NovelToon NovelToon
La Esclava Del Conquistador

La Esclava Del Conquistador

Status: En proceso
Genre:Romance / Mujer poderosa / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

La esclava del conquistador

Khadir, el conquistador más temido del continente, jamás ha perdido una guerra. Reyes se arrodillan ante él, imperios caen bajo su espada y todo aquello que desea termina perteneciéndole. Hasta que encuentra a Mila.

Capturada tras la caída de su reino, Mila es entregada como esclava al hombre que destruyó todo lo que amaba. Khadir espera quebrar su voluntad como ha hecho con miles de enemigos, pero descubre que ella es distinta. Ni las cadenas, ni las amenazas, ni el poder absoluto consiguen doblegarla.

Lo que comienza como una lucha entre amo y esclava se convierte en una peligrosa batalla de voluntades, donde cada victoria tiene un precio y cada derrota deja cicatrices imborrables.

En un mundo gobernado por la guerra, la conquista y la ambición, solo uno podrá imponerse... porque el mayor imperio jamás será una ciudad, sino el corazón del enemigo.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una Buena Mascota

A partir de ese día, la vida de Mila no se rompió.

Se transformó.

No de golpe. No en un solo momento, ni en una fractura clara que pudiera señalar con el dedo. Solo hubo presión. Lenta. Constante. Algo que se asentaba más profundo con cada respiración, hasta volverse imposible de ignorar. La habían visto. Y eso era suficiente.

El guerrero de cabellera dorada no volvió a aparecer. No a la vista. No en persona. Pero su ausencia no lo borró: lo definió. Ella lo sentía en la forma en que los guardias la miraban: no deseo, sino precaución, una distancia medida. Algunos la evitaban por completo; otros se quedaban observándola demasiado tiempo, como si esperaran que algo ocurriera solo por su presencia. Las órdenes se daban con más cuidado a su alrededor; las voces bajaban sin motivo aparente. Nadie se lo explicaba. No hacía falta.

Lo sintió también en las otras mujeres: se apartaban sin que nadie se lo ordenara, dejando un espacio vacío a su alrededor como si su cercanía encerrara un riesgo. Incluso al dormir, se giraban inconscientemente dándole la espalda, ensanchando la distancia palmo a palmo. El silencio cambiaba cuando ella se movía: se tensaba, esperaba, como si el mundo mismo estuviera escuchando qué haría después.

La caravana avanzaba. Lenta. Implacable. Una fila de hierro y cuerpos arrastrándose sin descanso. Las cadenas marcaban el ritmo: raspar, arrastrar, chocar. El tiempo se redujo a sonido. Ya no eran personas: eran movimiento. A veces el viento traía ecos lejanos: acero contra acero, gritos breves y cortados. Después… nada. Siempre nada. Y más tarde, se sumaban otros: mujeres con ceniza aún pegada al cabello, niños silenciosos de una forma que ningún niño debería ser, hombres con la mirada vacía. Todos se integraban en la misma fila, con el mismo destino. Nadie preguntaba ya a dónde iban. Esa pregunta había muerto.

De noche, la oscuridad se cerraba sobre ellos. Siempre alguien se quebraba: llantos suaves, respiraciones entrecortadas, nombres susurrados al aire frío como si pudieran recuperarlos. Mila no se tapaba los oídos. Escuchaba. Contaba. Observaba quién cedía primero, quién aguantaba, quién se adaptaba. Porque la supervivencia no era azar: seguía patrones. Y los patrones podían usarse. Debajo de todo, una verdad permanecía: nadie sabía dónde terminaba esto. Y no saber era peor que el miedo.

La mañana llegó sin aviso. El carro se detuvo en seco. Los cuerpos chocaron. Las cadenas se tensaron. —¡Salgan! —La luz rasgó la lona al retirarla de golpe. Bajaron rígidos, inestables. Mila levantó la vista: un valle amplio, seco, de piedra y polvo. —Caminad —ordenó una voz, y la palabra cayó como un golpe. El calor llegó de inmediato, pesado e implacable. Cada paso resbalaba sobre la piedra suelta. El polvo llenaba garganta y pulmones. Paso. Respiración. Paso. Entonces lo vio.

