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Señor Valdés, quiero el divorcio

Señor Valdés, quiero el divorcio

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Juego de roles / Triángulo amoroso / Amante arrepentido
Popularitas:105.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Alma Varela

El día de su cumpleaños, Elena Robles recibe decenas de felicitaciones. Ninguna viene de su esposo.
Mientras ella espera un abrazo, sus mellizos preparan un regalo para Marina, la media hermana de Elena. Adrián Valdés también tiene claras sus prioridades: Marina siempre va primero.
Después de años intentando ganarse un lugar en su propia familia, Elena deja su anillo junto a los papeles del divorcio y se marcha. Esta vez, no busca que él la siga. Quiere recuperar su vida.
Vuelve a la empresa tecnológica que ayudó a fundar y retoma la carrera que dejó por su matrimonio. Quienes la subestimaban solo conocían a una esposa callada. Están a punto de descubrir de lo que es capaz.
Adrián está acostumbrado a que Elena siempre lo espere.
¿Qué hará cuando ella deje de hacerlo?

NovelToon tiene autorización de Alma Varela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19. ¿Todavía no volvió?

Javier llegó al área de café justo a tiempo para escuchar la respuesta de Elena.

Se detuvo.

Él y Sergio habían estado convencidos de que ella no se iría. Pensaban que encontraría algún modo de quedarse.

Cuando apareció Natalia, una joven atractiva que iba a ocupar su lugar, esperaron que Elena protestara.

No lo había hecho.

Le había explicado el trabajo. Le había enviado libros. Ahora iba a enseñarle incluso a preparar el café que tanto le gustaba a Adrián.

Javier miró las tazas.

No parecía estar dejando nada pendiente para poder volver.

***

Elena terminó su jornada y rechazó otra invitación de Natalia a cenar.

Quería comer en casa y seguir estudiando.

Acababa de salir cuando llamó Lucía.

—Mamá, ¿ya terminaste de trabajar?

Elena subió al auto.

—Sí. ¿Qué pasa?

—Queremos milanesas y caldo de pollo. ¿Vienes a prepararlos?

Mateo se oyó al fondo.

—El caldo que haces tú.

Elena dejó la mano sobre el volante.

Todavía estaba casada con Adrián. Él no le había pedido que se marchara y seguramente no impediría que volviera para cocinarles a los niños.

Pero estaba cansada.

Además, había organizado su noche.

Durante años había cambiado sus propios planes cada vez que ellos querían algo. Siempre había otra ocasión para sus libros, su trabajo o su descanso.

Esa noche no quería dejarlos para después.

—Hoy tengo cosas que hacer. Se los preparo otro día.

Lucía frunció el ceño.

—¿Por qué siempre estás ocupada?

La niña había escuchado dos negativas en un mismo día. No lo contó así, pero sentía la diferencia.

Antes mamá casi nunca le decía que no.

—Yo quiero milanesas hoy.

—Lucía...

—¡Y caldo!

—Pueden pedir que les preparen algo en casa. Yo...

Lucía colgó.

Elena se quedó inmóvil en el auto.

Le ardieron los ojos. Se los cubrió con una mano y esperó unos minutos antes de arrancar.

No volvió a la casa de Adrián.

***

En su departamento preparó una sopa sencilla.

Acababa de abrir la computadora cuando llamó Gabriel.

—Dentro de unos días hay una cena a la que me gustaría que vinieras. Quiero presentarte a varias personas.

—Está bien.

—¿Cuándo terminas de entregar el trabajo?

—Pronto. Supongo que en unos días.

—Perfecto.

***

Lucía había colgado convencida de que Elena iría a buscarla.

Su mamá la conocía. Sabría que estaba enojada y llegaría para prepararle la cena.

Esperó.

Mateo miró varias veces hacia la entrada.

Pasó más de una hora.

Ya casi eran las ocho y Elena no había llegado.

Tampoco había llamado.

El mayordomo intentó convencerlos de comer.

—La señora está ocupada. Cenen un poco y, cuando pueda venir, le piden que les prepare lo que quieren.

—¡No quiero! —protestó Lucía.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Quiero la comida de mamá.

Mateo se quedó sentado junto a ella. No entendía por qué Elena no había ido, pero empezaba a tener hambre.

El mayordomo llamó a Adrián.

Él tardó en contestar.

—¿Qué ocurre?

Le explicó la situación.

—Pásame a Lucía.

La niña recibió el teléfono entre sollozos.

—Papá...

—Cena.

Lucía se secó una lágrima y no respondió.

