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El Karma del Marido Desleal

El Karma del Marido Desleal

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Completas
Popularitas:463.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Miss Ra

Sin dinero, sin familia y con el corazón destrozado, Valentina huyó a un pequeño pueblo donde nadie la conocía. Ahí, entre las manos ásperas de mujeres solidarias y el llanto de su hijo recién nacido, construyó desde cero lo que nadie creyó posible: un negocio propio, una nueva vida y un amor que jamás imaginó.

Mientras tanto, el karma no descansaba.

Todo lo que Sebastián le hizo se le devolvió con intereses: la traición de su amante, la caída de su imperio, la soledad más profunda. Y cuando por fin comprendió el peso de sus errores, ya era demasiado tarde para recuperar lo que destruyó.

Pero la vida guarda sorpresas para todos. Incluso para quienes no las merecen.

NovelToon tiene autorización de Miss Ra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Episodio 5

El olor punzante a antiséptico le perforó los sentidos a Valentina y la arrancó de una oscuridad espesa. Lo primero que percibió fue el frío del suero fluyendo por sus venas, y lo segundo, lo más importante, fue una presión suave sobre su vientre.

Valentina se sobresaltó y abrió los ojos de par en par. Un techo blanco y una lámpara de neón deslumbrante la recibieron.

—Mi hijo... —su voz salió ronca, casi inaudible.

—Tranquila, señora. Su bebé está a salvo. Usted solo tuvo contracciones falsas provocadas por estrés severo y agotamiento extremo.

Valentina giró la cabeza. A su lado estaba un hombre con camisa blanca y un estetoscopio colgándole del cuello. Tenía una mirada serena, profundamente distinta de las miradas afiladas y acusadoras que había recibido durante todo el día anterior.

—¿Doctor? —susurró Valentina.

—Soy Adrián. Yo la encontré en la estación —el hombre esbozó una leve sonrisa, tratando de transmitirle seguridad—. Su cuerpo está muy débil, señora. Su nivel de nutrición es pésimo. Si hubiéramos llegado un poco más tarde, estaríamos hablando de algo muy distinto ahora mismo.

Valentina cerró los ojos y dejó que las lágrimas de alivio rodaran por las esquinas de sus párpados. No conocía a ese hombre, pero en el momento en que su familia y su esposo la habían desechado, un desconocido le tendió la mano.

—Gracias, doctor... gracias —sollozó Valentina.

—Descanse por ahora. Cuando termine el suero, hablaremos de su recuperación.

A la mañana siguiente, aunque el cuerpo le pesaba como si se lo hubieran molido a golpes, Valentina se empeñó en salir del hospital. No podía quedarse más tiempo en la capital. Cada rincón de esa ciudad le recordaba la humillación de Sebastián y el rechazo de su madrastra. Sentía que la capital intentaba asfixiarla.

Después de pagar la cuenta del hospital con el efectivo que le quedaba en la cartera —haciendo una mueca al ver el saldo cada vez más escuálido—, Valentina retomó su plan original.

Se iría a Villa Esperanza, un pueblito al pie de la sierra donde su difunta abuela había vivido. Allá había una vieja casa de madera que le fue heredada.

Una casa que Sebastián siempre consideró basura y que no merecía ni una visita. Pero para Valentina, era la última trinchera en pie.

Valentina se sentó en un vagón de clase económica, sofocante y atestado. Ya no le importaba la bata de maternidad que aún conservaba una mancha tenue de lodo en la parte baja. Miró por la ventanilla cómo los edificios altos de la capital empezaban a desaparecer, reemplazados por extensiones de campos verdes y arboledas.

En las manos sostenía una libreta de ahorro personal que había ocultado de Sebastián todo este tiempo. El saldo era mínimo, apenas unos cuantos dólares, lo que le quedó de su sueldo antes de casarse.

Una cantidad que para Sebastián equivalía al precio de una botella de licor, pero para Valentina era el oxígeno para mantener vivo a su bebé.

—Vamos a estar bien, mi amor. Te lo prometo —murmuró mientras se acariciaba el vientre, que ahora se sentía más tranquilo.

