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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

NovelToon tiene autorización de Mikaela Martinez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Huellas En La Oscuridad

De regreso en la mansión, el silencio ya no resultaba tan incómodo como al principio. Cada uno se movía por los espacios amplios con la soltura de quien empieza a conocer los rincones, pero manteniendo siempre la distancia prudente. Kae revisaba los informes que habían traído de la sede, mientras Augus examinaba las cámaras de seguridad grabadas esa mañana.

—Hay algo que no encaja —comentó él sin levantar la vista de la pantalla—. Los atacantes no actuaban como simples mercenarios. Sabían exactamente dónde ubicar los puntos ciegos.

Kae dejó los papeles sobre la mesa y se acercó lo suficiente para ver las imágenes. Su mirada aguda analizó cada movimiento registrado.

—Tienen información interna. Alguien dentro de la corporación les está pasando datos. Quizás incluso alguien de confianza.

—Eso complica las cosas —respondió Augus, pasando el dedo por la pantalla para detener la imagen en un detalle pequeño: un emblema casi imperceptible en la solapa de uno de los hombres caídos—. Conozco ese símbolo. Pertenece a un grupo que solía trabajar para ambas familias hace años.

Antes de que pudiera explicar más, un estruendo proveniente del jardín trasero interrumpió la conversación. Ambos reaccionaron al instante: Kae tomó dos cuchillos de su cinturón y Augus se dirigió hacia la puerta trasera con paso rápido.

Salieron bajo la luz de la luna. El viento movía las copas de los árboles, y en la distancia se escuchó el motor de un vehículo alejándose. Pero no habían huido todos: entre los arbustos, se movía una sombra que intentaba esconderse.

—¡Quieto! —ordenó Augus con voz firme.

La figura se levantó de un salto y corrió hacia la verja. Kae se lanzó con agilidad, cortándole el paso en un instante. El hombre sacó un cuchillo y atacó con movimientos torpes pero desesperados. Ella esquivó el golpe, giró sobre sí misma y golpeó su muñeca con el mango de su arma, obligándolo a soltarla.

Augus llegó justo detrás y lo sujetó por el cuello contra el tronco de un árbol, sin aplicar demasiada fuerza pero lo suficiente para inmovilizarlo.

—¿Quién te envió? —preguntó con frialdad.

El hombre escupió al suelo, con expresión de miedo mezclada con desafío.

—No sé nombres… solo órdenes. Me dijeron que si ustedes dos desaparecían, habría recompensa para todos.

—¿Y qué más te dijeron? —insistió Kae, acercándose con su mirada penetrante—. ¿Sabían que estaríamos aquí?

—Solo que no debíamos dejar rastro —balbuceó él—. Que la muerte debía parecer un accidente.

De repente, el cuerpo del hombre se tensó de golpe. Sus ojos se abrieron con desesperación y cayó al suelo convulsionando. Ambos retrocedieron instintivamente. En pocos segundos, dejó de moverse. Augus se agachó y revisó su cuello: una pequeña marca punzante, casi invisible.

—Llevaba un veneno en una cápsula oculta —murmuró—. Si fallaba, debía morir antes de hablar demasiado.

Kae observó el cuerpo sin asombro, limpiando la hoja de su cuchillo contra la tela de su pantalón.

—Esto va más allá de la simple competencia comercial. Quieren eliminarnos sin dejar pruebas.

—O dividirnos hasta que nos destruyamos mutuamente —añadió Augus, levantándose—. Es la estrategia más antigua: hacer que el enemigo se vuelva contra sí mismo.

Regresaron al interior y cerraron con llave todas las puertas y ventanas. La noche se alargaba, pero ninguno tenía sueño. Se sentaron en el salón principal, cada uno en un extremo, aunque la distancia parecía menor que al principio.

—Tú y yo tenemos algo en común —dijo Augus de repente, rompiendo el silencio—. Ambos crecimos sabiendo que la confianza es una debilidad. Ambos aprendimos a planear cada paso con antelación.

Kae alzó la vista, intrigada por el comentario.

—¿Y eso qué tiene de especial? Es lo que nos mantuvo vivos hasta ahora.

—Lo especial es que, por primera vez, no me siento obligado a fingir completamente contigo —confesó él, con una sinceridad que sorprendió incluso a sí mismo—. No necesito decirte que todo está bien, ni ocultar que esto es peligroso.

Ella esbozó una media sonrisa, sin malicia pero sin calidez.

—No te confundas. Sigo recordando por qué acepté este matrimonio. Tú sigues siendo parte de la familia que destruyó la mía.

—Y tú de la que acabó con la mía —respondió él sin alterarse—. Pero ahora hay un enemigo mayor. Y hasta que resolvamos esto, la venganza tendrá que esperar.

De pronto, las luces parpadearon nuevamente. Esta vez no fue un corte repentino, sino una alteración que dejó el salón a media oscuridad. Se escuchó un sonido metálico en el pasillo superior.

—Vienen por dentro —susurró Kae, poniéndose de pie.

Subieron las escaleras en silencio, pegados a la pared. Al llegar al pasillo del segundo piso, vieron dos figuras revisando los cajones de una oficina. Uno de ellos sostenía una linterna, mientras el otro manipulaba la cerradura de una caja fuerte.

—Por la derecha —indicó Augus con un gesto casi imperceptible.

Kae se deslizó por el otro lado, cubriendo la espalda. En cuanto uno de los intrusos se separó para revisar otra habitación, ella actuó con rapidez: se lanzó contra él y lo inmovilizó contra la pared con la punta de su cuchillo cerca de su cuello.

Al mismo tiempo, Augus sorprendió al segundo, desarmándolo antes de que pudiera reaccionar y sujetándolo con firmeza.

—¿Cuántos más hay? —preguntó en voz baja.

—Solo nosotros… por ahora —respondió el hombre con temor.

No pudieron obtener más información. Al igual que el anterior, ambos cayeron en segundos, envenenados por la misma sustancia oculta.

Se miraron en la penumbra, rodeados de cuerpos que no hablaban pero que dejaban un mensaje claro: alguien los acechaba, alguien que conocía sus debilidades y que no dudaba en eliminar a sus propios hombres para mantener el secreto.

—Esto no se detendrá hasta que nos alcance —dijo Kae, guardando sus armas

—Entonces seremos nosotros quienes alcancemos primero —respondió Augus—. Mañana comenzaremos a investigar desde el origen. Y mientras tanto… mantendremos los ojos bien abiertos.

Bajaron de nuevo, conscientes de que la línea entre alianza y enemistad se volvía cada vez más borrosa. Ya no eran solo dos personas unidas por el odio; ahora compartían un peligro que los obligaba a estar más cerca, a vigilarse mutuamente no solo para atacar, sino también para protegerse. Y ninguno de los dos estaba seguro de si eso era una ventaja o una trampa aún mayor.

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Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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