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Escuchada Por El Tirano

Escuchada Por El Tirano

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Mundo de fantasía
Popularitas:18.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Anna despierta en el cuerpo de Adalia Mordrith, una noble comprometida con el hermano menor del emperador tirano.
En la historia original, Adalia estaba destinada a morir traicionada y ejecutada por su propio esposo, manipulado por su ambiciosa concubina.

Decidida a cambiar su destino, Anna solo quiere una cosa: romper el compromiso y escapar antes de que la tragedia vuelva a alcanzarla.
Pero el imperio no es tan fácil de burlar.
El emperador Azrael Thorne es frío, implacable y temido por todos. Un hombre cuya sola mirada puede condenar a cualquiera. Exactamente el tipo de persona al que Adalia debería evitar.
Y, sin embargo, por una razón que nadie puede explicar… él puede escuchar sus pensamientos.

En un imperio donde una sola palabra del emperador decide la vida o la muerte,
él escucha lo que nadie más puede oír.

Cuando ella entra a su vida, no imagina que su mente es un libro abierto para el tirano más temido del imperio.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Después de presentar sus respetos, Adalia no perdió ni un segundo.

Se separó rápidamente de Godric y de la concubina que seguía colgada de su brazo como si fuera un adorno.

No los soportaba.

Ni a uno.

Ni al otro.

Mientras se alejaba entre la multitud, soltó un pequeño suspiro de alivio.

Por su parte, Azrael no apartó la mirada de ella.

Observó cómo se alejaba, cómo caminaba con una seguridad que no concordaba con la imagen que siempre había tenido de la prometida de su hermano.

Pero eso no era lo que realmente lo tenía intrigado.

La voz.

Desde que esa joven había levantado la mirada hacia él… podía escuchar sus pensamientos.

Azrael apoyó el mentón sobre su mano enguantada, pensativo.

¿Por qué podía escuchar la mente de la prometida de su hermano?

¿Era alguna clase de habilidad?

¿Alguna maldición?

¿O acaso el estrés del imperio finalmente estaba comenzando a volverlo loco?

Frunció ligeramente el ceño.

Aquello no tenía ningún sentido.

Mientras tanto, Adalia seguía recorriendo el salón.

Pero durante toda la noche tuvo una sensación extraña.

Como si alguien la estuviera observando.

Una mirada pesada que parecía clavarse en su nuca.

Varias veces se giró ligeramente, pero cada vez que lo hacía solo encontraba nobles conversando, riendo o bebiendo.

Aun así, la sensación no desapareció.

Ya entrada la madrugada, cuando el banquete comenzaba a terminar, Adalia decidió marcharse.

Había tenido suficiente por una noche.

Sin darse cuenta, desde el trono elevado…

Azrael la vio irse.

Y por alguna razón que ni él mismo comprendía…

sus ojos la siguieron hasta que desapareció entre la multitud.

Días después…

Adalia se encontraba en su habitación revisando varios papeles cuidadosamente extendidos sobre la mesa.

Los había tomado del despacho que su tío estaba utilizando en el marquesado.

No había sido fácil conseguirlos.

Pero después de revisarlos varias veces, cada vez estaba más segura de que algo extraño estaba ocurriendo.

Rutas comerciales.

Listas de mercancía.

Pagos sospechosos.

Nada encajaba del todo.

Adalia entrecerró los ojos mientras analizaba una de las hojas.

—Definitivamente aquí hay algo raro…

De repente, la puerta se abrió con rapidez.

Nina entró casi corriendo.

—¡Señorita!

Adalia levantó la mirada inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

Nina bajó la voz.

—La duquesa viene hacia aquí.

Adalia reaccionó al instante.

Tomó los papeles y los guardó rápidamente dentro de un cajón oculto del escritorio.

Justo en ese momento…

la puerta se abrió de golpe.

Beatriz entró sin siquiera molestarse en anunciarse.

Adalia ni siquiera se levantó de la silla.

Se recostó ligeramente hacia atrás, con una expresión tranquila.

—Hola, tía —dijo con calma—. ¿Se te ofrece algo?

Beatriz resopló con evidente fastidio ante su actitud.

—Mañana irás al palacio.

Adalia arqueó ligeramente una ceja.

—¿Ah sí?

—Debes pasar tiempo con tu prometido —continuó Beatriz con tono impaciente—. Así que mañana irás a visitarlo.

Adalia disimuló rodando los ojos.

Pasar tiempo con Godric era lo último que quería hacer.

Pero en ese momento una idea cruzó por su mente.

Tal vez…

solo tal vez…

ir al palacio podría ayudarla a confirmar algunas de sus sospechas.

Volvió a mirar a su tía.

—Está bien —respondió con aparente indiferencia—. Iré.

Beatriz parecía satisfecha.

Se giró para marcharse.

Pero antes de que pudiera salir…

Adalia habló nuevamente.

—Ah, tía.

Beatriz se detuvo.

—¿Qué?

Adalia sonrió.

Una sonrisa amable.

Demasiado amable.

—La próxima vez recuerda tocar la puerta antes de entrar.

Su voz fue educada.

Pero el mensaje no tenía nada de amable.

Beatriz apretó los labios con irritación.

Luego salió de la habitación sin decir una palabra más.

Cuando la puerta se cerró…

Nina soltó una pequeña risa nerviosa.

Y Adalia simplemente suspiró.

—Parece que mañana será un día muy… interesante.

A la mañana siguiente, muy temprano, el carruaje de Adalia avanzaba por el camino que conducía al palacio imperial.

Nina iba sentada frente a ella.

