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Imperio De Mentiras.

Imperio De Mentiras.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Atracción entre enemigos
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

El imperio más codiciado de Italia que no le pertenece a nadie… excepto a él.

Ella heredó algo que no le pertenecía y él está dispuesto a quitárselo.

Entre pasiones calculadas y verdades que amenazan con destruirlos a ambos, la pregunta no es quién ganará… sino quién caerá primero en su propia trampa.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Alejandro no respondió con palabras. Su mirada oscura se clavó en la de Fabiola con una intensidad que hizo que el aire en el *paddock* pareciera congelarse. Sin apartar los ojos de ella, se quitó el abrigo negro y lo arrojó sobre la mesa de los ingenieros, quedando solo en chaleco y camisa.

Se acercó al *Galván-V12*, abrió la puerta del copiloto y se deslizó en el estrecho habitáculo de fibra de carbono. El espacio dentro del prototipo era reducido; sus hombros casi se rozaban y el calor de sus cuerpos convirtió el aire interior en algo denso y sofocante.

—Si pretendías intimidarme ofreciéndome este asiento, Fabiola —murmuró Alejandro mientras se abrochaba el arnés de seguridad de cuatro puntos—, vas a tener que esforzarte mucho más.

Fabiola lo miró de reojo. Tenerlo a centímetros de distancia, sabiendo en secreto de lo que era capaz y con la imagen aún fresca de lo que presenció en el puerto, le producía una descarga eléctrica de adrenalina purísima. Mantener la fachada de arrogancia ejecutiva frente a un hombre que sabía que era un Don de la mafia requería un control de acero, pero ella no pensaba pestañear.

—Ajusta bien tu cinturón, Santamaría —dijo ella con una sonrisa helada—. Aquí dentro las amenazas de oficina no sirven de nada. Solo manda la física.

Fabiola presionó el botón de encendido. El motor *V12* rugió como una bestia salvaje recién liberada, retumbando en las paredes del auto. Engranó la primera marcha y el prototipo salió disparado hacia la pista, dejando dos marcas de neumático quemado sobre el asfalto mojado.

El auto devoró la primera recta a trescientos kilómetros por hora. El paisaje de las afueras de Turín se convertía en una mancha borrosa a los lados. Fabiola conducía con una agresividad calculada, cambiando de marcha en el punto exacto de revoluciones, buscando los límites de la adherencia en cada metro de asfalto húmedo.

Alejandro permanecía inmóvil a su lado. No se sujetó de la barra de seguridad ni mostró el más mínimo gesto de aprensión. En lugar de mirar la pista, mantenía la vista fija en el perfil de Fabiola: en sus nudillos apretados contra el volante de carreras, en la firmeza de su mandíbula y en la frialdad matemática con la que tomaba cada decisión al volante.

—Eres rápida —dijo Alejandro por el intercomunicador del casco, con la voz suave, como si estuvieran tomando un café en su despacho—. Pero estás conducíendo con una tensión distinta hoy, Fabiola. ¿Qué intentas demostrarme?

Fabiola rebajó dos marchas bruscamente para encarar la chicane del sector dos. Las fuerzas G los empujaron contra los laterales de los asientos.

—No te demuestro nada, Alejandro —respondió ella por el micrófono, ocultando tras su tono calculador el enorme secreto que guardaba—. Simplemente me aseguro de que entiendas con quién estás tratando. No soy una heredera frágil a la que puedas acorralar en una sala de juntas.

Alejandro entornó los ojos detrás de la visera, fascinado por la compostura de la mujer. Pensaba que Dominic había actuado a sus espaldas sin que nadie lo notara y que su fachada de inversionista impoluto seguía intacta ante los ojos de Fabiola. No tenía la menor idea de que ella había estado a pocos metros de él en el muelle, viéndolo actuar como el verdadero líder del crimen organizado.

—Nadie piensa que seas frágil, Fabiola —dijo Alejandro, inclinándose levemente hacia ella en medio de la aceleración del auto—. De hecho, es esa frialdad la que me resulta tan fascinante. Me pregunto cuánto aguantarás cuando la presión en Ginebra se vuelva insoportable.

—Aguantaré más que tú, Santamaría —espetó ella, encarando la temida curva ciega del sector tres sin tocar el pedal del freno.

Fabiola metió el volante con violencia a la entrada de la curva resbaladiza. El *V12* perdió la tracción trasera por un milisegundo; la cola del auto derrapó hacia el muro de hormigón a más de doscientos cuarenta kilómetros por hora. Un conductor normal habría pisado el freno por instinto, provocando un accidente fatal.

Fabiola no lo hizo. Mantuvo el pie a fondo en el acelerador, contravanteó con una precisión milimétrica y el prototipo corrigió la trayectoria raspando la pintura del alerón trasero contra la barrera de protección. Volaron chispas en la penumbra de la pista.

Alejandro ni siquiera pestañeó. Al salir de la curva, giró la cabeza hacia ella y soltó una risa baja, oscura.

—Impresionante —murmuró él—. Estás completamente loca, Fabiola Galván.

