Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
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Capítulo 4
Capitulo 4
En la foto, Valeria estaba en la playa con un traje de bano blanco, de espalda descubierta.
Miraba hacia un lado, como si alguien la hubiera llamado justo antes de tomar la imagen.
Solo se veian su espalda y parte del perfil, pero ni eso alcanzaba para ocultar lo hermosa que era. La linea de la cintura, los hombros claros, la forma elegante de sostenerse frente al mar.
Al principio, Gael se quedo sin aire por pura belleza.
Sintio un calor absurdo subirle a la cara, tan fuerte que casi le sangra la nariz.
Pero su atencion se movio enseguida a otro punto.
En la parte trasera del hombro derecho de Valeria habia una cicatriz pequena, de color muy tenue, con una forma parecida a una llama.
No era grande.
Tampoco llamaba la atencion si uno no sabia que buscar.
Pero Gael lo sabia.
Y la foto era suficientemente clara.
Recordaba perfectamente como se habia hecho esa cicatriz.
Los dedos se le cerraron alrededor del celular. El calor que le habia encendido el cuerpo se apago de golpe, reemplazado por una punzada honda en el pecho.
Dolía.
De verdad dolía.
Gael se quedo mirando la foto durante mucho tiempo. Al final la guardo en su galeria y siguio revisando los estados antiguos de Valeria.
Queria saber mas de ella.
Como si pudiera llenar con fotos y publicaciones todos los anos que habia perdido.
Valeria no sabia nada de eso.
Esa noche ya le habia avisado a Diego que no volveria a cenar. Como el tambien tenia cosas que hacer, no hacia falta cocinar.
Cuando llego a casa, Diego aun no estaba.
Valeria se quito los zapatos y camino hacia su recamara mientras revisaba el celular. Al ver el mensaje de Gael preguntando si ya habia llegado, sus ojos se detuvieron un poco mas de lo necesario.
Dudo.
Al final respondio.
Si no contestaba nada, seria descortes.
Lo que Valeria no noto fue que, con otros hombres, ella nunca pensaba en la cortesia. Si no queria responder, simplemente ignoraba.
Despues de mandar el mensaje, se dio una ducha y volvio al trabajo.
Frente al escritorio, sus dedos finos movian el mouse mientras sus ojos se quedaban fijos en los documentos del expediente.
El hijo de Roberto Lugo, el sospechoso del caso de violencia sexual y feminicidio, se llamaba Lucas Lugo.
Tenia diecinueve anos.
Era estudiante de la Universidad de la Ciudad y, ademas, iba en la misma generacion que Diego.
La victima se llamaba Gloria Pineda.
Tenia veintidos anos, era una mujer muy bonita, recien egresada de la Normal y estaba haciendo practicas como maestra en una primaria publica.
Segun los documentos iniciales, Gloria y Lucas no tenian ningun vinculo.
Despues del crimen, Lucas habia llamado a la policia y se habia entregado.
Visto de forma superficial, el caso parecia sencillo.
Demasiado sencillo.
Habia un detalle que no encajaba.
El informe forense ubicaba la muerte de Gloria alrededor de las tres de la tarde. Lucas, sin embargo, se habia entregado hasta las siete.
Cuatro horas.
Que habia hecho durante esas cuatro horas?
Valeria recordo el comportamiento extraño de Roberto Lugo frente al despacho y esa frase murmurada:
Esto no era lo que me dijeron.
Sus cejas se juntaron.
Ese caso no era tan limpio como queria parecer.
Estaba pensando en ello cuando alguien toco la puerta.
—Pasa.
Levanto la vista hacia la puerta entreabierta.
Diego entro con un tazon de vidrio en las manos.
—Val, compre melon. Salio bien dulce.
Se acerco sonriendo y dejo el tazon, lleno de cubos de melon fresco, sobre el escritorio.
—Gracias.
La expresion fria de Valeria casi no cambio, pero en sus ojos aparecio una sonrisa suave.
Aunque sus padres habian dejado parientes de ambos lados, para Valeria su unico familiar real era Diego.
—Conmigo no tienes que ser tan formal.
Diego solto una risita y se sento en la silla de al lado.
Al ver que en la computadora habia documentos de un caso, aparto la mirada de inmediato.
Sabia que eso era informacion confidencial. Solo la policia y la abogada defensora podian verlo.
Valeria entendio el gesto, cerro la ventana y pincho dos trozos de melon con el tenedor.
Si estaba dulce.
—Diego, conoces a Lucas Lugo?
Lo pregunto como si fuera casual.
—Si.
Diego asintio. Luego entendio.
—El abogado que buscaron para Lucas eres tu?
—Sabes lo que paso?
—El caso se supo en la universidad desde temprano. Todos dicen que Lucas mato a alguien.
