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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:768.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Darío Montoya nunca había perdido.

No porque fuera el más inteligente en el cuarto, aunque le gustaba creerlo, sino porque siempre había sabido identificar a tiempo qué necesitaba cada persona para ceder. Un juez quería dinero. Un abogado quería reconocimiento. Un socio quería seguridad. Y Alma había querido amor, que era la moneda más barata y más efectiva de todas.

Veinte años le había funcionado.

Sirvió el whisky despacio, dos dedos, sin hielo como siempre, y se quedó mirando el líquido ambar un momento antes de beber. Detrás de él, a través del ventanal del despacho, la ciudad brillaba con esa indiferencia habitual de las ciudades grandes que no saben ni les importa lo que pasa adentro de los edificios.

— Ese golpe me dolió, Darío.

Se volvió.

Lucrecia estaba en el sofá con las piernas cruzadas y una bolsa de hielo apoyada en el pómulo, aunque el gesto de su cara tenía más de rabia que de dolor. Llevaba media hora quejándose de la cachetada. Media hora que él llevaba escuchando con la paciencia justa.

— Ya lo sé.

— Esa mujer me golpeó en público. Delante de todo el mundo. — Los ojos le brillaban. — Quiero que pague por eso.

— Va a pagar. — Lo dijo sin levantar la voz porque no necesitaba levantarla. — Por eso y por mucho más.

— ¿Y la demanda?

Darío tomó un sorbo de whisky.

— Un papel. — Se encogió de hombros. — Alma no tiene nada. Firmó todo, Lucrecia. Todo está a mi nombre con documentos legales que ella misma autorizó. Esta abogada suya puede tener el prestigio que quiera, pero nadie gana contra mí. Nadie que yo no deje ganar.

Lucrecia lo miró con esa sonrisa suya de cuando las cosas iban como ella quería.

— ¿Estás seguro?

— Completamente. — Bebió de nuevo. — Relájate. Al final de todo esto Alma va a desear haber firmado cuando se lo pedí.

La reunión con sus abogados fue a las diez de la mañana.

Tres hombres alrededor de la mesa de juntas, trajes caros, caras largas. Darío los conocía desde hacía años. Los había usado para todo. Sabía que eran buenos exactamente porque no tenían escrúpulos y eso en un abogado valía más que cualquier título.

El mayor de los tres, Rodrigo Fuentes, abrió la carpeta con la demanda y la empujó hacia él sin decir nada primero. Darío la miró. La leyó por encima.

— ¿Qué tan grave es?

Fuentes juntó las manos.

— Tiene causales sólidas. Infidelidad documentada, manipulación patrimonial, fraude conyugal. — Una pausa. — Señor Montoya, mi recomendación profesional es que considere una conciliación. El cincuenta por ciento en una conciliación amistosa es mejor que lo que un juez podría ordenarle si esto llega a juicio.

Darío lo miró.

— ¿Me estás diciendo que concilie con mi esposa?

— Le estoy diciendo que lleva las de perder si esto va a tribunales. La cláusula de infidelidad sola le complica todo. Y Valentina Roca es...

— Sé quién es Valentina Roca.

— Entonces sabe que no pierde casos.

— Todo el mundo pierde cuando no tiene con qué sostenerse. — Darío cerró la carpeta. — No me interesa conciliar. — Miró a los tres. — Compren lo que tengan que comprar. Un juez, dos si es necesario. Para eso les pago y para eso tengo el dinero que tengo. — Se recostó en la silla. — ¿Hay alguien en mente?

Fuentes intercambió una mirada rápida con los otros dos.

— El doctor Carmona lleva la sala civil tres. Es... receptivo a ciertos arreglos.

— Perfecto. — Darío se puso de pie. — Entonces no hay más que hablar. Encárguense.

Los tres asintieron. Recogieron. Salieron.

Darío se quedó solo en la sala de juntas.

Eso no lo había imaginado. Alma siempre había sido controlada, predecible, manejable. Veinte años de matrimonio y nunca la había visto perder así los estribos. Eso era nuevo. Eso era un problema.

