Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.
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Capítulo 10: La verdad tiene un precio
Alessandro sintió que el aire se volvía más pesado.
Las palabras de Elena seguían dando vueltas en su cabeza.
"Hice algo que hará que Valeria vuelva a odiarte."
Después de todo lo que había pasado, después de encontrar las pruebas que demostraban que Valeria había sido inocente, Elena todavía creía que podía destruirlos.
Pero había algo que ella no entendía.
Alessandro ya no era el mismo hombre de cinco años atrás.
Antes había permitido que otros decidieran por él.
Había creído mentiras.
Había perdido a la mujer que amaba y a su hija por no luchar por la verdad.
No volvería a cometer el mismo error.
—¿Qué hiciste, Elena?
Ella sonrió.
Esa sonrisa que durante años había engañado a todos.
—Publicué una información.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Qué información?
Elena dio unos pasos alrededor del almacén.
—Una historia sobre Valeria.
El corazón de Alessandro se tensó.
—No te atrevas.
—¿Por qué? ¿Ahora quieres protegerla?
Su risa fue fría.
—Qué curioso. Hace cinco años no te importó escucharla.
Las palabras dolieron porque eran verdad.
Pero esta vez no iba a quedarse atrapado en la culpa.
—Habla.
Elena lo miró.
—La gente está empezando a preguntarse por qué una mujer desapareció durante cinco años y volvió justo cuando tú descubriste que tenías una hija.
Alessandro sintió una mezcla de rabia y preocupación.
—Estás intentando hacer creer que ella me manipuló.
—No necesito hacerlo.
Elena sonrió.
—La gente siempre cree lo peor.
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Mientras tanto, en la casa de Valeria...
Ella estaba sentada junto a Sofía cuando su teléfono comenzó a sonar.
Eran mensajes.
Uno detrás de otro.
Al principio no les dio importancia.
Hasta que vio la primera noticia.
Su rostro cambió.
El artículo tenía una fotografía de ella.
El título decía:
"El regreso de Valeria Moretti: secretos, mentiras y una hija oculta."
Sus manos comenzaron a temblar.
No por ella.
Sino por Sofía.
Porque sabía lo que eso significaba.
La gente iba a hablar.
Iban a inventar historias.
Y su hija podía quedar en medio.
—Mamá...
Sofía la miró preocupada.
—¿Estás triste?
Valeria apagó rápidamente la pantalla.
—No, mi amor.
Pero la niña ya había notado el cambio.
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Minutos después, la puerta se abrió.
Alessandro entró rápidamente.
Valeria lo miró.
Y por un instante sintió alivio.
Pero después recordó algo.
Él también era parte de ese mundo.
El mundo donde las noticias podían destruir vidas.
—¿Lo viste?
Preguntó ella.
Alessandro asintió.
—Sí.
—¿Y ahora qué?
Él se acercó.
—Ahora vamos a demostrar la verdad.
Valeria soltó una risa triste.
—¿Otra vez?
La pregunta lo detuvo.
—¿Otra vez qué?
—Otra vez tengo que demostrar que no hice nada.
Alessandro sintió el golpe.
Porque entendía perfectamente lo que quería decir.
Cinco años atrás ella había tenido que defenderse sola.
Y ahora volvía a pasar.
—No.
Su voz fue firme.
—Esta vez no vas a hacerlo sola.
Valeria lo miró en silencio.
—Alessandro...
—No voy a dejar que vuelvan a lastimarte.
Por primera vez, ella vio algo diferente.
No una promesa vacía.
Una decisión.
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Esa noche, Alessandro reunió a Marco y a su equipo.
La investigación comenzó de inmediato.
Necesitaban encontrar quién había filtrado la información.
Pero mientras buscaban respuestas, apareció algo inesperado.
Un nombre.
Una persona que había ayudado a Elena.
Alessandro observó el informe.
Y su expresión cambió.
—No puede ser.
Marco lo miró.
—¿Qué ocurre?
Alessandro levantó la hoja.
—La persona que ayudó a Elena...
Hizo una pausa.
—Era alguien de mi propia familia.
El silencio llenó la habitación.
Porque si era cierto...
La traición había estado mucho más cerca de lo que imaginaban.
Y esta vez no solo estaba en juego el amor entre Alessandro y Valeria.
También estaba en juego el futuro de toda la familia De Luca.
Continuará...
Alessandro permaneció mirando el informe durante varios segundos.
El nombre escrito en aquella hoja parecía imposible.
No quería creerlo.
No podía creerlo.
—Decime que hay un error —dijo finalmente.
Marco negó lentamente.
—Ojalá pudiera.
El silencio cayó sobre la habitación.
Porque una cosa era descubrir que un enemigo había intentado destruirlo.
Otra muy diferente era descubrir que alguien de su propia familia había participado.
