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La Gordita en la Vida del CEO

La Gordita en la Vida del CEO

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Grandes Curvas / Romance de oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:726.1k
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Aurora Collins nunca agachó la cabeza ante nadie.
Gordita, hermosa, segura de sí misma y con una lengua lo bastante afilada como para cortar acero, pasó toda su vida escuchando que no estaba “dentro del estándar”. Pero eso nunca le impidió saberse maravillosa y dejar bien claro que nadie la pisa.

Después de perder su empleo en la antigua empresa de cosméticos, Aurora necesita desesperadamente un nuevo puesto. Cuando surge una entrevista en L’Oréal Company, la mayor potencia de belleza de Estados Unidos, asiste sin imaginar que su destino está a punto de chocar de frente con un hombre guapo, musculoso, multimillonario y el más arrogante, sin compasión por los demás.
Ella es fuego 🔥
Él es gasolina.
El mundo entero arderá cuando sus mundos colisionen.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

CUANDO EL CONTROL FALLA

JUEVES 8:30 de la mañana...

El día comienza extraño.

No extraño en el sentido caótico. Extraño en el silencio. En el cuidado excesivo. En la forma en que Ethan Cavallieri pasa a mi lado sin provocarme, sin levantar la voz, sin menospreciarme.

Y eso… eso me pone más tensa que cualquier grito.

Él llega temprano. Yo ya estoy en la mesa, organizando la agenda, cuando siento su presencia detrás de mí. No dice buenos días. No pasa de largo. Solo se detiene.

—¿Estás bien? —pregunta.

Levanto los ojos despacio.

—Sí.

Él asiente, como si creyera. Como si quisiera creer.

Entra en su despacho y cierra la puerta.

El día se arrastra. Reuniones, correos electrónicos, llamadas. Ningún comentario ácido. Ninguna humillación. Ninguna mirada de desprecio. Solo… atención.

Demasiada.

Cerca del final de la tarde, pide café. Cuando entro en su despacho, encuentro a Ethan con las mangas remangadas, inclinado sobre la mesa, analizando documentos.

—Necesito que revises estos números conmigo —dice.

Me acerco. Me quedo a su lado. Demasiado cerca.

Nuestros hombros casi se tocan.

El aire cambia.

—Aquí —apunto— hay una inconsistencia.

Él se inclina más, su brazo rozando levemente el mío. Un toque mínimo. Pero mi cuerpo reacciona como si fuera mucho más.

Él se da cuenta.

Yo me doy cuenta de que él se da cuenta.

—Estás diferente hoy —digo sin pensar.

Él levanta la mirada lentamente.

—¿Diferente cómo?

—Menos… cruel.

Un silencio pesado cae entre nosotros.

—¿Y eso es bueno o malo? —pregunta.

—Aterrador —respondo con honestidad.

Él suelta una risa baja, sin humor.

—Para mí también.

Cierro la carpeta.

—Señor Cavallieri, si no hay nada más…

—Sí que lo hay —me interrumpe.

Me giro.

—Ayer… —comienza, luego se detiene—. En el coche.

Mi corazón se acelera.

—Aquello no cambia nada —digo, firme—. Yo no mezclo el trabajo con…

—¿Siempre huyes cuando algo se sale de tu control? —pregunta.

Doy un paso atrás.

—Yo pongo límites.

Él se acerca.

—¿Y si te digo que no quiero sobrepasar ninguno?

Me río sin creerlo.

—Usted odia los límites.

—Odio perder el control —corrige—. Son cosas diferentes.

Mi cuerpo está en alerta máxima. Cada centímetro consciente de su proximidad. Del olor. Del calor.

—Entonces mantenga la distancia —digo.

Él se detiene a pocos centímetros.

—No puedo.

Mi corazón se dispara.

—Entonces váyase —susurro.

Él no se va.

Su mano se apoya en la mesa a mi lado, atrapándome entre su cuerpo y el mueble. No me toca. Todavía no.

—Me desarmas —dice en voz baja—. Y odio eso.

—Entonces despídame —desafío.

—No.

—Aléjeme.

—No.

—Olvídeme.

Él cierra los ojos por un segundo. Cuando los abre, no hay arrogancia. Solo tensión.

—No puedo.

El silencio es ensordecedor.

—Ethan… —digo su nombre por primera vez sin formalidad.

Eso rompe algo.

Él se inclina despacio. No invade. No toma. Espera.

Mis ojos encuentran los suyos.

Y yo elijo.

El beso comienza lento. Cálido. Profundo. No hay prisa. No hay brutalidad. Es reconocimiento. Es voluntad contenida por demasiado tiempo.

Mi mano se cierra en su camisa. La suya encuentra mi cintura. Firme. Presente.

Cuando nos alejamos, la respiración es pesada en ambos lados.

—Esto no es curiosidad —digo.

Él apoya la frente en la mía.

—Tampoco es amor —responde.

—Y nunca será amor, Ethan.

Él sonríe levemente.

—Quédate —pide, sin ordenar.

—Me quedo.

Nos alejamos. Pero nada vuelve a su lugar.

Y lo sabemos.

1
patricia mejias
hermosa tu novela, me encantaron los protagonistas mis felicitaciones 👏👏
Gloria Alvarez
todavía atrasamos, prohíben las escenas de sexo y ponen de manera explícita las de crueldad las que lastiman físicamente y mentalmente a las mujeres.😶
Gloria Alvarez
AUTORA TE PROHÍBO QUE AURORA SE DEJE,NI UN CM TIENE QUE CEDER,QUE SE ARRASTRE ÉL.HE DICHO!!
Roxana C Añez
Uyyyy, ya dijo!!! Mi sol!!! 🤭😎
Massiel Aguirre
Excelente Bendiciones
Angelo Jotty
no me parece justo yo tanto esperar de momento para que lo corten así no aguanta de verdad a esos de la aplicación son unos agua fiestas ya estaba preparando el agua fría para este capitulo🤣🤣🤣
Irma Salgado
estuvo super padre me gustó mucho leerla muchas felicidades por tan linda lectura saludos cordiales
Juana liliana Rosas
excelente
Marisol grez castro
me encantó... una mujer empoderada y un hombre dispuesto a cambiar por amor.
Aura Carolina Muñoz Vasquez
Ella no es mancita... Es de armas tomar.🤭🤭🤭
Panchis Saenz
Genial
Maria Luz Ibañez
.
Mirlana Marquez
después de tener mucho sexo, ahora el tipo la desecha " tanto nadar para morir en la orilla", 🤣🤣
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
Pero que mujer es libre teniendo un esposo, los celos siempre existen, en la pareja.
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
Las mentiras tienen patitas cortas.
Nancy De Castro
/Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile//Smile/
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
Que tipo de mujer es esa que se acuesta con el jefe y aquí no ha pasado nada, ahora el está derecho ella no se da su puesto.
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
No entiendo porque las escritoras las cenas de sexo no pueden ser explícita , si es un libro y no creo que menores de edad leen libros.
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
para mí los dos están perdidos.
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
para mí los dos están perdidos.
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