En contraste brutal con el silencio y la angustia de Valentina, en un club nocturno exclusivo en el corazón de la capital, la música retumbaba contra las paredes forradas de terciopelo.

Sebastián estaba sentado en el área VIP, rodeado de amigos y con Clarissa colgada de su hombro. Sobre la mesa, botellas de licor caro alineadas con precisión. Las carcajadas estallaban cada vez que Sebastián contaba lo "fácil" que fue deshacerse de Valentina.

—¿Entonces de verdad la echaste esa misma noche, Seb? Estás loco, si está a punto de dar a luz —soltó uno de sus amigos, entre la admiración y el espanto.

Sebastián vació su vaso de whisky de un trago y dibujó una sonrisa arrogante.

—Las mujeres como Valentina solo necesitan una lección. Se creía que podía atarme con la excusa del hijo. Pensaba que yo no iba a darme cuenta de que era puro teatro para seguir disfrutando de mis comodidades.

—Pero no lloró, ¿verdad? —preguntó Clarissa mientras le acariciaba la mandíbula a Sebastián—. ¿Te acuerdas de esta mañana en la calle? Se paró ahí toda digna, como si fuera la mujer más santa del mundo.

—Dignidad porque cree que voy a ir corriendo detrás de ella —Sebastián se rio con fuerza, la voz ligeramente gangosa por el alcohol—. Seguramente ahora está llorando en la banqueta de alguna tienda o le fue a tocar la puerta a sus papás y la madrastra la mandó a volar. Conozco perfectamente cómo la trata esa señora. No tiene más opción que volver arrastrándose a pedirme perdón de rodillas.

—¿Y si vuelve?

Sebastián dejó caer el vaso sobre la mesa con un golpe seco.

—Si vuelve, me aseguro de que entre por la puerta de atrás. Tiene que entender cuál es su lugar ahora. La esposa oficial de esta casa es Clarissa.

Clarissa le plantó un beso en la mejilla con aire triunfal. Brindaron por la libertad de Sebastián, sin saber que en ese mismo instante, Valentina acababa de bajarse de un microbús rural en un pueblo remoto.

Valentina se detuvo frente a una cerca de madera carcomida y cubierta de enredaderas. Detrás se alzaba una vieja casa de madera sobre pilotes que lucía deplorable. Algunas tejas faltaban y una capa gruesa de polvo cubría las ventanas.

El viento frío de la sierra le sopló en la cara, obligándola a ajustarse la chamarra delgada. El lugar era profundamente silencioso: solo se oían los grillos y el murmullo de un arroyo a lo lejos. No había luces de neón, ni claxonazos, ni la risa burlona de Clarissa.

Valentina empujó la puerta del frente, que chirrió con estrépito. El olor a madera vieja y a recuerdos de infancia la envolvió. Entró y encendió un foco amarillento y tenue. En un rincón de la sala, descansaba una foto antigua de su abuela, sonriendo.

Valentina se desplomó sobre el piso de tablas frías. Estaba agotada, hambrienta y asustada. Pero por primera vez en cuarenta y ocho horas, sintió que podía respirar sin estar en guardia.

—Ya llegamos, mi amor —susurró.

De pronto, un celular viejo que usaba desde antes de casarse con Sebastián vibró. Un mensaje de un número desconocido.

"Señora Valentina, soy Adrián, el doctor de la estación. Su tarjeta de presentación se le cayó en la ambulancia anoche. Solo quería asegurarme de que haya llegado bien a su destino. Por favor cuídese, su bebé necesita a una mamá fuerte."

Valentina se quedó mirando la pantalla del celular un largo rato. Las lágrimas que había contenido se desbordaron por fin. No eran lágrimas de tristeza por Sebastián, sino lágrimas porque comprendió que en este mundo cruel, Dios aún le reservaba personas buenas.

Valentina apagó la luz y se acostó sobre un catre viejo con lo que encontró de cobija. Afuera, las estrellas empezaban a asomarse en el cielo limpio del pueblo.

Sebastián quizás estaba de fiesta, convencido de haber ganado la guerra. Pero en esa casa vieja y silenciosa, Valentina acababa de iniciar una revolución. La revolución de una madre que convertiría el dolor en una fuerza invencible.

