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El Sacrificio De Angrod Caranthir

El Sacrificio De Angrod Caranthir

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Matrimonio entre clanes / Batalla por el trono / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo mágico / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

La tarea del príncipe elfo es sencilla; debe preparar una humana para sellar el pacto entre el mundo de ella y el de él. La conoce desde niña, y cuando descubre que el ritual es un sacrificio y lo empiezan a presionar para que la entregue, hará lo que sea necesario para salvarla.

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 3 El príncipe de hielo

Las criadas llegaron al amanecer.

Eran dos elfos, de orejas sutiles y movimientos silenciosos. No hablaban más que lo necesario. ¿Quiere bañarse? ¿Prefiere seda o lino? ¿Cómo desea que le arreglen el cabello?

Leila quería decirles que se fueran. Que la dejaran sola. Que no necesitaba que nadie la vistiera como a una muñeca.

Pero también quería sentir agua caliente en la piel. Quería que alguien desenredara los nudos que el sueño —¿había dormido? No lo recordaba— había dejado en su cabello. Quería, por un momento, dejar de luchar.

—Seda —dijo—. Y el cabello suelto.

Las criadas obedecieron.

El baño fue un ritual extraño. El agua no era agua, sino una esencia líquida que olía a jazmines nocturnos. Las manos de las elfas eran suaves y eficientes, pero nunca se demoraban. Leila cerró los ojos y se dejó hacer.

Pensó en su madre.

Pensó en cómo, cuando era pequeña, su madre la peinaba antes de ir al colegio. Trenzas apretadas, coletas altas, siempre con una frase: "Guapa hasta cuando amaneces con el pelo alborotado".

Mamá. ¿Dónde estás? ¿Sabes que ya no estoy?

Abrió los ojos.

—¿Cómo se llama? —preguntó.

La criada más joven levantó la vista.

—¿Su nombre, mi señora?

—No soy tu señora. Soy Leila. Y pregunto cómo te llamas tú.

La elfa dudó. Miró a su compañera, que negó ligeramente con la cabeza. Pero luego volvió a mirar a Leila, y algo en sus ojos se ablandó.

—Elara —susurró—. Me llamo Elara.

—Gracias, Elara —dijo Leila—. Por el baño. Por no tratarme como a un mueble.

La elfa no respondió. Pero cuando terminó de peinarla, sus dedos se demoraron un segundo más de lo necesario en un mechón dorado.

---

Vestida de seda azul —el color que las criadas eligieron, no ella—, Leila esperó.

Esperó en la habitación. Esperó en el jardín. Esperó en el pequeño salón contiguo donde alguien había colocado un desayuno que apenas probó.

Las horas pasaban. Las sombras azules de las antorchas se alargaban y acortaban. El cielo violeta nunca cambiaba.

¿Cuánto tiempo ha pasado? pensó. ¿Horas? ¿Días?

Nadie venía a decirle nada.

Y entonces, cuando ya empezaba a creer que la habían olvidado, él llegó.

---

Angrod no vestía armadura. Llevaba una túnica negra, sencilla, sin bordados ni insignias. Su cabello estaba ligeramente húmedo, como si también acabara de bañarse. Y su rostro era, nuevamente, una máscara perfecta.

—Las lecciones —dijo—. Comenzamos.

Leila se puso de pie.

—¿Qué lecciones?

—Historia. Etiqueta. El pacto.

—¿Y si no quiero aprender?

Él la miró. Sus ojos azules recorrieron su rostro, el vestido azul, el cabello suelto que las criadas habían dejado caer sobre sus hombros.

—No tienes elección —dijo.

Y Leila sintió, por primera vez, que esa frase no era una amenaza.

Era una disculpa.

---

La primera lección fue en la biblioteca.

No era una biblioteca como las que Leila conocía. No había estantes metálicos ni luces fluorescentes ni alfombras gastadas. Esto era un bosque de pergaminos y libros encadenados, donde los tomos respiraban y el polvo tenía olor a siglos.

Angrod señaló un mapa desplegado sobre una mesa de obsidiana.

—Hassan —dijo—. Nuestro reino.

Leila miró el mapa. Montañas negras, bosques violáceos, un mar que no era azul sino plateado. No reconoció nada.

—¿Y dónde está mi mundo? —preguntó.

—No está.

—¿Cómo que no está?

—Los mundos no se tocan —explicó él, con voz paciente pero distante—. Existen en capas, como las páginas de un libro. Hassan está aquí. El tuyo, en otra página. Puedes saltar de una a otra, pero no coexisten en el mismo espacio.

—Entonces, ¿cómo llegué yo aquí?

Él dudó.

—Te trajeron.

—¿Quién?

—No importa.

—Para mí sí.

Angrod guardó silencio. Sus dedos recorrieron el borde del mapa, una caricia ausente.

—El pacto —dijo, cambiando de tema—. Tu mundo y el nuestro estuvieron unidos, hace milenios. Luego se separaron. El pacto es un intento de...

—No me importa el pacto.

Él levantó la vista.

—Debería.

—Dime por qué estoy aquí. Dime quién eres tú. Dime por qué me miras como si me conocieras.

La pregunta quedó suspendida en el aire.

