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Volver a Vos

Volver a Vos

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Aventura de una noche / Mujer poderosa / Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:157.4k
Nilai: 5
nombre de autor: lulu

Cuatro años atrás, Lara Rivas lo perdió todo en una sola noche: su familia, su prometido, su nombre y casi la vida. Traicionada por su propia hermana, desapareció sin mirar atrás.

Ahora vuelve a Buenos Aires con otro rostro, otro nombre y dos hijos que son todo su mundo. Solo quiere recuperar lo que le arrebataron y hacer caer a quienes la destruyeron.

Pero Sebastián Ferrer aparece otra vez.

Frío, poderoso y acostumbrado a que nadie le diga que no, Sebastián no logra entender por qué esa mujer le resulta tan familiar. Tampoco por qué sus hijos se parecen tanto a él.

Entre secretos, heridas viejas y una atracción que ninguno de los dos pidió, Lara intenta mantenerse lejos.

El problema es que sus hijos ya eligieron bando.

Y esta vez, el pasado no piensa quedarse enterrado.

NovelToon tiene autorización de lulu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

—Hecho.

Mora cerró el puño como si acabara de firmar una declaración de guerra.

—Voy a actuar tan bien que a Candela se le va a borrar la sonrisa.

—Cuidá la boca —dijo Lara—. Los chicos están en el living.

—No escuchan.

—Escuchan todo cuando no deben.

Mora hizo una mueca.

—Bueno. Voy a aplastarla con talento, de forma educativa.

Lara soltó una risa breve.

Al verla menos rígida, Mora se animó.

—En dos días tengo escena con ella. Podrías venir al set. Si Candela te ve, se mea del susto.

—Eso sería demasiado barato para ella.

Mora dejó de sonreír.

Lara se levantó y fue hasta la ventana. Abajo, Buenos Aires seguía igual de ruidosa, indiferente, como si cuatro años no hubieran cambiado nada.

—No pienso esperar dos días.

—¿Qué vas a hacer?

Lara miró su reflejo en el vidrio.

—Mañana le mando un regalo.

A la mañana siguiente se despertó temprano, con la intención de preparar el desayuno.

No llegó.

En la cocina, Benja y Dulce ya estaban trabajando en equipo. Dulce, subida a un banquito, sacaba la leche de la heladera. Benja ponía pan en la tostadora con la seriedad de un adulto cansado.

A Lara se le aflojó el pecho.

En Corea, mientras estudiaba y trabajaba, muchas veces no tuvo tiempo para cuidarlos como quería. Los dos aprendieron demasiado pronto a hacer cosas solos: ordenar, vestirse, prepararse un desayuno simple.

Eran buenos.

Demasiado buenos.

Y eso dolía.

—Buen día, mamá —dijo Benja.

Dulce abrió el microondas.

—La leche está lista. Lavate las manos para comer.

Lara la bajó del banquito y le llenó la cara de besos.

—Buen día, mi amor.

Dulce se rió, feliz.

Benja estiró el cuello.

—Falto yo.

—Jamás me olvido del hombre de la casa.

Lara también lo besó. Benja intentó mantener la compostura, pero la sonrisa le ganó.

—Yo sirvo la leche —dijo ella—. Ustedes despierten a la madrina.

Benja retrocedió.

—Que vaya Dulce. Yo soy varón, no puedo entrar así en el cuarto de una mujer.

Lara casi se atragantó de risa.

—Tenés tres años.

—La educación no tiene edad.

Dulce ya corría por el pasillo.

Desayunaron los cuatro en la mesa. Benja levantó su vaso de leche.

—Por el primer día de trabajo de mamá. Que le vaya perfecto.

—Perfecto le va a ir seguro —dijo Mora, todavía despeinada—. Contrataron a una diseñadora premiada para salvarles la marca. Si no la escuchan, se hunden solos.

Lara llevaba camisa blanca, blazer negro y pantalón de corte limpio. El pelo prolijo, el maquillaje justo, la mirada firme. No parecía una mujer que volvía a una ciudad llena de fantasmas.

Parecía alguien que venía a cobrar una deuda.

Mora la miró con descaro.

—Jane, si yo tuviera esa cara, no sería segunda de nadie. Entraría al set y pisaría a Candela con los tacos.

Dulce la señaló con el dedo.

—Madrina, se te cayó la baba.

Mora se limpió por reflejo.

—Mentira.

Benja la miró con lástima.