Pensó en la demanda.

En Valentina Roca.

Esa tarde, solo en su despacho con el segundo whisky del día, Darío pensó en Alma.

En su cara la noche del cumpleaños. Esa expresión de quien recibe un golpe que no vio venir. Esa mezcla de incredulidad y dolor que había esperado ver durante años y que cuando llegó fue exactamente como la había imaginado.

Satisfactoria. Definitiva.

Pensó en la cachetada. En las dos cachetadas.

Eso no lo había calculado. Alma siempre había sido controlada, predecible, manejable. Veinte años de matrimonio y nunca la había visto así. Eso era nuevo.

Pero no cambiaba nada.

Ella no tenía nada. Él tenía todo. Los documentos, los bienes, los abogados, los contactos. Y ahora tenía un juez en el bolsillo. La batalla estaba ganada antes de empezar.

Lo único que le molestaba era el orgullo de Alma. Ese orgullo absurdo que la hacía creer que podía pelear cuando no tenía con qué. Que prefería la guerra al acuerdo. Que le había puesto una abogada encima en lugar de firmar y irse tranquila.

Eso había que corregirlo.

Sacó el teléfono. Buscó un número sin nombre porque ese tipo de números no se guardan con nombre. Llamó.

Contestaron al segundo tono.

— Necesito un trabajo — dijo. Voz baja, tranquila, la de siempre. — Una mujer. Nada permanente. Solo un susto suficiente para que entienda que está jugando en una cancha que no le corresponde. — Escuchó. — Esta noche. — Dio la dirección del apartamento de Ángela. — Discreción total.

Colgó.

Tomó el vaso. Bebió despacio.

Sonrió solo, mirando la ciudad.

Debiste firmar, Alma. Te lo puse fácil y no quisiste. Ahora tendrás que aprender de la manera difícil, que siempre ha sido la única que entiende la gente terca.

Dejó el vaso.

Recogió el saco.

Salió.

1
Carmen Palencia
la felicito eres una excelente escritora me encantó está hermosa historia
Maria Cortes
si me gusta mucho la novela, odio al par de mujeres, si es que si es que se les puede llamar así, y al imbécil de Dario ojalá se pudra en la cárcel, y las mujeres se queden en la calle, si queremos maraton, gracias por compartir tu trabajo bendiciones para ti un abrazo
Carmen Palencia
me encanta esta novela es demasiado buena
Carmen Palencia
es la primera vez que leo una de tus novela y de verdad que te felicito por el gran talento que tienes cada capítulo que leo está súper emocionante
Carmen Palencia
estoy encantada con esta novela
Carmen Palencia
excelente capítulo
Ángeles González
No me diga que se mata. Para no ir a la cárcel y no darle el privilegio de verlo derrotado
Ángeles González
Me encanta el personaje de Ángela.. Una mujer que se ve que sobrevive en la selva que es la vida. Y no se amedrenta ante nada.. Espero que se mude con Alma
Ángeles González
Esta fantástica. lo único malo que la brecha de edad fue muy grande.. A máximo debiste ponerlo de 30 por lo menos
Sanjuana Aguilar
esta muy interesante me está gustando mucho ☺️
Sanjuana Aguilar
esta muy interesante me está gustando mucho
Maria del pilar Saavedra navarro
es la primera novela suya que leo y me está gustando mucho
Mary Guadalupe Aguilar Monjes
Monterrey NL mexico
Maria Hernández
Hasta ahora esta divina
Mary Guadalupe Aguilar Monjes
No puedo dormir por estar leyendo me joy a dormir en la noche en mi trabajo
Mary Guadalupe Aguilar Monjes
Muy interesante
Niieves Burgos
así somos algunas mujeres muy tontas
Mary Guadalupe Aguilar Monjes
Si ya me enamore de maximo
Mary Guadalupe Aguilar Monjes
Si hermosa historia
Ruby Visbal
Muy buen trabajo, bien redactada, bien contada. Me gustó muchísimo. Felicitaciones a la autora
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