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ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

ESTA VEZ LOS PROTEGERÉ

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / Época / Reencarnación / Completas
Popularitas:14.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

El frío del acero en mi garganta no dolía tanto como la mirada de mi propio hijo.

Frente a mí, con la túnica imperial empapada en sangre fresca y la espada goteando sobre el mármol, Cassian ya no era el niño de mirada dulce que alguna vez buscó mi mano. A sus veinte años, se había convertido en la bestia implacable que yo misma forjé a fuerza de golpes, exigencias y castigos.

—¿Es esto lo que querías, madre? —me preguntó, con una sonrisa rota que no alcanzaba sus ojos muertos—. ¿Estás feliz ahora? Míralo tú misma... soy el nuevo Emperador. Asesiné a mis hermanos como me ordenaste. Acabé con el duque que torturó a Rosalind hasta arrojarla al vacío desde el balcón norte. Ya no queda nadie en el trono, solo yo. Dime... ¿por fin estás orgullosa de mí?

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Capítulo 5: El rugido del león blindado

Los dos días siguientes transcurrieron bajo una atmósfera cargada de tensión en toda la capital. Los rumores corrían como pólvora por los pasillos del palacio imperial: un contingente masivo avanzaba a marcha forzada desde la frontera occidental, sin detenerse ante ningún puesto de control intermedio.

Al amanecer del sexto día —a solo veinticuatro horas de la gran cacería—, el suelo del Palacio Zafiro comenzó a vibrar levemente.

No era un terremoto. Era el retumbar rítmico y pesado de miles de cascos de guerra y armaduras de acero negro golpeando las calzadas de piedra de la ciudad imperial.

Me asomé al balcón de mis aposentos con las manos crispadas sobre la barandilla de mármol. El espectáculo me erizó la piel: una marea de tres mil lanzas pesadas, portando los estandartes gemelos del león blindado de la Casa Rosental y el dragón marino del Reino de Valoria, atravesaba las puertas monumentales de la capital sin pedir permiso a la guardia imperial.

«Llegaron. De verdad están aquí».

La guardia de Kaelen ni siquiera se atrevió a desenvainar sus espadas. Detener a la caballería de élite de la frontera equivalía a desatar una guerra civil en el acto. La comitiva no se desvió hacia la sala de audiencias del Emperador; cruzaron directamente hacia la entrada del Palacio Zafiro.

—¡Madre! —gritó Cassian, entrando apresurado al balcón junto a Rosalind—. Hay soldados gigantescos en el patio... Tienen armaduras negras y banderas que nunca había visto.

Ambos niños se pegaron a mis faldas, asustados por el despliegue militar. Me agaché a su altura y les tomé las manos con una sonrisa serena para calmar sus temblores.

—No tengan miedo, mis amores —les dije con dulzura—. No son enemigos. Son sus abuelos.

Los ojos de Rosalind se abrieron con asombro, mientras que Cassian ladeó la cabeza, confundido. En sus diez años de vida, jamás habían cruzado una sola palabra con los señores de la frontera.

Minutos después, el resonar de botas de combate de hierro puro retumbó en las escaleras principales de mi residencia. Los sirvientes se arrojaban al suelo en reverencias aterrorizadas mientras las puertas dobles del gran salón se abrían de par en par.

Allí estaban ellos.

Mi padre, el Gran Duque Guillermo von Rosental, vestía su colosal armadura de placas oscuras, la misma que usaba en el frente de batalla. Llevaba la capa bermeja terciada sobre el hombro y su cabello entrecano enmarcaba un rostro curtido por la pólvora y el frío de las montañas. A su lado, con una túnica de gala azul medianoche bordada con hilos de plata y el porte impecable de una soberana de los mares, avanzaba mi madre, la Princesa Real Seraphina.

Trece años de distancia cayeron de golpe sobre mi pecho como una roca inmensa.

Las piernas me temblaron. La vergüenza que me había enmudecido durante trece años en los banquetes imperiales amenazó con hacerme bajar la cabeza, pero ver a mis hijos detrás de mí me dio el valor necesario para avanzar.

Di tres pasos hacia adelante y caí de rodillas sobre la alfombra, agachando la cabeza hasta el suelo en señal de humillación absoluta.

—Padre... madre... —mi voz se quebró al instante, y las lágrimas que contuve por días comenzaron a caer sin control—. Fui una tonta ciega que los despreció por un capricho. Merezco su desprecio, pero les suplico de rodillas que salven a mis hijos.

El silencio en el salón fue sepulcral.

El crujido de las botas de metal se detuvo justo frente a mí. Esperé un grito, una maldición o el reproche furioso que mi padre me debía desde hacía más de una década.

En lugar de eso, unas manos ásperas, cubiertas por guanteletes de cuero y acero, me tomaron de los hombros con una firmeza que no admitía resistencia y tiraron de mí hacia arriba.

Al alzar la vista, me encontré con los ojos grises de mi padre. El viejo general, el legendario «Escudo de Hierro» que jamás había retrocedido ante un ejército invasor, tenía la mandíbula apretada y los ojos anegados en lágrimas brillantes.

—Levanta la cabeza de inmediato, Valeria —tronó su voz cavernosa, aunque el temblor en sus labios delató su alma partida—. Ningún descendiente de mi sangre se arrastra por el suelo. Jamás.

Antes de que pudiera balbucear una respuesta, mi madre se adelantó con paso rápido y me rodeó con sus brazos. El perfume a sándalo y pino me envolvió por completo, devolviéndome de golpe a mi niñez, mucho antes de que Kaelen y este palacio maldito arruinaran mi vida.