—Fue metafórico.

—Qué chico insoportable.

Después del desayuno, Lara quiso juntar los platos. Mora se los quitó de las manos.

—Andá. Primer día, no llegues tarde.

—La empresa manda auto.

—Ay, directora importante.

Mora le acomodó el cuello del blazer.

—Quiero ver la cara de Candela cuando te vea.

Lara no contestó.

Antes de volver, había estudiado la situación de los Rivas.

Después de su “muerte”, Candela no se había casado con Tomás Molina. De algún modo se había pegado a la familia Ferrer. Con ese respaldo, los Rivas crecieron rápido.

Candela entró al mundo del espectáculo.

Ricardo abrió una marca de ropa femenina: Dawn.

El nombre era una obviedad. Amanecer, luz, Candela. Todo giraba alrededor de ella.

Al principio funcionó. Mucha rotación, locales nuevos, descuentos agresivos, ropa rápida para gente que quería estrenar sin pensar demasiado.

Después llegó el problema.

Demasiado stock.

Demasiadas rebajas.

Clientes que ya no compraban a precio completo.

Locales cerrados.

Deudas.

Por eso habían buscado a Jane, una diseñadora formada en Corea, premiada y conocida en el rubro.

No sabían que Jane también era Lara Rivas.

El auto de Dawn la dejó frente al edificio. Una chica joven bajó de inmediato.

—¿Jane? Soy Vicky, tu asistente.

—Hola, Vicky.

—La están esperando.

Lara miró hacia la entrada.

Candela estaba ahí, rodeada de empleados, con una sonrisa de anfitriona perfecta. Detrás colgaba una bienvenida enorme para Jane.

Cuatro años.

Candela se veía más elegante, más pulida, más segura.

La misma víbora con mejor ropa.

Lara escondió el odio detrás de una sonrisa.

Candela avanzó con la mano extendida.

—Jane, bienvenida a Dawn. Soy Candela Rivas, presidenta de la marca.

Lara le estrechó la mano.

—Un gusto. Soy Jane, la nueva directora de diseño. Podés llamarme Jane, o por mi nombre argentino.

Candela mantuvo la sonrisa.

—¿Cuál sería?

—Lara Rivas.

La mano de Candela tembló.

La sonrisa se le quedó clavada en la cara.

—¿Perdón?

—Lara Rivas —repitió ella, tranquila—. ¿Pasa algo?

Candela tardó un segundo en respirar.

La mujer se parecía.

No era igual. La cirugía había cambiado contornos, ángulos, detalles. Pero había algo en los ojos. Algo en la voz.

No podía ser.

Lara estaba muerta.

Mientras tanto, en Torres del Río, Mora cumplía con su misión de niñera.

O eso decía.

Los chicos jugaban sin darle trabajo y ella terminó tirada en el sillón, scrolleando el celular.

Benja esperó el momento justo. Se acercó con su mejor cara de nene bueno.

—Madrina, ¿tenés notebook?

Mora levantó una ceja.

—¿Para qué querés una notebook si todavía deberías estar aprendiendo las vocales?

Benja suspiró.

—Tengo tres años, no daño cerebral.

Dulce se colgó del brazo de Mora.

—Porfi. Benja quiere jugar un ratito.

Mora resistió exactamente dos segundos.

—Media hora. Ni un minuto más. Hace mal a la vista.

—Media hora alcanza —dijo Benja.

Entró al cuarto de Mora, abrió la notebook y sus dedos empezaron a moverse con una velocidad que no correspondía a su edad.

Código.

Accesos.

Una cuenta nueva.

Videos programados.

Dulce, sentada al lado, esperaba instrucciones.

—Cuando te diga, comés como siempre.

—¿Mucho?

—Como siempre.

—Entonces mucho.

Veinte minutos después, Benja borró historial, cerró sesión y apagó la máquina.

—Listo.

—¿Papá va a venir?

—Si es tan importante como dicen, sí.

En la residencia Ferrer de Puerto Madero, Nicolás estaba tirado en un sillón, mirando videos cortos.

—Muy filtrada. Esta también. Esta parece hecha en plástico.

Deslizó el dedo.

Apareció Dulce.

La nena estaba frente a un plato de fideos con salsa. Comía con las mejillas infladas, feliz, concentrada, como si cada bocado fuera una fiesta.

Nicolás vio el video completo.

Después otro.

Y otro.

