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Bajo Un Nombre Prestado

Bajo Un Nombre Prestado

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:21.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Liose Tess

Valentina Visconti nació para heredar un imperio, pero eligió salvar vidas antes que administrar fortunas. Renunció a su apellido, a su riqueza y al futuro que su familia había planeado para ella, convencida de que el amor debía elegirse, nunca negociarse.

Cuando la traición del hombre con quien soñaba casarse destruye todas sus certezas, un impulso desesperado la lleva a besar a un completo desconocido para escapar de su pasado.

Alessandro Moretti carga con el peso de uno de los apellidos más poderosos y temidos del país. Aunque ha construido su propio imperio lejos de la violencia y prefiere mantenerse fuera de los reflectores, el legado de su familia nunca deja de perseguirlo.

Lo que ninguno de los dos imagina es que ese encuentro cambiará sus vidas para siempre.

NovelToon tiene autorización de Liose Tess para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

3- pequeñas grietas

—Doctora Valentina.

La voz de una enfermera la detuvo antes de entrar al quirófano.

—¿Sí?

—Su padre llamó hace un momento.

Dice que, cuando tenga un espacio libre, por favor lo devuelva la llamada.

Valentina sonrió con ternura.

—Gracias.

Lo haré en cuanto salga.

Dos horas después...

La cirugía terminó sin complicaciones.

Mientras se quitaba los guantes, Camila apareció apoyada en el marco de la puerta.

—¿Terminaste?

—Sí.

—Entonces llama a tu papá.

Porque si no lo haces, dentro de cinco minutos estará aquí.

Valentina soltó una risa.

—No exageres.

—¿Quieres apostar?

Valentina negó con la cabeza mientras marcaba el número.

La llamada fue contestada antes del segundo tono.

—¡Mi princesa!

—Hola, papá.

¿Cómo estás?

—Mucho mejor ahora que escucho tu voz.

¿Ya almorzaste?

Valentina miró el reloj.

—Todavía no.

—Sabía que ibas a decir eso.

Trabajas demasiado.

Ella sonrió.

—Estoy bien.

No te preocupes.

Del otro lado de la línea hubo un breve silencio.

Giovanni Visconti conocía demasiado bien a su hija.

Sabía que, si quería convencerla de algo, debía ir directo al punto.

—Valentina...

Hay algo de lo que quiero hablar contigo.

Ella cerró los ojos un instante.

Ya conocía ese tono.

—Papá...

—Solo escúchame.

Suspiró resignada.

—Está bien.

—Hace unas semanas cumpliste veintisiete.

Dentro de un año...

Cuando cumplas veintiocho...

Comenzarás a asumir parte de tus responsabilidades dentro del Grupo Visconti.

Valentina apoyó la espalda contra la pared.

—Lo sé.

Siempre lo hemos hablado.

—Y quiero que ese cambio no te tome por sorpresa.

Ella asintió, aunque él no pudiera verla.

Desde pequeña supo que algún día tendría un lugar dentro del grupo empresarial de su familia.

Nunca le interesó el dinero.

Pero sí continuar el legado que sus padres habían construido.

Siempre que pudiera seguir ejerciendo la medicina.

Giovanni volvió a hablar.

—Hay otra cosa.

Valentina sonrió con resignación.

—Ahora sí viene...

—¿Qué cosa?

—La parte donde intentas conseguirme novio.

Al otro lado de la línea se escuchó una carcajada.

—¿Tan predecible soy?

—Muchísimo.

—Entonces no perderé tiempo.

Este sábado quiero que conozcas al hijo de un viejo amigo.

Es un excelente muchacho.

Valentina dejó caer la cabeza hacia atrás.

—Papá...

—Solo es una cena.

—La semana pasada también era "solo una cena".

Giovanni suspiró.

—Hija...

Solo quiero que seas feliz.

Ella sonrió con ternura.

Sabía que su padre jamás actuaba con mala intención.