Estaba de pie entre los soldados. Quieto. Contenido. El peligro retenido, no liberado. Ella apartó la mirada… demasiado tarde. Él se giró. Sus ojos se encontraron. La distancia desapareció. No física: algo más inmediato, más controlado. Su mirada la sostuvo. Y entonces sonrió. Lento. Sabedor. Posesión sin moverse. El pulso de Mila se disparó. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Bajó la vista. Siguió caminando. Se hizo pequeña, invisible. No importaba. Él ya había visto.

Esa noche vinieron por ella. Sin aviso. Manos fuertes, inquebrantables. Ella reaccionó instintivamente: se retorció, golpeó, luchó. Nada se movió. La arrastraron lejos del fuego, lejos de los demás, hacia la sombra, hacia una tienda. El suelo la golpeó primero, y el aire se le escapó. Al incorporarse, lo vio. Esperándola.

—Hola, hermosa. —Su voz no subió de tono. No necesitaba. Se asentó, firme y controlada. Dio un paso, le alzó la barbilla con un dedo, la obligó a mirarlo. Su cuerpo se tensó: no rendición, contención. —¿Qué pasó? —murmuró, pasando el pulgar por su mandíbula—. ¿El camino te arrebató ese fuego que llevabas? —Su garganta se cerró. —No. —Un destello de interés. —¿No? —Se le quedó todo lo demás. El fuego se quedó. —La voz le tembló, pero se sostuvo.

El silencio se alargó: no vacío, evaluador. Entonces él soltó su barbilla. —Levántate. —Ella no se movió de inmediato. Los dedos se clavaron en la tierra. —He dicho… levántate. —Se alzó despacio, cada movimiento deliberado. Las piernas le temblaban, pero no fallaron. La tienda estaba llena de armas. Acero al alcance. Opciones. Riesgo. Su mirada se desvió, apenas un instante, hacia una daga. Él lo vio. Por supuesto que lo vio.

—Vamos —dijo, dando un paso atrás y abriendo espacio—. Tómala. —Una pausa. —Mátame. —El aire se tensó. Esperando. Mila no se movió. Su pulso se calmó, no por calma, sino por control. Esto no era permiso. Era una prueba. Bajó la mirada. No sumisión: elección. —Bien. —Volvió a acercarse. —Mi mascota está aprendiendo.

La palabra quemó. Apretó las manos a los costados, clavándose las uñas en la piel. Él le limpió una lágrima de la mejilla, con un toque ligero, casi suave. Peor que la violencia. —No me mires así —dijo en voz baja—. Estás viva. Eso ya te hace valiosa. —El espacio entre ellos cambió. No caos, no imprevisibilidad: control total.

Despertó a la mañana siguiente en la misma tienda. Cuero, humo, quietud. Él ya estaba ahí, observándola. —Por fin. —Ella se apartó instintivamente, envolviéndose en las pieles. Él soltó una risa baja, indiferente. —Eres más interesante cuando tienes miedo. —Se vistió sin mirarla, como si ella no importara, como si ya le perteneciera. —¿Terminaste? —preguntó sin girarse. Ella se quedó inmóvil. —Yo no… ——Cuidado —la interrumpió, mirándola por encima del hombro, frío—. La curiosidad mata aquí. Casi tan rápido como el orgullo.

Se dirigió a la salida, se detuvo, y la luz lo enmarcó. —Quédate. —Sin énfasis, sin necesidad de amenaza. —No salgas. No huyas. Las mascotas desobedientes no duran mucho. —Señaló la mesa. —Come. —Y se fue.

El silencio llenó el lugar, pesado e inmóvil. Afuera el campamento vivía. Adentro… nada se movía. Mila no se movió. No pensó. Porque nombrar lo que estaba naciendo en su interior lo haría real. Y no estaba lista para eso. Todavía no. Miró sus manos: quietas, firmes. Sin temblor. Eso no era normal. Más que miedo, más que agotamiento, algo más la había tomado. No algo blando, ni frágil. Algo más frío. Más afilado. Algo que no se rompe bajo presión… sino que se adapta a ella. Alargó la mano hacia el pan. Sus dedos no dudaron. Y en algún lugar más allá de la tienda, las cadenas volvieron a sonar.

1
BERNARDINA PASTELIN
desgraciado viejo😡😡😡
EspirituCreativo: Tranquila lectora... Y si es un viejo calculador
total 1 replies
BERNARDINA PASTELIN
🤔🤔🤔🤔🤔 menciona que viene del futuro
EspirituCreativo: Si lectora viene del futuro, vivió un tiempo como princesa del reino y se adapto pero no perdió su ímpetu
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play