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Después Del Divorcio

Después Del Divorcio

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / CEO / Romance
Popularitas:17.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Erica Catse

"Él fue mi primer amor y yo el suyo, estuvimos juntos en nuestros peores y mejores momentos, sin embargo ahora me estaba cambiando por alguien más joven."

Karla nunca estuvo preparada para descubrir la infidelidad del hombre que consideraba el amor de su vida, y mucho menos para ser echada a la calle tras una vida entera de entrega. Por si fuera poco, el desprecio de sus propios hijos —al no encajar en su ideal de madre— termina de destrozar su mundo. Con el corazón roto y la vida en ruinas, Karla se encuentra en un punto de no retorno: dejar que el dolor la consuma o reunir las fuerzas para sanar y reconstruirse desde cero.

NovelToon tiene autorización de Erica Catse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Tan fea

Tenía muchas cosas en mente, pero el pensamiento que más rondaba en mi cabeza eran mis hijos.

​¿Qué iba a pasar con ellos?

​Kian, aunque tenía 9 años, era un niño inteligente y podía darse cuenta de las cosas; sin embargo, mi pequeña Karina tenía solo 7 añitos y siempre se había considerado la princesa de papá. Tenía miedo de que ellos no quisieran venir conmigo.

​Con el corazón en una mano y un maremoto de emociones en la otra, caminé rumbo a la escuela de los niños, que estaba cerca; caminando me tomaría cerca de una media hora llegar, justo a la hora de la salida.

​Intenté parar un taxi, pero por más que esperé, ninguno pasó. Resignada, emprendí mi camino mientras pensaba en cómo hacer que toda esta situación no sonara tan trágica para los niños.

​Después de todo, su padre me había echado de la casa sin importarle nada, ni siquiera ellos. Para Armando era fácil decir que los niños lo iban a elegir a él. Sin embargo, ¿qué pasa si no lo hacían?, ¿qué pasa si ellos me elegían a mí?, ¿acaso los iba a mandar a la calle a ellos también?

​—Pero ni crea que esto se va a quedar así. Debo consultar con un abogado —murmuré para mí misma.

​Pronto llegué a la escuela de los niños. El sol, arriba en el cielo, se mantenía oculto por nubes oscuras, como si pudiera augurar una tormenta. Observé con sentimientos encontrados a los niños que iban de la mano de sus padres.

​—Buenas tardes —saludé al conserje con la intención de preguntar por mis hijos, ya que no los veía y ellos eran puntuales, siempre estaban esperando en la entrada por alguno de nosotros, por lo que el conserje los tenía identificados—: Soy la mamá de Karina y Kian, Karla. ¿Sabe por si acaso si ellos ya salieron?

​—Buenas tardes, señora Karla —me saludó con una sonrisa antes de colocar una expresión seria—. Me temo que ellos ya se fueron. Hace unos diez minutos llegó el señor Armando y se llevó a los niños.

​Me quedé congelada ante lo que dijo; incluso pensé en decirle que me repitiera sus palabras, mas no lo hice en cuanto vislumbré el carro de Armando a unas dos cuadras. Podía ver que dentro iba Karina junto con Kian. Sin pensarlo dos veces, corrí detrás de él.

​— ¡Espera! ¡Mis hijos! ¡No puedes llevarte a mis hijos! —gritaba desesperada.

​Sentía mis pulmones arder, mi respiración estaba agitada, incluso mis piernas parecían que iban a desfallecer en algún momento; sin embargo, nada de eso me importaba.

​— ¡Devuélveme a mis hijos! ¡Devuélvelos! —grité hasta que mis pasos fueron detenidos por el impacto de un auto.

​El estallido ocurrió en un segundo; sabía que fue por mi imprudencia, después de todo había estado corriendo detrás de un auto sin siquiera mirar el camino. Estaba agradecida de que el impacto no fuera tan grave; al analizar mi cuerpo, a lo mucho solo me saldrían algunos moretones. Mientras intentaba levantarme del suelo, la puerta del auto negro que acababa de colisionar conmigo se abrió.

​Lo primero que mis ojos vieron fueron unas botas de cuero algo pasadas de moda; luego le siguió un pantalón de cuero muy pegado a las piernas del sujeto, en el que incluso pude ver el contorno de su entrepierna. Rápidamente subí mi mirada hacia unos ojos oscuros como los de un cuervo.

​El hombre era guapo, pero muy intimidante.

​Me sentí intimidada.

​— Yo… lo siento, no vi el auto y crucé sin pensar, lamento si le causé daño —dije poniéndome de pie—. No tiene que preocuparse, sé que es mi culpa, por lo que no presentaré una queja…

​Mi voz se hizo cada vez más pequeña ante su mirada penetrante.

​¿Por qué no decía nada? ¿Acaso quería que lo compensara por el rayón en su auto?

​— No tengo dinero en este momento, yo… mejor me voy, tengo una urgencia.

​El hombre metió la mano en su bolsillo.

​¿No me digan que iba a sacar un arma? ¿Y si era un matón?

​Dios.

​Sin esperar a que el hombre, del que ni siquiera sabía su nombre, hablara, me eché a correr. Cuando miré hacia atrás para ver si me seguía, me di cuenta de que el hombre sostenía en su mano un pañuelo.

​¿Acaso me planeaba secuestrar?

​Me mordí el labio y luego seguí corriendo hacia mi casa en busca de mis hijos.

