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LAS REGLAS DE GREY

LAS REGLAS DE GREY

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Enfermizo / Mafia
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Me vendieron para pagar una deuda. Damián Grey dice que ahora soy suya. Tiene tres reglas: no escapar, no mentir, no dejar que otro me toque. Rompí las tres el primer día.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 9 LA NOVIA DORMIDA

Y la subió a la cama con su vestido puesto.

No la subió como un príncipe sube a una princesa. La subió como un hombre que carga algo que le pertenece y que se le acaba de romper. Anastasia se había desmayado en la sala, con el vestido de novia más caro del mundo puesto, después de decirle a la policía que estaba ahí porque quería. Después de traicionar a Luna por segunda vez.

Damián la cargó por las escaleras, con la cola del vestido arrastrando, blanca sobre el mármol negro. Madame Dubois y sus ayudantes se quedaron abajo, recogiendo telas, sin decir nada. Ya estaban acostumbradas a los Grey. Rafael Vonn les pagó el triple y les dijo que se fueran. Killian cerró la puerta de la mansión después de que la policía se llevara a Luna y Sofía.

La habitación de Damián olía a madera y a perfume caro. La cama enorme estaba deshecha de la noche anterior, cuando habían dormido al borde, sin tocarse.

Damián la acostó con cuidado. Con el vestido puesto. No se lo quitó. Le quitó solo los zapatos blancos. Le acomodó la cola para que no se arrugara. Le puso una almohada debajo de la cabeza.

Parecía una novia muerta. Una novia de cuento que se quedó dormida antes de llegar al altar.

—Anastasia —susurró, arrodillándose al lado de la cama—. Despierta.

Ella no despertó. Estaba pálida. Tenía la respiración rápida.

Damián le puso la mano en la frente. Tenía fiebre. No mucha, pero tenía. De tanto no dormir, de tanto llorar sin llorar, de tanto actuar.

—Killian —gritó, sin moverse de al lado de ella—. ¡Killian, llama al médico!

Killian subió corriendo. Vio a Anastasia en la cama, con el vestido de novia.

—Jefe, ¿qué le pasó?

—Se desmayó. Después de lo de Luna y la policía. Llámalo. Ahora.

Killian sacó el celular.

—Vonn dijo que no llamemos médicos externos. Que no se enteren...

—¡Que lo llames! —gritó Damián, por primera vez perdiendo la calma—. ¡Me importa un carajo lo que diga Vonn! ¡Llámalo!

Era la primera vez que Killian veía a Damián Grey gritar por alguien que no fuera él mismo.

Veinte minutos después, un médico viejo entró a la habitación. No preguntó por qué una chica de 19 años estaba con vestido de novia desmayada en la cama de un Grey. Los médicos de los Grey no preguntan.

—Es agotamiento —dijo, después de revisarla—. Estrés extremo. No ha comido bien. No ha dormido. Necesita comer, dormir, y tranquilidad. ¿Cuándo fue la última vez que comió?

Damián se quedó callado. No sabía. Anastasia no había comido desde ayer en el hospital, un pedazo de pan que le dio su madre.

—Ayer —dijo.

—Tiene que comer hoy. Y tiene que quitarle ese vestido. Pesa cinco kilos. No puede respirar bien con eso.

El médico se fue, dejando pastillas. Killian lo acompañó afuera.

Damián se quedó solo con Anastasia en la cama. Con el vestido puesto.

Se sentó al borde. La miró.

—Tienes que quitarte el vestido, princesa Sterling —susurró—. No puedes dormir con eso.

Ella se movió un poco. Abrió los ojos. Estaba despierta, pero débil.

—¿Dónde estoy?

—En mi cama. Con tu vestido puesto. Te desmayaste después de que Luna se fue.

Anastasia recordó. La policía. Luna gritando: _¡No eres una Grey! ¡Eres Sterling!_ Y ella mintiendo. Diciendo que Luna estaba celosa.

—La traicioné —dijo, con voz rota—. Otra vez.

—No —dijo Damián—. Me salvaste. Si le dices a la policía que estás secuestrada, Vonn te quita a tu madre del hospital. Y tu madre se muere. Hiciste lo correcto.

—¿Lo correcto es mentir?

—Lo correcto es sobrevivir. Esa es la regla número nueve. Nueva. Sobrevivir.

Anastasia intentó sentarse. El vestido pesaba demasiado. Se cayó de nuevo sobre la cama.

