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Selena Y El Don De Las Tinieblas

Selena Y El Don De Las Tinieblas

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Matrimonio contratado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.1M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Edna Garcia

Traicionada por su propia hermana y sacrificada como moneda de cambio por su familia, Selena Sanches vio cómo sus sueños de amor se derrumbaban cuando Ingrid falsificó sus exámenes prenupciales.
Considerada “estéril”, Selena fue descartada por Cássio Álvarez, el hombre que juró amarla y con quien iba a casarse… pero él decidió casarse con Ingrid sin dudarlo.

Humillada y sin apoyo, Selena creyó que nada podía empeorar, hasta que su padre la ofreció como esposa al misterioso y temido Henrico Garcês, un mafioso al que nadie jamás se atrevía a mirar a los ojos. Un hombre que vive en las sombras, rodeado de rumores, poder… y peligro.
Ahora, unida a un desconocido que inspira tanto miedo como fascinación, Selena deberá descubrir si este matrimonio forzado será su ruina…
o su salvación.

NovelToon tiene autorización de Edna Garcia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Tan pronto como Henrico llegó a casa, el silencio elegante de la mansión contrastaba con el brillo del sol que invadía el jardín. Caminó hasta la puerta que daba acceso a la zona de la piscina y se detuvo en el instante en que sus ojos encontraron a Selena.

Ella estaba tumbada a la orilla del agua, con uno de los brazos echado hacia atrás y el otro sosteniendo un sombrero grande que protegía su rostro del sol. Las piernas alargadas, la piel dorada y el cuerpo dibujado parecían casi una pintura viva. El sombrero escondía sus ojos, impidiendo que notara su presencia.

Henrico se quedó inmóvil. No sabía si admiraba la escena o si intentaba controlar la sensación extraña que lo dominaba. Deslumbrado tal vez fuera una palabra débil para describir lo que sintió al verla así tan entregada al descanso, tan natural, tan mujer.

La observó por unos segundos… luego por algunos más.

Y, cuando se dio cuenta, ya había pasado demasiado tiempo analizando cada detalle.

—¿Cómo esta mujer puede ser tan perfecta? —pensó, irritado consigo mismo.

Henrico ya había tenido relaciones con otras mujeres en la vida, pero ninguna de ellas había despertado en él algo tan rápido, tan inesperado, tan… peligroso. Selena parecía cargar una belleza silenciosa, de esas que hacen que un hombre pierda el rumbo antes incluso de darse cuenta.

En ese momento, Marcello surgió detrás de él, arrancándolo a la fuerza de aquel trance.

—Jefe, voy a ir a la ciudad. ¿Necesita algo? —preguntó, sin esconder la curiosidad al notar al jefe parado allí.

Henrico disimuló la mirada, pero Marcello, al ver a Selena extendida al sol, no contuvo una sonrisa maliciosa.

—Jefe, disculpe el comentario —murmuró bajito, casi riendo—, pero su esposa tiene un cuerpo perfecto. Ella es linda… usted se sacó la lotería.

Henrico lanzó una mirada fría.

—Marcello, tenga más respeto al referirse a ella. Y no, no necesito nada. Puede irse.

Marcello levantó las manos, rendido, y se fue de allí.

Henrico permaneció algunos segundos aún parado, intentando recuperar el control sobre sus propios pensamientos. El calor del día era sofocante, y tal vez —aquello justificase la idea repentina que tuvo de darse un chapuzón.

Subió hasta la habitación, se puso un bañador negro y se ató la toalla a la cintura.

Al bajar nuevamente, encontró a Selena exactamente en la misma posición. El sombrero aún cubría el rostro, y ella parecía adormecida, respirando despacio, completamente ajena al mundo.

Él se acercó más, sentándose en el borde de la piscina, sin hacer ruido.

De tan cerca, podía ver cada gota de agua que brillaba sobre su cuerpo.

Su pecho se apretó de una forma extraña.

—¿Por qué estoy sintiendo esto? —pensó.

Henrico nunca supo definir lo que era amor. Consideraba la palabra débil, estúpida, inútil. En la mafia, los sentimientos eran trampas, y los hombres que se dejaban llevar por ellos se volvían tontos… vulnerables.