Angrod no respondió. Pero su mandíbula se tensó. Sus dedos se detuvieron sobre el mapa. Y cuando volvió a hablar, su voz era más baja. Más frágil.

—No te conozco —dijo.

Y mintió tan mal que Leila sintió el eco de la mentira en sus propios huesos.

---

—¿Y ustedes? —preguntó Leila, horas después, mientras él le explicaba la estructura de la corte—. ¿Los elfos? ¿Cómo viven? ¿Qué comen? ¿Se enamoran?

Angrod se detuvo a medio gesto.

—¿Por qué pregunta eso?

—Porque hasta ahora solo me has hablado de reyes, guerras y pactos. No me has hablado de tu gente.

—No son mi gente.

—¿No?

Él la miró. Por un instante, la máscara se resquebrajó. Leila vio algo oscuro, algo cansado, algo que llevaba años sin descanso.

—Mi gente —dijo, con lentitud— me ha intentado matar desde que tengo uso de razón. Mi padre me odia. Mi madre aprendió a odiarme para sobrevivir. Los nobles me temen. Los soldados me obedecen, pero no me respetan.

—¿Y tú? —preguntó Leila, en voz baja—. ¿Tú qué sientes?

Él no respondió.

Pero sus ojos, esos ojos de hielo roto, se encontraron con los de ella.

Y Leila supo, con una certeza que no podía explicar, que él sentía demasiado.

Demasiado para un mundo que lo quiere vacío.

---

Esa noche, Leila no pudo dormir.

Dio vueltas en la cama de seda, miró el techo de piedra negra, escuchó el susurro de las llamas azules en la chimenea. Su cuerpo estaba agotado, pero su mente no paraba.

¿Quién eres?

¿Por qué me miras así?

¿Por qué, cuando me dices "no tengo elección", parece que te duele más a ti que a mí?

Se levantó. Caminó hacia la ventana.

El jardín yacía bajo la luz violeta, hermoso y extraño. Y entonces lo vio.

Una figura oscura, de pie junto al árbol de flores azules.

Angrod.

No la miraba. Tenía la cabeza inclinada, una mano apoyada en el tronco. Parecía... perdido.

Leila contuvo el aliento. No quería que supiera que lo había visto. No quería que esa imagen —el príncipe de hielo, solo en la noche, tocando un árbol como si fuera lo único real que le quedaba— se grabara en su memoria.

Pero ya era demasiado tarde.

Ya estaba grabada.

---

Volvió a la cama. Cerró los ojos.

Y cuando finalmente el sueño llegó, soñó con un niño de ojos azules, ahogándose en un mar que no conocía.

Soñó que ella lo salvaba.

¿Por qué? preguntó el niño, con voz pequeña. ¿Por qué me salvaste?

Y ella, en el sueño, respondió:

Porque sí.

Porque nadie debería ahogarse solo.

---

Los príncipes no temen a sus prisioneras.

Pero él me temía a mí.

Y yo empezaba a temerle también.

Pero no por lo que pudiera hacerme.

Sino por lo que ya me estaba haciendo sentir.

✨Saludos a todos mis lectores 🤗

Si les gustó el capítulo, denme su apoyo 👍

1
Maria Elena Maciel Campusano
Bueno Leila dió el paso decisivo y se entregó a Agrod ahora juntos enfrentarán al Malechor de Malakor 🤨🤨
Maria Elena Maciel Campusano
Quien lo diría Leila está enamorada de Agrod y él que temía ser rechazado, pero la unión hace la fuerza y quizás unidos logren vencer al tal Malechor perdón Malakor 🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
🤔🤔🤔 Qué sacrificio tan grande hizo la mamá de Agrod por amor a su hijo, ahora él decidió sacrificar su existencia por amor a Leila 😔😮‍💨
Maria Elena Maciel Campusano
Estuvo interesante todo lo que Leila descubrió a través de leer un libro, pero lo mejor fué cuando Agrod logró hacer que ella despertara su poder🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
Realmente es una historia interesante, pero mientras no se aclare sobre el dichoso pacto entre el mundo de Leila y el mundo de Agrod, seguiremos junto con Leila intrigados sobre el porqué de su encuentro y de ese pacto🤔🤨🤨🤨
Maria Elena Maciel Campusano
Debe ser muy impactante ser arrebatada de tu vida, de tu hogar, de tus amigos, familia y actividades así nada más 🤨🤨🤨
Lorena Itriago
Excelente Novela, Felicidades
Lorena Itriago
Que pasó con Elara?
welimar hernandez lobo
Buen historia lo malo es que la gente no lo conoce, gracias autora por publicar esto.
Jisieli: También te recomiendo mi otra novela "El Archiduque Bestia y la Esclava"
Feliz tarde 🤗
total 2 replies
Maria Elena Maciel Campusano
Vaya manera de llevarse a Leila a su mundo, fué muy impresionante leer sobre las sensaciones que sentía y la manera en que las sombras la arrastraron hasta cruzar el umbral del espejo 😨😰😱😱
Maria Elena Maciel Campusano
Me atrapó ésta historia, empezó con acción y la manera en que conoció a su destinada☺️👍👍👍
Jisieli
Me pareció encantadora la historia 🤗
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