—Y yo lo soy.

De verdad.

—¿Con Daniel?

Valentina respondió sin dudar.

—Sí.

Mucho.

Giovanni permaneció en silencio unos segundos.

Confiaba en el criterio de su hija.

Pero nunca había terminado de convencerle aquella relación.

Aun así...

La respetaba.

—Está bien.

No insistiré.

Por ahora.

Valentina sonrió satisfecha.

—Gracias.

—Pero prométeme que este fin de semana vendrás a almorzar.

Tu hermano también estará.

—Lo prometo.

—Te quiero, princesa.

—Yo también, papá.

Cuando la llamada terminó, Camila ya la esperaba con los brazos cruzados.

—Déjame adivinar.

Valentina levantó una ceja

—Inténtalo.

—¿Otra cita?

—Otra cita.

—¿Y?

—La rechacé.

Camila levantó ambos brazos al cielo.

—¡Giovanni Visconti nunca se rinde!

Valentina soltó una carcajada.

—Ni se rendirá.

Las dos comenzaron a caminar hacia la cafetería.

Camila la observó de reojo.

—Aunque...

Entiendo un poquito a tu papá.

Valentina la miró.

—¿Por qué?

—Porque ya llevas cinco años con Daniel.

Y todavía no habla de matrimonio.

Valentina sonrió.

—Cada pareja tiene su ritmo.

—Sí...

Pero yo ya le habría puesto un ultimátum.

Valentina negó entre risas.

—Por eso tú eres tú.

Y yo soy yo.

Las puertas del ascensor se abrieron.

Justo en ese momento...

Daniel apareció al fondo del pasillo.

Lucía caminaba junto a él.

Los tres coincidieron frente al ascensor.

Lucía sonrió con dulzura.

—Doctora.

Valentina respondió con la misma amabilidad.

—¿Cómo va tu mañana?

—Mucho mejor.

Gracias por preguntar.

Daniel intervino.

—Justamente veníamos de revisar unos pacientes.

Valentina sonrió.

—Qué bien.

Me alegra que estés ayudando a Lucía a adaptarse.

Daniel asintió.

—Solo un poco.

Lucía bajó la mirada con una sonrisa tímida.

—El doctor ha sido muy paciente conmigo.

Camila observó la escena en silencio.

Algo...

No terminaba de gustarle.

No sabía exactamente qué era.

Pero aquella residente parecía demasiado cómoda alrededor de Daniel.

Y, por alguna razón...

Eso le hizo fruncir ligeramente el ceño.

Las puertas del ascensor se cerraron.

Camila permaneció unos segundos mirando el panel de números.

Después giró lentamente hacia Valentina.

—¿Puedo decir algo?

Valentina sonrió.

—Eso nunca te ha detenido.

—Esa muchachita... Lucía.

No me da buena espina.

Valentina soltó una pequeña risa.

—Camí...

Es una residente nueva.

Está nerviosa.

Es normal que busque apoyo.

—No hablo de eso.

Hablo de cómo mira a Daniel.

Valentina negó con la cabeza.

—Estás imaginando cosas.

—Ojalá. Porque las mujeres conocemos esa mirada.

Valentina le dio un suave golpe con el hombro.

—Deja de ver novelas.

Las puertas del ascensor se abrieron.

Las dos caminaron hasta la cafetería.

Camila decidió cambiar de tema.

Aunque aquella sensación seguía dándole vueltas en la cabeza.

Mientras tanto...

Daniel y Lucía recorrían el ala de hospitalización.

—Gracias por ayudarme.

Dijo ella con una sonrisa tímida.

—No tienes que agradecer.

Todos necesitamos apoyo cuando empezamos.

Lucía bajó la mirada.

—No todos piensan igual.

Daniel frunció ligeramente el ceño.

—¿La doctora volvió a decirte algo?

Lucía dudó unos segundos.

Como si no quisiera responder.

