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El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Él huele a lluvia de verano. Él casi no huele a nada.

Nico es un alfa de veinte años que nunca se ha enamorado. Cree que el amor es un vendaval que lo arrasa todo el primer día.
Jean es un omega de veintiocho que sí amó, y perdió, y se arrancó la marca. Ahora apenas huele. Ahora no espera nada.

Pero Nico vuelve al cibercafé. Cada tarde. Con excusas tontas.

Y poco a poco descubre que el amor no es solo felicidad. También es miedo. Espera. Dolor. La paciencia de quedarse cuando el otro no puede devolver la mirada.

Porque a veces el amor no es un vendaval. A veces crece lento, en silencio, y cuando menos lo esperas ya te ha arrasado.

Porque a veces el amor no ruge. A veces es solo lluvia suave que despierta el musgo que parecía muerto.

Una novela Omegaverse sobre aprender a esperar y atreverse otra vez.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: La flor

La mañana es gris y tibia, de esas que preceden a la lluvia sin atreverse a soltarla.

Nico camina solo por la acera que bordea el campus, lleva la mochila colgada de un hombro, las manos en los bolsillos de la sudadera granate. No ha planeado venir, salió de su departamento sin rumbo fijo, con el tiempo muerto antes de la clase de las once y sus piernas decidieron por él.

Offline huele a café recién molido y a papel caliente de impresora, la luz entra tamizada por los cristales, y las mesas de madera tienen ese brillo de lo recién limpio. En la barra, Jean seca una jarra de leche con un trapo de algodón.

Cuando el timbre suena, levanta la cabeza, ve al chico rubio de la sudadera granate. Solo, sin los otros dos.

—Hola —dice Nico, acercándose al mostrador.

—Hola —responde Jean.

Su voz es neutra, profesional, pero mientras coloca la jarra en su sitio, algo en su pecho se tensa sin ruido. No le pone nombre, no hace falta.

—Un cortado —pide Nico.

Jean asiente, se da la vuelta, muele el café, ajusta la máquina. Mientras trabaja, es consciente de que el chico lo mira, no es una molestia, es una rareza. La mayoría de los clientes no miran; piden, se sientan, se pierden en sus pantallas, este se queda ahí, apoyado en la barra, sin prisa.

El café sale, Jean vierte la leche con cuidado, inclina la jarra con esa muñeca fina que dibuja el hilo blanco sobre la espuma. Al terminar, sin pensar, traza una flor de cinco pétalos. Desliza la taza sobre la barra.

Nico la mira, no la coge de inmediato.

—Ayer también me hiciste una —dice.

Jean se queda quieto, las palabras le llegan como un eco de algo que no esperaba escuchar.

—Sí —responde, porque no sabe qué otra cosa decir.

—¿Siempre las haces?

La pregunta es simple, pero Jean siente que tiene una trampa. No sabe por qué, quizás es la forma en que el chico lo mira, con esa curiosidad sin filtro, como si de verdad quisiera saber.

—No —dice y la frase sale antes de que pueda detenerla—. Solo a los que van solos.

Entonces calla. La frase queda flotando entre ellos, pequeña y frágil.

Solo a los que van solos.

Pero los días anteriores el chico rubio no estaba solo, llegó con los otros dos; el pelirrojo escandaloso y el de la expresión seria. Estaban los tres juntos, ocupando la mesa del fondo, riendo, hablando y Jean le puso una flor en el café. A él, solo a él, aunque no estuviera solo. No sabe por qué lo hizo, no lo pensó, fue automático, como si sus dedos hubieran decidido algo que su cabeza aún no ha procesado.

Y ahora, al decirlo en voz alta, se da cuenta.

El descubrimiento le aprieta el pecho. No es dolor, es otra cosa, una pequeña alarma silenciosa que le avisa de que ha roto sus propias reglas sin permiso.

Jean baja la cabeza y retoma el trapo, frota una mancha que ya no está.

