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La Fugitiva Del Rey Lycan

La Fugitiva Del Rey Lycan

Status: En proceso
Genre:Arrogante / Hombre lobo / Posesivo
Popularitas:12.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

"Condenada por un crimen que no cometió, terminó refugiada en las garras del monstruo más despiadado de todos".

Sofía Ivanov siempre fue la vergüenza de su manada. Despreciada por sus padres y eclipsada por Tania, su perfecta hermana menor, Sofía soportó el peor de los castigos: ver cómo su propia familia le exigía romper el lazo sagrado con su mate, Gavin, solo porque su hermana se había encaprichado con él. Y lo peor... él tampoco la defendió.

Pero el día de la boda, el destino cobra una factura sangrienta. Gavin es brutalmente asesinado en el altar y Sofía es encontrada de rodillas, cubierta de sangre y con el arma homicida en sus manos. Inculpada por su propia familia y convertida en la fugitiva más buscada, Sofía huye bajo una tormenta implacable hasta caer inconsciente en los límites del territorio prohibido.

Al despertar, ya no está en el bosque. Alguien la ha rescatado y ocultado en el lugar más peligroso: el palacio de César Dróvnikov, el temible y despiadado Rey Lycan.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Las pesadas puertas de doble hoja del despacho real se abrieron con un chirrido casi imperceptible. Los dos guardias de la élite que custodiaban la entrada apenas le dedicaron una mirada indiferente al verla llegar con el balde de madera y los cepillos de limpieza. Para ellos, bajo las órdenes directas de la estricta ama de llaves, ella era simplemente una herramienta más destinada a ordenar el desorden de los señores.

Sofía cruzó el umbral con el corazón en la garganta y los ojos fijos en la punta de sus gastados zapatos negros. El despacho estaba sumido en una penumbra rota únicamente por el resplandor ámbar de la gran chimenea de piedra, donde los troncos crujían perezosamente, y por un candelabro de plata que iluminaba la mesa de roble.

Al principio, Sofía pensó que la habitación estaba vacía. No se escuchaba el rasgar de una pluma ni el crujido de las hojas de papel. Exhaló un sutil suspiro de alivio e, imitando la ligereza de un fantasma, se arrodilló cerca de la entrada para comenzar su labor. Dejó el balde a un lado, remojó el paño áspero en el agua y comenzó a frotar los zócalos de madera con movimientos rítmicos y mecánicos.

Sin embargo, el olor del lugar no tardó en golpear sus sentidos. A pesar del fuerte aroma a cera de abejas y aceite de linaza que desprendían sus utensilios, el aire del despacho estaba impregnado de una fragancia que Sofía ya empezaba a reconocer con pavor: roble, tormenta y una sutil nota de tabaco fino. El aroma del Rey César era tan denso que parecía flotar en cada rincón, una presencia invisible que la hacía sentirse acorralada.

Mientras avanzaba de rodillas hacia el centro de la habitación, sus ojos se toparon inevitablemente con el caos del que había hablado el ama de llaves. La gran mesa de roble estaba cubierta de mapas estratégicos desplegados, informes con sellos de cera roja rotos y varios pergaminos enrollados.

Recordando la advertencia de Greta de no mirar los documentos, Sofía intentó desviar la vista, pero una palabra escrita en letras grandes y oscuras en el borde de un mapa colgado cerca del escritorio captó su atención de golpe: *Frontera Sur — Manada Ivanov*.

Un escalofrío helado recorrió su espina dorsal. Su loba interior dio un vuelco inquieto en su pecho, arañando sus sentidos con una alarma silenciosa. Justo al lado del mapa, sobre la superficie de madera pulida, descansaba una copia del mismo pergamino de recompensa que había visto horas antes en el tablón de anuncios del pueblo. Su propio rostro, dibujado rústicamente, la miraba desde el escritorio del Alfa Supremo del Reino Lycan.

Sofía se quedó petrificada en el suelo, con el paño húmedo goteando sobre la alfombra. El pánico la paralizó por completo. Su secreto estaba allí, expuesto sobre la mesa del hombre más peligroso del territorio.

—Una sirvienta eficiente se concentra en el suelo, no en los secretos de estado —cortó una voz profunda y rasposa desde la penumbra del fondo.

