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Renacer Entre Mentiras

Renacer Entre Mentiras

Status: Terminada
Genre:CEO / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:327.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Un amor roto por mentiras renace entre el deseo y el rencor. Aura regresa con un secreto que lo cambia todo: un hijo. Mauricio nunca dejó de amarla, pero el engaño los separó. Entre pasiones, verdades ocultas y una rival obsesiva, el destino los enfrentará nuevamente.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: Lo que evitamos decir

El timbre volvió a soñar.

Camila ni siquiera dudó.

—Ya llegó —dijo con una sonrisa cómplice, mirando a Aura.

Aura soltó el aire, divertida… pero con un leve nerviosismo recorriéndole el pecho.

Camila abrió la puerta.

—¡Más te vale que sea algo bueno porque me hiciste salir corriendo! —la voz de Daniela llegó antes que ella.

Y entonces…

Entró.

Y el mundo pareció detenerse por segunda vez ese día.

—…No.

Silencio.

—No puede ser.

Aura sonrió, levantándose del sofá.

—Hola, Dani.

Daniela dejó caer su bolso sin importarle dónde.

—¡AURA!

El abrazo fue inmediato.

Fuerte.

Emocionado.

—¡Estás aquí! —exclamó, separándose apenas para mirarla—. ¡De verdad estás aquí!

—Estoy aquí… —repitió Aura, con una sonrisa que ya no podía ocultar.

—¡Pero cuándo llegaste! ¿Por qué no dijiste nada? ¡Te desapareces años y apareces así como si nada!

Camila se cruzó de brazos, divertida.

—Dramática.

—¡Cállate! —le respondió Daniela sin apartar la mirada de Aura—. Esto es importante.

Las tres rieron.

Se sentaron.

Y por un momento…

todo volvió a sentirse como antes.

—¿Y Richard? —preguntó Aura, mirando a Daniela con curiosidad.

Daniela sonrió de inmediato.

—Con Ricardo —respondió—. Si lo traía no íbamos a poder hablar de nada.

Camila asintió.

—Ese niño no viene con modo silencio.

—Para nada —añadió Daniela—. Está en una etapa donde quiere explorar todo… TODO.

Aura rió.

—Debe estar enorme.

—Y precioso —respondió Daniela con orgullo—. Luego lo conocerás.

las conversaciones terminaban llevándolas a lo que realmente importaba.

—Ricardo volvió a hablarme de matrimonio —dijo Daniela de pronto, apoyándose en el respaldo del sofá.

Camila alzó las cejas.

—¿Otra vez?

—Otra vez.

Aura la miró con atención.

—¿Y qué le dijiste?

Daniela suspiró.

—Lo mismo de siempre.

Camila negó con la cabeza.

—Ya sabemos que no crees en esas cosas… —dijo—. Pero deberías replanteártelo.

Daniela la miró.

—¿Por qué?

—Porque tienen una relación sólida desde hace cuatro años —continuó Camila—. Viven juntos, tienen un hijo…

—Y se aman —añadió Aura con suavidad.

Daniela bajó la mirada un segundo.

Pensativa.

—Lo sé…

—Entonces… —insistió Camila—. ¿Qué te detiene?

Silencio.

Daniela no respondió de inmediato.

Jugó con sus dedos.

—No lo sé… —murmuró—. Tal vez… miedo.

Aura la observó.

Entendiendo más de lo que decía.

Pero no presionó.

—Tómate tu tiempo —le dijo—. Pero no cierres la puerta sin pensarlo bien.

Daniela asintió.

Agradecida.

Pero entonces…

Sin aviso…

—Hoy vi a Mauricio —dijo Daniela.

Aura se tensó.

—No quiero hablar de él —respondió de inmediato, su tono firme.

Camila la miró.

—¿Ni siquiera te interesa saber qué fue de su vida?

Aura negó.

—No.

Silencio.

—Deja de cambiar el tema, Danielita —añadió, forzando una leve sonrisa—. Estábamos hablando de ti.

Daniela la observó unos segundos.

Como si quisiera decir algo más.

Pero no lo hizo.

Camila suspiró levemente.

Y decidió respetarlo.

Por ahora.

—Está bien… —murmuró.

El tema quedó ahí.

Suspendido.

Intacto.

Como una herida que nadie quería tocar.

Pero que seguía ahí.

Presente.

Porque aunque Aura dijera que no…

había algo que no podía negar.

Y era que…

su nombre aún tenía poder sobre ella.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

La noche caía sobre la casa de Mauricio.

Silenciosa.

Ordenada.

Impecable.

Como todo en su vida… al menos en apariencia.

El sonido del timbre rompió esa calma.

El ama de llaves abrió la puerta.

—Buenas noches, señorita Duarte.

Silvana entró sin esperar invitación, con pasos firmes y el mentón en alto.

—Mauricio está en su despacho, ¿verdad?

—Sí, señorita… —respondió la mujer con cautela—. Permítame—

Pero Silvana ya avanzaba por el pasillo.

—Gracias.

No necesitaba guía.

Conocía ese lugar demasiado bien.

Llegó a la puerta del despacho.

Y, como siempre…

No tocó.

La abrió de golpe.

—Mauricio.

Él estaba de pie junto al escritorio, revisando unos documentos. Levantó la mirada de inmediato, molesto por la interrupción.

—¿Qué quieres? —su voz fue seca—. ¿Por qué no tocas la puerta?

Silvana cerró tras de sí, como si nada.

—Solo vine a decirte que ya la propuesta está lista para lanzar la nueva cerveza.

Mauricio dejó los papeles sobre la mesa con un movimiento controlado.

—Debiste esperar a mañana.

Su mirada se endureció.

