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Mi Amor Por Su Deuda

Mi Amor Por Su Deuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / CEO / Completas
Popularitas:171.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Fabián Vargas se quedó con su fortuna. Gael Sotomayor se quedará con su mujer. Tras ser despojado de su herencia por las trampas de su medio hermano Fabián, Gael Sotomayor decide ejecutar la venganza más despiadada: arrebatarle lo que más ama. La oportunidad perfecta llega con la ruina de los Villarreal. Aprovechando el colapso financiero de su familia, Gael acorrala a Isabel Villarreal y la obliga a firmar un contrato matrimonial. Para salvar a los suyos, ella deberá convertirse en la señora Sotomayor y entrar en la boca del lobo. Isabel cree que solo será el trofeo en una guerra de poder y resentimiento. Sin embargo, en las sombras de un matrimonio forzado, el odio mutuo empezará a transformarse en una atracción oscura, peligrosa e inevitable. El juego de venganza ha comenzado, pero cuando el deseo se mezcla con el rencor... ¿quién pagará el precio de la deuda?

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Las nuevas reglas del juego

El taconeo firme de Isabel Villarreal —ahora señora Sotomayor— resonó con una fuerza inusual en el pasillo de la clínica privada. Ya no quedaba rastro de la joven frágil que había salido corriendo de allí una hora antes con el corazón destrozado. Su conjunto de sastre azul marino lucía impecable, pero lo que verdaderamente impactaba era la mirada que llevaba: unos ojos color miel fríos, cortantes, desprovistos de cualquier rastro de sumisión o dolor. Había cruzado el umbral del mismísimo infierno al firmar ese contrato con Gael Sotomayor, y el precio de su sacrificio la había transformado por completo.

Al entrar a la sala de espera privada de la unidad de cuidados intensivos, Francisca se puso de pie de inmediato. Al verla llegar sola, con la espalda recta y esa imponente presencia, la madrastra forzó una mueca que pretendía ser de alivio, aunque sus ojos brillaban con la codicia de quien espera noticias de una fortuna rescatada.

—¡Isabel! Por Dios, dime que pudiste resolverlo —exclamó Francisca, acercándose con las manos extendidas de forma teatral—. El abogado me dijo que te fuiste a ver a ese magnate. ¿Qué pasó con las cuentas? ¿Se detuvo la orden de arresto contra tu padre? Dime que no nos van a echar a la calle.

Isabel se detuvo a un metro de ella. No aceptó el acercamiento de su madrastra; en su lugar, la midió con una mirada de desprecio tan absoluto que Francisca se congeló en su sitio, bajando las manos lentamente.

—Las acciones judiciales en contra de mi papá se detuvieron. Las empresas Villarreal acaban de recibir una inyección de capital masiva y las deudas de esta clínica están completamente saldadas —anunció Isabel, con una voz pausada, gélida y con una autoridad que Francisca jamás le había escuchado.

Francisca soltó un suspiro de genuina victoria, y una sonrisa de triunfo comenzó a dibujarse en sus labios pintados de carmesí.

—¡Oh, gracias al cielo! Sabía que recapacitarías, hija. Al final, un matrimonio con un hombre así nos asegura mantener nuestro estatus, nuestros viajes... El apellido Villarreal seguirá estando en la cima y podremos seguir viviendo como nos corresponde. Tengo que ir a decirle a Samanta que...

—Cállate, Francisca —la interrumpió Isabel. Su voz no fue un grito, sino un susurro letal que cortó el aire como un cuchillo—. No me vuelvas a llamar hija en tu vida. Y escúchame muy bien lo que te voy a decir, porque las reglas en esta familia acaban de cambiar para siempre.

Francisca parpadeó, desconcertada, dando un paso atrás ante la hostilidad de la joven.

—¿De qué estás hablando, Isabel? Solo digo que gracias a Dios todo volvió a la normalidad...

—Nada volvió a la normalidad —le espetó Isabel, dando un paso firme hacia ella, acorralándola con la mirada—. Yo acabo de vender mi libertad. Acabo de entregar mi vida entera firmando un acta de matrimonio con un hombre despiadado solo para evitar que mi padre muera en una prisión. Mi sacrificio, el infierno en el que acabo de entrar, fue por mi papá. No lo hice para que tú y Samanta sigan viviendo como reinas a costa del sudor y la desgracia ajena.

Francisca abrió la boca para protestar, pero Isabel levantó un dedo, silenciándola de inmediato.

—A partir de hoy, las empresas Villarreal las voy a manejar yo misma.

Como esposa de Gael Sotomayor, tengo el control absoluto de los activos rescatados y la última palabra en la junta directiva. Y lo primero que voy a hacer es recortar tus malditas tarjetas de crédito. Se acabaron los lujos, se acabaron los viajes de compras y los excesos pagados por la constructora.

Te daré una asignación mínima para los gastos de la casa mientras mi papá se recupera, y ni un centavo más.

—¡Tú no puedes hacerme esto! —chilló Francisca, perdiendo la fachada aristocrática, con el rostro desencajado por la rabia—. ¡Soy la esposa de Leonardo! ¡Tengo derechos!