Valeria volvio a fruncir el ceño.
El lugar de los hechos no estaba dentro de la Universidad de la Ciudad. La fiscalia, ademas, habia mantenido el caso bajo reserva. No habia notas publicas.
En teoria, la noticia no tendria por que circular tan rapido.
Mucho menos desde la manana.
—Que clase de persona es Lucas?
—No va en mi carrera, asi que no lo conozco mucho.
Diego penso un momento.
—Solo se que fue de los mejores puntajes del pais en el examen de ingreso. Muy listo. De esos que todos los maestros mencionan.
Luego arrugo la nariz.
—Gael Mendoza va en la misma facultad que el.
Mencionar a Gael le prendio otra vez el coraje en el pecho.
Tarde o temprano iba a darle una paliza bien merecida.
No dijo esa parte, pero Valeria se la leyo en la cara.
Al escuchar el nombre de Gael, ella tambien tuvo un instante de incomodidad. Lo escondio enseguida.
—Nada de peleas.
Tomo un pedazo de melon con el tenedor y se lo metio en la boca a Diego antes de que protestara.
—Defensa propia, si. Lesiones intencionales, no.
El melon le bloqueo cualquier respuesta.
Diego penso que seguramente volveria a pelear con Gael algun dia, pero para no hacer enojar a Valeria, asintio obediente.
Hablaron un rato mas.
Luego Diego se fue a banar y Valeria volvio al expediente. Mordio otro trozo de melon, reviso los tiempos otra vez y decidio que al dia siguiente iria primero a ver a Lucas Lugo.
A la manana siguiente, despues del desayuno, manejo directo al centro de detencion preventiva.
Ya habian pasado veinticuatro horas desde que Lucas se entrego, asi que lo habian trasladado desde el Ministerio Publico.
Valeria presento identificacion, cedula profesional y la documentacion necesaria. Despues de varios filtros, por fin pudo verlo.
El cuarto de entrevista era pequeno.
Lucas estaba sentado frente a ella, con un policia custodiando junto a la pared.
Tenia facciones limpias, casi delicadas. Las manos esposadas descansaban sobre la mesa.
Valeria se presento primero.
Despues fue directo al punto.
—Lucas, desde la hora estimada del crimen hasta que te entregaste pasaron cuatro horas. Donde estuviste? Que hiciste?
Lucas mantuvo la cabeza baja.
No respondio.
Su silencio no sorprendio a Valeria. Tampoco la irrito.
—Tu caso esta a mi cargo. En este momento soy la unica persona que puede ayudarte. Si sigues sin decir nada...
—Yo la mate.
Lucas la interrumpio sin levantar la cabeza.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—No necesito abogada. Puede irse.
Lo dijo como si hablara de un tramite cualquiera.
Y mientras mas indiferente parecia, mas segura estaba Valeria de que algo no cuadraba.
—Tu padre espera que pueda ayudarte.
Valeria comprendio que no sacaria la verdad en ese momento, asi que no gasto mas energia.
—Si cambias de opinion, pide que me llamen.
Se levanto sin esperar respuesta.
En realidad, Valeria no habia ido esperando que Lucas confesara algo util. Solo queria confirmar una sospecha.
Ahora podia hacerlo.
Lucas Lugo no era el verdadero culpable.
Al salir del centro de detencion y volver al auto, Valeria penso unos segundos. Luego busco un numero en su celular y llamo.
El tono sono varias veces antes de que contestaran.
—Que pasa?
La voz masculina del otro lado era agradable, aunque fria.
Héctor Fuentes.
Capitan de investigacion criminal de la fiscalia.
Valeria lo habia conocido dos anos atras por otro caso. Tenian sus numeros. Podian considerarse amigos, aunque los dos eran tan reservados que la palabra "amigos" les quedaba grande.
—Tengo un caso que comentarte.
Valeria no dio vueltas. Le explico los puntos raros del expediente y su sospecha.
—Mhm.
Héctor escucho y respondio:
—Voy camino al pueblo de origen de Lucas.
—Entonces llegue tarde. Que lastima.
La frase decia lastima, pero su tono seguia tan plano que era imposible saber si de verdad lo sentia.
—Si encuentro algo mas, te aviso.
—Gracias.
—No hace falta.
Héctor colgo.
En principio, la informacion de una investigacion no debia compartirse con terceros. Pero Valeria era la abogada de Lucas, y tenia derecho a conocer avances relevantes para su defensa.
Valeria miro la pantalla ya oscura del celular.
No podia quedarse esperando.
Si Diego habia dicho que Gael iba en la misma facultad que Lucas, tal vez Gael podia saber algo.
Abrio el chat de WhatsApp con el.
