Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
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Capítulo 5
Renata despertó más tarde de lo que esperaba.
La habitación estaba en silencio, pero esta vez no se sintió tan incómoda como la primera noche.
Se quedó unos segundos mirando el techo antes de girarse lentamente.
Todavía le parecía raro despertar en esa casa.
En esa vida.
Soltó el aire y tomó el celular de la mesa de noche.
Varios mensajes de Camila.
> “¿Ya te enamoraste?”
> “Si desapareces, llamaré a la policía.”
> “Mándame foto del millonario 😭”
Renata soltó una pequeña risa.
Le respondió rápido:
> “Estás enferma.”
La respuesta llegó enseguida.
> “¿Entonces sí está guapo?”
Renata rodó los ojos automáticamente.
Y eso la hizo darse cuenta de algo.
Estaba empezando a actuar normal otra vez.
Aunque fuera por momentos pequeños.
Dejó el celular a un lado y se levantó.
Esta vez ya no se sintió tan perdida caminando hacia el baño.
Se duchó con calma, intentando despejar la cabeza.
Pero apenas cerraba los ojos, todo volvía:
La boda.
El acuerdo.
Gael.
Y la pregunta seguía ahí.
👉 ¿Por qué ella?
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Cuando bajó las escaleras, el olor a comida volvió a recibirla.
Renata frunció el ceño.
—¿Otra vez cocinando?
Gael levantó apenas la mirada desde la cocina.
—Buenos días para ti también.
Ella caminó hasta la encimera.
—Empiezo a sospechar que tienes demasiado tiempo libre.
—Y yo empiezo a sospechar que te quejas por deporte.
Eso la hizo sonreír apenas.
Pequeño.
Involuntario.
Gael lo notó.
Pero no dijo nada.
Renata miró lo que estaba preparando.
—¿Eso es pasta?
—Sí.
—Son las diez de la mañana.
—Y sigo teniendo hambre.
Ella soltó una risa suave.
—Qué raro eres.
—Tú te casaste conmigo.
—Técnicamente no fue mi culpa.
—Eso aún está en debate.
El ambiente se sintió diferente otra vez.
Más ligero.
No perfecto.
Pero menos frío.
Renata se sentó en una de las sillas altas de la cocina mientras él terminaba de cocinar.
Lo observó en silencio unos segundos.
La camisa negra remangada.
La forma tranquila en que se movía.
Lo natural que parecía estar ahí.
Era extraño.
Porque cuando lo conoció, pensó que sería alguien insoportable todo el tiempo.
Pero ahora…
no sabía qué pensar.
Y eso era peor.
Gael dejó un plato frente a ella.
—No me mires así.
Renata levantó la vista rápidamente.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras analizando un crimen.
Ella tomó el tenedor.
—Todavía no descarto esa posibilidad.
Gael soltó una pequeña risa nasal.
Y Renata volvió a sorprenderse.
Porque esa vez sí pareció genuina.
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Comieron en silencio unos minutos.
Pero no era incómodo.
Solo tranquilo.
Hasta que el celular de Gael vibró sobre la mesa.
Él miró la pantalla.
Y su expresión cambió inmediatamente.
Seria otra vez.
Renata lo notó.
—¿Problemas?
Gael tomó el teléfono.
—Trabajo.
—Claro.
Se levantó para contestar, alejándose unos pasos.
Renata intentó no prestar atención.
Intentó.
Pero escuchó algunas palabras.
“Esta noche.”
“No pueden verla.”
“Todavía no.”
Frunció el ceño.
¿Verla?
Gael terminó la llamada rápidamente.
Cuando regresó, ella seguía observándolo.
—¿Qué pasa? —preguntó él.
—Nada.
—Eso no sonó convincente.
Renata dejó el tenedor sobre el plato.
—Escuché parte de la llamada.
Gael permaneció en silencio.
Y eso confirmó que sí era importante.
—¿Quién no puede verme?
—Renata…
—No, en serio. Estoy cansada de que todos hablen como si yo no estuviera aquí.
Gael apoyó ambas manos sobre la mesa.
—No estás en peligro.
—Eso tampoco responde nada.
Silencio.
Otra vez.
Pero esta vez no era tenso.
Era frustrante.
Renata negó con la cabeza y se levantó.
—Siempre haces eso.
—¿Eso qué?
—Responder sin responder.
Gael la observó unos segundos.
Parecía cansado.
Más de lo normal.
—Hay cosas complicadas ahora mismo.
—Pues empieza a explicarlas.
—Todavía no puedo.
Ella soltó una risa incrédula.
—Perfecto.
Tomó el vaso de agua y bebió un poco antes de seguir hablando.
—Entonces no esperes que confíe en ti.
Gael no respondió de inmediato.
Solo la miró.
Directamente.
—No espero eso.
Y por alguna razón…
esa respuesta fue peor.
Porque sonó sincera.
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Más tarde, Renata salió al jardín trasero intentando despejarse.
El lugar era enorme.
Había una piscina, plantas perfectamente cuidadas y una vista increíble de la ciudad.
Cualquiera pensaría que vivir ahí era un sueño.
Pero ella seguía sintiéndose atrapada.
Escuchó la puerta abrirse detrás de ella.
Gael.
—No sabía que estabas aquí.
Renata siguió mirando al frente.
—No sabía dónde más ir.
Él se quedó a unos pasos de distancia.
Sin acercarse demasiado.
—Voy a salir esta noche.
Ella soltó una pequeña risa.
—¿Y eso debo anotarlo o qué?
Gael ignoró el comentario.
—Volveré tarde.
Renata finalmente lo miró.
—¿Siempre desapareces así?
—A veces.
—Qué tranquilizador.
Una pequeña brisa movió el cabello de Renata.
El silencio entre ambos volvió.
Pero esta vez… no se sintió vacío.
Gael la observó unos segundos antes de hablar otra vez.
—No estás acostumbrada a esto.
—¿Y tú sí?
Él tardó un poco en responder.
—Demasiado.
Renata lo miró fijamente.
Y por primera vez…
pensó que tal vez Gael tampoco estaba tan cómodo con todo aquello como quería aparentar.
que pongas los nombres y después lo que dicen ejemplo.
Gael: maña irás conmigo a una cena- le dijo de forma sería mirándola a los ojos