Me casé enamorada con mi primer novio cuando tenía justo 18 años, lo amaba sin límites, era mi todo, pero tres años de casada no había podido quedar embarazada, eso me estaba causando nostalgia, aparte me sentía presionada por los padres de Vincent, y hasta de mi familia, que no tenía muy buena relación con ellos porque odiaba que siempre estuvieran de parte de mi hermanastra siendo que ella era adoptiva y yo su hija biológica. Lo peor vino cuando encontré a mi esposo revolcandose con ella. Mi familia no me apoyó,
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Es peligrosa
— Tengo lo que pediste. - informó Jimie con un frasco en la mano mirándolo con reticencia, tuve que salir de la ciudad para encontrar al vendedor que lo fabrica.
Olivia lo recibió mirándolo con curiosidad.
— ¿Qué es?
— Un veneno potente, lo mejor, me aseguro que no deja huellas a la hora de la autopsia instantáneo.
Olivia sonrió.
— ¡Perfecto! - exclamó.
— Así que ya se te cayó el teatro. - inquirió Jimie cínicamente.
— Por eso lo quiero muerto, antes que intente hablar el viejo, - respondió igual de sarcástica.
— Huy qué maldad es mejor no respirar cerca tuyo. - bromeó el hombre.
— No se de que tanto se enteró, solo hay algunas cosas que no se debe enterarse nadie.
Pero la carcajada de Jimie la hizo enojar.
Olivia
Vincent
— Escuché una vez a mí madre cuando aún vivía, decirle a mi padre….Del cielo a la tierra nada hay oculto. - le dijo malintencionado. Mírate ahora según tú. - movió la cabeza negando.
Olivia empuñó sus manos, había secretos que no debían salir a la luz.
Se fue al hospital. Tenía que enterrar lo que faltaba. Vincent tampoco le iba a dejar quedarse era obvio.
— Imbesil. - estuve detrás tuyo desde que te comprometiste con Zoé y cuando al fin logré separarlos, ni siquiera me diste un mínimo de atención. Por eso quería embarazarme de ti. - sonrió al recordar era estéril. Ahora espera al hijo del hombre que tiene más polla que cerebro.
MANSIÓN NEWMAN.
Otro día, Zoé ya estaba en casa, ya se sentía bien, y su cuerpo relajado, pero las atenuantes de Irene y del propio Xavier sentía que tenían exceso aunque no le importaba. Eran sus formas de expresarse.
— Xavier no tienes que faltar de ir a la empresa por mi. - reiteró por tercera ocasión.
— Sssh. - le puso un dedo en los labios.
— Quiero hacerlo. - quiero llevarte a un sitio que se que te encantará.
Zoé cambió su expresión.
— ¿Adonde? - preguntó con curiosidad.
— Te explico cuando lleguemos, ponte ropa abrigada. - le sonrió besando su nariz antes de entrar a la ducha.
Zoe se levantó animada, ir con él a cualquier lugar la emocionaba.
Llegaron a un centro comercial, fuera del centro de Nueva York. Pero cuando entraron a la tienda, se tapó la boca emocionada. Era una tienda de ropa de bebé. Iban a escoger juntos para su hijo la ropa.
Zoe después de saber qué estaba embarazada, no había comprado nada para su hijo, cuando cumplió tres meses, compró el primer par de zapatitos, en color blanco por qué aún no sabía que sería un niño.
Después Aria y Clara empezaron a llevarle un regalo tras otro.
Cuando Xavier la llevó a la mansión ya tenían una habitación para su hijo, hermosamente decorada por Irene, pero era la primera vez, que Xavier escogía regalos para su propio hijo. Eso la enterneció, y ver medirse por encima de su propio cuerpo una prenda diminuta, era alucinante. Sonria asintiendo en cada prenda que el escogía, él también gozaba de esos momentos.
Pasaron el resto del día, en un restaurante, en una y otra tienda, la llevó al centro histórico, en donde cada pregunta que ella hacía, Xavier tenía que recurrir a Google para darle la mejor respuesta.
HOSPITAL SAN ANGEL
Paula no dejaba un segundo a su esposo, esperando que despertara, no se había movido del hospital excepto cuando tuvo que ir a tomar una ducha y cambiar su ropa. Pero volvía lo más rápido posible, tenía un resentimiento con Zoé ni siquiera se había dignado hacer una llamada. Qué cruel de parte de su verdadera hija.
Escuchó la voz de Olivia, y sintió un poco de tranquilidad, al menos ella sí era consciente y visitaba a su padre.
— Mamá, ve a comer algo yo me quedo a cuidarlo.
Paula asintió agradecida.
Pero lo que no sabían era que Federico ya estaba consciente, pero no podía despertar, no sabía porque pero no podía aunque lo intentaba, escuchó la voz de Olivia y sintió una profunda decepción su cuerpo tembló por sentirla tan cerca. Pero lo siguiente que escuchó lo hizo inmovilizarse.
— Maldito viejo, porque no te mueres de una vez, no puedes seguir con vida y de eso me voy a encargar. - soltó Olivia sin una pizca de arrepentimiento.
— Si con haberle cortado los frenos a tu carcancha no te moriste con este veneno en tu sangre vas a morir.
Federico sintió una puñalada. Descubrió que era una mentirosa farsante. Jamás pensó que fuera una asesina he intentará matarlo. Lo qué le hizo a Zoé era imperdonable, y ahora descubrió que también era una asesina.
— ¿Sabes papito? - no es la primera vez que desaparezco a alguien. - sonrió, tu maldita hija lo tenía todo. Por eso hice todo para ganarme a todos los que le rodeaban, y los que me descubrieron ya no existen.
Se acercó a la vía que sostenía el líquido de sus venas, midiendo el restante, sacando la jeringa que ya tenía preparada.
— Ya regresé…
Paulina se quedó mirándola extrañada.
— ¿Qué haces? - preguntó al mirarla parada aún lado del tripié ( porta suero ) y claramente observar que había guardado algo en sus ropas.
— ¡Ohhh!… mami. - solo estaba verificando que estuviera circulando bien el medicamento.
Dos doctores entraron hacerle la revisión, eso tomó Olivia de pretexto para huir.
— ¡Maldita sea! - murmuró con rabia, vieja inoportuna.
Los médicos siguieron revisando al paciente. Hasta que uno de ellos reveló que ya estaba consciente.
— ¿Porque aún no a despertado? - preguntó su esposa.
Ya está despierto, pero la anestesia todavía está en su cerebro pero lo hará en cualquier momento.
— Señor Federico quiero que mueva un dedo para saber si escucha. - le pidió el cirujano.
Tal como se lo pidió, Federico movió uno de sus dedos.
— Lo ven. - les mostró creo que en un par de horas estará con nosotros recordando la terrible experiencia.
Pero Paulina no podía olvidarse de Olivia y su extraño gesto.
Vincent tocó la puerta antes de entrar. Paulina hizo un asentamiento para que entrara.
— ¿Como está? - preguntó checando toda la habitación.
— Lo logró Vincent, - pasó el peligro.
Lo miró con extrañeza, parecía otra persona, igual que cuando Zoé lo había abandonado.
— Olivia se acababa de marchar viene a ver a su padre con regularidad.
No me hables de esa maldit4 perr4 . - soltó apretando los dientes de rabia.
Perdón por el cambio de portada, ellos la cambian por sus motivos ¿? Yo me confundí 🤪
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