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Vas A Ser Mi Hombre

Vas A Ser Mi Hombre

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Romance / Diferencia de edad / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

​«Ella es la tentación de diecinueve años que rompió todas sus reglas. Él, el hermano mayor de su mejor amigo de toda la vida... y el hombre del que jamás debió enamorarse.»
​Mía siempre supo lo que quería, y lo que quería era a Leónidas Benavídez: un imponente arquitecto de treinta años, serio, dominante e inalcanzable. Para el mundo, Leónidas es un ejecutivo de hielo; para Mía, el único hombre capaz de hacerla arder.
​Cansada de ser vista como "la enana" o "la amiga de su hermano", Mía desata un peligroso juego de seducción que pondrá a prueba el rígido autocontrol de Leónidas.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: Cosechando celos

El viernes por la noche, el centro nocturno de la ciudad vibraba con una intensidad desbordante. El bar "La Estación", un local amplio de paredes de ladrillo visto, luces cálidas colgadas del techo y una barra interminable de coctelería de autor, era el punto de encuentro habitual de los estudiantes universitarios de la zona alta.

​En una de las mesas redondas cercanas a la pista de baile improvisada, Mía del Campo disfrutaba de la noche rodeada de sus compañeros de cursada. Llevaba puesto un vestido corto de punto en tono negro azabache, de manga larga pero con la espalda totalmente al descubierto hasta la zona lumbar, combinado con botas altas de cuero que estilizaban sus piernas. Su melena castaña caía suelta en ondas voluminosas que rebotaban con cada uno de sus movimientos.

​A su lado, intentando ganar puntos desesperadamente desde que la fiesta de cumpleaños había terminado en fiasco para él, estaba Matías Silva.

​—De verdad me sorprendió que aceptaras venir hoy con el grupo, Mía —decía Matías, inclinándose hacia ella para hacerse oír por encima del volumen de la música indie-rock que sonaba de fondo—. Pensé que después del numerito que armó el hermano de tu amigo el otro día ibas a estar más precavida.

​Mía dio un sorbo a su trago de gin tonic con frutos rojos y sonrió con superioridad.

​—Leónidas no controla mi vida, Matías. Es solo un protector exagerado que se toma su rol demasiado en serio. Yo voy a donde quiero y con quien quiero.

​—Me parece perfecto —Matías sonrió con suficiencia, colocando una mano sobre el respaldo de la silla de Mía en una actitud claramente posesiva—. Porque esta noche no pienso dejar que nadie venga a arruinarnos el plan. De hecho, la pista está empezando a llenarse... ¿bailamos este tema?

​Mía dudó durante una fracción de segundo, pero antes de que pudiera declinar la propuesta con amabilidad, sus ojos detectaron un movimiento familiar cerca de la entrada principal del bar.

​Acompañado por dos ejecutivos de traje oscuro y por la impecable Vanessa Fernández Roldán —quien vestía un elegante vestido midi verde esmeralda—, Leónidas Benavídez acababa de ingresar al local.

​Leónidas lucía impresionante. Llevaba una camisa negra de vestir con el cuello entreabierto, pantalones oscuros a medida y un reloj de acero en la muñeca. Se notaba a leguas que acababa de salir de una cena de negocios formal en alguno de los restaurantes exclusivos de la zona portuaria y que se había desviado hacia allí por compromiso comercial con los inversores que lo acompañaban.

​Mía sintió una llamarada de adrenalina recorrerle las venas de inmediato. La oportunidad era demasiado perfecta para dejarla pasar.

​—Sabes qué, Matías... me encantaría bailar —dijo Mía con una sonrisa radiante, poniéndose de pie de inmediato y tomando al muchacho de la mano para guiarlo hacia el centro de la pista.

​Matías, encantado por lo que consideraba un triunfo personal, la siguió gustoso. En cuanto llegaron al área iluminada por los focos tenues, el joven colocó sus manos sobre la cintura de Mía y comenzó a moverse al ritmo de la canción. Mía bailaba con una desenvoltura hipnótica, dejando que su espalda descubierta quedara expuesta hacia la zona de la barra donde Leónidas intentaba mantener una conversación educada con sus clientes.

​No pasaron ni noventa segundos antes de que Leónidas divisara la escena.