—Acabo de llegar de la oficina.

Silvana cruzó los brazos, intentando mantener la calma.

—Pensé que querrías saberlo cuanto antes.

—Pensaste mal.

—Lárgate —añadió sin rodeos—. Estoy ocupado.

El golpe fue directo.

Sin filtro.

Silvana sintió cómo algo le ardía por dentro.

Rabia.

Humillación.

—Claro… —respondió con una sonrisa que no le llegó a los ojos—. Como quieras.

Se giró con brusquedad y caminó hacia la puerta.

La abrió.

Y salió.

Sus pasos eran más rápidos ahora.

Más duros.

Más cargados.

El ama de llaves estaba en el pasillo… y no alcanzó a apartarse a tiempo.

Silvana pasó de largo.

Rozándola con el brazo con más fuerza de la necesaria.

—Cuidado —murmuró la mujer, sorprendida.

Silvana no respondió.

Ni se detuvo.

Salió de la casa hecha una furia.

Sus tacones resonaban como golpes secos contra el suelo.

Su respiración era agitada.

Su sonrisa…

había desaparecido.

—No siempre vas a tratarme así… —susurró entre dientes, deteniéndose un segundo antes de subir a su auto.

Sus ojos brillaron con algo oscuro.

Algo peligroso.

—No por mucho tiempo.

Y arrancó.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

La puerta se cerró.

El eco de los tacones de Silvana se desvaneció poco a poco, dejando la casa en silencio otra vez.

Mauricio no se movió de inmediato.

Seguía de pie, junto al escritorio.

Como si algo se hubiera quedado suspendido en el aire.

Exhaló lentamente, pasando una mano por su rostro.

Su mirada se desvió sin querer…

hacia el mismo punto del despacho.

Ese espacio frente al escritorio.

Y entonces…

El recuerdo llegó.

...****************...

Blackback...

Aura entró con unos documentos en la mano.

—Señor Luzuriaga, le traigo los—

No terminó la frase.

Su tacón se deslizó ligeramente sobre el piso.

Un segundo.

Solo uno.

Pero suficiente.

Su cuerpo perdió el equilibrio.

Y Mauricio reaccionó antes de pensar.

La sostuvo.

Sus manos firmes en su cintura.

Deteniendo la caída.

El tiempo se congeló.

Aura levantó la mirada.

Sorprendida.

Él la miró.

Demasiado cerca.

Demasiado… claro.

Sus ojos azules chocaron con los suyos.

Y en ese instante…

El aire se volvió denso.

Y algo… algo desconocido hasta entonces…

se encendió entre ellos.

Fue la primera vez.

La primera vez que no la vio como su asistente.

La primera vez que no quiso apartarse.

La primera vez que sintió…

eso.

Fin del blackback.

...****************...

Mauricio parpadeó.

El recuerdo se desvaneció… pero no del todo.

Nunca lo hacía.

Apretó la mandíbula.

Su mirada se endureció.

—Sal de mi cabeza… —murmuró.

Se giró bruscamente, como si pudiera escapar de eso.

De ella.

De lo que fue...

Pero no podía.

Porque incluso en el mismo lugar…

En el mismo despacho…

Ella seguía ahí.

No en cuerpo.

Pero sí en todo lo demás.

1
Cliente anónimo
Ojalá no lo perdone ! Y esta novela no sea como todas que siempre terminan con el man que las humilla y luego zas no pasó nada y vuelven felices !!!
Yulianni Casanova
tu novela me encantó felicidades autora
Helizahira Cohen
Muy buena, al principio estaba desesperada por que Mauricio estaba muy necio aunque fue una trama bien llevada no comente porque la lei y no paraba, sufri, llore y rei excelente amistad, excelente familias, ah y los padres de Mauricio se llaman igual que los míos Hector y Helena, me encantó, escribes muy bien son un poco largas pero llevas el hilo, voy por otra
JZulay
eso esperamos !!!!.../Smug/
JZulay
perra !!!!...
sigues con la mentira /Left Bah!/
JZulay
Mientras que Aura es muy light 🤦Le metieron los pelos p' dentro ... y luego de 6 años es que se da cuenta 🤷🏼....
En qué mundo vives mujer !!! /Smug/
JZulay
empiezo a creer Mauro, que en esta historia, tú eres verdaderamente la víctima , pero has sabido mantenerte y encarar . No te haz dejado engatusar por Silvana. /Slight/
JZulay
eres muy crédula Aura ...🤔
cómo caíste en su trampa 🤦🏼
JZulay
al parecer la Silvana , tampoco sabe eso /Slight/....
favor para tí...
JZulay
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/....parecen que hasta sordos 🤭
JZulay
ahh ...no te has divorciado..🤔... ?
eso quiere decir que la sigues esperando /Slight/
JZulay
bueno ...
qué fue lo que pasó ??? 🤷🏼
JZulay
curiosa manera de empezar /Slight/ de atrás hacia adelante ...... veremos dijo el ciego 😜
Dalia Brito
Buenísimo roda la novela
Elena Garcia
Gracias. 🌹 Hermosa historia. Felicidades y Éxitos,
Yajaira: ☺️☺️☺️☺️☺️🫂🫂🫂🫂🫂
total 1 replies
Elena Garcia
Qué mucho he llorado con estos capítulos. Los he vivido.
Elena Garcia
He llorado más que Aura. Qué fuerte! Seguimos, Mauricio, va a responder.
Elena Garcia
Ufff...capítulo fuerte.
Elena Garcia
Silvana, con su desfachatez le dijo que lo que hizo fue una bromita y todavía está dudando.
Elena Garcia
Qué fallo, tanto que él la humillado.
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