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El Pecado De Los Veyron

El Pecado De Los Veyron

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Matrimonio arreglado
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

«La única mujer capaz de ponerlo de rodillas era también la única a la que no tenía derecho a tocar». Nikolai Veyron tiene una regla: nunca desea lo suficiente a una mujer como para perder el control por ella. Hasta que una desconocida aparece en un club privado y convierte sus propias reglas en un juego. Ella elige la música, marca la distancia y decide cuándo termina cada encuentro. No le teme a su sonrisa, no se deja impresionar por su arrogancia y no parece interesada en descubrir quién se esconde detrás de su máscara. Nikolai quiere volver a verla. Pero cuando sus caminos se cruzan de nuevo, descubre que la mujer que le hizo olvidar todas sus reglas está comprometida con Alexander, su hermano. Vittoria Moreau es inteligente, elegante y demasiado consciente de lo que se espera de ella. Sin embargo, detrás de su compromiso hay una mujer que también tiene deseos, dudas y decisiones que nadie puede tomar en su lugar. Nikolai está acostumbrado a conquistar. Esta vez tendrá que aprender a esperar. Porque Vittoria puede romper su compromiso, elegir otro camino e incluso reconocer que siente algo por él. Pero no lo hará para convertirse en el siguiente capricho de un hombre que nunca ha sabido amar sin querer ganar. Nikolai puede desafiar a su familia, enfrentarse a su hermano y arriesgar su reputación. Lo único que no puede hacer es decidir por ella.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El regreso del hijo menor

A la mañana siguiente, Vittoria llegó a la residencia Veyron acompañada de sus padres y de varios empleados que cargaban sus maletas.

No era una visita.

A partir de ese día, aquella sería su nueva casa hasta la boda.

—Espero que te sientas cómoda aquí —le dijo Alexander mientras la acompañaba por el vestíbulo—. Si necesitas algo, puedes pedírmelo sin problema.

Vittoria sonrió.

—Gracias. Es un cambio importante, pero creo que nos adaptaremos.

Alexander le tomó la mano y le besó los nudillos con delicadeza.

Desde las escaleras, su madre los observaba satisfecha. Aquella unión era exactamente lo que ambas familias habían esperado: dos jóvenes educados, una alianza conveniente y un futuro prometedor.

Todo parecía perfecto.

Hasta que una voz masculina rompió la tranquilidad.

—Vaya, vaya. ¿Tenemos invitados permanentes y nadie se molestó en avisarme?

Vittoria reconoció aquella voz antes de levantar la mirada.

Nikolai bajaba las escaleras con una camiseta negra, pantalones oscuros y el cabello todavía desordenado. Parecía recién levantado y, a juzgar por su expresión, no estaba particularmente feliz de encontrarse con tanta gente a esas horas.

Alexander frunció el ceño.

—¿Qué haces aquí? Pensé que tenías una reunión esta mañana.

—La tenía.

—¿Y?

—La cancelé.

Su hermano lo miró con desconfianza.

—¿Cancelaste una reunión?

—No sabía que necesitaba tu autorización para organizar mi agenda.

Nikolai pasó junto a ellos y tomó una taza de café que un empleado acababa de dejar sobre la mesa.

Vittoria bajó la mirada hacia sus maletas, deseando que nadie reparara en la tensión que se había instalado en su cuerpo.

Pero Nikolai la vio.

Y, por supuesto, sonrió.

—Espero que hayas dormido bien, Vittoria.

Ella levantó los ojos.

—Muy bien, gracias.

—Me alegro.

La sonrisa de Nikolai se ensanchó ligeramente.

Alexander, ajeno a lo que aquellas palabras escondían, intervino:

—Por cierto, ahora que Vittoria se quedará aquí, podríamos intentar reunirnos más seguido. Hace tiempo que no coincidimos todos bajo el mismo techo.

—Precisamente por eso he vuelto —anunció Nikolai, como si acabara de tomar una decisión trascendental—. Creo que es hora de pasar más tiempo con la familia.

El silencio fue absoluto.

Su madre dejó la taza sobre el plato.

—¿Perdón?

—Lo has oído.

—Nikolai, cariño, llevas años buscando excusas para no dormir aquí. La última vez dijiste que el ruido de las tuberías te impedía descansar.

—Las tuberías siguen haciendo ruido.

—¡Mandé repararlas tres veces!

—Entonces el problema debe de ser más grave de lo que pensábamos.

Alexander se echó a reír.

—¿Qué sucede? ¿Te has quedado sin mujeres que te aguanten en el penthouse?

Nikolai le lanzó una mirada asesina.

—No todos necesitamos escondernos detrás de una agenda de trabajo para tener una vida.

—Y, sin embargo, aquí estás, cancelando reuniones para desayunar con nosotros.

—La familia es importante.

Su madre lo contempló con una mezcla de sospecha y emoción.

—Voy a llamar al personal para que preparen tu habitación.

—No hace falta. Me quedaré en mi antigua habitación.

—¿En la que no duermes desde hace años?

—Esa misma.

Nikolai bebió su café con absoluta tranquilidad.

Solo Vittoria parecía comprender que algo no encajaba.

El hombre que había abandonado una habitación de hotel antes del amanecer para evitar cualquier compromiso acababa de regresar voluntariamente a la casa familiar.