Sofía dio un respingo violento, perdiendo el equilibrio por un segundo antes de apoyar las manos desnudas contra la madera fría.

De entre las sombras que proyectaban las altas estanterías de libros, la imponente silueta de César Dróvnikov emergió con pasos lentos y felinos. No llevaba su capa real ni la armadura militar; vestía una camisa de seda oscura con las mangas remangadas hasta los codos, revelando los intrincados tatuajes que subían por sus brazos fuertes. En su mano derecha sostenía una pequeña daga de plata con la que jugaba perezosamente, haciéndola girar entre sus dedos largos.

Sus ojos grises, afilados y carentes de cualquier rastro de cansancio, se clavaron directamente en la figura encogida de Sofía.

Sofía, recordando con desesperación su papel de "Elena, la muda", bajó la cabeza de inmediato hasta casi rozar el suelo con la frente. Juntó las manos temblorosas sobre el delantal blanco y comenzó a asentir repetidamente, forzando una respiración agitada que delataba un terror genuino. Tenía que parecer una simple muerta de miedo que había sido sorprendida curioseando por torpeza, no por sospecha.

César caminó hasta detenerse a escasos pasos de ella. La punta de sus botas de cuero negro quedó a pocos centímetros del balde de madera. El Rey Lycan la observó desde arriba con una lentitud exasperante, guardando la daga en su vaina con un clic metálico que resonó como una sentencia en el silencio del despacho.

—Es el segundo día consecutivo que invades mi espacio con esa torpeza, Elena —pronunció César, arrastrando el nombre falso con una cadencia fría que hizo que a Sofía se le erizara la piel—. Tu abuela me juró que eras útil, pero veo que te distraes con facilidad con los asuntos de los lobos. ¿Acaso los humanos de las Tierras Bajas también se alimentan de los chismes de la frontera?

Sofía negó frenéticamente con la cabeza, manteniendo la mirada clavada en las botas del rey. Se llevó una mano al pecho y luego a los labios, imitando con gestos desesperados su supuesta incapacidad para hablar o entender la magnitud de lo que miraba, suplicando silenciosamente que la dejara continuar con su trabajo para largarse de ahí.

César guardó silencio durante unos segundos que a Sofía se le hicieron eternos. El monarca desvió por un instante sus ojos grises hacia el escritorio, donde el cartel de recompensa de la manada Ivanov descansaba bajo la luz de las velas, y luego regresó la vista a la coronilla de la cabeza de la sirvienta. Su olfato captó el molesto olor a alcanfor y menta que la chica desprendía, un aroma rústico que camuflaba cualquier otra esencia.

Para César, aquella muchacha asustadiza no era más que una molestia insignificante en medio de un día cargado de tensiones políticas con el imbécil de Borís Ivanov. No tenía razones para sospechar que la refinada y peligrosa asesina que buscaban fuera esa criatura defectuosa y muda que temblaba ante su sola presencia.

—Termina de limpiar la ceniza de la chimenea y lárgate —sentenció César de forma cortante, dándose la vuelta para regresar a su escritorio—. Si vuelvo a ver tus ojos puestos en mis mapas, le ordenaré a Kaelen que te asigne a las perreras del ala militar. Allí no necesitarás la vista para limpiar el suelo.

Sofía asintió con rapidez, conteniendo las lágrimas de alivio y frustración que amenazaban con desbordarse. Tomó sus cepillos con dedos rígidos y se movió hacia la chimenea, decidida a convertirse en el mueble invisible que el palacio requería, mientras el peso de su verdadera identidad seguía flotando, intacto y peligroso, a solo unos metros de distancia.

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Florinda Morales
Excelente. Todo. El tema, la redacción, la ortografía, los personajes, la trama, el desarrollo, la expectativa que genera cada capítulo. De los mejores que he leído en esta plataforma. Lo recomiendo ampliamente sobre todo a quienes le gustan este género
Dalia Hache: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
María del Carmen Hernandez
excelente novela 👍 👏
Milagros Sanabria
me encantó tu novela. esta muy buena, cada párrafo te va atrapando cada ves mas muchas felicitaciones 👏🥰
Miriam Lenny Miranda
Espero con ansias el próximo capítulo
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