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CUANDO TERMINE LA NOCHE

CUANDO TERMINE LA NOCHE

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: mailyn rodriguez

¿Puede un hombre enamorarse de una mujer que vive de las noches? Adrián Valdés lleva años casado con Elena, una mujer que enfrenta una enfermedad terminal. Cuando el dolor y la soledad lo llevan a buscar compañía fuera de su hogar, conoce a Valeria, una mujer misteriosa que trabaja de noche para sacar adelante a su hija.

NovelToon tiene autorización de mailyn rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El precio de volver

Adrián regresó a la calle cuatro noches después.

No llegó con la misma inseguridad de la primera vez. Ya conocía el camino, el hotel y el farol bajo el cual Valeria esperaba a los hombres que buscaban compañía.

Lo que no conocía era la forma en que ella lo recibiría.

Valeria estaba allí, con la peluca roja, los labios pintados y el abrigo sobre los hombros. Al verlo bajar del automóvil, no sonrió.

—Pensé que no volverías —dijo.

Adrián se acercó con un sobre entre los dedos.

—Yo también.

Valeria miró el dinero, pero no lo tomó inmediatamente.

—¿Vienes a hablar?

—Sí.

—Entonces sabes que el tiempo se paga igual.

—Lo sé.

Adrián le entregó el sobre. Ella lo guardó en su bolso con naturalidad, sin contar los billetes frente a él.

—¿Cuánto tiempo quieres?

—Toda la noche.

Valeria arqueó una ceja.

—Eso cuesta más.

Adrián sacó otro sobre.

—Puedo pagarlo.

—No hablo de dinero.

Él comprendió la advertencia.

—No quiero hacerte perder tu tiempo.

—Adrián, no confundas pagar con tener derecho sobre mí.

—No lo hago.

—Eso dicen todos antes de comenzar a exigir.

—Yo no quiero exigirte nada.

Valeria lo observó durante unos segundos. Después caminó hacia el automóvil.

—Entonces llévame.

Durante el trayecto, Adrián no encendió la radio. La ciudad avanzaba detrás de las ventanas, llena de luces y personas que no sabían nada de ellos.

Valeria permaneció en silencio, con las manos sobre el bolso.

—¿Cómo está tu esposa? —preguntó finalmente.

—Más débil.

—¿Y aun así viniste?

—Sí.

—¿Por qué?

Adrián apretó el volante.

—Porque no he dejado de pensar en ti.

Valeria volvió el rostro hacia él.

—No deberías decirme eso.

—Es la verdad.

—La verdad también puede ser cruel.

Llegaron al hotel. Adrián pagó la habitación y subieron sin cruzar demasiadas palabras.

En cuanto entraron, Valeria dejó el bolso sobre la mesa.

—Habla.

—¿Sobre qué?

—Sobre lo que sea. Tú pagaste para que te escuchara.

Adrián se quitó el saco y lo dejó sobre una silla.

—Mis hijos empiezan a notar que algo ocurre.

—¿Qué saben?

—Nada. Pero Mateo me observa como si pudiera leerme la mente.

—Tiene diecisiete años. No es un niño.

—Lo sé.

—¿Y el otro?

—Nicolás tiene quince. Él hace preguntas sobre su madre todo el tiempo.

Valeria se sentó en el borde de la cama.

—¿Qué les dirás cuando ella muera?

Adrián se quedó de pie.

—No lo sé.

—Siempre dices eso.

—Porque no tengo respuestas.

—Pero tienes decisiones.

Él la miró con tristeza.

—¿Eso piensas de mí? ¿Que estoy aquí porque no quiero decidir?

—Pienso que estás asustado.

Adrián se acercó lentamente.

—Lo estoy.

Valeria no retrocedió cuando él se arrodilló frente a ella. Adrián tomó sus manos y las sostuvo entre las suyas.

—No quiero que seas mi escape —dijo—. Pero cuando estoy contigo siento que todavía soy algo más que un hombre esperando que su esposa muera.

Valeria cerró los ojos.

—No me digas eso si mañana vas a volver al hospital y fingir que esta noche no ocurrió.

—No puedo fingir.

—Entonces estás en problemas.

Adrián levantó una mano y le acarició el rostro. Valeria mantuvo los ojos cerrados, resistiéndose a la ternura.

—Tú también estás en problemas —susurró.

—Lo sé.

Él la besó con suavidad. Valeria respondió después de unos segundos, como si necesitara convencerse de que aún tenía derecho a desearlo.

El beso se volvió más intenso. Adrián recorrió su espalda y la acercó a él, pero cada movimiento conservó la paciencia de quien no quería convertirla en una obligación.

Valeria apoyó las manos sobre su pecho.

—No me trates como a una esposa.

—No sé cómo tratarte.

—Entonces mírame como a Valeria.

Adrián separó sus labios de los de ella.

—Eso es lo que hago.

La peluca roja cayó al suelo cuando Valeria se apartó. Su cabello miel quedó libre sobre sus hombros.

Adrián lo acarició lentamente.

Esa noche volvieron a entregarse el uno al otro, pero algo había cambiado. Ya no parecía un encuentro entre un cliente y una mujer contratada. El dinero seguía sobre la mesa, recordándoles la realidad, pero ninguno de los dos pudo fingir que aquello era solamente un servicio.

Al amanecer, Valeria permaneció despierta.

—Vete antes de que empiece a esperarte —dijo.

Adrián se vistió en silencio.

Antes de salir, dejó un nuevo sobre sobre la mesa.

Valeria lo miró.

—No te estoy pagando por lo que ocurrió —explicó él—. Te estoy pagando porque ese fue el acuerdo.

Ella sostuvo su mirada.

—Y si algún día vienes sin dinero, no entrarás.

Adrián asintió.

—Lo sé.

Pero mientras se alejaba por el pasillo, ambos entendieron que el dinero ya no era lo único que los mantenía unidos.

También estaba la necesidad de volver.05:06

1
Helizahira Cohen
Fue interesante, la vida es complicada, Elena sabía que el debía seguir y de estar viva , Valeria tendría otra historia
Helizahira Cohen
pero como la vio. me perdí
Helizahira Cohen
pero esa gente es metiche , Adrian es libre. la muerte de Elena fue por su enfermedad y el estuvo alli en todo
Helizahira Cohen
tiene unas contradicciones pero es bien interesante, felicidades por la novela
Helizahira Cohen
Me parece interesante, pero siento que Valeria se desubica, él por ahora no puede dejar a Elena, es triste pero es mi opinión
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