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Entre La Culpa Y El Deseo

Entre La Culpa Y El Deseo

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Reencuentro / Amor-odio / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Azul

Camila lo tenía todo y usó su crueldad para doblegar a Máximiliano, un becado que se negaba a rendirse ante su vanidad.

Años después, la vida los reencuentra en la empresa de su padre, donde él trabaja y ha ganado posición, mientras ella carga con la culpa y un secreto explosivo que él desconoce.

Atrapados entre el rencor del pasado, el dolor y una atracción ineludible, ambos descubrirán que el deseo puede ser tan peligroso como la venganza.

NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: El peso de la ceniza

^^^(Narrado por Máximiliano)^^^

​La noticia corrió por los pasillos del Saint Mary’s Academy con la velocidad y la crueldad de un incendio forestal. Para el martes por la mañana, ya nadie hablaba de las solicitudes universitarias, ni de los promedios de física, ni de las listas de admisión que semanas antes acaparaban la atención de todos. El único tema de conversación en las esquinas de los casilleros, en la cafetería y en las gradas de la cancha deportiva era el nombre de Camila Valdés y la manera tan descarada en que Mateo se había encargando de pisotear lo poco que quedaba de su reputación.

​Yo caminaba hacia el laboratorio de ciencias con los puños apretados dentro de los bolsillos de mi chamarra, escuchando los cuchicheos despectivos que flotaban en el aire a mi alrededor.

​—¿Te enteraste de lo que dijo Mateo en el entrenamiento? —comentaba un alumno de último año cerca de las fuentes de agua, riéndose socarronamente con su compañero—. Dice que la intocable Camila finalmente bajó de su pedestal y que ya no es tan difícil como presumía. ¡Se la llevó a la Quinta y la dejó botada!

​—Era de esperarse —respondió el otro con una mueca de suficiencia—. Esas niñas bien siempre presumen de ser de la realeza, pero a la hora de la verdad se doblan igual que todas.

​Sentí una rabia sorda, espesa y completamente incontrolable burbujear en el fondo de mi pecho. No era una defensa hacia ella; al menos, eso intentaba repetirme a mí mismo para mantener la cordura. Era el asco profundo hacia la podredumbre de ese mundo en el que vivían, un ecosistema tóxico donde las personas eran tratadas como trofeos de usar y tirar, donde la intimidad y la dignidad se convertían en moneda de cambio para alimentar el ego de imbéciles como Mateo. Camila había construido su vida entera alrededor de esa fachada de superioridad, había aplastado a los demás y me había convertido a mí en su blanco favorito solo para encajar en ese molde... y ahora, los mismos que aplaudían sus desplantes la estaban devorando viva.

​Al doblar el pasillo hacia el aula de química, la vi.

​Estaba recargada contra la pared, junto a la puerta de los casilleros de los profesores. Ya no quedaba nada de esa postura altiva, de esa mirada desafiante y fría que me había mirado con desprecio durante tantos meses. Su rostro estaba pálido, casi translúcido, con las ojeras marcadas por la falta absoluta de sueño y los ojos hinchados de tanto llorar en secreto. Sostenía sus libros contra el pecho con tanta fuerza que los nudillos se le veían completamente blancos, temblando de una manera que me encogió el corazón a pesar de todos mis intentos por endurecerme.

​Nadie se le acercaba. Las mismas amigas que la rodeaban y reían con ella en el vestíbulo ahora pasaban de largo, evitándola con miradas esquivas y cuchicheos a sus espaldas, temerosas de que la mancha del escándalo salpicara sus propias reputaciones de porcelana.

​Me detuve a unos pocos pasos de distancia, bloqueándole el camino sin prisa. Ella levantó la vista lentamente, con un terror sordo pintado en el fondo de las pupilas, como si esperara que yo fuera el próximo en arrojarle una piedra.

​—¿Qué quieres, Máximiliano? —su voz sonó rota, apenas un hilo de aire que se ahogaba entre susurros—. ¿Vienes a burlarte tú también? ¿A sumarte al resto de la escuela? Si lo que buscas es ver cómo me destruyo, felicidades, ya lo conseguiste. Puedes largarte.

​Sus palabras me golpearon con una fuerza inesperada, pero la amargura que destilaban no logró acallar la furia que sentía. Di un paso más hacia ella, acortando la distancia hasta que pude percibir el olor a papel viejo y el perfume sutil que siempre la acompañaba.

​—¿Burlarme de ti, Camila? —le contesté con la voz baja, áspera, conteniendo el temblor de mis propias manos—. ¿De verdad crees que me importa lo suficiente tu caída como para gastar mi tiempo en aplaudirla?

​Ella me miró fijamente, con los ojos brillando de rabia contenida y de una profunda humillación que amenazaba con desbordarse en cualquier segundo. Sus labios temblaban mientras intentaba recomponer su armadura de hielo.

​—Entonces déjame en paz —espetó, intentando dar un paso al lado para rodearme—. Vete a tus clases, sigue sacando tus notas perfectas y haz como si yo no existiera, que es lo que siempre debiste hacer.

​—No puedo hacer eso, y lo sabes perfectamente —le recriminé, bloqueándole el paso de nuevo con firmeza, sin permitir que se moviera—. Desde el primer día en que pisaste esta escuela creíste que el mundo entero giraba alrededor de tu dinero, de tus caprichos y de la forma en que podías pisotear a los demás para sentirte superior. Me hiciste la vida imposible porque mi ropa no tenía su etiqueta y porque no me arrodillé ante ti como los demás.

