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REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

REENCARNE EN NUEVA ESPOSA DE MI EXMARIDO.

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:741.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Luisa, una mujer con un ex marido y tratando de llevar esta situación lo mejor posible, fallece por una alergia.

Pero no fue un accidente. 5 años después, Gaya Santoro es la esposa de Sebastián Guillén, el ex marido de Luisa. Con un tráfico final e igual al de Luisa, falleció.

Sin embargo despertó Luisa Mendez, la primera esposa después de 5 años reencarna en otro cuerpo, joven y hermosa, es ahora que la venganza debe triunfar. Todos los que lastimaron pagarán.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 3 Todo más claro

Gaya Santoro era preciosa. Una de esas mujeres que uno mira dos veces en la calle, que llaman la atención sin esfuerzo, que parecen sacadas de un sueño.

Luisa Méndez había sido guapa, sí. Atractiva, incluso. Pero nunca había sido esto. Nunca había tenido esta belleza etérea, esta juventud radiante.

Y sin embargo, mientras sostenía el espejo, lo único que podía pensar era: ¿qué le habrá costado? Porque mujeres como Gaya, mujeres criadas para ser bellas y dóciles, siempre pagaban un precio. Y el precio de Gaya había sido su vida.

—¿Qué pasó? —preguntó, bajando el espejo y clavando sus nuevos ojos verdes en Pauline—. Quiero saber exactamente qué pasó.

La mujer dudó, mirando al médico como pidiendo permiso.

—Señora, quizás debería descansar un poco más antes de…

—Pauline. —El nombre salió de sus labios con naturalidad, como si lo hubiera dicho siempre—. Llevo un año viviendo en esa casa, comiendo en esa mesa, durmiendo en esa cama. Creo que merezco saber qué me pasó.

Pauline parpadeó, sorprendida. Probablemente no era la Gaya que conocía. La Gaya que conocía era sumisa, callada, una mujer que asentía a todo y nunca levantaba la voz. Pero esta mujer que ahora ocupaba su cuerpo... esta mujer era diferente.

—El médico dice que fue una reacción alérgica a las almendras —dijo Pauline lentamente—. Usted es alérgica, señorita, lo sabe bien. Siempre tiene mucho cuidado con lo que come, siempre revisa las etiquetas, nunca prueba nada sin asegurarse antes. Pero ayer... ayer en la comida, alguien preparó una ensalada con aliño de almendras.

—¿Quién?

—No lo sé, señorita. La comida la preparó la cocinera, pero ella jura que no usó ningún fruto seco. Dice que tiene mucho cuidado porque sabe de su alergia.

La cocinera. Luisa recordaba a la cocinera de su época, una mujer mayor llamada Consuelo que hacía las mejores enchiladas del mundo. Pero habían pasado cinco años Probablemente ya no trabajaba allí.

—¿Y mi autoinyector? —preguntó, recordando las imágenes de Gaya buscando desesperadamente en su bolso—. Siempre llevo uno conmigo.

Pauline bajó la mirada.

—No estaba en su bolso, señorita. Dicen que... que lo había usado la semana pasada, cuando tuvo una reacción leve por error, y que olvidó reponerlo.

Luisa apretó los dientes. Ella había escuchado esa misma excusa hace cinco años. "Tu epinefrina no estaba, Luisa, ¿no la habías usado hace unos días y olvidaste reponerla?" Y ella, en su agonía, había querido gritar que no, que no la había usado, que alguien la había tomado de su bolso. Pero las palabras no salían, los pulmones no funcionaban, y luego vino la oscuridad.

Vanesa era meticulosa. Vanesa planeaba con cuidado. Vanesa nunca dejaba cabos sueltos.

—Entiendo —dijo, con una calma que no sentía—. ¿Y quién me trajo al hospital?

—Don Sebastián, señorita. Llegó justo cuando usted... cuando usted comenzó a ahogarse. Tenía un autoinyector en su coche, de esos de emergencia, y se lo puso. Luego la trajo aquí corriendo.

Sebastián. El héroe que llega justo a tiempo para salvar a su esposa. Qué bonita historia. Qué conmovedor. Lástima que no hubiera estado allí para salvarla a ella. Lástima que hubiera llegado después, cuando ya era demasiado tarde.

Pero espera. Sebastián tenía un autoinyector en su coche. Sebastián, que no era alérgico a nada. Sebastián, que según ella recordaba, nunca había tenido que usar uno en su vida. ¿Por qué llevaría un autoinyector en el coche?

A menos que alguien le hubiera sugerido que lo llevara. A menos que alguien hubiera mencionado, casualmente, que nunca se sabía cuándo podría hacer falta. A menos que…

—Necesito hablar con mi esposo —dijo, apartando las sábanas e intentando sentarse. El mundo dio un vuelco y Pauline corrió a sostenerla.

