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PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

PERDERLO TODO Sin Ti, GANARLO TODO Contigo.

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Mafia / Amor prohibido / Completas
Popularitas:301.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Un golpe familiar, una traición lleva a Maya Velini a la quiebra, literal casi a la calle. Pero un hombre más que peligroso le propone un trato. Un matrimonio, la Joven rica de apellido aristocrático lavaría la sangre de un mafioso salido de la nada. Dante Caruso

¿Quien gana? ¿Quien pierde?

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14 LARGA ESPERA

Maya suspiró y se dejó caer en una silla de plástico junto a la ventana. El sol de mediodía entraba a raudales, calentando el pequeño vestíbulo como un horno. No había aire acondicionado. El olor a cigarrillo y a café quemado flotaba en el ambiente.

Esperaron. Una hora. Sesenta minutos. Tres mil seiscientos segundos de incomodidad absoluta, de miradas que se cruzaban y se apartaban, de silencios incómodos y respiraciones contenidas.

Cuando el funcionario regresó por fin, con migas de pan en la corbata y una sonrisa de satisfacción mal disimulada, Maya sintió que iba a estallar. Firmó los papeles con una furia contenida, los arrojó sobre el mostrador y salió del edificio sin mirar atrás.

Dante la siguió con una calma que rozaba lo insultante.

—Mala costumbre —dijo, mientras encendía un cigarrillo apoyado en la puerta del Maserati—. Firmar con rabia. Luego los papeles no valen.

—No me hable —respondió Maya, con los dientes apretados.

—Es mi esposa. Tengo derecho a hablarle.

—¡No sea ridículo!

—Ridículo es casarse con un desconocido para salvar a su padre. Eso ya lo hicimos. Lo demás es trámite.

Maya quiso gritarle. Quiso decirle que era un insensible, un cretino, un monstruo frío y calculador que no entendía nada. Pero no dijo nada. Porque tenía razón. Todo aquello era un trámite. Un negocio. Nada más.

Alessandro salió del edificio con el rostro encendido por la indignación. Miró a Dante, miró a Maya, miró al cielo como pidiendo paciencia divina.

—Terminemos con esto —gruñó—. Cuanto antes lleguemos a la mansión, antes podré acostarme y fingir que esto fue una pesadilla.

*_*

El viaje a la mansión fue tenso.

Maya iba en el asiento delantero, junto a Dante, con la mirada fija en la carretera. Alessandro ocupaba el asiento trasero, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada. Nadie habló. El único sonido era el motor del Maserati, un ronroneo grave y constante que parecía marcar el ritmo de los latidos del corazón de Maya.

El portón de hierro forjado se abrió para recibirlos. Los cipreses centenarios flanqueaban el camino de adoquines como centinelas silenciosos. La mansión apareció al final, gris e imponente, con sus ventanales enormes y su torre redonda recortándose contra el cielo de la tarde.

—Es… grande —dijo Alessandro, y no estaba claro si era un cumplido o una queja.

—Es mi casa —respondió Dante, cortante.

Aparcaron frente a la entrada principal. El chofer, un hombre silencioso de nombre Marco, abrió las puertas. Maya bajó del coche con las piernas temblorosas. Miraba la mansión y sentía que no pertenecía allí. Que nunca pertenecería.

—No me gusta —refunfuñó, en voz baja, casi para sí misma.

Dante la oyó. Frunció el ceño.

—¿Perdón?

—Que no me gusta —repitió Maya, levantando la barbilla—. Es fría. Es vacía. Parece un museo, no un hogar. No sé cómo se puede vivir en un lugar así.

Dante no respondió. Solo frunció el ceño un poco más, un gesto mínimo que endureció sus rasgos y convirtió su rostro en una máscara de piedra. Dio media vuelta y caminó hacia la entrada sin esperarla.

—Elsa los acompañará a sus habitaciones —dijo por encima del hombro—. Cenen cuando quieran. Mañana hablaremos de los siguientes pasos.

La puerta principal se cerró detrás de él con un eco sordo.

Maya se quedó en el umbral, con el sol de la tarde calentándole la espalda, sintiéndose más perdida que nunca.

Alessandro se acercó a ella. Puso una mano en su hombro.

—¿Estás bien, hija?

Maya negó con la cabeza.

—No, papá. No estoy bien. Acabo de casarme con un hombre al que no amo, en una ceremonia patética, después de esperar una hora por un funcionario que estaba almorzando. Mi vestido de novia fue este —señaló su ropa, unos pantalones negros y una blusa blanca arrugada—. No hubo flores. No hubo música. No hubo familia. Solo un juez aburrido y dos testigos que parecían salidos de una película de gánsteres. He perdido, papá. He perdido lo poco que me quedaba.

Alessandro la abrazó con fuerza.

—No has perdido, hija. Has sobrevivido. Eso no es perder. Eso es ganar, aunque no lo parezca.

Maya apoyó la cabeza en el hombro de su padre y cerró los ojos.

*_*

Dentro de la mansión, en la biblioteca de paredes forradas de cuero, Dante Carusso estaba de pie frente a la ventana, con un vaso de whisky en la mano y la mirada perdida en el horizonte.

Había ganado.

Había conseguido lo que quería: una esposa de sangre azul, un apellido impecable, las puertas de la alta sociedad abiertas de par en par.