​Estaba desesperada; no sabía, pero presentía que Armando podría estar en este momento hablándoles mal de mí, llenando sus cabezas de mentiras tal como lo había hecho con los vecinos. No podía permitir que eso sucediera. Intenté buscar mi celular, pero recordé que lo dejé en el taller mecánico.

​Como sabía muy bien que no podía hacer esto sola, no ante alguien que era capaz de torcer la verdad a su conveniencia, fui directo hacia el lugar de mi trabajo.

​Mis piernas dolían, mi respiración se mostraba cada vez más errática, incluso mi corazón quemaba dentro de mi pecho. En este preciso momento, al caminar por las calles desoladas de mi barrio, viendo cada grieta y bache en mi camino, las envejecidas casas que ni habían cambiado aún con el paso del tiempo hicieron que me sintiera tan cansada.

​¿Por qué sus sentimientos habían cambiado?

​¿Por qué no podían permanecer como estas viejas casas inamovibles?

​¿Por qué?

​La respuesta la obtuve rápidamente cuando en un charco con agua opaca vi mi reflejo.

​— Tan fea —susurré al ver a la mujer de mirada agitada y rostro manchado que me devolvía la mirada.

​Mis ojos eran de un color avellana tan común como las piedras del camino; mi cabello era una maraña, se veía opaco y sin vida. Mi cara estaba quemada por el sol abrasador y, aunque aún no se me notaban las arrugas, delgadas líneas de expresión adornaban las esquinas de mis ojos, que me hacían ver agitada y melancólica. Aunque era delgada, ciertamente no era una supermodelo; después de todo, había dado a luz a dos niños, y parte de mi cadera y mi estómago tenían estrías que no resultaban nada agradables a la vista. Y aunque había visto a muchas mujeres amar sus cuerpos aún con estos defectos y realmente las admiraba, yo no podía ser igual a ellas aunque quisiera. La mirada de desaprobación de Armando cada vez que teníamos intimidad solo me hacía sentir miserable y culpable por no cuidar mi cuerpo. No podía hacerlo, incluso mis pechos, que ya no tenían la rigidez de mi juventud, me hacían sentir enferma.

​Cuando pensaba en sexo, lo único que se me venía a la mente era la imagen llena de desagrado de Armando al notar los defectos en mi cuerpo, por lo que evitaba tener relaciones con él.

​Quizás él tenía razón. Tal vez debí cuidar mejor mi apariencia, quizás…

1
ana luisa
Cuando actualiza autora
Eudy Brito
Muy es importante que vayas acompañada de ese papacito para que los defienda
Geovanny Berrio Marsiglia
Te digo algo mujer Cristal no es la culpable de lo que tus hijos están pasando, el culpable es el imbecil del hombre de quien te enamoraste es el quien te debía respeto fidelidad amor y protección tanto a ti como a sus hijos.
Geovanny Berrio Marsiglia
Bueno Karla a ver mujer tienes que compartir eso con nosotras 😛 😜♥️
Geovanny Berrio Marsiglia
Ajá y el billete de lotería que compraste anda a ver si no nos ganamos y a hora somos millonarias corre ve a ver
Geovanny Berrio Marsiglia
Viste solo fueron unos días para que ellos mismos se dieran cuenta quién era la bruja en realidad
Geovanny Berrio Marsiglia
Oh si la quieren a bueno se salvaron del castigo jejej 😜bien por ustedes
Geovanny Berrio Marsiglia
Demándalo mujer pero deja un ratito a los hijos con la bruja y la rata para que cuando empiecen a pasar trabajo ellos mismos volverán a ti. Que beban un poquitito de lo que bebiste tú para que aprendan a respetar.
Geovanny Berrio Marsiglia
Los hijos no la quieren son unos desagradecidos son niños pero no ignorantes para actuar así con su mamá
Que sufran con la bruja esa a ver si van a seguir pensando que es mejor que la mamá
Geovanny Berrio Marsiglia
Jum la gente siempre habla sin saber juzgan y opinan de lo que no saben así es este mundo solo viven de las apariencias. Ojalá y ella pueda salir a delante y renacer de la vida de porquería que tenía.
Geovanny Berrio Marsiglia
Mujer deja ya de actuar con el corazón ♥️
Actúa con sabiduría y cordura por favor
ana luisa
Es esta plataforma no respeta los comentarios yo era la primera y pusieron a quién de primera no puede ser y me por eso tengo que bloquear para yo ser la primera revista que no que no respeta los comentarios de nadie si me pongo de primera me baja
Tere Jimenez
muy hermosa novela ojalá y nos regalen el final
Tere Jimenez
muy buenos capitulos gracias
ana luisa
Me encantó el capítulo está bueno Karla muy inteligente qué piensa por qué no va a ir a la casa a visitarlo sino ella que no vaya sola que vaya con con Johan
ana luisa
Me encantó el capítulo buenísimo Johna la besó y ella siguió y se fueron para el cuarto y ya por fin hicieron el amor y le dijo que lo amaba
ana luisa
Me encantó el capítulo está buenísimo porque Karla le dio su merecido Armando Jhona no lo golpeó sino Karla
Kim Nava
exacto piensa ms Karla como vas a ir a meterte a casa de ese maldito sola con los niños y a todo esto no es el el que tiene que ir a verlos a su casa🤔
Erica Catse: Jajaja eso eso ❤️
total 3 replies
Kim Nava
por fin 😍
Rafaela Fernandez
Gracias Erica🌹!
Me alegro que estés bien!
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