Adrián guardó silencio.

Ella empezó a llorar más fuerte.

—El fin de semana los llevo a pasear —dijo él—. Ustedes eligen el lugar.

Lucía dejó de llorar.

—¿De verdad?

—Sí. Primero cenen.

Mateo se acercó para escuchar.

—¿Podemos elegir los dos?

—Sí.

Lucía respiró, más tranquila.

—¿Tú ya comiste, papá?

—Estoy en una cena de trabajo.

—Ah.

—Vayan a comer.

—Está bien.

Colgó. Los niños por fin bajaron al comedor.

***

Adrián volvió al salón privado del restaurante.

Uno de los asistentes a la cena sonrió.

—El teléfono no te da tregua.

Él tomó un sorbo de vino.

—Mi hija no quería cenar. Estaba de mal humor y tuve que calmarla. Los mellizos ya están comiendo.

Hubo algunas miradas de sorpresa.

Desde hacía años se comentaba que Adrián estaba casado, aunque casi nadie sabía quién era su esposa. Otros aseguraban que ni siquiera tenía una.

Ahora acababa de hablar de sus hijos.

Los presentes no se atrevieron a preguntar más.

***

Después de comer, Lucía siguió esperando a Elena.

A las nueve ya se había bañado. Escuchaba cualquier ruido que llegara desde la entrada.

Mateo acomodó sus cosas para la escuela y se quedó cerca de la ventana.

Después de las diez oyeron un auto.

Lucía salió corriendo.

—¡Mamá!

Mateo la siguió.

Pero el hombre que entró fue Adrián.

La niña se detuvo.

—¿Papá?

Él entregó su saco al mayordomo.

—¿Qué pasa?

—Creí que era mamá.

Adrián miró hacia la escalera.

—¿Todavía no volvió?

—No —respondió Mateo.

No parecía preocuparle.

—Debe de estar ocupada. Les prometió que mañana los llevaría a la escuela. Acuéstense temprano. La van a ver cuando se levanten.

Lucía se tranquilizó un poco.

—Está bien.

Adrián subió al despacho para terminar varios asuntos.

Cuando salió, era casi medianoche. Supuso que Elena había regresado mientras él trabajaba.

Entró al dormitorio.

La cama seguía vacía.

Parecía que el problema de la familia de su esposa continuaba.

Fue al baño sin llamarla.

***

Elena se levantó temprano. Desayunó algo y salió para cumplir lo que había prometido.

Al entrar en la zona residencial, reconoció el camino.

Había vivido allí casi siete años. Llevaba unas tres semanas fuera y, aun así, sintió que hacía mucho más tiempo.

Las casas, los árboles y la entrada estaban igual.

Ella ya no llegaba con la misma sensación.

El mayordomo salió a recibirla.

—Buenos días, señora. Qué bueno que volvió.

Elena no corrigió el tratamiento.

—¿Los niños?

—Todavía no bajan.

La hora de salida se acercaba. Antes, Elena habría subido a despertarlos y ayudarlos con todo.

Ese día pidió que Rosa fuera por ellos.

Rosa había acompañado a los mellizos cuando regresaron de Madrid.

—¿Ya desayunó? —preguntó el mayordomo—. Hay comida lista.

—Gracias. Ya comí.

Adrián bajó poco después.

Elena lo miró y lo saludó con un movimiento de cabeza.

Él se detuvo.

Antes de que hablara, Lucía apareció y se lanzó a los brazos de su mamá.

Mateo llegó detrás.

Elena los abrazó y les acomodó el cabello.

—Vayan a desayunar. Se nos hace tarde.

Lucía se apretó contra ella, satisfecha.

Había despertado y mamá estaba allí, tal como su padre había dicho.

—Ven con nosotros.

—Ya desayuné.

—Entonces quédate mientras comemos. Quiero contarte cosas.

Mateo asintió.

—Ayer hicimos una actividad en clase.

Elena terminó acompañándolos.

Se sentó frente a Adrián. El mayordomo le llevó un vaso de agua.

Mientras los niños desayunaban, ella escuchó lo que contaban de la escuela.

No buscó la mirada de su esposo.

Adrián lo notó.

La última vez que habían estado en la casa familiar también se había comportado así.

Frunció el ceño y dejó de comer por un momento.

