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El Cazador Y La Princesa

El Cazador Y La Princesa

Status: En proceso
Genre:Venganza / Hombre lobo / Fantasía épica
Popularitas:394
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

En medio de una batalla constante entre los cazadores Butterfly y los licántropos...

Scott Brown, un joven butterfly que busca acabar con ambos bandos... y Julieta Hoffnung, la princesa de uno de los Clanes de los Licántropos, que busca salvar a su pueblo de los cazadores y de otros Clanes... terminan por sellar sus destinos al cruzar sus historias en una fiesta.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #9: No todos somos iguales

Querido Diario…

Hoy me siento cansada… muy cansada…

Para mi primer entrenamiento con León, él me dio una mochila llena de piedras tan pesadas que mi cuerpo no dejaba de temblar por el doloroso peso, muy apenas podía mantenerme en pie.

—Para este entrenamiento deberás subir al tejado del templo, si lo haces, te daré toda la comida que pidas, ¿si?

—De... de... ¡De acuerdo! —respondí con la respiración agitada y tambaleando de un lado a otro—.

Traté de seguir las órdenes de mi maestro pero al dar unos pocos pasos me desmayé por el sobreesfuerzo.

—¡¡Julieta!! —gritó preocupado y asustado corriendo hacia mí—.

León me atendió hasta que desperté, y cuando desperté mi maestro me puso otro entrenamiento, era igual de pesado pero está vez era con los puños.

Y…

—¡¡Julieta!! —gritó preocupado y asustado corriendo hacia mí—.

Me volví a desmayar por el sobreesfuerzo…

—¡Mierda!, ¡otra vez! —dijo León dando un suspiro—. Esto es más difícil de lo que creí, soy un fracaso, lo siento… July —dijo León frustrado con él mismo mientras atendía los moretones en mi cuerpo—.

—Ay, hijo —un hombre de mediana edad se nos acercó con un durazno en sus manos y con la boca llena—. Cada persona tiene un entrenamiento —su padre le dio el durazno a León—. No puedes forzar aún durazno a convertirse en una manzana, debes hacer que florezca y sea el durazno que su potencial quiere que sea, ese es lo que hace un buen maestro —añadió su padre agarrándole la mano con ambas manos—.

—Papá, pe... pero… no lo entiendo, que entrenamiento puede ayudar a esta mujer, ella es muy débil, incluso para una licántropa de nacimiento, solo tiene una voluntad muy fuerte pero eso no sirve si no es fuerte

—Ella… me recuerda a una persona, se esfuerza por los suyos, incluso si eso le cuesta su salud, y tienes razón; su voluntad no lo es todo, pero la responsabilidad del maestro, no es hacer que su fuerza aumente de forma bruta, sino, que ellos alcancen un equilibrio, entre voluntad, fuerza y resistencia, eso es lo que distingue a un buen maestro y un mal maestro, hijo

—Pe... Pero… ¿cómo?, ¿Y por qué tengo que entrenarlo? Soy el menos calificado para hacerlo

—Tu y ese niño, tienen mucho que aprender, no olvides que tu fuiste como ella, tal vez eso te ayude —dijo riendo—

—¡¡Papá!!

—Por cierto, la habitación de tu madre, está libre —le guiño el ojo— úsalo hijo, tal vez, un aperitivo te haga pensar

—Papá… —se quejó con un suspiro—

León desesperado me llevó a la habitación de su madre para intentar enseñarme a usar una espada, con unas cuantas espadas de madera, sin embargo…

—¡¡Julieta!! —gritó preocupado y asustado corriendo hacia mí—.

Volví a desmayarme por sexta vez en el día…

León se quedó de rodillas conmigo en sus brazos, con su mente tratando de encontrar una manera de ayudarme sin causarme daño, ni desmayos.

—¡¡Hijo!! ¡¡July!! —gritó su padre entrando con un estofado en sus manos—.

