Cuando la curiosidad te quita tu primera vida.. significa ¿que deberías cambiar? Vesta no lo cree.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Nuevo despertar
La tarde había comenzado como cualquier otra.
Bueno... cualquier otra para alguien que consideraba que enterarse de la vida ajena era prácticamente un pasatiempo olímpico.
Ella estaba sentada junto a la ventana abierta de su departamento, con una taza de té ya fría entre las manos y una expresión de absoluta concentración.
—No, no, no... —murmuró inclinándose un poco más—. Si esa cartera es nueva, entonces la señora del tercer piso tenía razón. ¡El desgraciado sí tenía a otra!
Le brillaban los ojos.
No porque disfrutara del sufrimiento ajeno.
Muy por el contrario.
Ella era la primera en llevar sopa cuando alguien enfermaba, en cuidar mascotas ajenas durante emergencias o en organizar colectas para vecinos con problemas económicos. Era alegre, carismática y tan amable que todos terminaban apreciándola.
Simplemente...
Le encantaban los chismes.
Le fascinaban los comentarios del barrio.
Las historias pequeñas.
Los dramas exagerados.
Los secretos descubiertos.
Los romances inesperados.
Era como seguir una telenovela en tiempo real.
[Y además era gratis.]
—Ay, pero mírala... —susurró con emoción—. La señora lo descubrió. ¡Lo descubrió de verdad!
En la casa de enfrente, la esposa había abierto la puerta de golpe.
El marido intentaba explicarse.
La mujer lloraba.
La supuesta amante parecía querer desaparecer.
Ella apoyó ambas manos sobre el vidrio.
—No puede ser... esto está mejor que los capítulos finales.
—¡Explícate! —gritaba la vecina.
—¡No es lo que parece!
[Es exactamente lo que parece.]
—¡Cállate!
[Señora, respire profundo. Respire. Todo se puede solucionar con un divorcio bien organizado.]
Entonces vio algo extraño.
La vecina desapareció por un segundo dentro de la casa.
Y regresó.
Con un arma.
El mundo pareció detenerse.
—¿Eh...? —parpadeó.
Su sonrisa desapareció.
—No... no, no, no...
El marido retrocedió.
La amante comenzó a gritar.
La vecina temblaba de rabia.
—¡Te di toda mi vida!
—¡Espera! ¡Hablemos!
—¡No me toques!
El primer disparo resonó como un trueno.
Después otro.
Y otro más.
Los gritos llenaron la calle.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Ella apenas alcanzó a levantarse de la silla.
—¡¿Qué está haciendo esa señora?!
Intentó apartarse de la ventana.
Intentó reaccionar.
Intentó comprender.
Pero una de las balas atravesó el vidrio.
El impacto en su pecho fue brusco.
Seco.
Inesperado.
Sus ojos se abrieron.
Miró hacia abajo.
Había sangre.
Mucha sangre.
—Ah...
No sintió un dolor insoportable.
No hubo agonía.
Sólo sorpresa.
Una enorme e incomprensible sorpresa.
Cayó hacia atrás.
La taza se rompió contra el suelo.
Escuchó voces lejanas.
Pasos.
Gente gritando.
Alguien llorando.
[¿En serio...?]
Su cuerpo se volvió pesado.
[...¿Así termina?]
Pensó en todas las novelas que había dejado a medias.
En los chismes del barrio.
En la señora del almacén que aún le debía una explicación sobre aquel supuesto romance con el carnicero.
Y luego pensó algo mucho más importante.
[Qué injusticia.]
[¡Yo ni siquiera estaba involucrada!]
El sonido comenzó a desaparecer.
La luz también.
Y finalmente sólo quedó aquello que más detestaba.
Silencio.
Oscuridad.
Vacío.
El silencio que siempre había odiado.
Porque ella amaba las risas.
Las conversaciones.
El bullicio.
Las personas.
El sonido de la vida.
Y de pronto...
Nada.
...
......
............
Su conciencia regresó lentamente.
Primero sintió suavidad bajo su cuerpo.
Luego un aroma delicado.
Lavanda.
Madera antigua.
Perfume floral.
Después abrió los ojos.
Un techo enorme apareció sobre ella.
Tallado con intrincados detalles dorados.
Cortinas pesadas color marfil rodeaban una cama inmensa.
La luz del sol atravesaba las ventanas altas, iluminando una habitación tan elegante que parecía salida de una película histórica.
Parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
—¿Eh?
Se incorporó despacio.
Algo rozó su pecho.
Bajó la mirada.
Cabello.
Largo.
Rubio claro.
Liso como seda.
Sus manos temblaron.
Tomó un mechón entre los dedos.
Lo observó.
Volvió a observarlo.
Y entonces gritó.
—¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!
Se levantó de un salto.
Corrió descalza por la habitación.
Tropezó con una alfombra.
Se sujetó de una silla.
Y finalmente llegó frente a un enorme espejo de cuerpo completo.
Lo que vio hizo que su respiración se detuviera.
Una mujer desconocida la observaba desde el reflejo.
Hermosa.
Delgada.
De piel blanca, casi pálida.
Ojos verdes brillantes.
Rostro delicado.
Cabello rubio cayendo como una cascada hasta más abajo de la cintura.
Lentamente levantó una mano.
La mujer del espejo hizo lo mismo.
Se tocó la mejilla.
El reflejo la imitó.
Abrió mucho los ojos.
—...No.
Se pellizcó.
—¡Ay!
Retrocedió.
Volvió a acercarse.
Se tomó el rostro con ambas manos.
—No, no, no...
Tocó su nariz.
Sus labios.
Su cabello.
Giró de un lado a otro.
Observó el perfil.
La cintura.
Las manos finas.
Las pestañas largas.
Y después de varios segundos de absoluto silencio...
Sus ojos comenzaron a brillar.
—...¿Estoy...?
Tragó saliva.
Luego sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Después una más grande.
Y otra más enorme.
Hasta que explotó.
—¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHH!! ¡¡SOY HERMOSA!!
Corrió alrededor de la habitación.
—¡¡ESTOY VIVA!!
Se miró otra vez en el espejo.
—¡¡Y ESTOY PRECIOSA!!
Tomó un mechón de cabello y lo acarició con adoración.
—¡¿SON MIS OJOS VERDES?!
Se acercó tanto al espejo que casi pegó la nariz al cristal.
—¡¿Y ESTE CABELLO?! ¡¿ESTA CARA?! ¡¿ESTAS PESTAÑAS?!
Se apartó dramáticamente llevándose una mano al pecho.
—¡Dios mío!
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¡Morí por culpa de un chisme... y reencarné siendo una belleza de época!
Se secó las lágrimas.
Pero eran lágrimas de felicidad.
Porque, después de todo...
No había oscuridad eterna.
No había silencio infinito.
Había despertado nuevamente.
En un mundo desconocido.
En un cuerpo que no era el suyo.
Dentro de una habitación digna de una noble.
Y con una nueva vida por delante.
Sus labios se curvaron lentamente.
Mientras una emoción incontenible llenaba su pecho.
[Puede que no entienda qué está pasando.]
[Puede que haya muerto de la forma más absurda posible.]
[Pero si esto es una reencarnación...]
Miró su reflejo con una sonrisa radiante.
[Pienso averiguar absolutamente todo.]
[Pienso disfrutar esta segunda vida.]
Y sus ojos brillaron con entusiasmo.
[Pero antes de cualquier cosa...]
Se acomodó el cabello detrás de la oreja y contempló maravillada su hermoso rostro.
[Definitivamente necesito descubrir quién demonios era esta mujer.]