NovelToon NovelToon
Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Cancelé la boda y mi ex acabó en la ruina

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Venganza / Juego de roles / Completas
Popularitas:146.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

El día de su boda, Alegra Valdés descubre que Sebastián Girón, el hombre por quien renunció a su apellido y a su fortuna, lleva meses engañándola.
Pero Alegra no piensa llorar frente al altar.
Delante de todos los invitados, revela la traición, cancela la boda y recupera la identidad que había ocultado: no es una mujer sin recursos, sino la verdadera heredera de una de las familias más poderosas de Santa Aurelia y una brillante investigadora farmacéutica.
Mientras Sebastián pierde su prestigio, su empresa y todo aquello que creyó tener asegurado, Alegra vuelve a empezar. Entonces aparece Damián Montero, su frío e insoportable director, con una propuesta inesperada: un matrimonio por conveniencia.
Lo que ella no sabe es que Damián lleva diez años protegiéndola en silencio.
Entre secretos familiares, conspiraciones científicas, enemigos dispuestos a destruirlos y un contrato que empieza a parecerse demasiado al amor, Alegra tendrá que decidir si está preparada para confiar de nuevo… esta vez en el hombre que nunca dejó de elegirla.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Cap 15: Investigación secreta

Una semana después del ataque, tres cosas habían cambiado.

Primera: las cámaras de seguridad del instituto capturaron a los dos hombres llegando en una camioneta sin placas. Ignacio Montero, el jefe de seguridad que Damián mencionó alguna vez con la confianza de quien habla de un hermano, rastreó la camioneta hasta un taller mecánico en La Ribera. El taller pertenecía a un primo segundo de la familia Blanco. La evidencia no era directa, pero era suficiente para que mi abogado armara un expediente sólido.

No lo presenté de inmediato. Dejé que Paz viviera unos días más con la incertidumbre de no saber si sus matones habían hablado. El miedo es un condimento que se cocina mejor a fuego lento.

Segunda: Gabriel empezó a pasar por el instituto «de casualidad» a la hora de la salida. Lo hacía con la sutileza de un elefante en una cristalería, llegaba en su auto deportivo, se estacionaba frente a la entrada y se quedaba ahí jugando con el teléfono hasta que yo salía. Cuando le pregunté por qué, dijo: «El café de la esquina es bueno». El café de la esquina era una máquina expendedora que llevaba rota tres meses.

Tercera: Montero contrató un servicio de seguridad privada para el estacionamiento del instituto. «Es política institucional», me dijo cuando le pregunté. Julia, que llevaba cuatro años trabajando ahí, me confirmó que esa «política institucional» existía desde hacía exactamente siete días.

El martes por la mañana, llegué al laboratorio a las ocho, como Montero ordenó. Él ya estaba ahí, con su brazo vendado bajo la manga de la camisa y una taza de leche de avena de vainilla en el escritorio.

—Buenos días.

—Buenos días. —Señaló la pantalla de su computadora—. Los resultados del lote tres de estabilidad acelerada están listos. Ven a ver esto.

Me acerqué. Los datos eran buenos, más que buenos. El compuesto mantenía su integridad estructural después de tres semanas a cuarenta grados centígrados y setenta y cinco por ciento de humedad relativa. Eso significaba una vida útil proyectada de al menos veinticuatro meses en condiciones normales.

—Si el lote cuatro confirma esto... —empecé.

—Podemos presentar al comité de ética en tres semanas.

Nos miramos. En sus ojos había algo que no era solo satisfacción profesional, sino el brillo de alguien que ve una meta que persiguió durante años acercarse lo suficiente como para tocarla.

—Buen trabajo, Valdés.

—Buen trabajo, Montero.

Pausa. Después, sin mirarme, sacó algo del cajón de su escritorio y lo puso junto a mi computadora: un americano de la cafetería de enfrente. Sin azúcar.

—Estaba frío cuando llegaste —dijo, como si eso explicara todo.

Era la primera vez que Damián Montero me compraba un café.

Esa noche, en mi departamento, abrí el último informe de Bravo.

El investigador había seguido trabajando durante la semana del ataque, profesional, silencioso, meticuloso. Las fotos que me envió esta vez eran diferentes de las anteriores.