El olor del estofado incluso antes de que el papá de León entrara, hizo que me levantará de un salto con mi estómago gruñendo con tanta fuerza que parecía un lobo enojado.

“¿Qué? ¿Ella se despertó? ¿Como?, ni siquiera yo pude captar su... ¡¡¿El olor?!! » pensó mi maestro asombrado

—¡¡Lo tengo!! —gritó entusiasmado y fascinado—

—¡¿Puedo comer un poco?! ¡¡Señor!!

—¡¡Claro, July!! —dijo el padre de León sirviendo el estofado en distintos platos de una manera tan rápida que daba miedo—.

Luego de comer un poco, León me vendo los ojos y colocó distintos platos frente a mí, por su simple olor pude darme cuenta de que cada plato tenía servido un platillo distinto.

—Quiero que me digas, que contiene cada uno, solo con su olor

—¡Si! El primero es ensalada de pollo, el segundo es sopa de macaco, el tercero estofado de res, y el quinto, huele... Mm... ¿Un chicle?

—Has acertado en todos, a excepción del último —me quitó la venda para que viera los platillos—. El último es la madera que usamos para hacer las espadas de entrenamiento

—¿Madera?

—Si, July. Al parecer tienes un don y puedes captar el olor antes que otros, si aprendes a usar ese don, no ocuparas una fuerza inimaginable para vencer a tus enemigos, sino que solo tendrás que apoyarte en esta habilidad. De esa forma mostraras tu verdadera fuerza

—Ohhh —susurré fascinada e imaginando muchas escenas donde salvaba a mi maestro de muchos enemigos—. Jeje ¡Seré una diosa invencible!

—N-no exageres, Julieta —me regaño mi maestro dándome un manotazo en la cabeza—.

Desde ese día, mi maestro me puso un nuevo entrenamiento; el cual consistía en afinar mi olfato súper afinado.

Cada mañana León me cubria los ojos con una venda, me ponía tapones en los oídos para luego lanzarme pelotas hechas de carne para que las esquivara con ayuda de mi olfato.

—Aquí viene…—murmuré detectando el olor de la pelota de carne—. So…

Antes de que pudiera reaccionar fui golpeada por la bola de carne y caí al suelo con un dolor de cabeza.

“;Mierda! ¡¿Cómo algo tan delicioso era capaz de causar tanto dolor?!” Pensé aturdida mientras más pelotas de carne eran lanzadas hacia mí

Aparte de ese entrenamiento en la habitación del padre de mi maestro, también tuve que mejorar mi físico, por ende…

—¡Maestro! ¡¡Por favor!! ¡¡Detenga a su estúpido perro!! —imploré huyendo de un lobo que me perseguía por todo el jardín—.

—Lo siento, Julieta pero debes correr por lo menos 30 minutos todos los días

—¡¡Pero no así!! ¡¡Maestro!! —me quejé—

Además de correr para no ser asesinada por un lobo, mi maestro me hizo hacer flexiones, sentadillas y algunos estiramientos.

—Bien hecho, hoy hiciste diez de cada uno, ese es un rencor… para ti jaja —se burló mi maestro con un cuadrado mágico en sus manos o como lo llaman los humanos, un celular—.

—Ma-Maestro… no-no se burlé —jadeé inmóvil en el suelo—

Lo último que me enseñó mi maestro fue a usar una espada, él me vendo nuevamente para usar mi olfato como si fueran mis ojos.

El olor de las espadas era similar al de un chicle por lo que fue fácil ubicarlas, lo realmente difícil fue reaccionar a tiempo para evitar que mi maestra me volviera a dejar inconsciente como todas las veces en las que habíamos entrenado así.

Al igual que con cada impacto de nuestras espadas de madera, mis manos temblaban y se entumecían. Lo que provocó que mi espada saliera disparado al aire en muchísimas ocasiones.

—¡Rápido! ¡Recógela! Y endurece tus manos, si pierdes la espada, estas muerto

—S-Si, maestro —jadeé tambaleando por el cansancio—.

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