—Tus derechos se terminaron en el momento en que estuviste dispuesta a venderme con tal de no perder tus joyas —dijo Isabel con una tranquilidad aterradora—. Y si no te gusta, eres libre de pedir el divorcio y marcharte de la mansión con las manos vacías. Porque bajo mi gestión, no vas a ver un solo dólar extra.

Isabel desvió la mirada hacia la puerta de la habitación donde reposaba su hermanastra, y su sonrisa se volvió amarga.

—Y en cuanto a Samanta... ya me enteré del hermoso regalo que le dejó su amante. Qué coincidencia que el gran amor de su vida resultara ser el mismo Fabián Vargas que anoche me juraba fidelidad. Así que escúchame bien: de ahora en adelante, el padre del hijo de Samanta es quien debe hacerse cargo de ella. Que Fabián Vargas gaste sus propios centavos en mantener sus lujos y los de tu hija. A las arcas de los Villarreal no van a volver a meter la mano.

Francisca temblaba de indignación, con los puños cerrados, dándose cuenta de que la sumisa Isabel que creía poder manipular había muerto esa misma mañana en la torre Sotomayor.

—Eres una desalmada... Tu padre jamás perdonará que trates así a tu familia —amenazó Francisca con veneno.

—Mi padre está vivo gracias a mí, Francisca. Y cuando despierte, verá que su constructora está en manos de una verdadera Villarreal, no de los parásitos que lo rodeaban —sentenció Isabel, dándole la espalda de forma definitiva—. Ahora, quítate de mi camino. Voy a ver a mi papá.

Isabel se acercó a su padre y con lágrimas en los ojos le prometió que ella recuperaría su libertad y que el tiempo que estuviera al lado de Gael Sotomayor lo usaría para encontrar al causante de sus desgracias.

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Melina Cervosa
aaah entonces no es la familia de Fabián quién le robo la herencia de la familia de Gael? es el padre de Isabel?
Melina Cervosa
no creo que Gael sea quién les robo el dinero sabiendo que podría provocar un infarto o muerte de otra persona inocente x venganza hacia Fabián, en todo caso hubiera ido contra el dinero o familia de Fabián
Melina Cervosa
jajaja lo dije
Melina Cervosa
cuando mucho está embarazada del chanta, buscador y ambicioso Fabián 🙄
Mirian Legrand
muy buena la novela pero le faltan muchos detalles, que lástima
Maria Salamanca
GRACIAS ESTUVO MUY HERMOSA PERO FALTO UN POQUITO MÁS
Gladys Dona
Eso le puse yo la hija quien fue su madre que le pasó
Gladys Dona
Me encantó ahora nunca pusiste en ningún capítulo la hija de Gael la madre como es que tenía una hija y falta que le ponga rostro a tus novelas todas las que leí te puse lo mismo Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora si se está aclarado bueno Gael cobra hasta el último peso a ese Viejo Infeliz lo que te hizo vivir a vos y a tú madre la venganza es un plato que se come frio
Gladys Dona
Acá se va aclarando el panorama primero la madre de Gael estuvo casada juntada con el viejo SINVERGÜENZA de Mauricio Vargas después murió y el viejo se volvió a casar y nació el poco hombre de Fabian ahora falta si Gael es viudo porque tiene una hija queda mucho por investigar
Gladys Dona
Entonce quiere decir que la madre de Gael estuvo 10 años con Mauricio Vargas maltratando física y mentalmente por eso el odio que le tiene y que tendrá que ver Leonardo en todo esto el padre de Isabel porque quiete vengarse
Gladys Dona
No va ver vuelta atrás si la maltratas porque jamás estuvo con el Infeliz de Fabian y si la obligas a quererla tener a la fuerza eso se llama violacion después nunca te lo va perdonar Isabel
Gladys Dona
Felicitaciones Isabel pusiste en su lugar a esa ponzoñosa lacra
Gladys Dona
Ahora tú marido que te diga quien es Francisca y su hija Samanta las Víbora qué hicieron que a tú padre le robará Fabian Vargas por eso otro que se tiene que casar así la Víbora grande no habla
Gladys Dona
Ahora vas a tener que mantener a las 2 Víbora tu suegra y tú mujer por tú egoísmo por tú ambición de casarte con Isabel para heredar te salio el tiro por la culata esta en quiebra
Gladys Dona
Ahora Fabian busca otra presa con 💰porque los Villarroel están en quiebra pobre INFELIZ /Sob//Sob/
Gladys Dona
Ese Fabian no se va ser cargo si el la quería a Isabel por la fortuna cuando se entere que están en quiebra la deja
Gladys Dona
Siempre aparece una Víbora acá es madre e hija pero lo.mismo se van a quedar sin el.pan ni la torta porque Gael no le va dar lujo a esas arpias
Sylvia Farias
hermosa historia felicidades
Ecodiseño
.muy bonita historia un poco inconclusa pero creo que esta bien muchas felicidades escritora bendiciones
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