Irina una chica que desde que murió sus padres le tocó trabajar duro para salir adelante. encontró un trabajo en un bar y un señor intento violarla pero el dueño del bar que es el dueño de la mafia más poderosa de Inglaterra la defendió y la llevo con el para hacerla su esposa.
y así comenzó el nacimiento de romanovsky
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capitulo 5
Dimitri
Vaya, esta chica me volverá loco. Cuando vi que se estaba yendo, me dieron unas ganas terribles de estar más con ella; pero como es tan ruda, no se deja. A mí nunca nadie me había rechazado.
Le dije a la chica del vestido que contraté que subiera un momento para darle unas órdenes, mientras Irina hacía unos estiramientos con uno de mis hombres.
Apenas llegó, la acorralé. Me quité el pantalón y le hice presión para que cayera de rodillas y me la chupara. Entré en su boca y solo podía imaginar que era ella, esa chica que estaba allá abajo y que me había dejado con tremendo bulto en los pantalones.
Me adentré más y más en la boca de esa mujer hasta que no pude más y me vine en su boca. Quedé agitado. Luego salí de ella, le ordené que se pusiera de pie y que se fuera del cuarto.
Después de que ella bajó, me quedé unos segundos observando cómo le enseñaban a defenderse a Irina, pero como es principiante, caía al piso muchas veces.
Tras pasar dos horas, Irina por fin terminó de entrenar. Yo estaba en el estudio haciendo llamadas para ver cuánto se demoraba en llegar la mercancía a Rusia. Vaya que es demorado, ya que se va en barco para no levantar sospechas de la policía.
Uno de mis hombres tocó la puerta. Estaba muy ocupado como para que me molestaran, pero me informó que era la chica, Susana, la que entrena a Irina. Le dije que la dejara pasar.
—¿Qué quieres? —dije con voz seria, todavía pendiente del computador—. Si no quieres morir, no te metas en un camino peligroso. ¿Es que no sabes quién soy?
—A Irina le fue bien en su primer día de entrenamiento. Solo quería decírtelo.
—¿Querías decirme solo eso o algo más? —despegué mis ojos de la pantalla para verla fijamente—. Tú y yo no somos nada. Espero que no lo malentiendas, porque la única mujer que quiero está arriba, así que vete —sentencié con voz dura antes de que saliera de la oficina.
Seguro que no quiere pasartela bien un rato... Se ve que esa chica no sabe cómo tratar a un hombre tu solo pídelo y te daré todo lo que quieras. Se acercó donde yo estaba sentado y comenzó a subirse el vestido dejando ver si ropa interior.... No me gustan las mujeres fáciles
Sal de mi oficina —dije de nuevo con una voz fuerte
Cuando se fue, me quedé otro rato revisando las fotos que me envió uno de mis hombres, confirmando que la embarcación ya estaba por llegar. Salí de la oficina y subí hacia mi habitación.
Al entrar, Irina se estaba bañando. Entré al baño para observarla y la encontré con sus manos tocándose el cuerpo de manera desesperada.
—Así que sí te gustó...
La miré a los ojos, detallando su cuerpo desnudo bajo el agua. Me devolvió una mirada penetrante y siguió bañándose como si no me hubiera visto.