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LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

LA DIRECTORA Y EL MAGNATE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Traicionada, echada a la calle y con su pequeño hijo Thiago al borde de la invalidez tras un trágico accidente, Domenica Montero creía haber tocado fondo cuando su marido la abandonó a su suerte. Sin embargo, el destino le tenía reservada una jugada maestra. Al aceptar un matrimonio de conveniencia con el magnate Alexis Alcalá para salvar a su familia y cumplir la promesa hecha a la matriarca Victoria Montenegro, Domenica pasa de ser la cenicienta humillada a convertirse en la intocable señora de Alcalá, dueña de un imperio y madre de unos gemelos rebeldes a los que curará con amor. Cinco años después, cuando la familia Bracamonte regresa ciega de soberbia para arrebatarle a su hijo y robarle la millonaria herencia que les pertenece, descubrirán demasiado tarde que la mujer a la que intentaron destruir ahora camina de la mano del hombre más poderoso del país. Una historia imperdible de venganza, amor incondicional y justicia divina.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

FUEGO CRUZADO Y LA RENDICIÓN DEL LEÓN

​El amanecer del lunes llegó envuelto en una densa bruma que parecía reflejar la tormenta emocional que se respiraba dentro de la imponente mansión de los Alcalá. Los rayos de sol apenas comenzaban a filtrarse por los ventanales cuando Domenica entró a la cocina, con el rostro pálido por la falta de sueño pero con una mirada de acero que denotaba que no estaba dispuesta a ceder ni un solo milímetro en su dignidad.

​Doña Marta ya se encontraba allí, terminando de servir el desayuno para los gemelos y para Thiago, quienes comían en completo silencio, aún con el susto y la tensión de la noche anterior reflejados en sus rostros infantiles.

​—Mamá... —susurró Domenica acercándose a Doña Marta y tomando sus manos con suavidad, alejándose un poco de los niños—. Necesito pedirte un gran favor. ¿Podrías encargarte de llevar a los muchachos al colegio hoy temprano? Dile al chófer que los espere en la puerta principal y vayanse todos juntos.

​Doña Marta la miró con profunda preocupación, frunciendo el ceño mientras le acariciaba la mejilla.

​—Hija, ¿estás segura? Ese hombre sigue en la habitación de huéspedes y la atmósfera aquí está cortante como un cuchillo. No quiero dejarte sola con él —le advirtió su madre con voz temblorosa.

​Domenica exhaló un suspiro profundo, negando con la cabeza y enderezando los hombros con firmeza.

​—Tengo que enfrentar esto, mamá. Si no pongo las cartas sobre la mesa de una vez por todas, Alexis creerá que puede pisotearme a su antojo. Vete con los niños, por favor. Yo me encargaré de solucionar este asunto con mi flamante esposo.

​Minutos más tarde, tras un rápido y silencioso desayuno, los gemelos y Thiago se despidieron de Domenica con abrazos más apretados de lo habitual, sintiendo que algo grave ocurría en el aire. Doña Marta los guio hacia el vehículo escoltado por el chófer, dejando la mansión completamente en silencio.

​Domenica se quedó de pie en el recibidor por unos segundos, respirando hondo para calmar los latidos desbocados de su corazón. Sabía exactamente dónde encontrarlo. Con paso firme y decidido, caminó por el pasillo principal hasta llegar al despacho privado de la planta baja, una habitación de estilo clásico con estanterías de roble y un escritorio imponente. La puerta estaba entreabierta. Sin dudarlo ni un segundo, la empujó con fuerza y entró.

​Alexis Alcalá estaba de pie junto al ventanal, de espaldas a la entrada, vistiendo una camisa blanca de mangas largas con los primeros botones desabrochados y el saco tirado sobre un sillón. Al escuchar el ruido de la puerta, se giró lentamente. Sus ojos oscuros, cargados de una mezcla indescriptible de cansancio, celos reprimidos y una furia contenida, se clavaron en Domenica de inmediato.

​—Vaya, pensé que ibas a tardar más en venir a buscarme —comenzó diciendo Alexis con voz ronca, cruzándose de brazos y adoptando una postura desafiante—. ¿Dónde están los niños y tu madre?

​—Se fueron al colegio —respondió Domenica con voz cortante, fría y cortopunzante, deteniéndose a pocos metros del escritorio—. Así que estamos tú y yo a solas, Alexis. Justo como querías anoche. Así que te sugiero que hablemos de una vez y me digas qué rayos pretendes apareciéndote aquí como un energúmeno a exigir cosas que no te corresponden.