Y ella tenía la desagradable sospecha de que no era por amor a su familia.

Una hora después, Vittoria terminó de instalarse en la habitación que habían preparado para ella.

Era amplia, luminosa y tenía un balcón con vistas a los jardines. Sobre la cama descansaban algunas cajas con sus pertenencias, y en la mesita había colocado el pequeño joyero que siempre llevaba consigo.

Abrió la tapa y comprobó que el colgante que le había regalado su madre seguía allí.

Lo sostuvo unos segundos entre los dedos antes de guardarlo con cuidado.

Necesitaba recordar quién era, especialmente ahora que su vida parecía avanzar más rápido de lo que podía asimilar.

Un golpe suave en la puerta la hizo volverse.

—Adelante.

Alexander entró con una sonrisa.

—¿Todo bien?

—Sí. Tu casa es preciosa.

—Me alegra que te guste. Si hay algo que quieras cambiar, puedes hacerlo.

—No hace falta. Ya estás siendo muy amable conmigo.

Alexander se quedó mirándola un momento.

—Quiero que sepas que no espero que todo sea perfecto desde el principio. Apenas nos estamos conociendo, Vittoria. Podemos ir despacio.

Ella sintió que algo se aflojaba dentro de su pecho.

—Gracias, Alexander.

Él le acarició suavemente la mejilla antes de dejar un beso en su frente.

Fue un gesto dulce, respetuoso.

Y, aun así, cuando se marchó, Vittoria no pudo evitar pensar en otro hombre.

En una terraza.

En una mirada oscura.

En una voz que le había confesado que no podía dejar de pensar en ella.

—Esto es absurdo —murmuró para sí misma.

No había regresado a aquella casa para pensar en Nikolai Veyron.

Y no pensaba permitir que lo hiciera.

Mientras tanto, Nikolai descubría que regresar a la residencia familiar tenía una desventaja considerable.

Su nueva habitación estaba a pocos metros de la de Vittoria.

Y el comedor, la biblioteca, los jardines y prácticamente cualquier espacio de la casa ofrecían oportunidades demasiado frecuentes para encontrársela.

A media tarde, la vio entrar en la biblioteca con un libro entre las manos.

Nikolai, que llevaba veinte minutos fingiendo leer un informe, levantó la vista.

—¿No tienes nada mejor que hacer?

Vittoria se detuvo junto a una estantería.

—Podría preguntarte lo mismo.

—Estoy trabajando.

Ella miró el documento que tenía delante.

Estaba al revés.

Nikolai lo giró lentamente.

Vittoria apretó los labios para contener una sonrisa.

—Claro. No quisiera interrumpirte.

Tomó un libro y se dirigió hacia la puerta.

—Vittoria.

Ella se volvió.

—¿Sí?

Nikolai quiso decirle que había pensado en ella toda la noche. Que verla instalarse en aquella casa le había provocado una mezcla absurda de satisfacción y celos. Que, por primera vez, estaba dispuesto a sacrificar su tranquilidad por permanecer cerca de alguien.

En cambio, preguntó:

—¿Siempre lees tanto?

Vittoria lo observó con incredulidad.

—¿Siempre haces preguntas tan tontas?

Y salió de la biblioteca antes de que él pudiera responder.

Nikolai se quedó mirando la puerta cerrada.

Después, dejó caer el informe sobre la mesa.

Aquello iba a ser mucho más complicado de lo que había imaginado.

Porque ahora no solo tendría que verla junto a su hermano.

Tendría que compartir el mismo techo con ella.

Y Nikolai Veyron acababa de cometer el primer error de una larga lista.

Había regresado a casa por una mujer que jamás admitiría que lo estaba esperando.

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Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente novela
Martha Divas Delgado
woooooo me encanto este capitulo🤭 y por ahí vamos ya serquitita de la verdad me encantaaaaaaa gracias autora
Martha Divas Delgado
siiiiiiiii lo sabia 🤭 hay autora me gusta tanto tu historia pero podrías si si podrías digo yo k esto no sea un problema y k Alexander le diga a vittoria su secreto y k vittoria le diga también k ocurrió con nikolay🥰
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente
Suleima Dominguez Guzman
excelente inició
Suleima Dominguez Guzman
Alexander tiene su guardado
Paula Giaccaglia
por favor no tardes mucho en los próximos capítulos, tampoco que dure eternamente 🤭.
y la de los futuros reyes también
Paula Giaccaglia
ojalá se crucen pronto pero con todos presentes, no sólo ellos dos 🤩
Paula Giaccaglia
yo entendí mal, pensé que ella ya estaba comprometida con el hermano de Nikolai, y había salido tipo despedida de soltera
Paula Giaccaglia
hermosos ☺️
Martha Divas Delgado
autoraaaaa no tardes mucho 🤭
Martha Divas Delgado
uuuuuuu habrá problemas hayyyy está buenisima🤭
Martha Divas Delgado
woooooooo me encantasaaaa 🤭 k pasará con nikolay
Martha Divas Delgado
ummmmmmmm sospechoso muy sospechoso
Martha Divas Delgado
woooooo fuerte muyyyyy fuerte a k nos llevará esta historia. pero para saber tengo k seguir leyendo 🤭 y creo se está poniendo muy pero muy buena este es el primer capitulo🤭
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