Allison Sinclair se ve involucrada à la hora de salvar a un desconocido, sin saber que estaba ayudando nada más y menos que un temido y poderoso líder de la mafia, Darek Maxwell, el cual toma una decisión…la deberá proteger. Sin imaginar que con el paso del tiempo la atracción entre ambos será una chispa que desencadenará una pasión que levantará amenazas y traiciones…. Acompáñenme a descubrir que les deparará el destino a estos personajes. Y aquí vamos!
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Turbio despertar.
POV: Allison
—¡Soy Allison Sinclair! Estoy rumbo al lugar que mi novio Diego me había citado, era extraño por lo regular nos veíamos en un restaurante, en un parque, o en su propio departamento. Pero fue extraño que me hubiera pedido ir a un lugar retirado de la ciudad, caminé cada vez más intrigada, parecía abandonado eran…¿Bodegas? Fruncí mi ceño, empezó a darme miedo, escuché voces por lo que me escondí detrás de lo que era un contenedor.
La mini moto la había dejado escondida fuera de la vista de cualquiera, eso esperaba. Según yo la había dejado tapada con unas hierbas y ramas que encontré, llegué más temprano de la hora pactada, por lo que aún estaba sola, las voces que escuchaba estaban cada vez más claras y cercas.
—Me asomé sin salir completamente, eran unos tipos que tenían apariencia temerario, no los distinguía bien, hasta que estaban a una distancia que los
Pero lo que no esperaba era ver a Diego mi novio saludarlos con plena confianza.
—No olviden que no deben mencionar mi nombre.— En cuanto la tengan quiero el dinero acordado, 500 mil dólares, ni un dólar menos.
Me quedé helada, pegada en el mismo lugar donde estaba escondida había sacado mi teléfono grabando lo que ahí se decía. El maldito de mi novio mejor dicho ex novio estaba negociando con mí persona, me estaba vendiendo.
Mis lagrimas empezaron a nublararme la vista, no era de dolor, era de rabia y de indignación, mi madre y Samantha mi mejor amiga me lo repetían seguido, y yo como estúpida estaba ciega porque si lo amaba, ahora solo me repugna el maldito infeliz.
—Ya no tardara en llegar, es muy puntual la tontita.— ¿Seguro que no ha llegado? La tía dijo que tenía más de una hora de haber salido de la casa.
—¿Qué!? — No podía creer lo que estaba viendo y escuchando. Mi prima Amanda estaba ahí como si estuviera hablando del clima, los dos eran tal para cual, me deslicé sigilosamente sin hacer ningún ruido, tenía que irme antes qué sospecharán y yo todavía estuviera aquí. Pues sospecharían tenía y empezarían a buscarme.
—Cuando me sentí un poco más lejos, corrí como un demonio, hasta llegar a mi mini transporté. Le mandé el primer video a Samantha para que lo expusiera a la policía.
Pero en lugar de hacerlo me marcó a mí teléfono yo iba conduciendo no podía contestar por el momento además iba sumamente nerviosa volteando de vez en cuando hacia atrás. Ya debieron derse cuenta que no estaba ahí.
*NARRADOR *:
—¡Maldita sea! — pudo habernos escuchado. Despotricaba furioso Diego. — ¡Vamos! Necesito saber si llegó hasta aquí. — Exclamó apretando los puños, se le habían ido 500 mil dólares.
—Entonces solo llámale,— Que le dirás si descubrió que la entregarías por dinero a unos traficantes de personas?— Le recordó Amanda.
—Si escucho algo, tú también estás involucrada Amanda.
La mujer maldijo, tenían que solucionar eso lo antes posible, Diego le hizo una seña para que guardara silencio, estaba tratando de comunicarse con ella.
—Hola amor, estaba apunto de llamarte. Samantha tuvo un accidente y me llamó cuando ya iba contigo. — Le contestó la chica tratando de oírse lo más convenciente y serena posible, aunque sentía que su pecho estallaría en cualquier momento.
Tenía que hacer algo antes volver a estar ante Diego pues sentía deseos de reclamarle de abofetearlo de enterrarlo vivo, pero le hizo caso a Samantha, que se tenía que tranquilizar, ya habían llevado los videos y el amigo de su padre le prometió que se haría cargo.
Diego le había insistido en volver a verse, Allison ya no encontraba ninguna excusa para evitarlo, le pidió fuera a su casa de ahí saldrían a cenar, le comunicó a Samantha lo que había hecho, pero era eso o verse en otro lugar y ya no se iba arriesgar.
—¡Solo no lo dejes entrar! — Tu mami no puede enterarse. — Entretenlo mientras llegamos. Allison le iba a preguntar quién más iría pero alcanzó a colgar la llamada.
Poco tiempo después, Diego estaba tocando la puerta, Allison sentía arder su cuerpo, y más cuando su madre intentó abrir. — Mamá es Diego yo me encargo. — Le dijo sabiendo que el hombre no era de su agrado.
—Tienes razón Allison.— Me voy a mi habitación, ese muchacho tiene mala vibra. Dijo su madre haciendo que su hija suspirara.
—Si supieras mamá lo que esté infeliz trato de hacerle a tu hija. Murmuró dirigiéndose abrir la puerta.
Y ahí estaba el cínico con una maldita sonrisa que deseaba desaparecerle. Se acercó besando sus labios suavemente.
—¿Qué pasa bebé, te sientes bien? — Preguntó mirando con sospecha, no era la misma. Allison ya no pudo evitar verlo con odio. Samantha no debería tardarse.
Diego sonrió, sacando su arma, dejando fría a la chica a quien le apuntaba a la cabeza.
—¡Así que si fuiste! — Una sarcástica sonrisa la estremeció. — ¿Escuchaste? Le apunto en el pecho acercándose rosando su cuerpo. Eres una monedita valiosa bebé.
—Casi por un año me estuviste engañando maldito! — Le dijo con desprecio, respirando con dificultad. Por la cercanía y su cuerpo siendo aplastado por el enorme cuerpo del hombre.
—Tenía que asegurarme en tenerte bien segura!
Todo estaba pasando como en cámara lenta, cinco carros policiales rodeaban la casa, mientras Diego seguía apuntando con el arma a la chica como su escudo.
—¿Qué hiciste estúpida? — Preguntó apuntándole a la cabeza, pero en un descuido un oficial lo desarmó liberando a la chica quien se abrazó de Samantha quien había llegado junto con los oficial, Karen no podía asimilar nada.
—¡Te arrepentirás Allison! —saldré libre y me cobraré esto vale más que huyas! — Juró que te encontraré y te mataré! — Gritaba a viva voz delante de los oficiales.
El jefe de policía leyó los informes delante de las mujeres, negando.
—No creo que sean detenidos, por más de tres semanas.
—¿Pero y las pruebas? —¿Los videos? me estaba ofreciendo en venta estaba tratando con mi persona. Decía la joven desesperada.
—Lo lamento señorita.— Lamentablemente la ley estipula que si no hay delito oficiado no se incrimina, solamente se le detendrá por las amenazas y el video de intercambio con terceros, pero no se probará ningún cargo de secuestro que no se llevó a cabo.
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