Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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UNA PRÓFUGA
NARRADOR
Fabián Black se había tomado muy en serio la amenaza de su abuela. El lunes temprano comenzó a revisar sus contactos con absoluta concentración.
--¿Desea algo más, señor Black?-- Arthur lo observaba con atención. Estaba esperando que ocurriera una nueva crisis existencial que le alegrara el día
--Un café-- Arthur hizo silencio. Fabián en ese momento dejó de mirar su celular
--Tiene un café frente a usted
Fabián parpadeó mirando la taza humeante.
--Ok. Estás más silencioso esta mañana
--Usted está particularmente concentrado. ¿Necesita que llame al doctor Medina? Comienzo a preocuparme
Fabián sonrió sin gracia.
--Siempre tan observador. ¿Necesitas información para decírselo a Margaret?-- Aunque fue tratado como un espía, Arthur no modificó su gesto
--Si el mundo estuviera por acabarse me gustaría estar preparado
Aquel nivel de sarcasmo hizo que Fabián lo viera sorprendido.
--Tus comentarios me sorprenden. Estuviste practicando para ser más irritante y lo has conseguido
--Gracias, señor. Soy absolutamente capaz de hacer mejor mi trabajo cada día
Arthur se retiró sin esperar una orden. Fabián podría haber jurado que lo hizo con una sonrisa.
Su atención volvió a su teléfono intentando encontrar a quien pudiera ser su esposa. Una tarea difícil. Tenía cientos de contactos femeninos, pero no sabía cuándo los había agendado.
--Ok. Me gusta-- Aceptó al ver a una rubia impresionante en su pantalla
Concentrándose en fingir seguridad pulsó llamar. Una voz femenina se escuchó al tercer tono.
--¿Emma?-- La respuesta afirmativa le dio un mínimo de tranquilidad-- Soy Fabián Black, me gustaría verte
--¿Quieres repetir después de dos años?-- De pronto ella no parecía tan amable
--En realidad se trata de algo más serio. Se trata de un asunto delicado que no puedo mencionar telefónicamente
--¿Serio y relacionado contigo? Eso me parece casi imposible
Él mantuvo la compostura. Una tarea complicada, solamente para no tener que buscar otra candidata. Elegir no era sencillo.
Tras planear un encuentro en uno de los hoteles Black, Fabián fue a su habitación. Quería verse particularmente bien para no ser rechazado, aunque desconocía como hacer que una propuesta matrimonial teniendo 298 dólares pudiera ser atractiva. Su apariencia tenía que compensar su estado económico al borde de la indigencia.
Cuando vio a la mujer, sus ojos recorrieron cada centímetro de su figura antes de llegar a su rostro.
--¿Y bien?-- Ella lo miró, pero también su reloj. Tenía un compromiso
--Emma, debo casarme. Pensé en ti para eso
La mujer lo miró por algunos segundos. El hombre que sonreía continuamente parecía no estar presente. Frente a ella solo estaba alguien que buscaba disimular su desesperación de manera elegante.
--¿Me serás infiel si acepto?
--No lo se-- Admitió con seguridad y se arrepintió tanto como le fue posible
--No lo serás. Después de la boda quiero dinero. No aceptaré ser tu esposa sin obtener un beneficio
Fabián disimuló su indignación. Su apariencia no había ayudado mucho.
--Tiene que ser este sábado. Es un asunto urgente
--Bien
La mujer aceptó sin hacer preguntas. Sospechoso. La desesperación del millonario despojado de todo le hizo imposible notar que eso había resultado inesperadamente bien.
Cuando él volvió a la mansión, lo hizo de buen humor.
Margaret estaba sentada con una taza de té en su mano izquierda y la tableta en la derecha.
--Buenas tardes, abuela-- Hasta Arthur lo miró con sospecha
--Explícate
--Ya conseguí esposa. Este sábado será la boda
Margaret dejó su taza de té y también la tableta sobre la mesa.
--¿Cómo sabes que es la mujer indicada?
--Intuición masculina-- La respuesta no sonó tranquilizadora
--El problema es que careces de intuición
--Lo que importa es que tendré esposa
--Tienes que ser responsable. Un buen esposo. Fiel
Fabián sintió que su mente sufría un infarto.
--¿También eso? Estás exigiendo demasiado
--Estar casado y seguir comportándote como un adolescente no te ayudará. Tu imagen sufrirá más daños y el prestigioso apellido Black acabará manchado permanentemente
Fabián intentó mantener la compostura. Una tarea absolutamente imposible.
--Pero como tienes intuición masculina seguramente habrás escogido a una mujer adecuada para el papel de esposa que necesitas
Aquello fue la estocada final.
--Lo hice. Arthur confía en mi. Él sabe cuánto tiempo busqué una esposa-- El mayordomo dio un paso adelante
--Fue una ardua tarea de una hora, señora
--Arthur no me estás ayudando
--No pretendo hacerlo, señor
--Fabián... Arthur no tiene que ayudarte ni estar involucrado en tus fracasos. Sé responsable por una vez
Responsable. Esa palabra le sonó sospechosa porque para él significaba lo mismo que aburrimiento, pero si lo decía perdería la mitad de su reducida asignación y tal vez más.
--No voy a fracasar. Arthur confía en mí-- El mayordomo lo miró sin emoción
--Arthur es un hombre inteligente-- Dijo Margaret
--Por eso mismo. Estoy tomando con seriedad mi catástrofe económica y social. Él lo sabe
--Es cierto. El señor aún lamenta haber perdido el equivalente a dos dólares-- Margaret miró a su nieto sin emoción
Fabián decidió no decir una palabra más. De alguna manera, su motivación y seriedad momentánea había acabado en una conversación desafortunada.
Fue a su habitación con la calma de un hombre que recuperará todo en cuestión de días. Necesitaba su dinero, sus tarjetas y sobre todo dejar de conducir el insecto verde sobre ruedas.
Los siguientes días, el sintió una ansiedad desconocida creciendo en su pecho. Iba a casarse. En serio.
El mayor desastre ocurrió el día sábado muy temprano por la mañana. Despertó por el sonido del teléfono. Tenía un mensaje.
--No me casaré contigo-- Aquello sirvió para que despertara por completo
Se levantó apresurado e ignoró a Arthur. Fue a su automóvil para ir a ver a Emma.
--La señorita Linares se mudó hace seis meses-- Dijo el portero
--Mierda-- Masculló y volvió al automóvil
Al llegar a la mansión lo hizo con la tragedia reflejada en sus facciones.
--Emma huyó
--No estaba lista para la responsabilidad quizás-- Justificó Margaret
--Me ilusionó y escapó. A mí-- Dijo dramáticamente poniendo la mano en su pecho
--Sobrevivirás o morirás pobre-- Su abuela por una vez no quiso escuchar lamentos absurdos que no solucionarían nada
--Un punto excelente a considerar. Es usted muy sabia- Halagó Arthur solamente para molestar más a Fabián
que harás 🤣🤣🤣
cóbrate todo 😂