Adalia, en cambio, parecía cada vez más irritada.

Una de las cosas que más odiaba en el mundo era viajar en carruajes.

El constante traqueteo, los saltos, el ruido de las ruedas… todo le resultaba insoportable.

Y justo cuando pensaba en eso—

El carruaje pasó sobre una piedra.

El vehículo dio un fuerte brinco.

Adalia se sostuvo del asiento y rodó los ojos con fastidio.

—Magnífico —murmuró—. Justo lo que necesitaba esta mañana.

Nina intentó ocultar una pequeña risa.

Poco después, el palacio comenzó a aparecer a lo lejos.

Era enorme.

Imponente.

Demasiado grande incluso para los estándares imperiales.

Las torres se alzaban hacia el cielo y los jardines que lo rodeaban parecían extenderse sin fin, perfectamente cuidados, llenos de flores y senderos de piedra.

Adalia lo observó unos segundos.

Era hermoso.

Pero también… excesivo.

El carruaje finalmente se detuvo.

Un guardia abrió la puerta.

Adalia descendió con elegancia mientras el hombre inclinaba ligeramente la cabeza.

—Por aquí, mi señora.

Adalia lo siguió.

Caminaron por varios pasillos del palacio que parecían no terminar nunca.

Pasillos largos.

Escaleras.

Más pasillos.

Adalia empezó a sospechar que el palacio estaba diseñado como un laberinto.

Finalmente llegaron a un jardín interior.

En el centro había un elegante kiosco de piedra rodeado de flores.

Y, tal como Adalia esperaba…

Allí estaban.

Godric.

Y Morgana.

No era ninguna sorpresa.

Esos dos eran prácticamente inseparables.

Adalia adoptó una sonrisa educada mientras se acercaba.

—Buenos días.

Godric apenas levantó la mirada para verla.

Morgana, en cambio, la observó con una expresión llena de indiferencia.

Adalia no se molestó en lo más mínimo.

Caminó hasta la mesa… y se sentó sin pedir permiso.

El sonido de la silla moviéndose hizo que Godric la mirara de golpe.

Su expresión se oscureció.

Golpeó la mesa con la mano.

—Insolente.

Adalia lo miró con calma.

—¿Acaso te di permiso para sentarte?

Adalia alzó una ceja lentamente.

—¿Necesito permiso para sentarme?

Su voz era tranquila.

Incluso divertida.

Luego añadió con una sonrisa llena de burla:

—Después de todo… pronto seré tu esposa.

Godric apretó la mandíbula.

—Solo de título —respondió con frialdad—. Porque en mi corazón jamás estarás tú.

Adalia lo miró unos segundos.

Luego soltó una risa exagerada.

—Vaya.

Se llevó una mano al pecho fingiendo dramatismo.

—Qué alivio.

Sus ojos brillaban con sarcasmo.

—Porque créeme… sería una tragedia que el gran príncipe Godric se enamorara de mí.

Godric frunció el ceño.

Adalia continuó, apoyando el codo sobre la mesa.

—Si que tienes el ego por las nubes para ser un príncipe de pacotilla.

Morgana intervino inmediatamente.

—¡Adalia!

Su tono estaba lleno de indignación.

—Eres una irrespetuosa. ¿Cómo te atreves a hablarle así al príncipe?

Adalia la miró con total calma.

Morgana estaba sentada con una postura perfecta, fingiendo inocencia, como si fuera la parte ofendida de la conversación.

Adalia inclinó ligeramente la cabeza.

—Oh… lo siento mucho.

Su voz sonó dulce.

Demasiado dulce.

—No sabía que necesitaba permiso tuyo también.

La sonrisa de Morgana se tensó.

Y Godric apretó los puños sobre la mesa.

1
Mitsuki G
Por lo menos vio antes que se los llevarán para darle la información al emperador como también evitar que lo logren debe de apurarse
May R
cuando vas a subir los demas capítulos 😭
Nacho Cardozo
osea puro trinquetes 😡😡
karla yustiz garcia
epaaa y q paso 🤔 con más capitulos
Blanca Ramirez
excelente historia
Nacho Cardozo
😍😍😍coqueteando 🤣🤣😍😍
Mitsuki G
Ya está en esa fiesta de té que se nota las chicas vacías pero por lo menos ya vio algo interesante como esas palabras me preguntó si podrá sacar más información
Diana Carolina Moran Abad
🤗🤗🤗
Nini Johana Mendoza Olarte
un paso a la vez pero firme
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Johann
👏👏👏👏👏
DAISY VARGAS
espectacular capítulos 😉🙏
Mitsuki G
Su primera misión a ver como saca la información sin exponerse solo con presencia y natural así no pensaran de más
Mitsuki G
O que sirvientes tan metiches por eso está así sospecha de Adalia espero que con eso salga de la sospecha y pueda reunir las pruebas
Mitsuki G
Ya sabe todo y ahora será su aliada para acabar con todas esas ratas y tendrá que estar atenta en todo y cuidarse de ese abusador
Mitsuki G
Ahora sí Azrael ya sabe por qué estaba en esa caverna como también quiere hacer una rebelión para matarlo a ver cuál será su plan para acabar con ese hermano ambicioso como los demás nobles
karla yustiz garcia
me perro se llama Azrael 🤔
Atenea
Seguro es el príncipe🤬🤬🤬🤬
Atenea
sería interesante, únete al emperador y destruye los planes del principe de pacotilla y vez como cae
Atenea
hay porque no pensó en lo que sospecha debería haber pensado o preguntado sobre sus sospechas, perdió una buena oportunidad
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