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El Heredero Del Imperio Eterno

El Heredero Del Imperio Eterno

Status: En proceso
Genre:Héroes / CEO / Fantasía épica
Popularitas:283
Nilai: 5
nombre de autor: Manuel Saucedo

Durante ocho años, Shen Yuchen vivió bajo un nombre que no era el suyo.

Sin familia, sin poder, sin pasado y con una sola orden: no regresar hasta que terminara el plazo.

Pero la noche en que los ocho años llegan a su fin, alguien escribe su verdadero nombre en una calle olvidada de Lóngchéng.

Desde ese momento, todo comienza a derrumbarse.

Un falso heredero ocupa su lugar.

Un hombre con su mismo rostro asegura ser el verdadero Adrián Valerius.

Antiguas familias empiezan a perseguirlo.

Sus recuerdos esconden secretos que alguien borró deliberadamente.

Y dentro de su cuerpo despierta una fuerza relacionada con las misteriosas Nueve Puertas, un poder que incluso las familias más antiguas temen.

Mientras descubre la verdad sobre su origen, Shen Yuchen deberá construir su propio poder, enfrentarse a clanes, cultivadores, imperios empresariales y enemigos ocultos durante siglos.

Pero existe un problema todavía mayor:

Su identidad no fue simplemente robada.

Fue dividida.

NovelToon tiene autorización de Manuel Saucedo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Luoshi

He Liang despertó veintisiete minutos después.

No recordaba haber abierto la grieta.

Eso preocupó a Shen Yuchen más que si hubiera admitido hacerlo conscientemente.

La sala seguía dañada.

El suelo conservaba una línea oscura donde la abertura había aparecido.

Jian Mo se arrodilló junto a ella.

Tocó con dos dedos.

Retiró la mano inmediatamente.

—Frío.

Tianyu respondió:

—No la toques.

—¿Por qué?

—Porque no es una grieta física.

Jian lo miró.

—Entonces ¿qué?

—Un eco.

Yuchen se acercó.

—Explique.

Tianyu lo observó.

—Luoshui existe en dos lugares.

—Eso no tiene sentido.

—Lo tendrá.

—Entonces haga que lo tenga ahora.

Tianyu respiró.

—Existe un valle físico.

—Eso ya lo sabemos.

—Y dentro del valle hay una formación antigua.

—¿Una Puerta?

—Una entrada.

—¿Hacia dónde?

—A un territorio sellado.

La mujer del velo habló:

—Dominio.

Yuchen la miró.

—¿Diferencia?

—Un territorio sellado puede ser una formación, una cámara o una zona alterada.

Ella señaló la línea negra.

—Un Dominio mantiene sus propias reglas.

Jian Mo murmuró:

—Nunca he visto uno.

Tianyu respondió:

—Muy pocos siguen accesibles.

—¿Y Luoshui?

—Uno de los más antiguos.

Yuchen pensó en lo que había visto.

Cielo rojo.

Montañas.

Cadenas.

—Mi padre está dentro.

—Sí.

—¿Desde hace cuánto?

—Siete años.

Jian Mo cerró los puños.

—Todo este tiempo.

Tianyu no respondió.

Yuchen preguntó:

—¿Entró voluntariamente?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque alguien debía mantener cerrada la Puerta interna.

—¿Qué hay detrás?

Tianyu miró a He Liang.

—La Tercera Resonancia.

Yuchen estaba cansado de palabras que parecían responder y al mismo tiempo abrir diez preguntas.

—Defínala.

—No puedo por completo.

—Lo que sepa.

Tianyu caminó hacia la ventana.

—La mayoría de cultivadores desarrolla energía dentro de una sola ruta.

—Puerta.

—Sí.

—Algunas personas reciben reconocimiento.

—Eso ya lo sé.

—La Tercera Resonancia no reconoce una Puerta específica.

Yuchen sintió algo.

—Reconoce conexiones.

Tianyu lo miró.

—Exacto.

—¿Entre Puertas?

—Entre personas. Linajes. territorios. técnicas.

—Una red.

—Sí.

Meilin habló desde el comunicador.

—Como Meridian.

Todos quedaron en silencio.

Yuchen comprendió.

Meridian quizá no había sido inventado de cero.

Era una versión tecnológica de algo mucho más antiguo.

Tianyu dijo:

—Han intentó copiar el principio.

