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ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

ERES MIA, AUNQUE TU NO LO SEPAS.

Status: Terminada
Genre:Venganza de la Esposa / Ella Mayor Que Él / CEO / Completas
Popularitas:605.7k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

La noche del cumpleaños número dieciocho de su hija, el mundo de Alma Montoya se derrumba frente a trescientas personas.

Su esposo entra al salón tomado del brazo de otra mujer.
Y no llega solo.

A su lado viene una joven de dieciocho años… idéntica a él.

La misma edad que Lucía.

La misma edad de la mentira que acaba de destruir veinte años de matrimonio.

En cuestión de horas, Alma pierde mucho más que un esposo. Descubre que el hombre al que amó le robó la clínica de su familia, su fortuna y cada cosa que construyeron juntos mientras llevaba una doble vida a sus espaldas. Pero lo peor llega cuando Lucía, su hija enferma del corazón, colapsa en medio del escándalo.

Traicionada, humillada y sin un lugar al que ir, Alma cree haber tocado fondo… hasta que un desconocido aparece bajo la lluvia.

Máximo Salas es joven, poderoso y peligrosamente observador. Un hombre que conoce demasiado sobre ella, sobre Darío y sobre la trampa que destruyó su vida. Lo que Alma no sabe es

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Capítulo 17

Darío Montoya nunca había perdido.

No porque fuera el más inteligente en el cuarto, aunque le gustaba creerlo, sino porque siempre había sabido identificar a tiempo qué necesitaba cada persona para ceder. Un juez quería dinero. Un abogado quería reconocimiento. Un socio quería seguridad. Y Alma había querido amor, que era la moneda más barata y más efectiva de todas.

Veinte años le había funcionado.

Sirvió el whisky despacio, dos dedos, sin hielo como siempre, y se quedó mirando el líquido ambar un momento antes de beber. Detrás de él, a través del ventanal del despacho, la ciudad brillaba con esa indiferencia habitual de las ciudades grandes que no saben ni les importa lo que pasa adentro de los edificios.

— Ese golpe me dolió, Darío.

Se volvió.

Lucrecia estaba en el sofá con las piernas cruzadas y una bolsa de hielo apoyada en el pómulo, aunque el gesto de su cara tenía más de rabia que de dolor. Llevaba media hora quejándose de la cachetada. Media hora que él llevaba escuchando con la paciencia justa.

— Ya lo sé.

— Esa mujer me golpeó en público. Delante de todo el mundo. — Los ojos le brillaban. — Quiero que pague por eso.

— Va a pagar. — Lo dijo sin levantar la voz porque no necesitaba levantarla. — Por eso y por mucho más.

— ¿Y la demanda?

Darío tomó un sorbo de whisky.

— Un papel. — Se encogió de hombros. — Alma no tiene nada. Firmó todo, Lucrecia. Todo está a mi nombre con documentos legales que ella misma autorizó. Esta abogada suya puede tener el prestigio que quiera, pero nadie gana contra mí. Nadie que yo no deje ganar.

Lucrecia lo miró con esa sonrisa suya de cuando las cosas iban como ella quería.

— ¿Estás seguro?

— Completamente. — Bebió de nuevo. — Relájate. Al final de todo esto Alma va a desear haber firmado cuando se lo pedí.

La reunión con sus abogados fue a las diez de la mañana.

Tres hombres alrededor de la mesa de juntas, trajes caros, caras largas. Darío los conocía desde hacía años. Los había usado para todo. Sabía que eran buenos exactamente porque no tenían escrúpulos y eso en un abogado valía más que cualquier título.

El mayor de los tres, Rodrigo Fuentes, abrió la carpeta con la demanda y la empujó hacia él sin decir nada primero. Darío la miró. La leyó por encima.

— ¿Qué tan grave es?

Fuentes juntó las manos.

— Tiene causales sólidas. Infidelidad documentada, manipulación patrimonial, fraude conyugal. — Una pausa. — Señor Montoya, mi recomendación profesional es que considere una conciliación. El cincuenta por ciento en una conciliación amistosa es mejor que lo que un juez podría ordenarle si esto llega a juicio.

Darío lo miró.

— ¿Me estás diciendo que concilie con mi esposa?

— Le estoy diciendo que lleva las de perder si esto va a tribunales. La cláusula de infidelidad sola le complica todo. Y Valentina Roca es...

— Sé quién es Valentina Roca.

— Entonces sabe que no pierde casos.

— Todo el mundo pierde cuando no tiene con qué sostenerse. — Darío cerró la carpeta. — No me interesa conciliar. — Miró a los tres. — Compren lo que tengan que comprar. Un juez, dos si es necesario. Para eso les pago y para eso tengo el dinero que tengo. — Se recostó en la silla. — ¿Hay alguien en mente?

Fuentes intercambió una mirada rápida con los otros dos.

