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ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

ME ENAMORE DEL CUÑADO DE MI HIJO

Status: En proceso
Genre:CEO / Posesivo / Ella Mayor Que Él
Popularitas:10.4k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

A los cuarenta y cinco años, Raquel Sanromán lo perdió todo en una sola noche.
Su esposo Miguel murió en un accidente de tráfico... acompañado de su amante. Pero la traición no terminó ahí. El testamento reveló la verdad más devastadora: durante años, Miguel planeó huir del país con Valeria Ochoa, llevándose millones robados de la empresa familiar y dejando a Raquel en la bancarrota absoluta.
Ahora es madre soltera de cinco hijos, dueña del veinticinco por ciento de una empresa en ruinas, y tiene quince días antes de perder su casa. Su hijo mayor la culpa por la caída de la familia. Las deudas la ahogan. Y Valeria, la amante que sobrevivió, ahora es dueña del cincuenta por ciento de lo que alguna vez fue su vida... y no descansará hasta verla mendigando en la calle.
Pero en su cumpleaños, en una noche de máscaras y champán, Raquel decide olvidarlo todo. Solo por unas horas. Solo para sentirse viva de nuevo.
Y entonces conoce a él.
Julian Harrington. Veintisiete años. Multimillonario.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: La Obsesión

Victoria Sinclair entró al edificio de Harrington Industries como si fuera la dueña del lugar. Tacones Jimmy Choo resonando contra el piso de mármol, vestido Chanel que costaba más que un auto nuevo, y una sonrisa perfectamente practicada en sus labios pintados de rojo.

Había sido la novia de Julian Harrington hace cinco años. Una relación conveniente que sus familias habían alentado, que la alta sociedad había aplaudido, y que terminó cuando ella se dio cuenta de que Julian nunca la amaría.

Pero eso estaba a punto de cambiar.

La madre de Julian, Eleanor Harrington, la había contactado hace apenas dos semanas. "Ha llegado el momento de que Julian siente cabeza," le había dicho durante el almuerzo en el club privado más exclusivo de la ciudad. "Y tú eres la única mujer apropiada para él."

Victoria había aceptado el desafío inmediatamente. Porque Julian Harrington era el hombre más poderoso del país, y ella sería perfecta como su esposa. Hermosa, educada, de buena familia, con las conexiones correctas.

Y además, seguía enamorada de él.

Subió directamente al piso cincuenta, donde estaba la oficina principal de Julian. Cuando llegó a la recepción externa, se encontró con Ana Martínez, una de las asistentes de Julian.

—Buenos días, señorita Sinclair —dijo Ana con una sonrisa profesional—. ¿Tiene cita con el señor Harrington?

Victoria la miró con superioridad apenas disimulada.

—No necesito cita, Ana. Julian y yo tenemos historia.

—Lo entiendo, pero el señor Harrington dejó instrucciones muy claras de que no aceptaría visitas sin cita previa.

—Estoy segura de que hará una excepción conmigo —dijo Victoria, dirigiéndose directamente hacia la puerta de la oficina de Julian.

—Señorita Sinclair, en serio, el señor Harrington no está...

Victoria abrió la puerta sin tocar. La oficina estaba vacía, como Ana había intentado decirle. El escritorio de Julian estaba impecable, con solo su computadora y algunos documentos perfectamente organizados.

—¿Dónde está? —preguntó Victoria, girándose hacia Ana.

—En una reunión fuera de la oficina. Como intenté decirle.

—Entonces esperaré —dijo Victoria, entrando completamente y sentándose en una de las sillas de cuero frente al escritorio de Julian—. Puedes informarle cuando regrese que estoy aquí.

Ana apretó los labios, claramente exasperada.

—Señorita Sinclair, no sé cuánto tiempo estará fuera. Podría ser horas.

—No importa. Tengo todo el día.

Ana suspiró, resignada.

—Está bien. ¿Puedo ofrecerle algo? ¿Café? ¿Agua?

—Un espresso, por favor. Solo.

Cuando Ana salió, Victoria se permitió relajarse ligeramente. Miró alrededor de la oficina que había visitado tantas veces cuando ella y Julian salían. Nada había cambiado realmente. Todavía era ese espacio minimalista, elegante, que reflejaba perfectamente a Julian.

