Esta es la historia de un hermoso hombre doncel que quiere ser papá.
UNIVERSO ALTERNO > M-PREG
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CAPÍTULO 6
...~LUCAS~...
¡Al fin ya es hora!
Me disponía a terminar mi eterna jornada de trabajo, la que cada día se dificultaba más y más por el gran volumen de mi vientre, y como este dificultaba mi desplazamiento en el área.
¡Apenas puedo reclinarme hacia mis clientes para llevar acabo los procedimientos dentales de rutina!
Hoy tiré mis utensilios al suelo. Mi panza los empujó al otro lado de la sala.
Mary hacía todo lo posible por asistirme durante los procedimientos dentales, a pesar de que eso no formaba parte de sus obligaciones diarias.
Mi asistente era un amor.
Dulce, dulce, dulce y letal, Mary.
De todas las maneras en las que hubiese podido imaginar que mi día empeoraría, jamás se me ocurrió que vería a Nathan Brown en medio de la sala de espera.
Durante los últimos días había recibido varios obsequios de su parte. Los cuales no iban muy acorde a su personalidad cruel y despiadada.
Sea cual sea su plan, no iba a funcionar.
¡Ese hombre quería quitarme a mi bebé!
Pero solo lo conseguiría sobre mi cadáver.
Precisamente esta noche hablaré sobre el tema con mi abogado, y buen amigo, Jude Davis.
—¿Qué diablos haces aquí?
Nathan Brown frunció el ceño. Al parecer, no esperaba ser recibido con tanta hostilidad.
—Lucas, buenas noches —dijo, recuperando su compostura—. Me encontraba por la zona y decidí pasar a saludar.
—¿Vale...? Gracias, supongo —dije, poniendo mis ojos en blanco.
—¿Cómo estás? —preguntó un tanto esquivo—. No he escuchado de ti por un buen tiempo, ¿has recibido mis regalos?
Mary, sin vergüenza alguna, respondió esa pregunta por mí.
—Los chocolates estuvieron deliciosos, si traes más de esos, quizás me caigas menos mal —dijo con una sonrisa socarrona.
Y vaya que ambos devoramos esos malditos chocolates orgánicos luego del almuerzo.
Mary tenía la loca teoría de que el fabricante les ponía drøga para hacerlos tan adictivos.
Yo me encontraba parcialmente de acuerdo, ya que cuando fui a la tienda donde Nathan los había comprado, el precio de una caja era tal, que la teoría de Mary no era tan descabellada.
Esos pequeños bastardos eran todo un lujo.
—¿Te gustaron? —me preguntó Nathan visiblemente más animado—. Conseguiré para ti todos los que quieras.
Los ojos de Mary brillaron de alegría.
Yo, simplemente, me limité a mirarlo con cautela.
—Nathan, ya, en serio. Dime a qué viniste.
Él se removió incómodo. Sustituyendo el peso de su cuerpo de un pie al otro.
—Bueno, yo...
—Lucas, disculpa la demora —dijo Jude de repente, mientras entraba al consultorio—. Hay un embotellamiento en la avenida principal...
Jude se detuvo en media frase apenas sus ojos captaron al extraño individuo.
—Oh, ¿aún estas trabajando? —le echó un vistazo al reloj en su muñeca—. Ya son más de las seis.
El semblante de Nathan cambió de repente.
Observé como se irguió, incluso ahora parecía más alto. Él elevó la barbilla y amplió su pecho echando los hombros hacia atrás.
Mi mejor amigo y abogado, al parecer notó la amenaza no verbal en todo el cuerpo de Nathan.
Aquello era muy extraño porque él aún no conocía a Jude, así que no podía saber que era mi abogado.
—¿Lucas? ¿Todo en orden? —preguntó Jude con cautela, a lo que yo respondí con un asentimiento.
—Jude, él es Nathan Brown —le dije con poca paciencia.
Estaba hambriento, deseaba ir a cenar y luego llegar a casa para un baño caliente.
La idea de dormir era tan tentadora, que si no fuera porque estoy tan interesado en hablar sobre el caso de la hipotética demanda que Nathan Brown podría ponerme, cancelaría la cena y me iría a dormir luego de comer una pizza.
Ohhhhh ¡cuánta hambre tengo!
Mi pequeño bebé comenzará a comerse mi hígado si no le doy nada de comer.
—Lucas, ¿podemos hablar? —me preguntó Nathan con una mirada fría.
—Ya voy de salida, pero si lo que quieres hablar conmigo está relacionado con tus amenazas de demandarme, puedes hablarlo frente a Jude, él es mi abogado.
Nathan apretó el puente de su nariz. Estaba frustrado de nuevo.
—Hay que hablar sobre ese mal entendido, Lucas.
—¿Un mal entendido? —Reí sin gracia—. Vaya, debo ser un tonto por mal interpretar tus gritos, lo siento, no hablo el idioma de los energúmenos con tanta fluidez.
Jude se dirigió hacia mí, rebasando a Nathan quien lo miró como si le debiera dinero.
—Lucas, no te alteres. Recuerda que todo ese estrés lo puede sentir el bebé —me dijo Jude en cuanto acariciaba ni pancita con afecto.
Le ofrecí una pequeña sonrisa de agradecimiento antes de que esta se borrara al dirigirme a Nathan.
—Y tú... ya déjame en paz —le advertí—. Deja de enviarme obsequios, no los quiero. Tu presencia no es bienvenida aquí.
Jude pasó un brazo sobre mis hombros y Nathan apretó los labios con su característico semblante impasible.
—Vámonos, Lucas —mencionó Jude con calma—. Necesitas cenar, y está claro que esta discusión no va a llegar a ningún lado.
Asentí. Estaba muy de acuerdo con él.
Visiblemente derrotado. Nathan Brown nos dejó partir.
Confiaba lo suficiente en Mary para saber que ella cerraría el consultorio por mí. Ella me dio esa mirada de "yo me encargo" antes de que la puerta se cerrara tras de mí y Jude me condujera a su auto.