—¡Señorita, no puede levantarse! Aún está muy débil…

—Estoy bien. —Pero no lo estaba. Sus piernas—las piernas largas y esbeltas de Gaya—temblaban como las de un cervatillo recién nacido. Había algo más, también. Una debilidad profunda, como si su cuerpo hubiera estado luchando contra algo más que una reacción alérgica.

—Señora Guillén —intervino el médico con su tono profesional—, su cuerpo ha pasado por un estrés inmenso. Necesita al menos veinticuatro horas más de observación. Además, queremos hacerle algunas pruebas. Los análisis de sangre muestran algo... inusual.

Luisa se tensó.

—¿Inusual? ¿A qué se refiere?

El médico dudó, como si no quisiera alarmarla.

—Hay ciertos marcadores que no terminan de cuadrar con una simple reacción alérgica. Nada grave, quizás, pero preferiríamos asegurarnos. ¿Ha notado síntomas extraños en las últimas semanas? ¿Fatiga excesiva, dolores de cabeza, visión borrosa?

Las imágenes de Gaya pasaron rápidamente por su mente. Fatiga, sí. Una fatiga constante que Gaya atribuía al estrés de adaptarse a su nueva familia. Dolores de cabeza, también, especialmente después de pasar tiempo con Vanesa. Y esa sensación de niebla mental, de no pensar con claridad, que la hacía sentirse estúpida e incompetente.

—¿Por qué lo pregunta? —dijo en lugar de responder.

El médico y Pauline intercambiaron otra mirada.

—Señora, no quisiera preocuparla sin tener resultados concluyentes, pero los niveles de ciertas sustancias en su sangre... bueno, digamos que no son consistentes con una persona que solo ha estado expuesta a alérgenos alimenticios.

El corazón de Luisa dio un vuelco. ¿Estaba diciendo lo que ella pensaba que estaba diciendo?

—¿Me está diciendo que alguien podría haberme estado envenenando?

La palabra flotó en el aire como un cuchillo. Pauline palideció y el médico levantó las manos en un gesto conciliador.

—No he dicho eso, señora. Solo digo que hay anomalías que merecen ser investigadas. Podría ser cualquier cosa: una reacción cruzada con algún medicamento, un problema metabólico no diagnosticado... Por eso necesitamos hacer más pruebas.

Pero Luisa sabía. En lo más profundo de su ser, sabía. La misma mano que la había matado a ella estaba detrás de esto. Y ahora esa mano iba a encontrarse con la suya.

—Quiero que me hagan todas las pruebas necesarias —dijo, enderezando la espalda tanto como su débil cuerpo se lo permitía—. Todas. Y quiero los resultados directamente a mí, no a mi esposo, no a nadie más. ¿Entendido?

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María Araceli Hernández Abraham
Me gusto tu novela porque reencarno en otra persona y eso fue nuevo grs buena novela
Martha Patricia Corozo Angulo
linda historia, con una trama diferente. 🤗
Nancy lopez
Y alejandra no tuvo su final feliz como... Otra casa, trabajando o...?
Rosa Del toro
muy linda historia 😃 bendiciones
LectoraPR
Y la dejaron libre por eso de tener tela de donde cortar para el drama. Jajaja
LectoraPR
Deberías ofenderte siendo Gaya. Que Sebastián es ambiguo, se ha convertido en una veleta. A pesar de que tienen un matrimonio obviamente por contrato, el debe exigir respeto hacia su esposa y darlo. Moriste, renaciste, toma las mejores cualidades de tu yo anterior y mejora el carácter de Gaya. Deja de echar culpas como si Sebastián le debiera fidelidad a un recuerdo, a una cadáver.
LectoraPR
La mejor manera de aniquilar a un enemigo es quitándole el poder, poder brindado sin coacción o tomado a la fuerza. Bien por ti Gala.
LectoraPR
Pídele las llaves, atrevida
Almonte De Rodriguez Yamilet
me gusta la historia 👏👏
Nat
no recuerda su diario.... el que tiene su hija
Natividad Torres
excelente historia felicidades gracias
Cristina Hevia Toledo
👏👏👏👏👏
Nat
uuuuuu la pregunta del millon
Nat
jajajajajajahahahahah🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Denny Lopez
ooohhhh , waaooo 😭Adri está súper y llega llega mucho
Denny Lopez
empezando sigo aquí en el perfil devorando tus lindas historias
Monica Ramirez
Este man es huevon ?
tiene que ser, que se le cayo de la cama, a la mama cuando chiquito 😂
Monica Ramirez
Que tal la zorra igualada ?
Monica Ramirez
Ese Sebastian, es un estúpido manipulable, pusilánime !!
Monica Ramirez
Ese Sebastian, es un estúpido manipulable, pusilánime !!
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