Su padre debía millones.
Él necesitaba una esposa.
Ella fue la garantía.
Cuando Alessia Lombardi es obligada a casarse para pagar la deuda millonaria de su padre, descubre que su nuevo esposo no es solo un hombre frío y poderoso, sino el heredero de una de las organizaciones más peligrosas del país. El contrato es claro: un año de matrimonio, sin amor y sin sentimientos. Pero nadie les advirtió que el odio puede transformarse en algo mucho más intenso.
NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 6
...Verdades incompletas...
.......
.......
El lugar al que me llevó no era una casa.
Era un complejo discreto a las afueras de la ciudad, rodeado de muros altos y vigilancia constante. No parecía una prisión… pero tampoco era libertad.
Mi padre estaba sentado frente a una mesa cuando entramos.
Envejecido.
Más de lo que recordaba.
—Alessia —dijo al verme, levantándose de inmediato—. ¿Estás bien?
Corrí hacia él y lo abracé. Su cuerpo temblaba ligeramente.
—Estoy bien —respondí, separándome apenas—. ¿Tú?
—Sí, sí… estos hombres me han tratado bien.
Thiago permaneció de pie, observando la escena con distancia calculada.
—Necesitamos hablar —dijo finalmente.
Mi padre tragó saliva.
Nos sentamos. Yo junto a él. Thiago frente a nosotros.
—Interceptamos una llamada esta mañana —explicó Thiago—. Le ofrecieron protección.
Mi padre bajó la mirada.
—No acepté nada.
—Pero escuchaste la oferta —replicó Thiago.
Silencio.
—¿Quién te llamó? —pregunté con urgencia.
—Un intermediario… dijo que podían ayudarme. Que este matrimonio era una trampa.
Mi corazón se detuvo.
—¿Qué significa eso?
Mi padre dudó.
—Dijo que la deuda fue inflada. Que nunca fue solo dinero perdido en inversiones.
Mis ojos se movieron hacia Thiago.
Su expresión no cambió.
—Explícate —ordenó él con voz baja.
Mi padre respiró hondo.
—Hace meses recibí una propuesta para invertir en una empresa marítima. Parecía legítima. Pero después comenzaron las pérdidas, los intereses, las penalizaciones. Era como si todo estuviera diseñado para que no pudiera pagar.
—¿Insinúas que fue una emboscada financiera? —pregunté.
—Eso dijo el hombre de la llamada —respondió mi padre—. Que alguien necesitaba que yo cayera… para forzar esta alianza.
El silencio se volvió denso.
Miré a Thiago.
—¿Sabías algo de esto?
—No —respondió sin titubear—. La deuda fue adquirida por mi organización cuando ya estaba activa. No fue creada por mí.
—Pero te beneficiaste de ella —dije.
Sus ojos se clavaron en los míos.
—Sí.
La honestidad me descolocó.
—¿Quién estaría interesado en unirnos? —pregunté.
Thiago se levantó lentamente.
—Alguien que quiere desestabilizar mi liderazgo. Un matrimonio puede fortalecer una imagen… o destruirla.
—Entonces soy parte de un juego político —murmuré.
—Eres parte de algo más grande de lo que crees —respondió él.
Mi padre me tomó la mano.
—Lo siento, hija. Nunca quise arrastrarte a esto.
Lo miré. Y por primera vez no vi solo culpa.
Vi miedo real.
Thiago dio una orden breve a uno de sus hombres para rastrear la llamada.
Luego se acercó a mí.
—Regresamos.
—No he terminado de hablar con él.
—No es seguro quedarnos más tiempo.
Me puse de pie, pero antes de irme miré a mi padre fijamente.
—Si sabes algo más, dímelo ahora.
Sus ojos se llenaron de duda.
Pero negó con la cabeza.
Salimos del complejo bajo un silencio pesado.
Dentro del automóvil, finalmente hablé:
—¿Y si todo esto fue planeado?
—Lo fue —respondió Thiago.
—¿Qué?
—No sé por quién. Pero nadie mueve cifras así sin intención.
Lo miré con atención.
—Entonces no soy tu debilidad.
—No.
Su mirada se volvió más intensa.
—Eres el movimiento que alguien quería forzar.
Y en ese momento entendí que mi matrimonio no era solo una deuda pagada.
Era una jugada estratégica.
Y alguien había movido las piezas.