—No exactamente...

Pero siento que nunca hago nada bien.

Daniel guardó silencio.

La conversación del día anterior volvió a su mente.

No quería pensar mal de Valentina.

Pero...

Ya eran dos días seguidos escuchando lo mismo.

Lucía cambió rápidamente de tema.

—Perdón.

No quiero hablar de eso.

Seguro tiene cosas más importantes que hacer.

Daniel sonrió con amabilidad.

—No te preocupes.

Si alguna vez necesitas ayuda...

Puedes buscarme.

Los ojos de Lucía brillaron.

—¿De verdad?

—Claro.

Somos compañeros.

Ella sonrió.

—Gracias, doctor.

Mientras Daniel retomaba su camino, Lucía observó cómo se alejaba.

Y la inocencia desapareció lentamente de su rostro.

Una pequeña sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.

"Un paso más..."

Pensó.

"Solo un poco más."

A la una de la tarde...

Valentina salió de consulta exactamente a la hora acordada.

Miró el reloj.

Daniel era puntual.

Siempre lo había sido.

Esperó.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Pensó que quizá había surgido una urgencia.

Sacó el teléfono.

Daniel

¿Todo bien?

Pasaron varios minutos.

No obtuvo respuesta.

Camila apareció detrás de ella con una bandeja en las manos.

—¿Todavía no llega?

Valentina negó.

—Seguro se complicó con algún paciente.

—¿Y te avisó?

—Todavía no.

Camila arqueó una ceja.

—Eso no me gusta.

Valentina intentó restarle importancia.

—No pasa nada.

Comeremos más tarde.

En ese mismo instante...

Daniel seguía revisando a un paciente cuando sintió vibrar el teléfono.

Miró la pantalla.

❤️ Vale

Antes de que pudiera responder...

Lucía apareció corriendo por el pasillo.

Respiraba agitada.

—¡Doctor!

Daniel guardó inmediatamente el teléfono.

—¿Qué pasó?

—El paciente de la habitación cuatrocientos doce comenzó con dificultad respiratoria.

Daniel no dudó.

Salió corriendo junto a ella.

El almuerzo quedó completamente olvidado.

Casi una hora después...

La situación estaba controlada.

Daniel respiró aliviado

Fue entonces cuando recordó el mensaje.

Sacó el teléfono.

Lo leyó.

Cerró los ojos.

—Maldición...

Marcó de inmediato.

Valentina respondió al segundo tono.

—¿Hola?

—Vale...

Perdón.

De verdad.

Ella sonrió con tranquilidad.

—¿Urgencia?

—Sí.

No pude avisarte.

—No te preocupes.

Ya imaginaba que era algo así.

Daniel dejó escapar un suspiro de alivio.

—Te debo un almuerzo.

—Me debes dos.

Bromeó ella.

Él rio.

—Prometo pagarlos.

—Trato hecho.

Colgaron.

Valentina guardó el teléfono.

Camila seguía observándola.

—¿Ves?

Era una urgencia.

Camila sonrió.

—Ojalá siempre sea eso.

Valentina no respondió.

Simplemente comenzó a comer.

Al terminar su turno...

Daniel pasó por la estación de enfermería.

Lucía organizaba algunos expedientes.

—¿Cómo sigue el paciente?

Preguntó él.

—Mucho mejor.

Gracias a usted.

Daniel sonrió.

—Fue un buen trabajo en equipo.

Ella bajó la mirada.

—Gracias por no dejarme sola.

Él hizo un gesto restándole importancia.

—Descansa.

Mañana será otro día.

Daniel se alejó sin notar que, apenas dobló la esquina...

Lucía tomó discretamente su teléfono.

Abrió la cámara.

Miró la fotografía que acababa de tomar unos minutos antes.

En la imagen aparecían ella y Daniel inclinados sobre la cama del paciente.

Desde el ángulo en que estaba tomada...

