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EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia / Posesivo
Popularitas:622
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL PRIMER BESO

Pasaron 3 días desde que Valeria apareció.

Tres días donde Damián estuvo raro.

Callado. Mirando por la ventana. Contestando el celular con monosílabos.

Catalina cocinaba. Limpiaba. Y lo miraba de reojo.

"¿Estás bien?" le preguntó el miércoles.

"Bien." Contestó Damián. Mentira.

Esa noche Catalina se fue a su casa pensando: "La cagué. Lo asusté."

---

Jueves. 8 PM. Tormenta.

Catalina ya había terminado. Tenía la mochila puesta para irse.

Damián apareció en la cocina. Empapado. Sin saco. Sin corbata.

"Quédate." Dijo. Directo.

Catalina suspiró. "Damián, ya es tarde. Mi mamá..."

"Yo la cuido." Damián se acercó. "Rosa está con ella.

Y te pago el doble si te quedas esta noche."

Catalina frunció el ceño. "¿Para qué?"

"Para que no te vayas." Damián bajó la voz. "Para que hablemos.

Para que... para que no pienses que me fui por culpa de ella."

Catalina se quedó callada. "Está bien."

Damián asintió. Aliviado. "Gracias."

---

Cenaron tarde. Otra vez en la cocina. En el piso.

Pero hoy había silencio. Pesado.

"¿Estás enojada?" preguntó Damián.

"No." Dijo Catalina. "Estoy preocupada. Por ti."

Damián se rió sin ganas. "No tienes que preocuparte por mí.

Yo soy el que tiene que preocuparse por ti."

"¿Por qué?"

"Porque mi vida es un quilombo." Damián tiró el tenedor.

"Porque tengo juicios. Porque tengo enemigos. Porque mi ex volvió."

Catalina dejó su plato. "¿Y?"

"¿Y?" Damián la miró. "¿Y no te da miedo?"

Catalina se encogió de hombros. "Me da más miedo volver a vender tamplin

bajo la lluvia y que nadie me pregunte si comí."

Damián se quedó mirándola. "Eres una idiota."

"Lo sé."

"Eres mi idiota."

Catalina se puso roja. "Damián..."

---

A las 10 PM la lluvia no paraba.

"Te puedes quedar en el cuarto de huéspedes." Dijo Damián.

"Hay ropa limpia. Toallas. Todo."

Catalina asintió. "Gracias."

Subieron las escaleras. Juntos.

El pasillo era gigante. Oscuro. Solo una luz prendida.

Damián abrió una puerta. "Aquí."

El cuarto era enorme. Cama king. Baño privado. Ventana al jardín.

"Está lindo." Dijo Catalina.

Damián se apoyó en el marco de la puerta. "Catalina."

"¿Sí?"

"¿Tienes miedo de mí?"

Catalina negó. "No."

"¿Tienes miedo de lo que la gente dice?"

"Un poco." Admitió. "Pero menos miedo que de quedarme sola."

Damián cerró los ojos. "Dios."

"¿Qué?"

"Nada." Damián sonrió triste. "Anda, bañate. Descansa."

"Buenas noches." Dijo Catalina.

"Buenas noches."

---

Catalina se bañó. Se puso una remera gigante de Damián que encontró en el placard.

Olía a él.

Se metió en la cama. Pero no podía dormir.

A las 12:30 escuchó pasos en el pasillo.

Toc. Toc.

"¿Catalina? ¿Estás despierta?"

Era Damián.

Catalina se sentó. "Sí. Pasa."

Damián entró. En buzo y jogger. Pelo mojado.

Traía dos tazas de té.

"No podía dormir." Dijo. "¿Quieres?"

Catalina asintió. "Gracias."

Se sentaron en la cama. Lejos. Pero en la misma cama.

Tomaron té en silencio. Mirando la lluvia por la ventana.

"Cuando era chico" dijo Damián de repente, "tenía miedo a las tormentas."

"¿En serio?"

"Sí. Mi mamá me abrazaba. Me cantaba." Damián sonrió. "Después que murió,

nunca más me dio miedo nada. Porque pensé que nada podía ser peor."

Catalina dejó su taza. "Y ahora?"

"Ahora me da miedo perderte." Dijo Damián. Bajito. Sin mirarla.

Catalina se le heló todo. "¿Perderme?"

"Sí." Damián se dio vuelta. La miró. "Porque hace una semana que estás aquí.

Y en una semana me acostumbré a tu voz. A tu comida. A tu risa.

A que me retes cuando como mal."

Catalina se rió nerviosa. "Eso no es amor, Damián. Eso es costumbre."