​Al principio, Leónidas intentó mantener la atención fija en las explicaciones del inversor de la constructora sobre las tasas de retorno del proyecto inmobiliario. Sin embargo, el movimiento de la melena castaña de Mía y la visión de las manos de Matías Silva posadas sobre la cintura de la muchacha actuaron como un detonante directo en su cerebro.

​Leónidas se congeló a mitad de una frase. Sus ojos oscuros se clavaron en la pista de baile, transformando su expresión serena en una máscara de rabia contenida y celos feroces. La presencia de Vanessa a su lado haciéndole comentarios sobre los balances financieros pareció desvanecerse por completo.

​En la pista, Matías se confió demasiado. Creyendo que Mía estaba cayendo rendida a sus encantos, deslizó las manos desde la cintura hacia la parte baja de la espalda descubierta de ella, intentando acortar la distancia para pegarla a su cuerpo.

​Mía sintió el gesto molesto y estaba a punto de apartarle las manos con un empujón firme, pero no hizo falta.

​Una tormenta de fuerza bruta atravesó la multitud de jóvenes en la pista.

​Antes de que Matías pudiera entender qué estaba sucediendo, una mano gigante y de agarre de acero se cerró sobre su hombro, tirando de él hacia atrás con una firmeza implacable que lo desmontó por completo y lo obligó a soltar a Mía de inmediato.

​—Te dije muy claro el otro día que no te quería ver cerca de ella —retumbó la voz de Leónidas, baja, peligrosa y cargada de una furia asesina que heló la sangre de todos los presentes en dos metros a la redonda.

​Matías tropezó hacia atrás, apoyándose contra una mesa alta para no caer al suelo. Miró a Leónidas con los ojos desorbitados por el impacto y el susto.

​—¡Che, qué te pasa! ¡Estamos bailando tranquilos en un bar público! —protestó Matías con la voz temblorosa, intentando mantener la dignidad frente a sus compañeros.

​—Se acabó el baile —sentenció Leónidas sin darle la menor importancia al muchacho.

​Sin darle tiempo a Mía para reaccionar ni para articular palabra, Leónidas dio un paso al frente, la rodeó con el brazo derecho por la cintura y, en un movimiento rápido, dominante y cargado de una fuerza impresionante, la alzó por completo en brazos, pegando el cuerpo de ella contra su pecho amplio.

​—¡Leónidas! —exclamó Mía entre un jadeo de sorpresa pura y una risa ahogada de emoción, mientras pasaba sus brazos instintivamente alrededor del cuello ancho del hombre para mantener el equilibrio.

​—Nos vamos a casa. Ahora mismo —dijo Leónidas con voz inflexible, girando sobre sus talones mientras la sostenía firme contra su tórax como si Mía no pesara absolutamente nada.

​El bar entero pareció quedarse en silencio por un instante. Vanessa Fernández Roldán, parada junto a la barra con la copa de champán congelada a mitad de camino hacia su boca, observaba la escena con una mezcla de horror, rabia y humillación absoluta. Los clientes ejecutivos de Leónidas miraban la secuencia sin comprender nada, mientras los amigos universitarios de Mía se quedaban con la boca abierta.

​Leónidas caminó a pasos agigantados hacia la salida del local, ignorando las miradas estupefactas de la gente y los reclamos sofocados de Vanessa. Llevaba a Mía aprisionada contra su pecho, sintiendo el calor de su espalda descubierta sobre su brazo y el aroma a jazmín inundándole los sentidos de manera aplastante.

​Sus celos habían estallado por completo, devorando los últimos vestigios de su cordura ejecutiva. Y mientras cruzaban las puertas de cristal de "La Estación" hacia la brisa fresca de la noche, Mía apoyó la mejilla contra el hombro firme de Leónidas, sonriendo en la oscuridad con la certeza absoluta de que el gigante de piedra había caído rendido a sus pies.

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Nancy Negrin
me encanto buenísimo la personalidad de Mia es de otro mundo guaobesta historia es excelente felicito a la escritora
Martha Divas Delgado
❤️❤️❤️🤭🥰 estoy henamorada☺️
Martha Divas Delgado
hay Vanesa te van a ASER k comas polvo en tu caida🤭
Martha Divas Delgado
🥰me encanta mia sabe lo k quiere❤️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja jajaja pobre leonidas☺️
Martha Divas Delgado
jajaja jajaja leonidas cuídate por k mia te comerá y🤭 completito
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