—¿Por qué?

—Porque si podíamos detectar conexiones artificialmente, no necesitaríamos despertar la Tercera Resonancia.

—¿Y funcionó?

—Parcialmente.

Yuchen miró la grieta.

—¿Entonces por qué mi padre entró?

—Porque alguien intentó despertarla hace siete años.

—¿Quién?

Tianyu tardó.

—Yo.

Silencio.

Zhaoling levantó la cabeza.

—Padre.

Tianyu no lo miró.

Yuchen sintió ira.

—¿Usted hizo esto?

—Sí.

—¿Por qué?

—Quería impedir una guerra.

Yuchen rio sin humor.

—Otra vez.

—Escucha.

—Lo estoy haciendo desde que regresé.

—Jianhong creía que ocultarte indefinidamente era solución.

—¿Y usted?

—Creía que debíamos resolver el problema.

—¿Despertando algo que nadie entendía?

—Creía que podía controlarse.

—Se equivocó.

—Sí.

La respuesta directa le quitó parte del impulso.

Tianyu no estaba justificando.

Estaba admitiendo.

—¿Qué ocurrió?

—La Resonancia respondió a tres personas.

—¿Quiénes?

—Jianhong.

—Usted.

—Sí.

—¿Tercera?

Tianyu miró a Jian Mo.

No.

Después a Yuchen.

—Shen Lihua.

Yuchen se congeló.

—Mi madre estaba muerta.

—Su cuerpo.

La frase de la mujer del velo.

Yuchen sintió una presión.

—¿Su resonancia quedó dentro?

—Parte.

—¿Dónde?

—En Luoshui.

Yuchen miró a Meilin, aunque solo podía oírla.

La llave había pasado de Shen Lihua a Meilin.

Pero una resonancia podía haber quedado.

Eso explicaba algo.

No todo.

—Entonces mi padre entró para...

—Evitar que la Resonancia Yu y la Tercera Resonancia se unieran.

—¿Qué pasaría?

Tianyu respondió:

—El Portador despertaría.

Silencio.

He Liang abrió los ojos.

—¿Yo?

Todos lo miraron.

Tianyu negó.

—No sabemos.

He Liang parecía confundido.

—Entonces ¿por qué me buscaron?

—Porque eres una Llave.

—¿De qué?

—De acceso.

—¿Por qué yo?

Tianyu no respondió.

La mujer del velo sí.

—Porque naciste dentro de Luoshui.

Silencio.

He Liang se quedó inmóvil.

—No.

—Sí.

—He Qingsong me dijo...

—Te mintió.

Yuchen observó al joven.

Otra vida fabricada.

Otra infancia alterada.

El patrón se repetía.

—¿Quiénes eran sus padres?

La mujer respondió:

—No sabemos.

Tianyu la miró.

—Tú sí.

Ella sonrió.

—Entonces dilo tú.

Tianyu permaneció callado.

Yuchen entendió.

—Shen.

He Liang lo miró.

—¿Qué?

—Tiene sangre Shen.

Tianyu negó.

—No.

—Entonces Yu.

Silencio.

La mujer del velo habló:

—Ambas.

Todo se detuvo.

Yuchen miró a He Liang.

—Eso es imposible.

—No.

—Mi madre...

—No era la última descendiente Yu.

Otra rama.

Oculta.

—¿Entonces He Liang es como yo?

—No exactamente.

—Dejen de decir eso.

La mujer casi sonrió.

—Tú naciste de la unión directa de las líneas Shen y Yu.

—¿Y él?

—Fue creado.

He Liang palideció.

—¿Qué?

Yuchen sintió rabia.

—Creado cómo.

—No biológicamente desde cero.

—Entonces.

—Seleccionado.

Manipulado.

Preparado.

—¿Por quién?

La mujer miró a Tianyu.

Él no negó.

Zhaoling dio un paso.

—Padre.

Tianyu finalmente habló.

—Proyecto Liang.

He Liang retrocedió.

—Mi nombre.

—Era código antes de ser nombre.

El joven quedó completamente blanco.

Yuchen conocía esa sensación.

Descubrir que hasta tu nombre podía haber sido diseñado.

—¿Cuándo?

—Hace dieciocho años.

Otra vez.

Todo giraba alrededor del mismo año.

—¿Objetivo?

