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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos
Popularitas:32.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22 El lazo de sangre

El sol se filtraba a través de las cortinas de la suite, dibujando patrones dorados en el suelo de mármol. Violeta estaba sentada en el sofá, con una taza de café en la mano y su tableta en el regazo, revisando los correos electrónicos que se habían acumulado durante la noche. Había dormido mal, como siempre desde que llegó a la ciudad. Su mente no podía desconectarse, siempre alerta, siempre esperando el próximo movimiento de Abad.

Salvatore seguía durmiendo en su habitación, envuelto en sus sábanas azules como un pequeño capullo. Violeta había revisado su habitación tres veces durante la noche, asegurándose de que estuviera a salvo. Y ahora, mientras el café caliente le quemaba la garganta, se preguntaba cuánto tiempo más podría mantenerlo protegido.

El teléfono de la suite sonó, interrumpiendo sus pensamientos.

—¿Señora Lombardi? —la voz de la recepcionista sonaba emocionada, casi nerviosa—. Tengo aquí a la señorita Sahina Vázquez. Dice que necesita hablar con usted. ¿La hago pasar?

Violeta cerró los ojos y dio un largo suspiro. Sahina. La mujer que había sido el centro de su tormento durante años, la que ahora sabía que era su cuñada. La que, irónicamente, había sido cómplice de Abad para llevarse a Salvatore.

—Dígale que pase —respondió, con voz resignada—. Pero que sepa que no tengo mucho tiempo.

—Sí, señora.

Violeta se puso de pie y alisó su vestido. No se había molestado en arreglarse; llevaba un conjunto casual de pantalón blanco y blusa de seda color crema. Quería que Sahina viera que no estaba en su territorio, que no estaba en una posición de poder. Que solo era una madre, como ella.

Cuando la puerta se abrió, Sahina entró con paso inseguro. Llevaba un vestido floral sencillo y el cabello recogido en una coleta baja, muy diferente de la imagen glamorosa que solía proyectar. A su lado, un niño de la misma edad que Salvatore la miraba con curiosidad.

Alejandro Mansur era la viva imagen de la familia Mansur. Tenía el cabello oscuro y lacio, los ojos grises como los de su padre (el padre de Abad, como Violeta había descubierto), y esa forma de mirar que parecía ver a través de las personas. Vestía una camiseta de dinosaurios y pantalones cortos, y en su mano derecha sostenía un pequeño tiranosaurio de juguete.

—Hola, Violeta —dijo Sahina, con voz suave—. Perdona que te visite sin avisar, pero sabía que no aceptarías una reunión si te la pedía con antelación.

—Has estado en contacto con Abad —dijo Violeta, sin rodeos—. Me ayudaste a llevarte a mi hijo.

Sahina bajó la mirada, culpable. —Lo sé. Y lo siento. Pero... Abad me pidió que lo ayudara. Dijo que solo quería conocer a su hijo. Que no quería hacerte daño.

—¿Y le creíste?

—Sí. Porque lo he visto sufrir. Durante cinco años, Violeta, lo he visto destrozarse. Y sé que cometió errores, pero también sé que te ama. Que siempre te ha amado.

Violeta iba a responder, pero en ese momento, una voz pequeña interrumpió la conversación.

—Hola, tía.

Violeta se volvió y vio a Alejandro, que la miraba con una mezcla de curiosidad y timidez. El niño dio un paso adelante y extendió la mano, como un pequeño caballero.

—Soy Alejandro —dijo, con su voz clara—. Pero puedes llamarme Ale. ¿Dónde está mi primo?

Violeta se quedó sin palabras. Era la primera vez que veía a su sobrino, y el parecido con la familia Mansur era innegable. Pero lo que realmente la desarmó fue la naturalidad con la que la llamaba "tía", como si siempre hubiera estado allí.

En ese momento, la puerta de la habitación infantil se abrió y Salvatore apareció, con el cabello revuelto, los ojos entrecerrados y su pijama de dinosaurios.

—Mami, ¿quién está...? —se detuvo al ver a Alejandro—. ¿Quién eres?

Alejandro se acercó a él como un torbellino, con los ojos brillantes de emoción.

—¡Hola, primo! —exclamó, mostrando su tiranosaurio de juguete—. Yo también tengo una pijama así. ¡Me encantan los dinosaurios!

Salvatore parpadeó, aún medio dormido. —¿En serio?

—¡Sí! —Alejandro asintió con entusiasmo—. Soy Alejandro, pero dime Ale. ¡Soy tu primo!

Salvatore lo miró, y por un momento, la seriedad que tanto caracterizaba a su madre se reflejó en su rostro. Pero luego, una sonrisa se dibujó en sus labios, y corrió hacia su habitación.

—¡Espérame! —gritó, y volvió con su avión de juguete en la mano—. Mira, tengo un avión. ¿Te gustan los aviones?

—Sí, pero los dinosaurios son mejores —respondió Alejandro, con la lógica implacable de los niños—. ¿Quieres ver mi colección?

—¿Tienes una colección?

—¡Claro! Mi papá me compró un montón. Y también tengo un libro que me enseña los nombres de todos.

