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Nahela, Mi Dulce Morena.

Nahela, Mi Dulce Morena.

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:41.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Nahela soñaba con ser dueña de su propio destino, pero su familia decidió su futuro por ella. Obligada a casarse con un hombre al que no ama, comprende que la libertad tiene un precio demasiado alto.

Gabriele Di Matteo llegó a Colombia para cerrar un importante negocio y regresar a Nueva York. El amor nunca estuvo en sus planes, mucho menos involucrarse en los problemas de una desconocida.

Pero una noche basta para cambiarlo todo.

Lo que comienza como una promesa de ayuda se convierte en una huida desesperada, un peligroso desafío a hombres poderosos y un amor capaz de romper todas las reglas.

Porque cuando el destino une a dos almas perdidas, ni la distancia, ni el poder, ni el miedo son suficientes para separarlas.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cena.

Nahela🤎

Han pasado dos días desde que mi padre decidió terminar de arruinar mi vida con una sola frase.

"Te vas a casar."

Dos días desde que escuché el nombre de Ovidio Velandia y sentí cómo el suelo desaparecía bajo mis pies. Dos días encerrada en esta habitación pensando en formas de escapar y no encuentro ninguna.

Me encuentro sentada junto a la ventana de siempre, observando el mar que se extiende hasta el horizonte. El cielo está despejado y las olas rompen contra las rocas con la misma libertad que siempre me ha hecho soñar.

Mi cámara descansa sobre mis piernas, la acaricio suavemente, quizás sea la única cosa que realmente me pertenece.

La única que nadie ha podido arrebatarme.

Suspiro, intento imaginarme casada con Ovidio Velandia, intento visualizarme viviendo junto a él, durmiendo junto a él, compartiendo mi vida con él y el simple pensamiento me revuelve el estómago.

No, no puedo y no quiero. Tengo que encontrar una salida, pero ¿cómo? La hacienda está vigilada día y noche, los hombres de mi padre controlan cada entrada y cada salida, mi madre no piensa ayudarme, mis hermanos jamás se enfrentarían a él por mí y a mi nana Edith ni siquiera puedo pedírselo, conozco demasiado bien a mi padre y no necesito imaginar lo que ocurriría si descubriera que ella me ayudó, es que la mataría, estoy segura de que lo haría como lo hizo con Dylan.

Jamás podría ponerla en peligro.

—Mi niña.

La voz de mi nana Edith me obliga a girarme, ella entra llevando una bandeja y la sonrisa dulce de siempre ilumina su rostro cansado.

—Nana...

—Tienes que comer.

—No tengo hambre.

Su expresión se entristece.

—Llevas dos días diciendo lo mismo.

—Porque es verdad.

—Aunque sea unas cucharadas.

—No puedo.

Ella deja la bandeja sobre una mesa cercana y se acerca, sus manos arrugadas toman las mías.

—Entiendo lo que estás pasando, mi niña.

Mis ojos se llenan de lágrimas.

—No, nana. Nadie lo entiende.

—Claro que lo entiendo.

Su voz se quiebra ligeramente.

—Debe ser horrible sentirse atrapada.

La abrazo y ella me rodea inmediatamente entre sus brazos.

—No quiero casarme.

—Lo sé.

—No quiero esa vida.

—Lo sé.

—Tengo miedo.

Nana suspira.

—Pero tienes que mantenerte fuerte.

Me aparto un poco para mirarla.

—¿Para qué?

—Para seguir luchando.

Una lágrima rueda por mi mejilla.

—Tal vez sería mejor morirme aunque sea de hambre así al menos podría decir mi muerte.

La reacción es inmediata.

—¡No digas eso! —su voz tiembla—. Nunca vuelvas a decir eso.

—Pero...

—Si tú te mueres, yo me moriría contigo.

Mis labios tiemblan.

—Nana...

—¿Qué haría esta vieja sin su niña consentida?

Termino sonriendo entre lágrimas y ella aprovecha la oportunidad.

—Ahora come.

—No tengo ganas.

—Come.

—Nana...

—Come.

Termino obedeciendo porque cuando nana Edith se pone firme es imposible decirle que no. Apenas logro probar algunas cucharadas cuando llaman a la puerta, una empleada entra y lleva una funda elegante entre las manos.

Sin decir mucho la coloca sobre la cama junto a una caja.

—¿Qué es eso?

—El señor José Joaquín lo envía.

Mi corazón se hunde.

—¿Para qué?

—Para que se arregle esta noche —la mujer baja la mirada—. Su prometido vendrá a cenar.

Siento una oleada de rabia.

—No es mi prometido.

La empleada guarda silencio. Nadie en esta casa se atreve a discutir las decisiones de mi padre.

Cuando se marcha me acerco a la cama y abro la funda es un vestido blanco el que aparece ante mis ojos. Hermoso, elegante y absolutamente insoportable porque representa exactamente lo que no quiero.