Alessandro tomó el documento entre sus manos.
—¿Desde cuándo?
—Todavía no lo sabemos con exactitud.
Marco hizo una pausa.
—Pero encontramos transferencias de dinero y comunicaciones ocultas.
Alessandro cerró los ojos.
Durante años había pensado que conocía a las personas que lo rodeaban.
Pero nuevamente la realidad le demostraba lo contrario.
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En la casa de Valeria, el ambiente era completamente diferente.
Sofía dormía en su habitación mientras Valeria miraba por la ventana.
Había vuelto a sentir esa sensación que tanto odiaba.
La sensación de estar perdiendo el control de su propia vida.
—¿Estás bien?
La voz de Alessandro la hizo girarse.
Ella no lo había escuchado entrar.
—No sé.
Él se acercó lentamente.
—Lo siento.
Valeria negó con la cabeza.
—No quiero que vuelvas a pedirme perdón por todo.
Alessandro se quedó en silencio.
—Quiero que entiendas algo.
Ella respiró profundamente.
—Yo no necesito que me rescates.
Sus palabras lo sorprendieron.
—Necesito que estés conmigo.
Alessandro sintió que esas palabras significaban mucho más de lo que parecían.
Porque Valeria no estaba pidiendo un héroe.
Estaba pidiendo un compañero.
—Voy a estar.
Ella lo miró.
—No solo ahora.
Alessandro asintió.
—No solo ahora.
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A la mañana siguiente, la noticia había crecido aún más.
Los medios hablaban de Valeria.
Personas que no conocían la historia opinaban.
Algunos la defendían.
Otros la juzgaban.
Pero ella intentaba mantenerse fuerte.
Por Sofía.
Por primera vez, Alessandro entendía lo que ella había vivido durante años.
La exposición.
Las miradas.
Los rumores.
Y eso aumentaba su culpa.
—Tenemos que dar una respuesta pública —dijo Marco.
Alessandro negó.
—Todavía no.
—¿Por qué?
—Porque si hablamos ahora, Elena ganará.
Marco entendió.
Elena quería una reacción impulsiva.
Quería que Alessandro saliera a defenderse sin pruebas.
Pero él ya no era aquel hombre que actuaba sin pensar.
—Primero encontraremos la verdad.
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Esa tarde, mientras Sofía jugaba en el jardín, ocurrió algo inesperado.
Un hombre apareció frente a la casa.
Valeria inmediatamente se puso alerta.
Pero Alessandro estaba cerca.
—¿Quién es usted?
El hombre levantó las manos.
—No vine a hacer daño.
Alessandro lo observó con desconfianza.
—Entonces habla.
El hombre miró hacia la casa.
Después a Valeria.
—Soy Gabriel De Luca.
El rostro de Alessandro cambió.
Gabriel.
Su primo.
La misma persona cuyo nombre aparecía en la investigación.
—¿Qué haces aquí?
Gabriel bajó la mirada.
—Porque sé que ya descubriste todo.
El silencio fue absoluto.
Valeria miró a Alessandro.
Él no apartó la vista de Gabriel.
—¿Trabajaste con Elena?
Gabriel respiró profundamente.
—Sí.
La confesión cayó como una bomba.
—¿Por qué?
Gabriel parecía arrepentido.
—Porque pensé que me estaba dando lo que yo merecía.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Destruir mi vida era lo que merecías?
—No.
Gabriel negó.
—Pero Elena me hizo creer que tú siempre ibas a tenerlo todo.
Su voz se quebró.
—El poder. El dinero. La familia.
Alessandro lo miró con decepción.
—Y por eso ayudaste a destruir a una mujer inocente.
Gabriel bajó la cabeza.
—No sabía que llegaría tan lejos.
—Pero llegaste.
El silencio fue doloroso.
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Antes de irse, Gabriel sacó un sobre.
—Esto es todo lo que tengo.
Alessandro lo tomó.
—¿Qué es?
—Pruebas contra Elena.
Valeria miró sorprendida.
—¿Por qué ayudar ahora?
Gabriel la miró con culpa.
—Porque vi a Sofía.
Hizo una pausa.
—Y entendí que mis acciones no destruyeron solo una relación.
Sus ojos se llenaron de arrepentimiento.
—Le robaron cinco años a una niña con su padre.
Alessandro guardó silencio.
Porque esa era la verdad más dolorosa.
No importaba cuánto odiara a Elena.
Nada podía devolverle esos años.
Pero podía hacer algo.
Podía proteger los años que venían.
Cuando abrió el sobre, encontró una última prueba.
Una grabación.
Una conversación entre Elena y alguien más.
Alessandro la escuchó.
Y su rostro cambió.
Porque la voz que apareció al final...
No era la de Elena.
Era la de alguien que todos creían muerto.