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Mi Hija Te Eligió

Mi Hija Te Eligió

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Niñero / Padre soltero / Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:105
Nilai: 5
nombre de autor: 1x.santx

Tras perder a su esposa durante el parto, Adrian se convirtió en un hombre frío, distante y emocionalmente inaccesible. A sus treinta años, es un CEO exitoso en Los Ángeles que mantiene su propio dolor bajo control, hasta que se da cuenta de que falla justo donde más importa: como padre.

Helena, brasileña de veinticinco años, se muda a Los Ángeles por la universidad. Lejos de casa y necesitando mantenerse por sí misma, acepta un trabajo como niñera para cubrir sus gastos mientras estudia. Lo que no espera es crear un vínculo inmediato con Lívia, una niña de cuatro años marcada por silencios que nadie supo escuchar.

La presencia de Helena transforma la rutina de la casa y obliga a Adrian a enfrentar sentimientos que intentó enterrar. Entre límites profesionales, duelo y decisiones difíciles, nace un lazo peligroso, porque cuando alguien entra en tu vida para quedarse, ya no hay forma de salir ileso.

NovelToon tiene autorización de 1x.santx para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Elena

El problema de guardar un secreto no es el silencio. Es el ruido que hace dentro de uno. Después de aquella conversación con Livia días atrás, preguntas demás, miradas atentas demás, empecé a percibir cuánto ella observaba todo. Cada gesto. Cada pausa. Cada vez que Adrian entraba en el ambiente y mi cuerpo reaccionaba antes de la razón. Yo quería contar todo a todo el mundo, pero antes yo necesitaba consultar a Adrian, al final estábamos en eso juntos.

La idea no salió de mi cabeza el día entero. Tal vez porque esconder ya estuviese quedando pesado demás. Tal vez porque, en el fondo, yo supiese que nada en aquella casa pasaba desapercibido por Livia. En aquella tarde, estábamos sentadas en la alfombra de la sala, montando un rompecabezas enorme que ella había insistido en empezar y claramente ya había perdido la paciencia en la mitad.

“¿Elena?” ella llamó de la nada.

“¿Qué pasó?”

“¿Te gusta mi papá?”

Mi corazón simplemente se trabó. Respiré hondo, intentando no dejar que el susto apareciese en el rostro. “¿Por qué esa pregunta?”

Ella se encogió de hombros. “Porque lo miras diferente.”

Los niños deberían venir con manual. O botón de apagar. Terminé de encajar una pieza antes de responder. “¿Y si yo dijese que sí?”

Ella me miró, curiosa. “¿Gustar tipo amigo o gustar tipo gustar?”

Yo quedo en silencio por un minuto y entonces sonrío nerviosa. “Tipo gustar.”

Ella quedó en silencio por algunos segundos. Largos. Largos demás. Mi estómago se revolvió, esperando cualquier cosa. Un “no”. Un llanto. Un drama.

Entonces ella abrió una sonrisa enorme.

“Entonces me iba a gustar mucho.”

“¿De verdad?” pregunté, sin esconder la sorpresa.

“¡Ujum!” Ella se aproximó más. “Porque tú cuidas de mí. Y papá queda menos fastidioso cuando tú estás cerca.”

Reí sin querer. “¿Menos fastidioso?”

“Bien menos.” ella confirmó seria. “Y yo siempre quise que tú fueses de la familia.”

Mi pecho apretó.

“Y si…” empecé despacio. “¿Y si él y yo fuésemos novios?”

Ella abrió los ojos. “¿Tipo de verdad?”

“Tipo de verdad.”

Ella saltó encima de mí en un abrazo apretado. “¡Lo sabía! ¡Lo sabía!” gritó bajito, como si fuese un secreto. “Ustedes demoraron.”

“¿Demoramos?” reí, emocionada.

“Ujum. Hasta Margareth ya lo sabía.”

Claro que lo sabía.

"¿Fuimos tan indiscretos así?" pregunto un poco sonrojada.

"Yo vi como mi papá se pone cerca de ti." ella dice jugando con mi cabello y abrazada a mí.

"Entendí. Vamos a volver a montar tu rompecabezas."

Sentamos en el suelo y volvimos a montar el rompecabezas con el ambiente más liviano y Livia ahora con una sonrisa impagable. En aquella noche, después que Livia durmió, yo fui hasta el escritorio de Adrian. Toqué leve en la puerta.

“Entra.” él dijo.

Cerré la puerta detrás de mí y fui hasta él. “Conversé con Livia.”

Él quedó tenso en la misma hora. “¿Sobre qué?”

“Sobre nosotros.”

El silencio fue inmediato. “¿Y…?” él preguntó con cautela.

“Ella preguntó si me gustabas.” respiré hondo. “Y yo pregunté qué ella pensaría si nosotros fuésemos novios.”

Él levantó de la silla. “Elena—”

“Ella quedó feliz.” interrumpí sonriendo. “Mucho.”

El alivio en el rostro de él fue casi palpable. Él pasó la mano por el rostro y soltó una risa baja. “Ella percibe todo.”

“Percibe mismo, hasta Margareth lo sabía.” confirmé. “Creo que esconder ahora solo va a confundir más.”

Él quedó en silencio por algunos segundos, pensando. Después asintió. “Entonces vamos a contar juntos.”

En el día siguiente, llamamos a Livia para sentar en el sofá. Ella se acomodó en el medio, mirando de uno para el otro con aquella sonrisita de quien ya sabe de todo.

“Tenemos algo para contarte.” Adrian empezó.

“Yo ya sé.” ella dijo rápida.

Él arqueó la ceja. “¿Sabes?”

“Ustedes están saliendo.” dijo como si estuviese hablando del clima. “Demoraron.”

Yo reí. Adrian también.

“Sí.” él confirmó. “Estamos.”

Ella abrió los brazos y nos jaló para un abrazo desajeitado. “¡Entonces ahora es oficial! ¡Tú eres mi mamita!” ella habla sonriendo.

“¡Oficial!” respondí, emocionada.

“Entonces está.” ella concluyó satisfecha. “Ahora ustedes solo necesitan casar.”

“¡Livia!” hablamos juntos.

Ella rió alto. “Broma.” hizo comillas con los dedos. “Por mientras.”

Miré para Adrian. Él me miró de vuelta. Por la primera vez, no había secreto entre nosotros. Ni miedo inmediato. Solo la sensación extraña y buena de que algo nuevo había empezado. Y, aún sin saber lo que vendría después, por la primera vez, aquello parecía cierto.

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