​Alexis apretó la mandíbula con tanta fuerza que los músculos de su rostro se marcaron con rudeza. Dio un paso al frente, acortando la distancia entre ambos con una velocidad que hizo retroceder a Domenica por pura instrospección defensiva.

​—¿Que qué pretendo? —bramó Alexis con la voz temblando de frustración, perdiendo por completo la compostura ejecutiva que tanto presumía—. ¿Te das cuenta de lo que me has hecho pasar a miles de kilómetros de distancia? ¡Durante un año entero he intentado mantener la distancia, respetando el maldito acuerdo por el que nos casamos, convencido de que eras solo una mujer a la que mi madre impuso para poner orden en mi casa! ¡Pero bastó con ver una maldita foto tuya bailando con otro en un bar para darme cuenta de que me estoy volviendo loco!

​Domenica abrió los ojos con incredulidad, sintiendo una mezcla de rabia y burla ante su confesión.

​—¿Y ese es tu problema? ¿Tu ego herido de macho alfa porque tu esposa salió a divertirse y no te rindió pleitesía? —le espetó Domenica con una sonrisa cínica, apuntándole con el dedo—. ¡Despierta, Alexis! Tú no me amas, ni yo te amo a ti. Esto es un contrato. ¡No tienes ningún derecho a reclamarme celos!

​—¡Cállate! ¡Ya cállate de una vez! —gritó Alexis fuera de sí, estallando en un arrebato de desesperación pura.

​Antes de que Domenica pudiera reaccionar o dar un paso atrás, Alexis la tomó firmemente por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo con una fuerza abrumadora. Domenica intentó forcejear, golpeándole el pecho con los puños y exigiendo que la soltara, pero el magnate la inmovilizó contra su cuerpo, acorralándola contra el borde del pesado escritorio de caoba.

​—No sé qué me has hecho, Domenica... no lo sé —murmuró Alexis con la voz quebrada, respirando con agitada desesperación contra el cuello de ella—. Desde que vi tus ojos el primer día en esa videollamada, desde que te vi el sábado pasado con ese maldito short bailando en la sala... esto que siento me está matando por dentro. ¡Celos, rabia, una necesidad enfermiza de tenerte solo para mí!

​—¡Estás loco, suéltame, déjame en paz! —protestó Domenica con la voz temblorosa, sintiendo que la cercanía de su cuerpo y el calor de su aliento comenzaban a desestabilizarla peligrosamente.

​—Sí, estoy loco por ti... ¡estoy maldito de amor y de celos por ti! —confesó Alexis con un tono de súplica desgarradora antes de estrellar sus labios contra los de ella en un beso hambriento, desesperado e implacable.

​Domenica quedó completamente paralizada por una fracción de segundo. Intentó morderlo, rechazarlo y apartarlo con todas sus fuerzas, pero la intensidad de aquel beso, cargado de una pasión desbordante, un deseo reprimido durante doce largos meses y una angustia visceral, comenzó a romper sus defensas. El aroma a sándalo y el calor de las manos de Alexis recorriendo su espalda la envolvieron como un fuego incontrolable.

​—Por favor... Domenica... mírame... sé mía de verdad —le rogaba Alexis entre besos cortos, húmedos y febriles, devorando sus labios con una urgencia salvaje que le robaba el aire—. No aguanto más esta farsa. Te necesito... te necesito como no tienes idea.

​Las lágrimas de confusión y resistencia rodaron por las mejillas de Domenica, atrapada en el torbellino del hombre al que había insultado horas antes, descubriendo con terror que debajo del tirano celoso se escondía un fuego capaz de incendiar su propio corazón.

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Keyla M Borrero
Excelente La felicito
Nora beatriz Correa
me encantó tu novela autora!! corta sin muchas vueltas y muy bien narrada!! felicitaciones de corazon un abrazo grande☺️☺️🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷
Naibelys Perez: un millón de gracias 🫂❤️🥰❤️
total 1 replies
Nora beatriz Correa
me tiene atrapada está novela☺️☺️muy buena felicitaciones autora☺️☺️sigamos!!
Nora beatriz Correa
/Rice/
inuyasha/ Tomoe🦊
más capítulos plis 🫠
Emperatriz Reales
Se ve buena la historia, esperemos q no se deje de esos malvados
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