Nico lo observa, no tiene la información para entender lo que acaba de pasar, pero intuye que ha pasado algo. La pausa fue demasiado larga, la forma en que Jean se quedó inmóvil, la forma en que sus dedos se aferraron al trapo.

—¿Pasa algo? —pregunta.

—Nada —responde Jean, demasiado rápido.

Nico duda, quiere preguntar más, pero no sabe qué. Toma la taza y se retira a la mesa del fondo, la del enchufe suelto, saca su cuaderno, abre una página nueva. Pero no dibuja, mira la flor en la espuma.

Solo a los que van solos.

No sabe qué significa, pero la frase se le queda pegada, como un chicle en el zapato.

Jean no lo mira, se mantiene ocupado: limpia la máquina, repone los vasos, ordena el azúcar; cada gesto es un pequeño ancla que lo sujeta a la rutina. Pero detrás de la barra, su cabeza no deja de dar vueltas.

¿Por qué le puse la flor?

No hay respuesta, o sí, pero no quiere mirarla.

De reojo, alcanza a ver al chico rubio sentado en el fondo. Tiene la cabeza inclinada sobre el cuaderno, no está dibujando, solo mira la taza. El pelo rubio, todavía un poco húmedo en las puntas, le cae sobre la frente, las manos grandes, de dedos largos, reposan sobre la mesa sin hacer nada.

Es solo un cliente, se dice Jean, un cliente más.

El problema no es el chico, es Jean: hizo algo que no hace y ahora no puede deshacerlo.

Nico tarda veinte minutos en beberse el cortado. No ha dibujado nada, ha pasado el tiempo mirando el cuaderno en blanco y, de vez en cuando, levantando la vista hacia la barra. Jean no lo ha vuelto a mirar, atiende a otros clientes, seca tazas, escribe algo en una libreta pequeña. Su perfil es delgado, casi frágil, la camisa azul marino del uniforme le queda holgada, el mechón de pelo sigue escapándose de la coleta.

Cuando termina el café, Nico guarda el cuaderno y se levanta. Se acerca a la barra para dejar la taza vacía.

—Gracias —dice.

Jean levanta la vista.

—De nada.

Sus ojos se encuentran, un segundo, dos, no es un cruce casual como el del día anterior, ese accidente a través del cristal. Es un encuentro sostenido, consciente. Jean no aparta la mirada primero, tampoco Nico.

Al final, es Nico quien sonríe, esa sonrisa fácil, limpia, que no sabe ser otra cosa que genuina.

—Hasta luego —dice.

—Hasta luego —responde Jean.

La campanilla suena, Nico sale.

Jean se queda detrás de la barra, con la taza sucia entre las manos, la lava con lentitud, como si quisiera alargar el momento. Cuando la deja escurrir, se da cuenta de que su mano tiembla, apenas, un temblor tan pequeño que cualquiera lo atribuiría al cansancio.

Pero Jean sabe que no es cansancio.

Nico camina hacia la universidad con las manos en los bolsillos. El cielo sigue gris, el aire huele a tierra mojada, aunque no ha llovido, pasa junto a la tienda de bicicletas, junto al local de comida china, y no mira atrás, pero en su cabeza, la imagen de Jean no se va. Esa pausa, esa inmovilidad, ese instante en que el omega se quedó en blanco, como si hubiera dicho algo que no debía.

Y la flor.

Solo a los que van solos.

Mete la mano en el bolsillo y saca el teléfono, son las diez y cuarenta y cinco, tiempo justo para llegar a clase. Guarda el teléfono., sigue caminando.

Sabe, sin saber cómo, que mañana volverá a Offline.

