un hombre marcado por la tragedia, perdió a sus dos primeras mujeres y su hijo, el estaba creado qye era de mala suerte para las mujeres. Hasta que conoce a su nueva secretaria.
¿Se dara una nueva oportunidad?
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SORPRENDIDO
Silvia paso un rato agradable con su familia y regresaron a sus casas a las nueve de la noche todos muy felices.
En el penhaus Mariano estaba listo pero indeciso de salir con su hermano, no entendía porque había aceptado salir, de ese momento de dudas lo sacó su hermano cuando dijo.
MARIO: Quiero que hoy sea una noche agradable para los dos, no importa nada más que eso y lo vamos a festejar.
MARIANO: Ya no tengo ganas de salir, no tengo ganas de nada.
MARIO: ¡Ya hermano! estamos en la mejor época de nuestras vidas, y no voy a
dejar que desperdicies ningún minuto más en culpas que no son tuyas, no mereces sufrimiento, eres un excelente hermano, jefe, persona, eso Dios lo sabe. Mariano, quiero celebrar mi cumpleaños contigo a mi lado, quiero ser feliz contigo en esta fecha especial.
MARIANO: tienes razón, no mereces un cumpleaños preocupado por tu hermano mayor.
MARIO: ¡Así se habla! Vamos y por favor disfruta del momento.
Mariano no dijo nada, solo decidió seguir a su hermano y no dañarle su felicidad porque merecía su felicidad, estaba tranquilo porque su hermano sabía reponerse de las adversidades, aunque eran las mismas, pero estaban más ligadas a él que a su hermano, porque las mujereses fueron mujeres de el y una con un hijo suyo, por eso le dolia más.
Llegaron a una discoteca que Mario frecuentaba mucho, había un grupo de personas con las que Mario compartía siempre, no eran amigos porque su unico amigo era su hermano, pero si conocidos para fiestas en cualquier lugar a donde lo invitaban.
Mariano no se sentía cómodo en el lugar y menos por el ambiente, Mario se dio cuenta y comenzó a presentar a sus acompañantes, estaban en la zona VIP, donde el ruido de la música les permitía charlar, después de las presentaciones uno de los hombres hizo una llamada y a los pocos minutos ingresaron varias mujeres, Mariano vio como su hermano besaba a una de ellas y la sentaba en sus piernas, lo mismo hicieron los otros.
Una de las mujeres quedó sin pareja y miró a Mariano, el pata no ser descortés le hizo seña para que se sentará en una silla que estaba a su lado, el se tomó un trago y no pretendía cruzar palabras con la mujer, pero ella si estaba dispuesta a tido con él por una buena paga; la mujer se le acercó y acarició su pecho diciendo.
— Estoy a tu entera disposición, no seas tímido.
MARIANO: No quiero nada contigo, no es por nada malo, solo que no quiero estar con nadie.
— Igual, estés o no no conmigo, me tienen que pagar.
MARIANO: Por el pago no te preocupes, pero no insistas en estar conmigo.
Mariano estaba de mal humor y su hermano se dio cuenta, llegó hasta donde el estaba y la mujer por una seña que Mario le hizo se apartó, el miró a su hermano y le dijo.
MARIO: Hermano, disfruta del momento, siéntete vivo.
MARIANO: No.... no entiendo como te besas con mujeres sin saber que enfermedad puedan tener.
MARIO: Mi acompañante no tiene ninguna emfermedad, yo le mande a hacer exámenes, y es esclusova conmigo, no anda con nadie porque no es amiga de las otras que si están aquí por un pago.
MARIANO: No veo la diferencia, igual esta por pago.
MARIO: No... ella no me pide, yo le doy por mi cuenta.
MARIANO: Como sea, no quiero a ninguna mujer a mi lado, en una hora me voy.
MARIO: Está bien.
Mariano no se percató que la acompañante de su hermano era la recepcionista de la empresa, las luces y la distancia no lo dejaron ver quien era la mujer, el cumplió con lo que le habia dicho a su hermano, después de una hora salió sin mirar a nadie más que a su hermano. Al llegar a su casa no hizo más que sumergirse a trabajar para no pensar en las perdidas de su vida, por más que intentara olvidar un poco no podía, hasta soñaba con todo lo sucedido. Después de un rato de trabajo intento dormir, pero no podía.
Por la mañana Mariano estaba cansado, cansado de no poder dormir con tranquilidad, llego a la cocina y se preparo un café, sentado se puso a pensar si era momento de cambiar un poco de ambiente para descansar un poco, no sabía qué hacer y quería hablar un poco de eso con su hermano, pero tenía que esperar a que se mevantara.
A las once de la mañana Mario llegó hasta donde estaba Mariano sentado en un mueble con los ojos cerrados tratando de descansar un poco la vista, se acercó y le preguntó.
MARIO: ¿Qué tienes hermano?
MARIANO: No pude dormir, quería hablar contigo, quiero cambiar de ambiente,siento que me estoy ahogando y cada día duermo menos.
MARIO: Es porque estas aferrado a una culpa que no es tuya, tu no mataste a nadie, alcontrario, las querias, esa culpa es la que no te deja descansar, más por los recuerdos impregnados en esta casa; yo había pensado y no sabía como decirte para mudarnos a otra parte y vender esta mansión con todo lo que hay, no necesitas nada de aquí, guarda los bonitos recuerdos en tu corazón.
MARIANO: Uf.... ¿será?
MARIO: Tienes que intentarlo para saber si te alivias o empeoras.
MARIANO: Está bie, hoy nos vamos al penhaus, encárgate de todo.
Mario se quedó sorprendido por el repentino cambio de su hermano, pero ya era hora de dejar el pasado y continuar con el presente. A las ocho de la noche llegaron al penhaus, Mariano sintió un poco más de tranquilidad, a diferencia de cuando llegaba a la mansión que sentía como si callera un gran peso en su mente y cuerpo porque inmediatamente se sentía intranquilo, allí perdía la calma en el primer instante; esa noche por primera vez en mucho tiempo, pudo respirar un poco mejor.
Mario ya se había encargado de la venta de la mansión con todas las pertencias, esa noche cada uno se dio su respectivo baño, Mario se acostó a dormir, pero Mariano se puso a trabajar.