NovelToon NovelToon
UNA VUELTA PROHIBIDA

UNA VUELTA PROHIBIDA

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:559
Nilai: 5
nombre de autor: Daniela escalante Jiménez

En el mundo de la Fórmula 1 no existen los amigos, solo rivales. Gael Rainer es la promesa de Mercedes: frío, calculador, imparable. Mara Varela es el orgullo de Ferrari: brillante, valiente y dueña de cada secreto de su equipo.

Se encontraron en una noche donde no existían los colores ni las reglas. Una noche de pasión que lo cambió todo. Pero cuando amaneció y se reveló la verdad, comprendieron que su amor es una traición para todos: para sus equipos, para sus familias, para el mundo entero.

Entre la velocidad de la pista y el silencio de los escondites, deberán elegir: ¿obedecer las leyes que los separan o arriesgarlo todo por una vuelta que nunca debió existir?

NovelToon tiene autorización de Daniela escalante Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 4 EL NOMBRE QUE NO SABÍA

El coche aminoró la marcha hasta detenerse frente a mi casa, una construcción modesta pero cuidada, con macetas en el balcón y la puerta trasera entreabierta. El motor se apagó y el silencio nos envolvió de nuevo. Me quedé con la mano sobre la manija, sin atreverme a abrirla, sintiendo que al bajar se rompería todo lo que habíamos construido en horas.

—Bueno… —dije con la voz quebrada apenas—, adiós. Supongo que no nos volveremos a ver jamás.

Vi cómo su mandíbula se tensaba, cómo luchaba por mantener esa fachada dura que lo protegía. No suplicó, no se deshizo en sentimientos. Solo me miró con esa profundidad que llegaba al alma y respondió con ese humor seco, serio, que lo caracterizaba:

—¿Así de corta se queda nuestra historia de amor? —preguntó con una media sonrisa que no llegó a sus ojos del todo—. Puede que sea lo mejor. Los caminos a veces se cruzan solo para enseñar algo.

—Adiós, Mara —repitió con firmeza, aunque su voz suavizó al nombrarme—. Cuídate mucho.

Bajé del coche sin mirar atrás demasiado tiempo, temblando, y entré por la puerta trasera. Escuché el motor arrancar de nuevo y alejarse lentamente mientras yo subía las escaleras de madera que crujían bajo mis pasos. Una vez en mi cuarto, me quité el vestido con lentitud, todavía oliendo a él, y me metí al baño para lavarme otra vez, no por suciedad. El agua caía tibia sobre mi piel y cerraba los ojos viendo todavía su rostro, su postura, la forma en que me sostenía la cintura.

Salí del baño envuelta en una toalla, me puse ropa cómoda y me dejé caer en la cama mirando el techo oscuro. El sueño tardó en llegar, pero cuando lo hizo fue profundo, pesado, cargado de sensaciones nuevas.

Horas después, el sonido de unos nudillos golpeando suavemente mi puerta me despertó.

—Mara… ¿estás despierta? Era la voz de mi papá.

—Sí, pa… —respondí con voz pastosa, frotándome los ojos—. Tengo mucho sueño.

—Levántate un rato, hija. He preparado comida. Vamos a comer juntos.

Me incorporé con dificultad, sentía el cuerpo cansado pero el espíritu extrañamente vivo. Bajé las escaleras y lo encontré en la cocina, rodeado del vapor y el aroma inconfundible de la cocina italiana: pasta fresca con salsa de tomate casera, albóndigas jugosas con hierbas aromáticas, pan recién horneado crujiente por fuera y suave por dentro. Nos sentamos frente a frente y me sirvió con esmero.

—Dime, hija —comenzó mientras yo empezaba a comer—, recuérdame los nombres de todos los pilotos de esta temporada, con sus escuderías. Quiero comprobar que ya te los sabes de memoria.

Lo miré con atención y empecé a decir uno tras otro, despacio, asegurándome de no equivocarme:

—Carlos Sainz y Charles Leclerc en Ferrari. Checo Pérez y Max Verstappen en Red Bull. Fernando Alonso y Lance Stroll en Aston Martin. George Russell y… —hice una pausa— el otro de Mercedes. Lando Norris y Oscar Piastri en McLaren. Pierre Gasly y Esteban Ocon en Alpine. Yuki Tsunoda y Liam Lawson en RB. Nico Hülkenberg y Oliver Bearman en Haas. Kevin Magnussen y… —pensé un instante—. Alex Albon y Carlos Colón en Williams. Jack Doohan también en Alpine.

Me detuve y lo miré.

—¿Son todos?

Mi papá sonrió con esa calma que siempre tenía, moviendo la cabeza levemente.

—Falta uno, hija. El más importante de todos. El subcampeón del mundo el año pasado, el más joven en conseguir el título dos veces seguidas. El que hizo historia a los veinte años.

Me quedé en silencio, repasando mentalmente la lista una y otra vez, pero el nombre no venía.

—Gael Rainer —dijo él despacio, marcando cada sílaba—. Piloto oficial de Mercedes.

Sentí como si la comida se me atorara en la garganta. Tosí con fuerza, los ojos se me llenaron de lágrimas por la hogada  y el corazón comenzó a latir tan fuerte que golpeaba contra mis costillas con dolor.

—¿Gael… Rainer? —atiné a balbucear con voz temblorosa.

Me levanté de un salto, corrí por el teléfono que cargaba sobre la mesa y tecleé el nombre en Google con los dedos temblando sin control. La pantalla cargó y ahí estaba: la foto principal me devolvió la mirada que ya conocía, esa misma mirada seria, profunda, de ojos oscuros y pestañas largas, el pelo corto y peinado prolijamente pero con ese aire despeinado que yo ya había tocado. Leí la biografía con los ojos saltando de línea en línea:

«Gael Rainer. Piloto de la escudería Mercedes-AMG Petronas. Ingresó a la academia juvenil de la marca a los diez años, destacando por su disciplina y velocidad. Debutó en la Fórmula 1 a los dieciocho años, siendo el subcampeón mundial en su temporada novata. En 2027, con apenas veinte años, se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia. Repitió el título en 2028. La temporada 2029 fue complicada: una lesión en la mano derecha lo limitó y terminó como subcampeón, ganando su compañero George Russell. La temporada 2030 representa su regreso total, su año de consolidación.»

Dejé el teléfono sobre la mesa con manos temblorosas, sin poder apartar la vista de esa imagen.

—¿Por qué te afecta tanto, hija? —preguntó mi papá con suavidad, observándome con curiosidad y ternura.

Lo miré con los ojos brillantes, sintiendo que todo el mundo se reordenaba a mi alrededor de golpe.

—Porque… nunca lo había escuchado nombrar así. Dicen que le apodan “Kimi”, ¿verdad? —dije con una sonrisa triste y asombrada—. Y tiene los ojos más bonitos que he visto en mi vida. Esos ojos… yo ya los había visto.

Mi papá asintió con calma.

—Pues cada día se aprende algo nuevo en este mundo, Mara. Y ahora tú vas a estar ahí, justo en medio de todo.

Me levanté despacio, todavía conmocionada, y subí a mi cuarto casi corriendo. Me tiré sobre la cama boca abajo, abracé la almohada y dejé que todo se asentara en mi cabeza. Con razón me parecía conocido. Con razón esa forma de ser reservada y precisa, esa confianza sin arrogancia, esa disciplina que lo definía. Gael Rainer. El piloto estrella de Mercedes. El campeón del mundo. Y yo… yo era la nueva mecánica de Ferrari.

1
Ana Gonzalez
más capitulos excelente novela ❤️
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play