—Soy lo que necesito ser para mantener el control —sentenció ella, reduciendo la velocidad a medida que se aproximaban a la recta de pits para dar por terminada la vuelta—. Y por cierto... noté que tu sombra, Dominic, no vino hoy. ¿Se cansó de tus órdenes o lo enviaste a hacer más "gestiones" para ti?

Alejandro dibujó una sonrisa gélida, convencido de que su secreto estaba a salvo tras la mentira que había construido.

—Dominic ya no trabaja para mí —respondió Alejandro con voz neutra y pulcra—. Tuvimos una diferencia irreconciliable de criterios y decidió retirarse de la empresa anoche mismo.

Fabiola sostuvo el volante con firmeza, sintiendo una punzada de adrenalina pura al escucharlo mentir con semejante desfachatez. Sabía perfectamente que Dominic no se había "retirado", sino que probablemente ya estaba bajo tres metros de tierra por orden del hombre sentado a su lado. Pero no dijo nada. Guardó esa carta bajo la manga, saboreando el poder de saber la verdad mientras él creía tener el dominio absoluto.

Frenó el auto a cero justo frente a la línea de boxes.

Alejandro se desabrochó el arnés, se quitó el casco y se giró por completo hacia ella. Extendió la mano y, con la yema de sus dedos, le tocó la barbilla, obligándola a mirarlo a los ojos.

—Conduces como un demonio, Fabiola —susurró Alejandro, acercándose a muy corta distancia—. Pero en Ginebra no habrá pista de carreras que te salve. Vas a tener que jugar bajo mis reglas.

Fabiola no retiró la cara. Le sostuvo la mirada con una sonrisa lenta, calculadora y llena de veneno, disfrutando el juego de engaños en el que acababa de tomar la ventaja.

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Isis Vargas Pinzon
Querida Escritora, nos tiene en ascuas 🤣😂 estamos esperando sus capítulos finales, ya hay que desenmascarar a los implicados y que salga a luz la traición y maldad de los verdaderos culpables, Fabiola es una mujer dura y completamente desconfiada al grado de no creer en quién verdaderamente la ama, ya se está poniendo tediosa la historia.
Isis Vargas Pinzon
Lo sabía, Fabiola le tiene una confianza tan grande a Koala que tenía que volver a la historia, no me equivoqué 👏👏👏, ahora Alejandro va a tener que estar agradecido con Koala y confíar más en las demandas de Fabiola.
Isis Vargas Pinzon
Ya me cayó mal Fabiola, porque es tan terca y orgullosa, porque no deja que el le explique lo que realmente pasó en el balcón...
Isis Vargas Pinzon
😜🤣😂 jajajaja jajajaja jajajaja jajajaja, que chinga te pusieron Stefano, jajajaja jajajaja, muero de risa 😂🤣😃 olvídate de tus locuras con Fabiola, Alejandro te chingó gacho jajajaja jajajaja
Isis Vargas Pinzon
Noooo, pero que perro es Alejandro, si Koala solo la cuidó y protegió, era para que lo perdonara 😡😡😡
Isis Vargas Pinzon
Qué CABRONES 🤬😡
Isis Vargas Pinzon
👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Ándele pendeja Vieja 😡 le ganó la ambición y le va a costar caro por traidora 😡🤬
Isis Vargas Pinzon
Woow, que buen capítulo 👍 muy emocionante y tenso a la vez.!
Isis Vargas Pinzon
Yo solo sé, que cuándo Alejandro encuentre a Fabiola sana y salva, no va hacerle nada a Koala, porque cuidó de ella embarazada de su hijo, ya que Koala estará protegido por Fabiola por su fidelidad y protección.
Isis Vargas Pinzon
Yujuuu... eso es todo Alejandro, tienes que encontrarla 👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
👏👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
No creó que lo haga, yo pienso que al contrario , Alejandro se lo va agradecer por cuidarla.
Isis Vargas Pinzon
¡¡¡ Lo sabía.!!! Koala se tiene que quedar a cuidarla como su fiel guardián.
Isis Vargas Pinzon
jajajaja jajajaja si que le va a costar encontrarla, y en lugar de castigarlo o matarlo le va a tener que agradecer a Koala por cuidarla a salir del país con un embarazo en riesgo. Pobre Alejandro, anda como león enjaulado 🤣😜
Isis Vargas Pinzon
No imagino que pasará cuándo se de cuenta Alejandro que Fabiola y Koala desaparecieron al mismo tiempo.
Isis Vargas Pinzon
Que tonta Fabiola, tiene a Alejandro que es el padre de su hijo para que la proteja, pero su orgullo, arrogancia y soberbia no la dejan actuar con inteligencia... ay mujer, que pinche necesidad de huir, cuando tienes al "Don" a tus pies.
Dalia H: Deja que la agarre 🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
🤣😂 jajaja jajajaja está embarazada y ahí se va a enterar Alejandro y Stefano quedará más encabronado porque Alejandro es el padre, jajajaja me encantó el final del capítulo 👏👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
😡😡😡😡
Isis Vargas Pinzon
Qué estupido Alejandro, cayó en la trampa de la manera más tonta con esa confesion absurda y Fabiola no se da cuenta que todo es un ardiz para que se decepcionara de Alejandro, que fácil le salió la jugada a los perversos.😡🤬
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