Parecían mucho más cercanos de lo que realmente habían estado.

Lucía observó la pantalla durante unos segundos.

Y sonrió.

Todavía no era el momento de usar aquella fotografía.

Pero estaba segura de algo.

Cuando llegara el día indicado...

Le sería muy útil.

1
Rocio Raymundo
excelente la primera parte me fascino muy buena no ella a seguir con la 2 parte espero que formen una familia con hijos muchos éxitos escritora.
Rocio Raymundo: gracias hay voy
total 2 replies
Judy
Hermosa historia, pero me hubiese gustado mucho que tuviera un cierre no una segunda postre.
Judy
Como mencioné antes, me encantó la novela, tu talento quedó reflejado en cada oración, párrafo… pero soy sincera y repito nuevamente no me gusta cuando se extiende una historia solo para traer dolor y conflictos, me parece innecesario, es mi opinión, respeto y valoro mucho tu trabajo y eres la autora la que decide. Felicitaciones!
Edith Villamizar
Que descarada 🙄
Edith Villamizar
siempre lo básico 🙄 la misma frase 🙄
Edith Villamizar
excelente
Edith Villamizar
Que envidiosa 🙄 porque no trabajas y te ganas una posición sin dañar a Valentina?
Edith Villamizar
y porqué no le dijistes Valentina que ibas a llevar a la mosquita muerta?🤔
Judy
Estimada autora, espero que no te hayas decidido por una segunda parte y que esta tenga un cierre definitivo como se merece tan linda historia. Espere a que la terminarás para empezar a leerla, y hasta acá me encantó! Pero cuando empiezan los conflictos exagerados no me agrada, con respeto espero que este no sea el caso.
Edith Villamizar
Lucia es una mosquita muerta y como siempre los hombres no se da cuenta cuando los manipula una serpiente 🙄
maria fernanda ortega ruiz
definitivamente me encantó esta novela🥰
maria fernanda ortega ruiz
está novela es increíble
Liose Tess: gracias 😘
total 1 replies
maria fernanda ortega ruiz
me encanta 😍
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Me encantó este final estuvo memorable sobre todo en la parte que dice sobre el regreso luego de 30 años ya estoy 🙈🙈🙈🙈🙈🙈🙈 porque se que en la segunda parte iniciará en conflicto 😄😄😄😄😄😄😄 mueve la mano Liose acomoda bien ese final del inicio 😄😄😄😄😄😄
Liose Tess: ya llevo 6 capítulos mujer.... la lenta eres tu
total 2 replies
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Pues ya era tiempo de que se conocieran de verdad como que se tardaron 🤷
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Pero porque 🤷 demasiado drama 🤦
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
bueno en este capítulo quedó demostrado que el gran jefe de la mafia Moretti siempre fue Alessandro y no Vittorio Así que estuvo muy bien que lo haya desterrado por completo que no tengan nada que ver con la familia Moretti Me Place quedante lo haya apoyado en todo momento que no por ser hijo de Vittorio le haya dado la espalda a su primo Pero bueno ya veremos la actitud que ahora vaya a tomar Valentina ya que en ella radica el mayor peso del sentimiento de la historia
Davianka Villarroel
buenísima
Liose Tess: no te pierdas la segunda parte
total 2 replies
Maria Eugenia Romero Viñoles🤡
Vittorio te detesto de pana cómo le haces eso a un hombre que tú criaste y que desde el inicio dijo que no quería esa vida para el porque lo obligas es mi pregunta 🤔 entregale ese poder a Dante total el si ama estar en ese medio o dale 50% a cada uno y a Alessandro le dejas lo menos que tenga que ver con tú mafia pero bueno no perderé mi tiempo diciendo nada porque es Liose la que escribe y ella nunca hace lo que yo quiero /Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Liose Tess: y ya la termine
total 1 replies
mariela
Ahora a esperar la segunda parte y ver quién viene a reclamar el imperio Moretti 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
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