La primera serie mostraba a Ricardo Valdés en la casa de Puerto Belmonte, como siempre. Pero esta vez, Bravo había logrado acercarse más. A través de una ventana, se veía el interior: una sala decorada con buen gusto, estantes con libros, un piano de media cola en una esquina. Fotos enmarcadas en las paredes, la chica en diferentes edades, desde bebé hasta adolescente.

La segunda serie era nueva. Bravo había investigado a la chica por separado.

Se llamaba Rubí Linares. Diecisiete años. Estudiante de tercer año de preparatoria en un colegio privado de Puerto Belmonte. Becada por rendimiento académico, primer lugar de su generación. Participaba en el club de ciencias y en el equipo de debate. No tenía redes sociales públicas.

Bravo adjuntó una copia del acta de nacimiento que consiguió a través de un contacto en el registro civil. El documento era claro: madre, Celina Déniz. Padre, Ricardo Valdés.

No era una sospecha. No era una hipótesis. Era un hecho registrado en papel oficial.

Tenía una media hermana.

Me quedé sentada en el sofá con la laptop sobre las piernas, mirando la foto de una chica de diecisiete años que tenía los ojos de los Valdés y el pelo oscuro de su madre. Una chica que iba a la escuela todos los días, sacaba las mejores notas, tocaba el piano y probablemente no sabía que a cuatrocientos kilómetros de distancia tenía tres medio hermanos y una media hermana que hasta hace un mes no sabían que existía.

¿Sabía Rubí quién era su padre? ¿Sabía que Ricardo Valdés no era un hombre de negocios que la visitaba de vez en cuando, sino el director ejecutivo de uno de los grupos farmacéuticos más grandes del país? ¿Sabía que tenía otra familia, una familia completa, con casa grande en Zona Alta y apellido en las páginas de sociales?

Cerré la laptop. Me preparé un americano. Lo tomé de pie junto a la ventana, como estaba haciendo cada vez con más frecuencia, de pie, mirando las luces de Santa Aurelia, procesando información que debería destruirme pero que, por alguna razón, me estaba haciendo más fuerte.

O más fría. A veces era difícil notar la diferencia.

El jueves, Bravo envió un último archivo. Un video corto, tres minutos, grabado con teleobjetivo desde un auto estacionado frente a la casa de Puerto Belmonte.

Era el cumpleaños de alguien. La casa estaba decorada con globos. A través de la ventana se veía una mesa con comida, un pastel con velas, gente reunida.

Ricardo Valdés estaba sentado en la cabecera. Celina Déniz a su lado, sirviéndole un plato. Y Rubí, mi media hermana, la chica que yo no conocía y que probablemente no me conocía a mí, estaba sentada frente al piano, tocando algo que no alcancé a escuchar a través del video sin audio.

Mi padre sonreía. No la sonrisa de negocios que usaba en las reuniones de la junta directiva. No la sonrisa educada de las cenas familiares. Era la otra sonrisa, la de verdad, la que le salía sin pensarla, la que yo recordaba de cuando era niña y él me cargaba en hombros por el jardín de gardenias.

Revisé la fecha del video: jueves de la semana pasada.

Jueves de la semana pasada, mi madre cumplió cincuenta y cuatro años. Le preparamos una cena. Rodrigo trajo flores. Nicolás trajo champán. Gabriel trajo una torta que compró en la pastelería equivocada y que sabía a cartón. Yo traje un libro de Caravaggio que encontré en una librería de antigüedades.

Y papá no estuvo. «Negocios en el exterior», dijo mamá con esa sonrisa de barniz que yo ya conocía demasiado bien.

No estaba en el exterior. Estaba a cuatrocientos kilómetros, celebrando el cumpleaños de otra persona mientras su esposa de veinte años soplaba las velas sin él.

Cerré el video. Cerré la laptop. Me terminé el café.

No lloré. Ya no me quedaban lágrimas para los hombres que mienten. Las había gastado todas con Sebastián, y ahora descubría que el primer hombre que me enseñó a mentir no fue mi exnovio, sino mi padre.

Mañana hablaría con Rodrigo. Le mostraría las fotos, el acta, el video. Y juntos decidiríamos el siguiente paso.

Pero esta noche, sola en mi departamento con el sabor amargo del café y la imagen de mi padre sonriendo en otra casa, pensé en algo que Montero me dijo una vez en el laboratorio, hablando de un compuesto que no daba los resultados esperados: «Los datos no mienten, Valdés. Lo que mienten son las expectativas que les ponemos encima».