— El doctor Carmona lleva la sala civil tres. Es... receptivo a ciertos arreglos.

— Perfecto. — Darío se puso de pie. — Entonces no hay más que hablar. Encárguense.

Los tres asintieron. Recogieron. Salieron.

Darío se quedó solo en la sala de juntas.

Eso no lo había imaginado. Alma siempre había sido controlada, predecible, manejable. Veinte años de matrimonio y nunca la había visto perder así los estribos. Eso era nuevo. Eso era un problema.

Pensó en la demanda.

En Valentina Roca.

Esa tarde, solo en su despacho con el segundo whisky del día, Darío pensó en Alma.

En su cara la noche del cumpleaños. Esa expresión de quien recibe un golpe que no vio venir. Esa mezcla de incredulidad y dolor que había esperado ver durante años y que cuando llegó fue exactamente como la había imaginado.

Satisfactoria. Definitiva.

Pensó en la cachetada. En las dos cachetadas.

Eso no lo había calculado. Alma siempre había sido controlada, predecible, manejable. Veinte años de matrimonio y nunca la había visto así. Eso era nuevo.

Pero no cambiaba nada.

Ella no tenía nada. Él tenía todo. Los documentos, los bienes, los abogados, los contactos. Y ahora tenía un juez en el bolsillo. La batalla estaba ganada antes de empezar.

Lo único que le molestaba era el orgullo de Alma. Ese orgullo absurdo que la hacía creer que podía pelear cuando no tenía con qué. Que prefería la guerra al acuerdo. Que le había puesto una abogada encima en lugar de firmar y irse tranquila.

Eso había que corregirlo.

Sacó el teléfono. Buscó un número sin nombre porque ese tipo de números no se guardan con nombre. Llamó.

Contestaron al segundo tono.

— Necesito un trabajo — dijo. Voz baja, tranquila, la de siempre. — Una mujer. Nada permanente. Solo un susto suficiente para que entienda que está jugando en una cancha que no le corresponde. — Escuchó. — Esta noche. — Dio la dirección del apartamento de Ángela. — Discreción total.

Colgó.

Tomó el vaso. Bebió despacio.

Sonrió solo, mirando la ciudad.

Debiste firmar, Alma. Te lo puse fácil y no quisiste. Ahora tendrás que aprender de la manera difícil, que siempre ha sido la única que entiende la gente terca.

Dejó el vaso.

Recogió el saco.

Salió.

1
Maritza Pérez
Excelente
Teresa Rodriguez
Dario es un mala persona como quitarle el dinero así esposa y dejarla e la callé cuando ella necesita para el tto de su hija no le importó nada
ojalá quede en la calle y abandonado de su amante e hija
Sonia Zerpa: Éso es lo qué les va a pasar a ésos desgraciados, qué le quieren quitar todo a Alma y x ende a Lucia. Lo qué no saben es que Alma tiene ahora a alguien, qué la está ayudando y protegiendo de estos H de P. Qué ruin y poco hombre éste Dario. Ya te veremos caer junto a la zorra de Lucrecia y la hija, qué debe ser igual a ellos, sin lugar a dudas.
total 1 replies
Teresa Rodriguez
Dario es un mala persona como quitarle el dinero así esposa y dejarla e la callé cuando ella necesita para el tto de su hija no le importó nada
ojalá quede en la calle y abandonado de su amante e hija
Maria Orleyda Bizcaino Leon
ay no! al fin novela y para que los guardaespaldas
Catalella
siiiiiiiiiiiii
Antonia Pulido
será que está embarazada?
Antonia Pulido
desgraciado no quiere ni a su hija
Antonia Pulido
maximo tiene que acabar con ese desgraciado
Antonia Pulido
ese es otro engendro desgraciado
Cliente anónimo
Máximo es caído de la mata Niñato 😱
Antonia Pulido
me perdí o la culebra se torció? no entiendo
Beliza Fornez
Por lo menos cuando en 20 años este vieja, tiene un padre todavía joven 🤭
Beliza Fornez
Ok Máximo lo que necesita es una madre y la consiguió en Alma a pesar de tener a Elena
Cliente anónimo
Que enredo es esto
María Alejandra Hernández Román
Autora. Los cuerpos que van a la morge no son viables para donación. Se escucha jalado de los pelos
María Alejandra Hernández Román
que cagada . Para que ponen en la historia unos guardaespaldas que no van tener una función real ???? no es la primera vez
María Alejandra Hernández Román
No lo conoce por eso se dejó joder 🤣🤣🤣🤣
Cliente anónimo
Y esos hombres estupido son gietdsespaldas 🤣
Lotatrive Lopez
Me gustó mucho la novela.
Lotatrive Lopez
Gracias por compartir su novela.
Me quedaron dudas, que le dijo Alma en el oído a Vanessa en la morgue.
Qué decía la carta que Lucrecia le dejó a Alma????
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