Tianyu respondió:

—Crear un cuerpo capaz de contener una resonancia combinada sin necesidad de Doble Umbral.

Yuchen entendió.

Adrian y él habían sido un método.

He Liang era otro.

Dos proyectos paralelos.

—¿Fue creado para reemplazarnos?

—Como contingencia.

He Liang soltó una risa amarga.

—Contingencia.

Zhaoling miró a su padre.

—¿Cuántos niños?

Tianyu guardó silencio.

—¿Cuántos?

—Doce.

La habitación quedó congelada.

Yuchen sintió algo peligroso.

—¿Dónde están los otros once?

Tianyu cerró los ojos.

—Murieron.

He Liang golpeó a Tianyu.

Nadie lo detuvo.

El puño no hizo casi nada.

Tianyu ni siquiera retrocedió.

Pero permitió el golpe.

He Liang volvió.

—¡Doce!

Otro golpe.

—¡Yo era un experimento!

Tianyu no respondió.

—¡He Qingsong era mi familia!

Golpe.

—¡Ustedes hicieron mi vida!

Otro.

La mano de He Liang sangró.

Tianyu finalmente agarró su muñeca.

—Sí.

He Liang lo miró con odio.

—Entonces mátame ahora.

—No.

—¿Por qué?

Tianyu respondió:

—Porque eres la única persona que sobrevivió a un error que yo creé.

Silencio.

No era disculpa.

Pero era culpa.

Yuchen observó.

Tianyu no era un villano simple.

Eso lo hacía más peligroso.

El edificio comenzó a vibrar nuevamente.

Meridian emitió alerta.

Meilin habló.

—La señal de He Liang está subiendo.

Tianyu giró.

—Tenemos que sacarlo.

—¿Por qué?

—La apertura dejó rastro.

La mujer del velo añadió:

—Y alguien lo sintió.

—¿Quién?

Ella miró hacia el techo.

—Corona Vacía no es una sola facción.

Eso era nuevo.

—¿Qué significa?

—Algunos quieren que la Corona siga vacía.

—¿Y otros?

—Quieren colocar a alguien.

—¿A quién?

La mujer respondió:

—A ti.

Yuchen sintió frío.

—¿Por qué?

—Porque un heredero Shen-Yu con dos resonancias y acceso al Portador sería una figura perfecta.

—No quiero ninguna corona.

—Eso nunca ha detenido a quienes quieren usar a alguien.

El sonido de helicópteros llegó afuera.

Jian Mo miró ventana.

—No son policía.

Wei habló por el comunicador:

—Yuchen.

Había desaparecido antes, pero seguía observando.

—Tenemos vehículos entrando desde tres calles.

—¿Casa?

—Ninguna que reconozca.

Tianyu sacó por primera vez un arma.

No espada.

Una vara negra corta.

—Nos vamos.

Yuchen miró a He Liang.

—¿Vienes?

El joven respiraba fuerte.

Miró a Tianyu.

Después a la mujer.

Finalmente a Yuchen.

—Con He Jun.

—Vanguard.

—Sí.

Tianyu negó.

—No es seguro.

Yuchen lo miró.

—Tampoco usted.

He Liang dio un paso hacia Yuchen.

Decisión tomada.

Zhaoling observó.

—¿Y yo?

Tianyu respondió:

—Vienes conmigo.

Zhaoling rio.

—No.

—Zhaoling.

—Toda mi vida he venido contigo.

Silencio.

—Ya no.

Tianyu lo miró.

Aquello parecía doler más que cualquier golpe.

Zhaoling caminó hacia Yuchen.

—No estoy contigo.

—No te invité.

—Tampoco estoy con él.

—Entonces decide después.

Una explosión destruyó ventanas.

Hombres con máscaras negras entraron.

El símbolo de Corona Vacía.

Pero diferente.

La corona estaba llena.

No vacía.

La mujer del velo susurró:

—La facción del Trono.

Yuchen comprendió.

Corona Vacía estaba dividida.

Unos esperaban.

Otros querían elegir rey.

El líder enmascarado señaló a Yuchen.

—Shen Yuchen.

Después a He Liang.

—La Llave.

Después a Zhaoling.

—La Sangre Alterna.

Y finalmente a Tianyu.

—El Traidor.

Tianyu sonrió por primera vez.

—Ahora sí empieza el problema.

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