Mi padre no me había fallado. Mis expectativas de quién era él, esas fueron las que me mintieron durante veinte años.

Continuará...

1
Alba Dany Marroquin
Rubi ? la de 18 años enfermera hija de su padre con la amante? ME CONFUNDES
Alba Dany Marroquin
como pasó Rubí de 18 años y enfermera a una niña.de.8 años???
Alicia Rodríguez
escritora que pena seguir insistiendo en las edades de los hijos de Nieves ya que dice que hace veinte años que se casó entonces Roberto que es el hijo mayor tendría unos 19años
Marilu Garcia
estimada aurora posiblemente este escribiendo 2 novelas a la vez de ahí la confusión en las edades 😑😑😑
Sylvia Iusin Borensztejn
Escribiste muy bien y tenes que ser más coherente con los personajes, si es epidemioooho no es abogado
si la hermana tiene 23 años no tiene 8.
Capaz que alguien lo puede leer antes de que lo publiques para ver estas contradicciones.
Gracias pir escribir
PD Si alguien muere en una epidemia el cadáver se trata como contaminado, no se expone a personas a ese cadáver.
Alicia Rodríguez
la historia esta muy interesante pero lo que no entiendo son las edades de cada uno de los hijos ya que tienen veinte años de casados y no mas aleria tiene más de veinte y la niña de la otra mujer nació dos años después del matrimonio entonces cuántos años tienen los hijos del matrimonio si son mayores que Alegra
Sylvia Iusin Borensztejn
rdzdz9dd7d7
Nancy Castro Castillo
demasiados vacíos, cambio en los personajes, en las edades, en los parentescos, en las profesiones
María de jesus Zepeda: así es bonita historia pero demasiadas notas cambiadas que al momento de leer cambian los datos , pero bonita historia..
total 1 replies
Nancy Castro Castillo
a qué horas Hugo llegó a los 63, y ahora los hijos del general resultaron nietos, pues con ese montón de años que le puso, 85
Nancy Castro Castillo
No Dios que locura, ahora Rodrigo resultó ser sobrino de la mamá, antes era hijo de Nieves.
Nancy Castro Castillo
ahora dizque Ignacio y Gabriel son hijos de Paloma, Ignacio era la mano derecha de Damián y Gabriel hermano de Alegra, que locura con la escritora, será que la cápsula le borro a ella los recuerdos 🤭🤭🤭
Nancy Castro Castillo
cuáles tres hijos de Paloma, acaso no era solo Damián?
Alicia Rodríguez
quien será j que tendrá que ver con la familia de Alegra?
Nancy Castro Castillo
ahora dizque la herida de Damián es en la mano porque golpeó una mesa, y antes era en la espalda porque alguien lo hirió
Adriana Elvi Hadeler
Es inconsistente primero dormían en habitaciones separadas después ya habían compartido la cama 🥴😵‍💫
Adriana Elvi Hadeler
muchísimas lagunas se alarga con detalles y frases físicas o químicas y partes importantes como los 8 años de Rubí que primero la iba a hacer trabajar en la empresa y después se achicó, la muerte de Paloma, . . . 🙁🤨🧐🤯. . . relato sumamente insistente en muchos aspectos
Ya me aburrió
nalisima
Irene Aranda
los primeros 80-90 capitulos muy bien, despues se le ha ido la olla a la autora, cambia personajes, hace que mueran mucho tiempo atras y luego vuelven a estar vivos, les cambia la profesion y ahora hasta de familia
conforme sigo leyendo cada vez es peor, cada vez mas cambios, dejo de leerla, no la pienso ni acabar, esta "autora" no se merece que le de mas tiempo, es una verguenza la poca profesionalidad que ha demostrado y la nula dedicacion a su trabajo, por no hablar del respeto hacia los lectores
Irene Aranda
desde cuando Ricardo, el padre de Alegra, el que tenia una doble vida, con una hija ilegitima, Rubi, es buena persona, vaya ida de olla, vaya cambios, es insultar a quien destina tiempo a leerla
María Cecilia Fuentes
🤭me asombra la autora disminuye la edad de una mujer, elimina otra ya no se sabe quién sobrevive 🤣
María Cecilia Fuentes
🤭me asombra la autora disminuye la edad de una mujer, elimina otra ya no se sabe quién sobrevive 🤣
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play