Horas después me encuentro leyendo un libro cuando mi madre entra en la habitación.

—¿Todavía no te has arreglado?

Levanto la vista.

—No.

—Ovidio llegará pronto.

—No quiero cenar con él.

Mi madre cierra los ojos unos segundos.

—Nahela...

—No quiero verlo.

—No te pregunté si querías.

Las dos nos sobresaltamos con la voz de mi padre que resuena desde la puerta. José Joaquín Santacruz permanece allí de pie imponente y temible observándonos.

Mi madre baja la mirada inmediatamente y yo hago un esfuerzo por sostenerle la mirada.

—Papá...

—Te arreglas y bajas —su voz es fría—. Por las buenas —da un paso al frente—. O por las malas.

Mi valentía desaparece porque sé perfectamente que no está bromeando.

—Sí, señor.

Él asiente una sola vez, después se marcha.

Mi madre suspira.

—Hazlo, hija.

Treinta minutos después estoy lista. El vestido blanco abraza mi cuerpo, es bonito y demasiado escotado para mi gusto. Me siento incómoda como si estuviera usando el disfraz de otra persona.

Respiro profundamente y bajo las escaleras, entonces lo veo Ovidio Velandia de traje gris de rayas, cabello perfectamente peinado, sonrisa segura y unos ojos que me recorren lentamente de pies a cabeza.

No me gusta ni un poco, mi piel se eriza de mala manera.

—Qué hermosa estás, Nahela.

Mi madre se acerca discretamente.

—Sonríe un poco, niña.

Quiero responderle que no tengo motivos para sonreír, pero me contengo.

La cena comienza poco después y resulta tan horrible como imaginaba. Ovidio no deja de observarme, no deja de halagarme, no deja de hablar como si yo ya le perteneciera.

—José Joaquín tienes una hija preciosa.

—Lo sé —responde orgulloso mi padre.

Me obligo a mirar mi plato.

—Y además es muy educada.

Qué ironía. Si supiera todas las cosas que estoy pensando.

—El cabello largo le queda precioso —dice Ovidio.

Lo observo.

Él sonríe.

—Aunque me gustaría verte con el cabello más recogido —se dirige directamente a mi.

Aprieto el tenedor con fuerza.

Más recogido.

Claro, porque ni siquiera eso puedo decidir.

—Lo tendré en cuenta —responde mi madre antes de que yo diga algo.

Perfecto, ni siquiera necesito hablar, todos lo hacen por mí.

La conversación continúa: Negocios, inversiones, planes y finalmente llega el momento que más temía.

—Entonces queda confirmado.

Mi padre levanta su copa.

—La boda será el próximo sábado.

Mi respiración se detiene.

Sábado. Tan solo unos días, eso es todo lo que me queda.

Ovidio sonríe satisfecho, mi padre también, mi madre guarda silencio y yo comprendo que si quiero salvar mi vida, tengo que escapar antes de que llegue ese día porque después del sábado ya será demasiado tarde.

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🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
Eso se llama tener precaución
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻
El deber siempre presente
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Gabriele Dimatteo estás como el chinito de la canción " EN UN BOSQUE DE LA CHINA UN CHINITO SE PERDIÓ," 😄😄😄😄😄😄😄
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Dioooooo9ooooooooooooo que calor 🥵🥵🥵🥵🥵🥵🥵
Ana Elena Jiménez
siiiiiiii serán hermosos,una hermosa princesa con Ricitos 🥰🥰🥰
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
piensa mira viene mamá y se te baja 😄😄😄😄😄
Rositha Escritora 🌹📚: Jajaja 😂🤭
total 1 replies
Elvira Fretes
que lindos Gabriele y Nahela, que bueno que le dió la cadena y Nahela aprenderá defensa personal
Cj Carlos 🏍️
Que viva el amor 😍
Cj Carlos 🏍️
las partidas son duras cuando se está enamorado más de la forma que ellos lo estan
Elvira Fretes
por más que les duela, está bien que se separen, José Joaquín Santacruz, lo está vigilando
Suleima Dominguez Guzman
Rosa que capítulo tan lindo queremos maratón pliss esto está bueno
Maria Jose Ariza
hola esta súper la novela pero falta la historia de sergei el hermano de damir
Rositha Escritora 🌹📚: Oigan, a usted no se les escapa nada🤭 La de Sergei, viene después de la Noah.😉
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
excelente idea ,es mejor prevenir que lamentar
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 aaaayyyyyy este hombre si que es una belleza 🥰🥰
Ana Elena Jiménez
hombre, precavido vale por dos
ANALIA ✨🌹🍀
me enamoro una y otra vez ☺️☺️☺️ que bonito detalle y palabras 😍
🤍Lee🩶
🥹 así estará de obstinada 🥹
Ana Elena Jiménez
que dilema 🥺
🎶Caroline Pires 💜
Oh serían una combinación perfecta eso hijos 🥰
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