Se puso de pie y caminó hacia los ventanales del piso al techo que mostraban la ciudad a sus pies. Este debería ser su mundo. Esta oficina, este poder, este hombre.

Y lo sería.

Solo necesitaba recordarle a Julian lo que habían tenido. Lo que podrían tener de nuevo.

Al otro lado de la ciudad, Raquel Sanromán intentaba mantener la compostura mientras Ricardo Mendez, un potencial cliente importante, se inclinaba demasiado cerca de ella en la mesa del restaurante.

—Entonces, señora Vivez —dijo Mendez, un hombre de unos cincuenta años con demasiado gel en el cabello y un Rolex demasiado grande en la muñeca—, ¿qué me ofrece exactamente?

Raquel deslizó el contrato a través de la mesa, manteniendo su expresión profesional aunque podía sentir la mirada del hombre recorriendo su cuerpo de manera inapropiada.

—Como puede ver en el documento, nuestra empresa puede ofrecerle una reducción del treinta por ciento en costos de distribución si firma un contrato de exclusividad por dos años.

—Interesante —dijo Mendez, ni siquiera mirando el contrato—. Pero estoy más interesado en otra propuesta.

—¿Qué tipo de propuesta? —preguntó Raquel, aunque algo en su tono le advirtió que no le gustaría la respuesta.

—Una cena privada. Usted y yo. Sin negocios de por medio.

Raquel sintió cómo el estómago se le revolvía.

—Señor Mendez, esto es estrictamente profesional.

—Todo es negociable, señora Vivez —dijo él, y su mano se deslizó sobre la mesa para cubrir la de ella—. Usted es una mujer hermosa que claramente necesita este contrato. Y yo soy un hombre que aprecia la belleza. Podemos ayudarnos mutuamente.

Raquel retiró su mano bruscamente.

—No estoy interesada en ese tipo de ayuda.

—¿Está segura? —Mendez se reclinó en su silla con una sonrisa arrogante—. Porque escuché que su situación financiera no es la mejor. Y este contrato valdría... ¿cuánto? ¿Medio millón en el primer año?

—Mi situación financiera no es de su incumbencia —dijo Raquel, sintiendo cómo la rabia comenzaba a reemplazar al nerviosismo.

—Todo es de mi incumbencia cuando estoy considerando hacer negocios —respondió Mendez, y su tono se volvió más duro—. Así que aquí está mi oferta final: una cena privada esta noche, y mañana firmo el contrato. O puede irse ahora mismo sin nada.

Raquel tomó su bolso y se puso de pie, su dignidad valiendo más que cualquier contrato.

—Entonces me voy sin nada. Buenos días, señor Mendez.

—Espere —Mendez se puso de pie también, bloqueándole el paso—. No sea tonta. Es solo una cena.

—Muévase —dijo Raquel con voz firme.

En lugar de moverse, Mendez puso su mano en el brazo de Raquel, apretándolo con fuerza.

—Está cometiendo un error...

Raquel intentó sacudirse, liberarse, pero Mendez apretó más fuerte, acercándola hacia él.

—Suélteme ahora —exigió Raquel, sintiendo el pánico trepar por su garganta.

—Solo escúcheme un momento...

—¡Que la sueltes!

La voz retumbó a través del restaurante como un trueno.

Raquel giró la cabeza y vio a Julian Harrington cruzando el comedor con una expresión que nunca le había visto antes. Furia pura, primitiva, descontrolada. Sus ojos estaban oscuros como una tormenta, su mandíbula tensa, sus manos cerradas en puños que temblaban de rabia contenida.

Mendez soltó a Raquel inmediatamente, pero no fue suficientemente rápido.

Julian lo empujó con tanta fuerza que Mendez chocó contra la mesa, haciendo que los platos y las copas se estrellaran contra el suelo en una explosión de porcelana y cristal.

El restaurante entero se quedó en silencio. Todos los comensales giraron sus cabezas hacia la escena.

—Julian... —comenzó Raquel, pero él no la miró.

Sus ojos estaban fijos en Mendez, quien intentaba recuperar el equilibrio mientras miraba a Julian con una mezcla de shock y reconocimiento.

—Señor Harrington... yo no sabía...

—¿No sabías qué? —la voz de Julian era peligrosamente calmada, lo cual era aún más aterrador que si hubiera gritado—. ¿No sabías que estabas tocando a alguien sin su permiso? ¿O no sabías quién era ella?

