio que nunca les perteneció.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Nadie habló.
Nadie se movió.
Marcus permaneció observándola durante varios segundos.
Finalmente...
Esbozó una leve sonrisa.
Una sonrisa sincera.
Después dirigió la mirada hacia Alessandro.
—Ahora entiendo por qué confías tanto en ella.
Alessandro sonrió con discreción.
—Yo también.
Marcus se puso lentamente de pie.
Todos los presentes hicieron lo mismo por instinto. Metió una mano en el bolsillo interior de su saco.
Sacó una elegante tarjeta de presentación.
Y la dejó sobre la mesa, frente a Alessandro.
—Envíame tus condiciones. Las revisaré personalmente.
Dentro de tres días volveremos a reunirnos.
Si ambos seguimos pensando igual que hoy...
Firmaremos el tratado de paz.
Alessandro tomó la tarjeta.
Marcus continuó.
—Y si surge alguna duda... O alguna sugerencia...
Llámame directamente.
Prefiero tratar estos asuntos contigo... Y no con ninguno de tus secuaces.
Durante un segundo...
El despacho quedó completamente en silencio.
Después Matteo soltó una risa que intentó disimular con una tos.
Incluso Dante desvió la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.
Alessandro levantó la vista.
—Hecho.
Marcus extendió nuevamente la mano.
Esta vez... Alessandro la estrechó sin la tensión con la que lo había hecho al inicio de la reunión.
Ya no eran dos hombres obligados a hablar.
Eran dos líderes que acababan de encontrar un objetivo en común.
Marcus dio un paso hacia la puerta.
Pero se detuvo. Giró lentamente hacia Valentina.
—Señorita Visconti.
Ella levantó la vista.
—Sí.
—Me gustaría que algún día conociera a Amelia y a mi hermana Sophia.
Creo que les haría muy bien tener una amiga tan encantadora como usted.
Valentina sonrió con la misma naturalidad de siempre.
—Será un gusto conocerlas.
Los comandantes Moretti intercambiaron miradas incrédulas.
Los capitanes Greco tampoco ocultaban su sorpresa. Porque ninguno de ellos esperaba que aquella reunión...
Que había comenzado rodeada de desconfianza...
Terminara con una invitación entre las mujeres de ambas familias.
Las enormes puertas del despacho se cerraron lentamente tras la salida de Marcus y sus hombres.
Durante varios segundos...
Nadie dijo una sola palabra.
El silencio resultaba casi incómodo.
Fue Matteo quien terminó por romperlo.
—Bueno... Creo que nadie murió.
Varias sonrisas aparecieron alrededor de la mesa.
Incluso algunos de los comandantes más veteranos dejaron escapar una ligera risa.
La tensión de las últimas horas comenzaba, por fin, a desaparecer.
Valentina observó a Alessandro con curiosidad.
—¿Alguien podría explicarme qué acaba de pasar?
Matteo soltó una carcajada.
—¿En serio no tienes idea?
Ella negó con la cabeza.
—Solo entré para contarle a Alessandro que Lorenzo se casa.
Todos volvieron a reír.
Leonardo negó lentamente.
—Señorita Valentina... Creo que acaba de hacer más por esta familia en diez minutos...
Que varios de nosotros en los últimos diez años.
Valentina abrió ligeramente los ojos.
—¿Yo?
—Usted.
Respondió Leonardo.
—Sin saberlo, convenció al hombre más peligroso de sentarse a negociar una paz con nosotros.
Valentina parpadeó varias veces.
Después giró lentamente hacia Alessandro.
—¿Marcus Greco...
Era Marcus Greco?
Alessandro no pudo contener una sonrisa.
—Sí.
Ella llevó una mano a la frente.
—Dios mío... Y yo fui a presentarme como si fuera uno de los empresarios que visitaban a mi padre.
Matteo comenzó a reír nuevamente.
—Créeme... Eso fue exactamente lo que desarmó a todo el mundo.
Valentina miró a Alessandro.
—¿Por qué no me dijiste quién era?
Él dio un paso hacia ella.
—Porque no quería que cambiaras.
Ella frunció ligeramente el ceño.
Alessandro tomó ambas manos entre las suyas.
—Toda tu vida has saludado a las personas con respeto. Has tendido la mano sin importar el apellido que lleven.
No voy a permitir que la mafia te quite eso.
Los ojos de Valentina se humedecieron apenas.
Él sonrió con dulzura.
—No dejes nunca de ser la mujer de la que me enamoré.
Valentina respondió abrazándolo con fuerza.
Apoyó la cabeza sobre su pecho.
—Lo intentaré.
Alessandro besó suavemente su frente.
—No.
Corrigió con una sonrisa.
—Lo lograremos. Porque ya no tenho que cargar con este mundo solo
Ahora es nuestro.
Dante desvió discretamente la mirada.
Leonardo carraspeó con disimulo.
Matteo cruzó los brazos y sonrió.
—Definitivamente... Las reuniones dejaron de ser mucho más interesantes desde que Valentina llegó a esta familia.
Las risas llenaron nuevamente el despacho.
Pero, mientras todos celebraban aquella inesperada esperanza de paz...
Muy lejos de la Mansión Moretti...
Había alguien observando cada uno de sus movimientos.
Y ese hombre...
Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para impedir que Moretti y Greco unieran fuerzas.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.