"¿Y si es las dos cosas?" Damián se acercó un poco. "¿Y si me acostumbré a ti

porque te amo, idiota?"

Catalina se quedó muda. El corazón le golpeaba en el pecho.

"Damián, yo... yo no soy de tu mundo. Yo no tengo plata. No tengo estudios.

No sé usar cubiertos finos..."

"No me importa." Damián le agarró la mano. "No me importa nada de eso.

Me importa que cuando entras a mi casa, huele a hogar.

Me importa que me miras y no ves plata. Ves a mí."

Una lágrima le cayó a Catalina. "Yo tampoco sé qué soy para ti."

"Eres todo." Damián le secó la lágrima. "Eres mi paz. Eres mi cena.

Eres la única persona en 10 años que me hizo sentir que valgo algo."

Catalina negó con la cabeza. "No digas eso."

"Es verdad." Damián se acercó más. Ahora estaban a 10 cm.

"Desde que te vi vendiendo tamplin, con esa dignidad aunque tenías hambre...

supe que eras diferente."

"Damián..."

"Shhh." Damián le tocó los labios con un dedo. "No hables. Solo dime si quieres."

"¿Querer qué?"

"Querer esto." Damián señaló entre los dos. "Querer intentarlo. De verdad.

Sin miedo. Sin reglas."

Catalina lo miró. A sus ojos. A su boca. A sus manos grandes agarrando las de ella.

"Sí." Susurró. "Quiero."

Damián cerró los ojos. Como si estuviera rezando.

Y se inclinó.

Despacio. Dándole tiempo a Catalina de alejarse.

Catalina no se alejó.

Sus labios se tocaron.

Suave. Tembloroso. Dulce.

El primer beso.

No fue apasionado. No fue desesperado.

Fue como llegar a casa después de mucho frío.

Fue como la torta de manzana de su abuela.

Fue como "por fin".

Damián le agarró la cara con las dos manos. Con cuidado. Como si fuera de cristal.

Catalina le puso las manos en el pecho. Sintiendo su corazón latir igual de rápido que el de ella.

Se separaron un segundo. Respirando.

"¿Estás bien?" preguntó Damián con la voz ronca.

Catalina asintió. Llorando y riéndose. "Sí. ¿Tú?"

"Mejor que en 10 años." Damián volvió a besarla.

Esta vez más largo. Más profundo.

Catalina se derritió. Le pasó los brazos por el cuello.

Se quedaron así. Besándose en la cama. Con la lluvia de fondo.

Hasta que Damián se separó. Jadeando.

"Para." Dijo. "Si sigo no voy a parar."

Catalina se rió. Avergonzada. "Yo tampoco."

Damián la abrazó. La acostó y se acostó al lado. Por encima de las sábanas. Ropas puestas.

"Quédate." Dijo. "Así. Conmigo."

Y Catalina se quedó.

Se durmieron abrazados.

Él con la cara en su pelo.

Ella con la mano en su pecho.

A las 3 AM Catalina se despertó.

Damián seguía dormido. Por primera vez en mucho tiempo, dormía en paz.

Catalina lo miró. Le tocó la barba con un dedo.

"Gracias." Susurró. "Por elegirme."

Damián murmuró dormido: "Gracias a ti por quedarte."

---

A la mañana, Rosa los encontró así.

En la cama de huéspedes. Abrazados. Durmiendo.

Rosa sonrió. Cerró la puerta. Y no dijo nada.

A las 9 AM bajaron juntos a desayunar.

De la mano.

Las mucamas se miraron. Pero no dijeron nada.

Porque ya todos sabían.

Que Catalina ya no era la empleada.

Era la chica de Damián Roldán.

Y él la miraba como si fuera lo único importante en el mundo.

En el desayuno, Damián le sirvió café. Le untó tostadas.

"¿Qué quieres hacer hoy?" le preguntó.

"Lo que tú quieras." Dijo Catalina.

"No." Damián le besó los nudillos. "Lo que TÚ quieras. Por primera vez en mucho tiempo,

yo pregunto y tú mandas."

Catalina sonrió. "Entonces quiero ir al mercado. Con vos.

Que me enseñes a no tener miedo de los rumores."

Damián asintió. "Trato."

Y así empezó el día.

Con un beso. Con una mano agarrada. Con promesas.

Afuera seguían hablando en Quilmes.

Pero adentro, en la mansión, ya no importaba.

Porque Damián y Catalina ya no tenían miedo.

Tenían el primer beso. Y ganas de más.

ZFIN CAPÍTULO 13

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