​Camila apretó los dientes, conteniendo un sollozo que se le escapó en un suspiro tembloroso, pero no apartó la mirada de la mía.

​—¡Sí, lo hice! —estalló de repente, con un grito ahogado que apenas logró salir de su garganta, mientras las lágrimas por fin se desbordaban por sus mejillas—. ¡Fui una imbécil insoportable, una arrogante de mierda que creía que tenerlo todo significaba ser dueña de la verdad! ¿Eso es lo que querías escuchar? ¿Querías oír que soy una basura? ¡Pues ya lo sabes! ¡Todo el mundo lo sabe ahora! ¿Estás contento?

​El silencio cayó entre nosotros como un peso muerto. Los pocos alumnos que quedaban al fondo del pasillo voltearon a mirarnos de reojo al escuchar el tono elevado de su voz, pero ninguno se atrevió a acercarse.

​Yo me quedé observándola, con el pecho agitado. La rabia que traía acumulada desde el día anterior comenzó a disiparse lentamente, reemplazada por una sensación extraña, amarga y pesada. Verla derrumbada de esa manera, sin la protección de su dinero, sin el respaldo de sus amigos y traicionada por el mismo tipo al que ella había defendido a capa y espada, no me provocó la satisfacción que un día imaginé. Me provocó una profunda y desoladora lástima.

​—No quería oír que eres una basura, Camila —le dije en un tono mucho más bajo, casi un murmullo que apenas rozaba el aire entre los dos—. Quería que entendieras que las acciones tienen consecuencias, y que el veneno que repartiste por los pasillos durante años tarde o temprano se te iba a regresar a las manos.

​Ella bajó la cabeza, dejando caer los hombros en una derrota absoluta. Sus libros se deslizaron de sus manos temblorosas y cayeron al suelo con un golpe sordo contra las baldosas de cerámica, esparciendo algunas hojas sueltas alrededor de sus zapatos.

​—Lo sé... —susurró con la voz completamente rota, dejándose caer lentamente de rodillas para recoger sus cosas, con una vulnerabilidad tan cruda que me desarmó por completo—. Lo sé mejor que nadie. Y lo peor de todo es que no tengo a dónde huir, porque el monstruo que me destruyó fui yo misma al permitir que me rodearan de esta mentira.

​Me agaché sin pensarlo dos veces. Mis dedos rozaron los suyos contra el suelo frío mientras recogía las hojas de su cuaderno de química y se las entregaba en silencio. Ella levantó el rostro para mirarme, con los ojos anegados en lágrimas y una expresión tan desprotegida que hizo que todo el rencor acumulado durante años se desvaneciera en el aire, dejándonos a los dos expuestos frente a frente en medio de las ruinas de nuestro propio pasado.

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Marianeichon
hola🥰
Manu
Hola Luna, creo que cada novela tiene una temática diferente y se escribe según nuestro ánimo. Me encantó la historia la sentí muy rica. Siempre para adelante y atrás ni para coger impulso. Toma lo bueno y desecha lo malo. Eres una gran escritora y te he visto en ranking y ganandp premios asi qué ánimos.
Judy
No es de tus mejores obras, pero valoro tu esfuerzo
Judy
Cómo valoro el esfuerzo que implica narrar una historia, que yo no soy capaz de hacer, me vos abstener de hacer una crítica negativa, solo darte un empujón para que los sigas intentando, tienes capacidad, solo la tienes que pulir, no te des por vencida.
Nancy romero
linda historia
Carola Videla 😈🇦🇷
todo se paga en la vida y a ella le va a tocar
Manu
Hay mucho orgullo entre ellos. Ella lo ama pero no ha sabido hacerlo y él, no la ama tal vez siente lastima y siento que hasta la detesta.
Manu
Voy a sacar las cuentas. Me regresé desde el capítulo 20👀
Se gradúan de la secundaria como a los 17.
En el tercero año de la universidad van a la fiesta osea de 20 años y sale panzona la Camila, más los 9 meses de panza son 21 años. Retoma la universidad y sale de 23 años. Llega a la oficina. Osea el niño anda de 2 años para 3 y ellos sobre los 24 años.
Algo así 👀👀👀👀👀
Luna Azul: Siiiiii👏
total 1 replies
Manu
Que malos son😭
Manu
Que feo este papá
Como le va a decir bastarfo al nieto
Manu
OMG se embarazó 🥺 esta chavala si que la vive pasiando a cada rato.
Manu
Entonces todo esto pasa cuando están 3er año de la carrera de ambos
Nancy romero
autora cuantos años tienen camila y maximilano
Luna Azul: 23 rondando los 24
total 2 replies
Nancy romero
esta chica hace todo mal
Nancy romero
osea la violo y ella no dijo ni hizo nada
Manu
Autora me dejaste sin palabras. Bien guapo es el Maxi... Pobre pero guapo
Manu
Ese hijo de la chingada la violó
Manu
Y hay cada estúpido. Me da rabia pero ella no ha puesto sus limites
Manu
Ya caes mal Mateo
Manu
¿Será que maxi esta calando en su corazoncito
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