Un hombre alto apareció detrás de Julian, el mismo que había estado con él en la fiesta de máscaras, poniendo una mano en su hombro.

—Julian, calma. Todos nos están mirando.

Pero Julian se sacudió la mano, dando un paso amenazante hacia Mendez.

—Respóndeme —gruñó—. ¿Qué parte no sabías?

Y Raquel supo, en ese momento, observando la posesividad feroz en los ojos de Julian, la forma en que su cuerpo entero vibraba con rabia apenas contenida, que esto estaba a punto de explotar de una manera que ninguno de ellos podría controlar.

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Betty Saavedra Alvarado
Julián Diego solo es su amigo no piensen mal estás celoso
Betty Saavedra Alvarado
Mi mamá tuvo mi hna a los 46 años no estás en la menopausia así que cualquier cosa puede pasar como una sorpresa de nueve meses
Betty Saavedra Alvarado
Muchas veces mal interpretamos lo que vemos no preguntamos solo sufrimos ese le pasa a Julián con Raquel
Betty Saavedra Alvarado
Raquel te estás ahogando en un vaso de agua deja de ser cobarde y dile a Julián que lo amas todo se irá solucionando poco a poco
Betty Saavedra Alvarado
Raquel eres madre primero.despues mujer tienes miedo es natural a la reacción de tus hijos sobretodo la de Angel por la relación que tiene con Isabella La mamá de Julián no querrá una relación por la edad y los hijos el abuelo lo está apoyando y aconsejando el desea verlo feliz
Betty Saavedra Alvarado
Julián claro que no va ser fácil es una pequeña venganza contra Victoria ella también publicará tus fotos Raquel tendrá que ser fuerte para afrontar todo lo que viene
Betty Saavedra Alvarado
Todo el mal que pensabas hacer se revocó en tu familia Victoria ahora son delincuentes ante la sociedad
Maria Guevara Arbulu
Raquel eres presa de tus miedos de tu cobardía se hace las cosas bien dándole a conocer a tus hijos de tu amistad con tus ojos Julián que alterne con tus hijos porque él no es un peligro para ellos tiene la suficiente confianza con tus hijos ellos entenderán porque el callar y mentir eso sí no se perdona ahí sí vas a decepcionar y y urgente busca ayuda psicológica terapia para que puedas vencer esos miedos y esos perjuicios que tienes😁
Maria Guevara Arbulu
❤️❤️🥰
Maria Guevara Arbulu
fantástico capítulo palmas para Julián en que verdaderamente el sector de este casi triunfo es el abuelo adorable astuto Raquel tuviste la oportunidad de entablar una conversación cortita sobre Julián decir que sí que eran socios pero también estaban conociéndose como amigo por qué no vas allanando el terreno para que en algún momento tienes la oportunidad desde que ese amor se haga realidad que lo vivas libremente no sigas mintiendo no sigas ocultando y Victoria el que ríe al último ríe mejor te sentías vencedora ilusa😁
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Maria Guevara Arbulu
muy bien Julián que no te dejes vencer y que luches por el amor de Raquel porque a veces uno ama y el otro se deja amar en este caso Raquel se dio por vencida pero tú vas a luchar por ustedes❤️
Maria Guevara Arbulu
Raquel eres una cobarde dice llamar a Julián pero no te atreves a luchar con la felicidad tus hijos no son sus verdugos tus enemigos si ellos te aman y tú tienes la honestidad y la confianza 😁 puedes empezar una relación amical con Julián como amigos como socios y ellos vean el día a día de ustedes xq la mentira es lo que duele debes hablar lo antes posible.
Julián deja contarle a tu hermana de tus sentimientos de lo que estás pasando del calvario que estás viviendo y tenías una aliada🙏
Johann
🥺🥺🥺🥺🥺
Johann
🔥🔥🔥🔥
Johann
👏👏👏👏👏👏
Maria Guevara Arbulu
oh no no puede ser le salió competencia a Julián o será una galán ara Ana🤔
Betty Saavedra Alvarado
Está familia está metida en negocios turbios Victoria es otra se la de que quiere y te engaña con su profe de Yoga
Betty Saavedra Alvarado
Raquel cuando ama lucha no será fácil tus hijos te quieren ver felices
Betty Saavedra Alvarado
Julián apúrate Diego es un candidato fuerte
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