Y él jamás aceptaría ser vulnerable.

Aun así, algo quemaba dentro de él al mirar a aquella mujer que, contra su voluntad —y la de ella— era ahora su esposa legítima.

—¿Pasión? ¿Deseo? —pensó él—. No quiero sentir nada de eso. Es peligroso.

Pero su propio cuerpo parecía ignorar sus pensamientos.

Estoy casado con ella, recordó.

Legalmente, ella me pertenece. Y yo puedo tenerla cuando quiera.

El pensamiento lo incomodó y excitó al mismo tiempo.

Henrico respiró hondo, intentando controlar aquel torbellino inesperado.

Y Selena… continuaba allí, adormecida, completamente inocente al caos que había despertado dentro de él.

Henrico dejó la toalla sobre una tumbona y, sin decir nada, entró en la piscina con un chapuzón preciso y silencioso. El agua se agitó, salpicando algunas gotas sobre las piernas de Selena.

Asustada, ella levantó el sombrero de golpe.

Su corazón se aceleró al verlo allí —demasiado cerca, demasiado guapo— mientras el agua escurría por su cuerpo fuerte, dibujado, con cada músculo marcado por el movimiento.

—Dios mío… él está aquí —pensó, sintiendo el rostro calentarse.

Henrico nadó hasta el otro lado, se hundió y volvió a la superficie con naturalidad. Nadó por algunos instantes, ignorando la tensión en el aire. Cuando finalmente se acercó a la orilla, se quedó de pie en la parte poco profunda, con el agua a la altura de su cintura.

Selena se dio cuenta de que necesitaría levantarse para coger su toalla.

Y eso la dejó aún más avergonzada. Ella intentó subir discretamente el bikini, como si aquello fuese a esconder lo que ya estaba expuesto.

Henrico se dio cuenta y no disimuló la mirada.

—¿Ya ha vuelto? —preguntó Selena, intentando parecer natural mientras rogaba para que él no notase su nerviosismo.

—He vuelto —dijo con la voz baja—. El asunto que tenía que resolver fue rápido.

Él deslizó la mano por su cabello mojado y la miró directamente.

—Y antes de que pienses en subir corriendo para esconderte, siéntete a gusto. Resolví darme un chapuzón… hacía demasiado calor afuera y aquí dentro.

Ella respiró hondo.

—No me estoy escondiendo… solo no esperaba compañía.

—Lo he notado —respondió él, los ojos descendiendo lentamente, como si analizasen cada centímetro de ella.

Lo que, en realidad, estaba haciendo.

Selena desvió la mirada, sin saber cómo lidiar con aquella presencia dominante.

—Necesito coger una toalla… —murmuró, intentando levantarse sin parecer desesperada.

Henrico se apoyó en el borde, apoyando los brazos fuera del agua, y la observó levantarse.

Ella hizo de todo para moverse con naturalidad, pero sintió cada músculo temblar.

Henrico sonrió de lado.

—Sabes, Selena… —dijo en un tono casi íntimo—, realmente no tienes idea del efecto que causas.

Ella se congeló.

—¿Cómo así?

Él inclinó la cabeza, los ojos estrechándose levemente, como si midiese su reacción.

—Estabas durmiendo ahí… —apuntó con la barbilla hacia el borde de la piscina— y parecías una visión.

Hizo una breve pausa, estudiándola.

—Tu cuerpo… —pasó la lengua por los labios antes de continuar— es impresionante.

Selena sintió el rostro entero arder.

Ella sujetó la toalla con fuerza para ahogar la vergüenza.

—Henrico, yo… no sé cómo responder a eso, ¿me estaba observando?

—No necesitas responder —dijo calmadamente—. Solo acepta el elogio.

Él salió un poco del agua, acercándose más a ella. La luz del sol se reflejaba en sus hombros mojados, mostrando la fuerza de su físico. Selena dio dos pasos hacia atrás, instintivamente.

—No tengas miedo —murmuró él—. No voy a tocarte sin tu permiso.

Ella lo miró sorprendida. Casi esperaba lo contrario de él.

—No tengo miedo —mintió, apretando más la toalla en el pecho.

Henrico arqueó una ceja.

—Sí que lo tienes. Puedo sentirlo.

Y se acercó un paso más, aún sin tocarla.