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LoveLove_MR
A este punto, la que cae mal es Elena. Siendo honestos, Adrián nunca dijo que la quería o la ilusionó, ella mantenía falsas esperanzas sola, él se hizo cargo de los bebés (porque seguramente la embarazó estando ambos ebrios. Lo tipico en este tipo de historias), no la a insultado, ni nada. simplemente no la ama, ella lo sabe, todo el mundo lo sabe y ya. Marina llegó a "quitarle el marido" (que de todas formas siempre demostró no quererla) pero. ella tampoco va por ahí insultandola o haciendose la de "Elena me trató mal 😭", simplemente la ignora.

La que cae mal es Elena por arrastrarse tanto y dejarse pisotear. A los únicos que les pone un alto son a sus hijos. 2 niños chiquitos 🤦
noris partidas: Elena le dejo los documentos del divorcio, no es culpa de ella que él. no los vio. aunque parece que quedó a su familia ir que no los viera aquí hay se formó una matriz donde Elena es la mala y Marina la Santa. donde se ha tenido que Marina es la Super héroe, y el padre se ellas que a la vez creo que no es el padre de Elena no la quiere. y los estupidos de estos hombre amigos de Adrián parecen mujeres con chismes y con mala actitud hacia Elena . tienen. un vocepto5 fundado o mal fundado ha Ia ella. en el caso que Elena fue la que le metió por los ojos a Adrián, no se justifica sus actitudes. más bien la autora debe darle rápido a los capítulos donde Elena queda divorciada del edtipido de Adrián.. me gusta el papel de Gabriel, la quiere y busca que ella se sienta bien y la protege. para mí tiene un 20 . Adrián . Marina, sus amigos y el papá de Elena y su esposa, y la suegra a los leones 😀😀😀
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Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima 👏
zulay rincon: Autora querida, ¡¡¡100 capítulos!!! 😩😂 Mujer, ¿pero cuándo vamos a ver a esta protagonista sacar las garras? ¡DESTÁPELA YA, POR FAVOR! 🤣 Seguimos esperando que descubran quién es realmente, que el marido se trague sus desprecios y que la amante se lleve su buena sorpresa. ¡Ella es socia, empresaria, dueña de todo y todavía la tienen escondida como si no fuera nadie! 😭😂

Las lectoras necesitamos emociones, revelaciones y que empiece a brillar de una vez. ¡No nos haga llegar al capítulo 200 esperando lo mismo! 🤭❤️ ¡Póngase pilas, autora, que queremos ver a esa mujer en su trono! 👑🔥
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Alicia Sanpedro
cuántos capítulos faltan para el final, lo estás alargando mucho autora, es una lástima
Yani
☺️
Yani
Más capítulos
Maria Riquelme
Que después del divorcio, venda las propiedades que él imbecil le está dando, si quiere renuncie a las acciones o las venda
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
noris partidas
Elena le está dando bofetadas invisibles a todos😃😃😃así es
Maria Riquelme
SEBASTIAN está cambiando un poquito en el modo de tratar a ELENA, parece que se está dando cuenta de que no es como lo que hablan de ella
Maria Riquelme
🤣😂🤣😂🤣😂 JAJAJAJAJAJA como les quedó el ojo los imbeciles abandonaron una fiesta por estar cerca de ADRIAN y el está allá 🤭🤭🤭🤭🤣😂🤣😂
Rosario. Simoes Veloso
mas capitulos ests muy intrresante
Alejandra Charry
dejen de estar alargando las novelas se vuelve aburrido
Maria Riquelme
Pero si ella ya lo pidió otra cosa es que el bastardo infeliz ese no lo vió
Maria Riquelme
Los mocosos esos solo la llaman cuando necesitan algo o no está esa zorra ni el padre , porque después se olvidan de ella, ELENA, ya basta ni tu ex, ni tus hijos te merecen, déjalos de una vez por todas
Maria Cantillo
bueno así sigue el Diego odiando a Elena sin saber quien es🤣🤣🤣🤣
Gise Gava
me gusta su trama pero no me queda muy claro sus sentimientos de adrian
Maria Riquelme
El sobre con los papeles para que ADRIAN firmara el divorcio se quedó en Madrid, él lo tomo pero no lo abrió y además el ama de llaves lo metió en un cajón y el no lo supo y al otro día se fueron a México
noris partidas
seguiremos leyendo cada capítulo. a ver si ya le sale algo bien a Elena, porque hasta ahora la princesa es Marina y ella la sirvienta
Gise Gava: muy cierto
total 2 replies
BLANCA ZAPATA PEREZ
🥰
Maria Riquelme
Si mal no recuerdo SEBASTIÁN no es el amigo de ADRIÁN? Y RICARDO también me pareció haber leído su nombre como otro amigo, o me equivoco?
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