—Niña tonta... Mi niña insensata y orgullosa —sollozó mi madre contra mi cabello, estrechándome con una fuerza desesperada—. Trece años mirándote sufrir desde la distancia sin poder tocarte... ¿Tienes idea del dolor que fue verte marchitarte en esta jaula?

No pude soportarlo más. Rompí a llorar como una chiquilla entre los brazos de mi madre, mientras mi padre posaba su enorme mano enguantada sobre mi cabeza, despeinándome con la misma torpeza afectuosa con la que lo hacía cuando yo era pequeña.

Trece años de rencor, orgullo y culpa se disolvieron en ese único abrazo familiar.

—Ya pasó, Valeria —dijo mi padre con un tono grave que resonó por todo el salón—. El silencio se acabó. Se terminó el tiempo de pedir migajas de favor en este harén miserable.

El Gran Duque desvió la mirada hacia mis espaldas. Allí, asomando sus cabecitas detrás del sofá de terciopelo, estaban Cassian y Rosalind, observando la escena con los ojos desorbitados por el asombro.

La expresión adusta de mi padre se suavizó al instante. Dio un paso hacia adelante y, con un esfuerzo visible en sus rodillas acorazadas, se arrodilló frente a los dos niños. Mi madre se limpió las lágrimas y se colocó a su lado, sonriéndoles con infinita calidez.

—Así que ustedes son mis nietos —dijo el viejo general, extendiendo una mano curtida hacia ellos—. Tienes los mismos ojos que tu abuelo cuando era joven, muchacho. Y tú, pequeña, eres el vivo retrato de la realeza de Valoria.

Cassian dudó un segundo, pero al ver la mirada tranquilizadora que le di, extendió su pequeña manita y tocó el acero del guantelete de mi padre.

—¿Usted... usted es el Escudo del Reino? —preguntó Cassian con un hilito de voz infantil—. Los libros decían que nadie puede derribar sus murallas.

Mi padre soltó una carcajada profunda que llenó cada rincón del palacio, una risa viva que hacía años no resonaba en este lugar frío.

—Las murallas siguen de pie, pequeño príncipe. Y a partir de hoy, esas murallas están plantadas alrededor de ti, de tu hermana y de tu madre. Nadie volverá a ponerles una mano encima.

De pronto, un ruido de pasos apresurados y campanillas doradas anunció la llegada de emisarios en la antecámara.

Un heraldo imperial, pálido como un muerto y con el sudor empapándole el cuello de gala, entró tropezando en el salón. Detrás de él venían guardias de la corte con rostros desencajados.

—¡Su... Su Majestad Imperial, el Emperador Kaelen de Carlisle, exige una explicación inmediata por la entrada de tropas armadas sin salvoconducto a los recintos del palacio interior! —chilló el funcionario, temblando visiblemente ante la presencia del comandante militar supremo.

Mi padre se puso de pie despacio. Su figura imponente pareció duplicar su tamaño en el centro del salón. Apoyó la mano en el pomo de su pesada espada bastarda y clavó una mirada gélida sobre el heraldo.

—Dile a Kaelen que el Gran Duque de Rosental no necesita salvoconducto para visitar a su propia hija y a sus nietos de sangre —respondió mi padre con una voz que hizo vibrar los vitrales—. Y dile también que si tiene alguna queja sobre mis tres mil lanzas acampadas en su patio, puede venir a decírmelo a la cara ahora mismo.

El funcionario tragó saliva con terror, se inclinó casi hasta romperse la espalda y salió huyendo por el pasillo como si el mismo diablo lo viniera persiguiendo.

Miré a mi padre y luego a mi madre, quien me tomó la mano con complicidad y fuerza.

Faltaban escasas horas para la cacería imperial del día catorce. Evelyn creía que mañana ejecutaría su trampa contra Cedric en total impunidad, y Kaelen pensaba que sus juegos de poder continuarían sin oposición.

Se equivocaban por completo. El tablero se había roto en mil pedazos: los dueños del verdadero poder del continente estaban dentro del Palacio Zafiro, y mañana no habría piedad para nadie.

1
minjoon
quede 👁👄👁👏
marcela Gimenez
muy buena historia gracias
Marlucha💋
Así que andar con cuidado Emperador porque son dos contra uno!
Marlucha💋
Pensé que la ejecutaria! y con todo y familia!
Pao Suarez
me encantó, gracias autora
Arely Castañeda
ameeee desde el principio al final
Arely Castañeda
😭😭😭😭😭
Arely Castañeda
por fin es libreeeeee🥰
Arely Castañeda
ameeee
por fin es libre y Kaelen por fin murio
Arely Castañeda
me va a dar un infarto
Arely Castañeda
me dolió sus palabras
se la mujer libre que yo no puedo ser 😭😭😭
Arely Castañeda
perdón pero que se muera el desgraciado de KAELEN asi Cedric será nombrando emperador y su mamá lo ayudara
jajaja como dicen muerto el perro se acabó la rabia 🤭
Arely Castañeda
maldita teresa pero ya valiste 🤭
Arely Castañeda
ame esta capitulo
y tómala maldito emperador por fin Cassian puede ser libre
Arely Castañeda
me da tanto coraje pobre Cassian pero me alegra que ese miedo que tenia se esta diluyendo y creo que el mismo emperador no mandara a cassian
Tania 🇨🇴✈️
Hola espero que les guste está nueva historia, como a mí me gustó escribirla
Marlucha💋: Saludos Autora!, hasta ahora esta interesante 💖
total 1 replies
Adaly Cruz cruz
👏👏👏👏👏
Tania
Me encantooo
Liseth
Inicio, fuete me gusta
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