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Julissa Jimenez
espero que te vaya bien y te adaptes rápido y pronto para continuar con tus novelas que don hermosas😍
Julissa Jimenez
que emoción 😍😍😍😍Nico es muy paciente y sincero y eso enamora a cualquiera 💕💕💕💕💕
Nidia Mojica
Estos me emocionan cada vez mas, disfruto su interacción. Me encanta la historia.
Julissa Jimenez
me gusta la sinceridad de Nico 😍😍😍😍😍😍 que él los se den una oportunidad, pero así como se está dando lento, no allá otras personas que les hagan daño por envidia o que se yo😢😢😢😢plis autora que no sufran😢😢😢😢
Nidia Mojica
Me gusto que Nico fuera sincero con Sasha. Me encanta la historia; espero Jean se empiece a abrir cin Nico y se de la oportunidad de volver a amar y ser amado.
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢😢 autora me hizo llorar 😢 😢😢😢de pesar todo lo que a sufrido Jean 😢😢😢😢😢 pero lo que más me encanta es que Nico es más maduro de lo que cree. otro capítulo por fis
Nidia Mojica
Muuucha paciencia Nico algo roto no se arregla al 100%.
Nidia Mojica
Me entristecio ver como le pego lo de Sasha a Jean pero mas me gusta Nico y ser sincero todo el tiempo.
☆Nanu☆
cuanto dolor, Jean!!! pero vez que no estas solo??? Nico te espera, está ahí 💪🥰
☆Nanu☆
siiii, espero ambas juntas o separadas con ansias!!!
☆Nanu☆
siiii, la re veo!! 💪
☆Nanu☆: Es que tu trabajo es super creativo y emocionante!! Así que siempre sí!! Espero muchas historias más, todos los personajes son muy ricos!!🥰
total 2 replies
Julissa Jimenez
autora no me puedo quejar de tus novelas me encantan 😍😍😍😍😍claro que si👏👏👏👏👏👏👏👌👌👌👌👌
Hanabi Montano: ❤️ Me encanta tu energía. Gracias por confiar siempre en mis historias, saber que te divierten y te emocionan es de las mejores cosas que me pasan como escritora. Ojalá las nuevas que vengan te sigan gustando tanto como esta. ¡Un abrazo enorme! 💕
total 1 replies
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢joda 😢😢😢😢😢porqueéeeeeerrrrrrrr😢😢😢😢Dios que si hablen plis siíiiiiiiiiiiii😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢
Nidia Mojica
Cada una de tus historias ha prometido y cumplido, así que adelante.
Hanabi Montano: Nidia, qué bonito leer eso, saber que sientes que he cumplido lo que prometí es de las cosas que más valoro como escritora, significa mucho que lo digas. Así que, si tú confías, yo le pongo más ganas todavía. Gracias por estar siempre ahí. ❤️
total 1 replies
Nidia Mojica
Nooooooo, tienen que verse hablar. Me entra la angustia.
😈(⁠◠⁠‿⁠◕⁠)🫦
Claro que me encantaría leer la historia de cada uno de los amigos de Nico ya que ellos lo apoyan y cada uno tiene su propia historia con momentos que se cruzan entre los tres, espero que si llegues a realizarlas yo encantada y ansiosa por leerlas😉🙂
Hanabi Montano: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de escribir eso, me alegra muchísimo saber que te gustaría leer las historias de Mauro y Leo. Tienes toda la razón: ellos también tienen sus propios caminos, sus propios miedos y sus propias ganas de amar y aunque ahora todo el foco está en Nico y Jean, yo también les tengo mucho cariño a esos dos. Tus palabras me motivan muchísimo a seguir planeando sus historias. Prometo terminar bien esta primera, y después… ya veremos. Un abrazo grande ❤️
total 1 replies
☆Nanu☆
por favor no nos dejes así!!!
Nidia Mojica
Es entendible el que Jean aún quiera crear una barrera fue lastimado y consciente e inconscientemente busca protegerse 🥺. Y Nico quiere acercarse mas a él. Me dio la chipilera al terminar el capitulo.
Nidia Mojica
Estos dos me matan de ternura 😍🥰.
☆Nanu☆
acercarse cuando hay tanto miedo a equivocarse es difícil
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