—Ayúdame a quitarme esto —dijo, rendida—. No puedo respirar.

Damián se quedó quieto. Mirándola. Con el vestido de novia. En su cama.

—Si te lo quito, ¿vas a gritar?

—No.

—¿Vas a correr?

—No tengo fuerza para correr.

—Entonces cierra los ojos.

Anastasia cerró los ojos. Sentía la fiebre. Sentía el peso del vestido. Sentía las manos de Damián, grandes, calientes, desabotonando la espalda del vestido, uno por uno, con cuidado, sin tocarle la piel más de lo necesario. Como si estuviera desarmando algo muy caro.

El vestido cayó a los lados. Quedó en ropa interior. Temblando.

Damián no la miró con deseo. La tapó con la sábana negra de su cama. Le puso la camisa blanca suya encima, la que ella había usado en la mañana.

—Duerme —le dijo—. Sin castigo hoy. Hoy solo duerme.

Anastasia se acurrucó en la sábana que olía a él. Cerró los ojos. Se quedó dormida de verdad, por primera vez en cuatro días. Con la camisa de Damián puesta, debajo de la sábana negra, en la cama del hombre que la tenía secuestrada.

Damián se quedó sentado al borde de la cama, mirándola dormir, toda la tarde.

Abajo, en la ciudad, Luna Vargas no se había rendido.

Estaba en la comisaría, con Sofía, con el celular roto pegado con cinta.

—Oficial, le juro que mi amiga está secuestrada —dijo Luna—. Tengo videos. Tengo fotos de ella en una cama con vestido de novia. Ese tipo, Damián Grey, le paga a todos.

El oficial la miró con lástima.

—Niña, ya fuimos a la mansión Grey. La señorita Sterling dijo que está ahí porque quiere. Que se casa en tres semanas. Y su abogado mostró el contrato firmado por ella y por su madre. No podemos hacer nada si ella dice que quiere estar ahí.

—Porque la obligó —gritó Luna.

—Si su amiga quiere salir, tiene que decirlo ella. No usted.

Luna salió de la comisaría, pateando la puerta. Sofía la siguió.

—¿Ves? Te dije que la policía no se mete con los Grey —dijo Sofía, llorando.

—Entonces no vamos a la policía —dijo Luna, con los ojos rojos, mirando hacia la colina donde estaba la mansión negra de los Grey—. Vamos nosotras.

—¿Nosotras?

—Sí. Si no la dejan salir, entramos. Esta noche. Conozco a alguien que trabajó en esa mansión. Me dijo que hay una puerta en la cocina que siempre dejan abierta para el del gas. A las tres de la mañana.

Sofía se asustó.

—Luna, nos van a matar.

—Que nos maten —dijo Luna—. Pero no voy a dejar que mi mejor amiga se despierte mañana siendo una Grey. Ella es Sterling. Y las Sterling no se rinden.

Sacó de su mochila un cuchillo pequeño de cocina. El que usaba para abrir cajas de tinta en su tienda.

—Para el lobo —dijo—. Por si el lobo nos quiere comer.

A las tres de la mañana, Anastasia se despertó en la cama de Damián. Ya no tenía fiebre. Tenía hambre. La camisa de Damián le quedaba enorme. A su lado, Damián dormía, por primera vez en cuatro días, profundamente, con una mano cerca de ella, pero sin tocarla.

La puerta de la cocina, abajo, hizo un ruido. Un clic. Como si alguien la hubiera abierto.

Anastasia se sentó en la cama, con el corazón latiendo fuerte.

Alguien había entrado a la mansión.

*[FIN DEL CAPÍTULO 9

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Sunny
repite muchas palabras frases desespera leer así
Natalia Moreno Sajonero: gracias por tu opinión lo tendré en cuenta en los siguientes capítulos saludos
total 1 replies
Amparo Muñoz
ese man esta loco q la conquiste con cariño sonrisa y ternura asi podra naser un amor entre parejas 🥰
Natalia Moreno Sajonero: así es ☺️
total 1 replies
Amparo Muñoz
portate bien obedientd y te ira bien este trato es paea salvar a tu mami haslo por ella
Natalia Moreno Sajonero: saludos gracias por leer mi novela 👏
total 1 replies
Natalia Moreno Sajonero
espero que le den mucho amor a mi historia y la apoyen los amo gracias
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