Cuando quiso darse cuenta, tenía hambre.

—¿Está la comida?

La empleada contestó desde el comedor:

—Sí, señor. El señor Sebastián dijo que no va a almorzar.

—Otra vez no.

Nicolás subió al despacho y le sacó la taza de café de la mano.

Sebastián lo miró sin paciencia.

—Nico.

—Hora de comer.

—No tengo hambre.

—Tengo algo que te va a dar hambre.

—Imposible.

—Probá.

Nicolás le puso el celular delante.

Sebastián miró solo para sacárselo de encima.

Pero se quedó mirando.

La nena del video comía fideos con una alegría limpia, sin pose, sin vergüenza, con las manos chiquitas ocupadas y los ojos brillantes. Sebastián no solía tener paciencia para chicos que no fueran Mateo.

Con ella, algo se le aflojó.

—¿Qué hay de almuerzo?

Nicolás casi gritó.

—¡Milagro!

—Nico.

—Ya voy. ¿Qué querés?

Sebastián miró el video.

—Fideos con salsa.

Cuando el plato llegó, probó un bocado y perdió el impulso. Nicolás volvió a poner el video frente a él.

Sebastián comió mirando a Dulce.

Medio plato.

Para cualquiera no era nada.

Para él era muchísimo.

Al dejar el tenedor, habló sin apartar la vista de la pantalla.

—Encontrala.

—¿A la nena?

—Sí.

—¿Para vos?

Sebastián levantó los ojos.

—Para Mateo.

Nicolás dejó de bromear.

Esa misma tarde, tocó el timbre del departamento de Mora.

Mora abrió y se encontró con un hombre de traje rosa y sonrisa peligrosa.

—¿Sí?

—¿Acá vive Dulce Rivas?

1
Hiradia Cohen
La que lo salvo fue Lara ahora quien le mando la Pulsera a Candela será Tomas y será Tomas quien secuestro a Mateo y lo de en la Casa de los padres de Candela
Silvia Monsalvez
que falta de respeto para sus seguidores no terminar la novela
Hiradia Cohen
La madre que dicer ser muy estrictamente y preocupada realmente los lleva los deja por ahí si atenderlos al cuidado de quien sabe quien y ni se acuerda de hijos y Sebastian que se la da de super inteligente no ve ningún parecido entre Matero y la niña
Hiradia Cohen
Si hace prohíba de ADN como va demostrar que es su hijo si ellas dos debe tener el mismo tipo de sangre
Dunia Esther Pérez
llevas 2 meses sin actualizar, es una falta de respeto a tus lectores
Monica Liliana Broudiscou
que vergüenza y desilusión a la vez!!!! no es posible que no termines la novela, para eso no subas más, historias,.desastre total
Clemencia Delci Casillas Ayala
autora porfavor ,mas emoción ....se esta haciendo la trama monótona...🤭
Cliente anónimo
Que feo cuando no las terminan
Mirtha Van Meegroot
no pueden publicar una novela sin final!!!!! muy mal........esperando el final... por favor...☺️☺️☺️
Cliente anónimo
Ya quiero el final
mafe
chee, solo por que ella se lo pidio
mafe
me estoy miando de la risa con este episodio/Chuckle//Facepalm/
mafe
zorra
Mildred Maiz
esta historia no tiene pie ni a bezares, van a un set cln dos niños de 3 años cual sea su coeficiente k telextusl, todos hablan, comemos, se los llevan presos y donde estas esos niños, cln quien por dios y siempre lo mismo, ya no se cual tos capituloa siempre lo mismo
Clemencia Delci Casillas Ayala: empezó bien la historia ,exelente diría yo ,
mas ya esta pasando lo de muchas otras historias ,dan vuelta a la trama ,no resuelven nada y se deja una sensación de aburrimiento ...😭
total 2 replies
Jessy Grey
ella lo trata muy mal como que el fuera el culpable si en realidad fue ella la que entró en su cama
Belsi Ramirez
q falta de seriedad
Diana Carolina Perez Pulido
segunda vez que nos deja un mes sin actualizar la novela

si no la iba a terminar para que la publicó

es un irrespeto para las lectoras
Belsi Ramirez
que chimba
Miriam Lada
que raro esta novela decía COMPLETA, nunca comienzo una novela si no esta finalizada. y si este es el final.... puagggg es un horror
Anayansi Batista de Caballero
muy buena autora
pero mal que no esta completa
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