—Pero no es necesario. No soy tu enemigo, Selena.

Su mirada descendió otra vez hacia el cuerpo de ella, y una sonrisa suave surgió en la comisura de su boca.

—Y, sinceramente… no deberías avergonzarte por ser tan linda, y al final somos casados.

Selena se quedó muda.

Henrico volvió lentamente hacia dentro de la piscina, como si le diese espacio —pero sus ojos dejaron claro que él aún la estaba observando.

Y, por primera vez, Selena sintió algo extraño dentro de sí:

no era miedo.

No era rabia.

Era… otra cosa.

Algo que ella no quería admitir.

Aquel hombre estaba jugando con ella.

1
mariposa
El error fue hacerle caso a los padres.
mariposa
Selenio nunca tuvo el apoyo de alguien.
Marian Gutierrez
wuaoooo que bello, me encantó ese hombre ya está rendido y más que dominado jejeje. felicidades por tu novela autor@
Violette Hernandez
pues será el sereno, pero a mí lo único que no me cala es que la Sabrina siga de sanguijuela viviendo con él, total para ella súper porque no va a trabajar ya que él tiene para mantener a sus dos mujeres, eso es como cobrar el favor de haberlo escuchado y follado en su momento.
Violette Hernandez
Siiiiii, tiene todo, un hijo, una esposa, una entenada y la querida, y ya recuperada milagrosamente, así cuando Selena no pueda estar con él, Sabrina llega al quite , jajajaja, francamente no me gustó que dejara a la vieja con la que estuvo Henrico cogiendo durante largo tiempo.
Violette Hernandez
pues lo más seguro es que si lo ayude, pues si ayudó y tiene viviendo vida de princesa a la que se revolcó con el marido, quien sabe cuánto tiempo, pues seguro ayuda a la hermanastra 😂😂😂
Violette Hernandez
Pues ya que a fuerza estará en la vida de éstos dos,de perdido que sea como una hermana y se salve para que ella cuide de su hija y no le quite la atención al primogénito de Henrico, francamente no me gustaría que ellos adoptarán a la bebé
Violette Hernandez
va bien,lo único que a mí no me gusta, es que la mujer que estuvo de amante de él,viva con ellos y sobre todo que los comprometió a quedarse con su cría,le hubiera dado dinero para un tratamiento y mandarla lejos si quería ayudarla.
Violette Hernandez
de repente una que otra palabra no se acomoda bien en la oración, pero ya que, y como que muchas atenciones también para la mujer con la que él se acostaba, pues no,ya exagerada con taparla como a una invalida no??? espero no la sigan poniendo taaan "dulce", con la mujercita ésa, que se sospecha el porque no quiere que cheque Henrico con otros doctores
Violette Hernandez
según ella llevaba días sin comer y resulta que es dueña de un antro o un lugar en dónde tiene trabajando a sus chicas?? 😂 o sea si es una trampa
Violette Hernandez
Estoy de acuerdo, francamente al poner que no le pareció que Selena se quedará,da mala espina y ojalá y sea descartable ése dizque embarazo porque no le creo nada
Violette Hernandez
yaa jajajaja me había perdido, Silvia es la mamá del ex y Patricia la de Ingrid 🤦🏻, bueno voy bien. Ahora sí me hubiese gustado imágenes de los protagonistas, pero ya la estoy leyendo terminada
Violette Hernandez
Silvia y Patricia son la misma? digo porque de repente cambia nombre
Violette Hernandez
habrá imágenes de ellos?
Violette Hernandez
prácticamente no es su hermana 😅,es la hermanastra
yudith del carmen betancourrt abanes
jajaja este hombre parece un caballo desbocado no tiene freno no para nadie no tiene filtra para adelante para allá
yudith del carmen betancourrt abanes
me facina ésta historia
yudith del carmen betancourrt abanes
excelente historia muy buena narración en verdad felicito de corazón a la escritora sigue escribiendo buen argumento todo va muy fae excelente👏👏👏👏👏👏👏👏
yudith del carmen betancourrt abanes
tienes una nueva oportunidad aprovéchala al máximo
yudith del carmen betancourrt abanes
hay un dicho hoy por ti y mañana por mí nada dura para siempre
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