Salvatore se volvió hacia su madre, con una mezcla de emoción y timidez. —Mami, ¿puedo?

Violeta sintió que el corazón se le derretía. Había soñado con este momento sin saberlo: ver a su hijo feliz, con un amigo, con un familiar. Y aunque sabía que esto era una estrategia de Abad, no podía negarle esa alegría a Salvatore.

—Claro, mi amor —dijo, con la voz entrecortada—. Pueden jugar un rato.

Los dos niños entraron en la habitación de Salvatore, y el sonido de sus risas llenó la suite. Era un sonido tan puro, tan inocente, que Violeta sintió que las lágrimas amenazaban con salir.

—Son hermosos, ¿verdad? —dijo Sahina, con la voz igualmente emocionada.

Violeta la miró, y por primera vez, no sintió odio. Solo una tristeza profunda.

—¿Por qué no me dijiste la verdad? —preguntó, y su voz era apenas un susurro—. ¿Por qué me dejaste sufrir todos esos meses?

Sahina se sentó en el sofá, como si el peso de la pregunta la doblara. —Porque se lo prometí a mi padre. Y porque Abad me pidió que guardara silencio. Decía que era mejor así. Que la prensa podría destruir todo lo que había construido.

—Pero yo era su esposa —dijo Violeta, con un nudo en la garganta—. Merecía saber la verdad.

—Lo sé. —Sahina alzó la mirada, y en sus ojos había una sinceridad que desarmaba—. Y me arrepiento de no habértelo dicho. Pero no sabía cómo. Y luego, cuando te fuiste, cuando todos pensaron que habías muerto... me sentí tan culpable. Tanto, que no pude dormir durante meses.

Violeta la observó en silencio. La mujer que había odiado, la que había sido el símbolo de su fracaso, era solo una víctima más de las circunstancias. Alguien que había sido atrapada en una mentira que no había creado.

—¿Por qué has venido hoy? —preguntó finalmente.

—Porque quiero ayudarte —respondió Sahina—. Abad está obsesionado, Violeta. No va a rendirse. Pero yo... yo puedo ser un puente entre ustedes. Puedo ayudarte a entenderlo. Y puedo ayudarlo a él a entenderte.

—No quiero que me entienda —dijo Violeta, con dureza—. Quiero que me deje en paz.

—Eso no va a pasar. —Sahina se levantó y caminó hacia la ventana—. Lo conozco. Es terco, orgulloso, y ahora que sabe que tiene un hijo, no va a dejarlo ir. —Se volvió—. Pero también ha cambiado. Lo he visto. La culpa lo ha transformado. Y aunque no lo creas, está dispuesto a hacer cualquier cosa para recuperarte. Para recuperar a su familia.

—No es su familia —respondió Violeta, con firmeza—. Es mi familia.

—Y también es suya. —Sahina dio un paso al frente, con suavidad—. No digo que lo perdones. No digo que vuelvas con él. Pero él te ama. Y Salvatore lo necesita. Todos los niños necesitan un padre.

1
Marianela
que pasó? la novela dio un giro y no tiene coherencia
mariela
Realmente Violeta tiene en parte razón porque la desconfianza y no decirle que Sahina era su hermana y cuando perdió el gemelo el no corrió cuando lo llamó porque estaba cuidando a su hermanita y le importaba un bledo Lila y la madre la dejo tirada en el hospital como si fuera una basura y tiene que perdonarlo porque sufrió 5 años no me jodas pero como vio a Salvatore y es su hijo ahora quiere recuperar a su familia que fácil hay Sahina que fácil es decir todos necesitan un padre y el otro que murió donde estaba su padre 🤔🤔 piensa.
Limaesfra🍾🥂🌟
Salvatore necesita a su padre
Maria Alejandra Gautto
Me parece solo a mi, o falta un capítulo??
Esther💞🥰
¿me perdí algún capítulo?¿cuando pasó eso? 🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
cuando fue eso🤔
Ana Elena Jiménez
así es todo niño anhela un papá
Betty Saavedra Alvarado
Es pura y santa verdad todos los niños quieren un padre el es su héroe
MARCE MIRANDA
la suegra la desprecia y en ese deaprecio esta la veedad a su hijo.. él lo hizo todo, abandonarla, dejarla y todo
MARCE MIRANDA
pudrete Abd en ru dinero y en esa chica que hace todo por tenerte,. hasta hacerte perder a tu hijo y a tu esposa
Azul sofia hardy
👏👏👏👏👏👏👏👏👏 excelente
bett Bio
con Adri esto no es normal, debemos entender y permitirle resolver , tal vez la premura o la aplicación
ella es excelente escritora
bett Bio
estimada Adri los capítulos al inicio están confusos de repiten párrafos
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
es bueno que Lila lo sepa 🥰
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
lo sabia, por la promesa al papá
Natalia Cm
No que era Matteo ?? ahora resulta que es Salvatore... congruencia
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
no es Salvatore😂🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
seguro no abordo ese vuelo
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
eso es correcto Lila
Nancy Garcia
🤭
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