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Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰QUE BUEN HOMBRE ES TU SUEGRO 🥰🥰🥰🥰🥰SEBASTIAN🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰DIEGO ES A TODA DAR ES UNA PERSONA NOBLE Y AGRADECIDA POR SEGUIR CON SEBASTIAN🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Rosario Hernandez Ortiz
😪😪😪😪ESO ES TENER EL ALMA NOBLE GRACIAS VALENTINA POR HABLAR Y ADRIAN POR LLEVARTE 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰NATALIA TIENES QUE CURAR EL CORAZON DE SEBASTIAN YA NO ME CAE TAN MAL YA🤣🤣🤣🤣SE BAJO DE SU NUBE DE ARROGANCIA🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sandra Moreno
Hermosa historia muchas gracias 🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏 escritura 🥰
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡😡ESTA ZORRA DE CLARISSA SE ESTA PENSANDO EN REGRESAR CON SEBASTIAN😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Rosario Hernandez Ortiz
🤣🤣🤣🤣NOOOOOOOO PUEDE SER QUE LA😡😡😡😡😡💩💩💩💩💩💩💩DE CLARISSA VEA A SEBASTIAN🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Rosario Hernandez Ortiz
🤣🤣🤣🤣NOOOOOOOO PUEDE SER QUE LA😡😡😡😡😡💩💩💩💩💩💩💩DE CLARISSA VEA A SEBASTIAN🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Corina Galantti
una maravilla de novela! me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡ESTE GUEY 😡😡😡😡😡NO ENTIEDE 😡😡😡😡QUE YA VALENTINA LO MANDO A LA FREGADA😡😡😡😡😡😡
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰🥰🥰GRACIAS AUTORA POR ESTE REGALO QUE NOS DIO A TODAS SUS ADICTAS A LA LECTURA🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Elena Rodriguez Welman
Me encantó la novela, historia de arrepentimiento desde el corazón y levantarse después de la caída. Excelente, felicitaciones escritora
Rosario Hernandez Ortiz
🙏🏿🙏🏿🙏🏿🙏🏿🙏🏿AUTORA PORFIS QUE ADRIAN SE QUEDE CON VALETINA Y SANTI 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡AUTORA COMI AGUACATE Y ME DUELE LA PANZA CON TANTO CORAJE DE ESTE😡😡😡😡😡😡PAR DE💩💩💩💩💩💩💩💩💩💩
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡CUCARACHO GACHO ESO ES LO QUE.ERES 😡😡😡😡POR GUEY😡😡😡😡😡😡😡😡
Rosario Hernandez Ortiz
/Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray//Pray/GRACIAS A DIOS VALENTINA SUBE COMO LA ESPUMA 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣Y SEBAS BAJA COMO UN TOBOGAN 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣GIGANTE🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Rosario Hernandez Ortiz
🤣🤣🤣🤣SI QUE SIENTA EL RIGOR 😡😡😡😡😡😡😡😡DE DIOS🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰🥰🥰SI QUE SUFRA 😡😡😡😡😡😡😡EL DESGRACIADO😡😡😡😡😡💩💩💩💩💩💩💩💩💩💩
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡RATAS DE 2 PATA LA MADRASTRA Y LA HERMANA💩💩💩💩💩💩😡😡😡DIOS LE PONGA EN SU CAMINO UN BUEN HOMBRE Y A ELLOS LOS HAGA PAGAR CON TODO POR😡😡😡😡😡😡😡😡HDSM😡😡😡😡😡😡😡
Rosario Hernandez Ortiz
🥰🥰🥰ERES GRANDE VALENTINA 🥰🥰🥰🥰Y TU SOLA VAS A SALIR ADELANTE 😡😡😡😡😡😡EL KARMA COMO DICEN NO SE QUEDA CON NADA PERO ES DIOS Y LE VA A MANDAR SU CASTIGO 😡😡😡😡😡AL ZORRO Y LA💩💩💩💩💩DE ZPRRA😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Rosario Hernandez Ortiz
😡😡😡😡😡HDSPM 💩💩💩💩OJALA LA ZORRA TE MANDE A CHINGAR TU MADRE😡😡😡😡😡😡😡💩💩💩💩💩💩💩💩💩
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