Pero algo le molestaba. Algo no encajaba.

El beso.

Ese maldito beso de un segundo, frío y protocolario, le había hecho algo. Sentir algo. Un cosquilleo en los labios, un temblor en las manos, un latido irregular en el pecho que no recordaba haber experimentado nunca.

Dante Carusso había matado a hombres. Había incendiado almacenes. Había mirado a la muerte a los ojos más veces de las que podía contar. Pero nunca, nunca, un simple beso lo había dejado tan descolocado.

Bebió un trago largo de whisky. El alcohol le quemó la garganta y le asentó el estómago.

—Es solo un contrato —se dijo en voz alta, para convencerse—. Nada más.

Pero mientras subía las escaleras hacia su habitación, pasó por delante de la puerta de Maya. La oyó llorar. Un llanto contenido, silencioso, el llanto de alguien que no quiere que la oigan.

Y Dante Carusso, el mafioso sin corazón, se detuvo un momento. Apoyó la frente en la madera fría.

He ganado, pensó. Pero no sé qué. Y eso es lo que me asusta.

*_*

Elsa, el ama de llaves, apareció en el pasillo con un juego de toallas limpias en las manos. Vio a Dante con la frente apoyada en la puerta de Maya y alzó una ceja.

—¿Señor Carusso?

Dante se enderezó al instante. Su rostro volvió a ser la máscara impenetrable de siempre.

—Nada, Elsa. Asegúrese de que la señora tenga todo lo que necesite.

—Sí, señor.

Dante se alejó por el pasillo sin mirar atrás. Pero antes de desaparecer por la esquina, detuvo el paso un segundo.

—Elsa.

—¿Sí?

—Las flores. Ponga flores en su habitación. Las que sean. Pero que sean bonitas.

Elsa sonrió. Fue una sonrisa pequeña, casi imperceptible, pero genuina.

—Sí, señor Carusso.

Dante desapareció en la penumbra del pasillo, dejando tras de sí el eco de sus pasos y la certeza de que aquel matrimonio de conveniencia no iba a ser tan sencillo como había planeado.

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Fly🦋
Será que Dante ai está enamorado de ella pero ella es una niña caprichosa ya como volvió a vivir bien se le sale lo riquilla pero bien que se aguantaba en donde vivía
Francisquitag
Excelente
Lennys Ariannys
excelente recomendado
Kelvis Rondon
Excelente
Kelvis Rondon
Me gustó mucho
La descargué y la lei en el tiempo que duró el tiempo sin luz
Gracias
Joanny Millán
❤️💯👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻💖❤️‍🔥🎉
Cliente anónimo
Muy buena historia, me gustó como pudiste hacer una narrativa muy buena: menos que si lo ve lo ve los comentarios que te hice, pero definitivamente me encantó el tipo de mafioso en común en la protección y todo lo que hizo desde que la conoció no fue una historia de Estocolmo, a contrario te felicito. Sigue por esta línea. Esta línea es buena. La demás en la de agentes de espías está historia si la saben desarrollar son un éxito y yo te deseo éxito. Gracias por excelente historia.
Cliente anónimo
Sigo lo que estoy leyendo, maya está en la galería con una copa de vino y meciendo al bebé de tres meses y Dante entra con una bolsa de paños y ella le dice que se durmió y él le dice que lo estuvo caminando una hora y se había dormido en el carro no entiendo dónde estaba el bebé con ella o con Dante además no estuvo dando una hora como que lo estuvo andando si el bebé tiene tres meses estas son cosas que nosotros no les Torres no entendemos pequeño error
Cliente anónimo
Y por qué ahora le preocupa si los papás están vivos si ella fue la que le dijo a Dante que lo dejara atrás o ya se le olvidó que le dijo que Elsa lo iba a cuidar que ya nos protegía no hombre
Cliente anónimo
Si en Meta dice que no pudo cumplir la promesa durante 30 años y Dante tenía 14, cuando mató al señor y yo quiere decir que Dante tiene 44 años son muchos y ella apenas tiene 22 tal vez 23 creo que fue lo que leí al principio. es un viejo para ella, le dobla la edad 20 años tal vez y 14 34, pues obvio 20 30, pero aquí como que los números no se dieron porque la foto de Dante se nota que es su nombre joven y un papi chulo así que No Se, pero como que no pegan las edades
Stella Vega
No entiendo, si Renata estaba en la mansión, como hizo Mateo para llevársela?
Roxana 🇦🇷
linda
Omis Mendoza
no me explico por qué los padres ojalá tengan poder dinero para gastar en cosas inecesaria por qué no enseñan a sus hijos hacer humilde y aprender a horrar para tiempos difíciles 🙏🙏 felicidades escritora es una excelente reflexión
Marifer Riera
bien
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno lo único que no cuadro al final fue que bebió cuando estaba amamantando
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
no se me hace justo salió muy bien librada
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
esto no cuadra
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
malditas seguro la otra lea está pagando con el mismo dinero que le dieron para la supuesta enfermedad del padre ya vera 😡
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno si la tiene agendada entiendo pero podría estar escribiendo de números diferentes miren que ahí cada loco obsesivo en este caso loca obsesiva pero ustedes me entendieron
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