La conversacion seguia en el ultimo mensaje de la noche anterior:
Espero verte pronto, licenciada. Buenas noches.
Al verlo, el corazon de Valeria, que habia estado tranquilo toda la manana, parecio moverse de forma extrana durante dos segundos.
Ella no le dio importancia.
Tenia prisa. En lugar de escribir, hizo una llamada de voz.
Del otro lado, Gael seguia dormido.
Habia pasado la noche pensando en Valeria. Dio vueltas en la cama durante horas y solo logro quedarse dormido casi al amanecer.
Su sueno, sin embargo, siempre habia sido ligero.
El tono del celular sono una vez y desperto.
Con el mal humor de quien apenas habia dormido, tanteo la cama hasta encontrar el telefono. Iba a ver quien se atrevia a molestarlo para despues cobrarle la osadia.
Entonces vio el nombre en la pantalla.
Valeria.
El sueno desaparecio.
El mal humor tambien.
Se incorporo de golpe.
No seguia sonando, verdad?
Valeria lo estaba llamando?
No importaba si era un sueño o no. No pensaba hacerla esperar.
Contesto de inmediato.
—Buenos dias, licenciada.
Su voz salio con una sonrisa.
Tambien salio mas ronca de lo normal, todavia marcada por el sueno.
Valeria se distrajo medio segundo con ese tono bajo. Recupero la atencion enseguida.
—Buenos dias. Tienes tiempo ahora?
—Si.
Respondio demasiado rapido.
—Me dijeron que Lucas Lugo va en tu facultad. No se si lo conoces. Tengo algunas preguntas.
—Claro. Donde nos vemos?
Valeria habia pensado hablar por telefono.
Pero al escucharlo proponer verse, recordo las dos cenas que le debia.
Ya eran casi las diez.
Podia invitarlo a comer y saldar una.
—Tu elige. Un lugar donde podamos comer.
Gael entendio su intencion. Los ojos se le llenaron de una sonrisa que ni intento esconder.
—Te mando la direccion. Nos vemos al rato, licenciada.
—Nos vemos.
La llamada termino.
Gael estuvo a punto de tirarse otra vez en la cama de pura emocion.
Se controlo.
Primero busco un restaurante que se ajustara al gusto de Valeria y reservo una mesa. Luego le mando la direccion.
Despues se levanto a toda prisa, se lavo la cara, se arreglo el cabello y escribio en el chat de sus amigos de la universidad.
Necesito informacion de Lucas Lugo. Todo lo que sepan. Que sea exacto.
Gael y Lucas iban en la misma facultad, pero no en el mismo grupo. No eran cercanos.
Eso no podia decirselo a Valeria asi nada mas.
Por suerte, sus amigos fueron utiles. En poco tiempo reunieron chismes, datos, horarios, profesores y cualquier cosa que pudiera servir.
Media hora despues, Valeria y Gael se encontraron frente al restaurante.
Ella llevaba otra vez ropa de trabajo, pero ese dia no se habia recogido el cabello. Lo traia suelto sobre los hombros, y eso le quitaba un poco de distancia sin quitarle elegancia.
—Licenciada.
Gael se acerco y la saludo con una sonrisa.
Gael no era un hombre que sonriera mucho.
Pero con ella estaba dispuesto a aprender.
Valeria asintio.
Su mirada, sin pedirle permiso, lo recorrio.
Gael llevaba pantalon negro y una camiseta negra sencilla. La tela holgada ocultaba el torso, pero Valeria sabia lo que habia debajo.
Lo sabia demasiado bien.
El recuerdo de aquella noche era muy dificil de borrar: hombros firmes, abdomen marcado, piel caliente bajo sus dedos.
El cabello plateado de Gael se movia con el viento bajo la luz del sol. El tenia esa energia libre, arrogante, descarada, como si el mundo le abriera paso porque no le quedaba de otra.
Con esa cara, mas guapo que muchos actores famosos, era practicamente un peligro caminando.
Incluso Valeria, que siempre se habia considerado una mujer de cabeza fria, sintio que el corazon le aceleraba dos golpes.
Recordo lo que Ximena habia dicho.
Y si de verdad saliera con el un tiempo...
No.
No.
La idea no duro ni tres segundos antes de que Valeria la aplastara.
Seguro Ximena le habia llenado demasiado la cabeza.
Mientras ella estaba perdida en esos pensamientos, la voz de Gael sono muy cerca de su oido.
—Licenciada.
El se habia inclinado hacia ella con una sonrisa en los ojos.
La distancia se volvio peligrosa.
—Que estas pensando mientras me miras asi?
Su aliento tibio rozo la piel clara de Valeria.
Ella sintio un temblor pequeno, casi imperceptible.
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.